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    <title>parents-and-leaders</title>
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      <title>La teoría de las ventanas rotas</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/la-teoria-de-las-ventanas-rotas</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Crianza y Patria: Una reflexión necesaria
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-teoria-de-las-ventanas-rotas.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Sabías que existe una teoría llamada “The broken window theory” (La teoría de las ventanas rotas)? Esta teoría fue propuesta por James Q. Wilson y George L. Kelling en 1982 y nos ayuda a comprender cómo el abandono se comunica y se multiplica. Los estudios realizados mostraron con claridad inquietante que “el abandono visible invita al abandono adicional”, una idea que encuentra sustento en los experimentos de Philip Zimbardo, quien observó que cuando un entorno muestra señales de descuido, las personas tienden a intensificar conductas destructivas hacia ese mismo entorno. Lo verdaderamente revelador de esta teoría no está únicamente en su aplicación social o criminológica, sino en la manera en que, al trasladarla al ámbito humano, se convierte en un lente para observar la vida cotidiana, la crianza y, en mi caso particular, también la historia emocional de mi país.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la crianza, por ejemplo, estas “ventanas rotas” no son otra cosa que comportamientos que aparecen de forma repetida y que no son atendidos desde la presencia consciente del adulto, como límites que se diluyen, faltas de respeto que se normalizan o dinámicas familiares que generan un desorden silencioso pero persistente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante aclarar que no se trata de atribuir al niño la intención de generar caos, sino de comprender que la ausencia de liderazgo también comunica, comunica falta de dirección, comunica inseguridad, comunica un vacío que el niño, en su necesidad profunda de estructura, intenta llenar, porque, como bien podría enunciarse en términos clínicos, “donde no hay contención, emerge la desregulación”, y los niños, al igual que los sistemas sociales, necesitan percibir que hay un adulto que sostiene, no desde el control rígido ni desde el autoritarismo, sino desde una presencia clara, firme y emocionalmente disponible. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo soy cubana y cuando estudiaba esta teoría en clase, inevitablemente, me llevó a pensar en Cuba, en una realidad donde el abandono ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en un lenguaje compartido, porque Cuba no solo muestra edificios deteriorados, sino estructuras sociales y emocionales profundamente erosionadas, donde durante años el mensaje implícito ha sido el mismo, “esto no está siendo cuidado”. Cuando ese mensaje se instala de manera sostenida en el tiempo, comienza a moldear la percepción colectiva, generando desesperanza, afectando la identidad y debilitando el impulso natural de preservar, de construir, de sostener, creando así un ciclo donde el deterioro trae más deterioro, como esa ventana rota que nunca se repara y que termina justificando nuevas rupturas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde esta mirada, la teoría de las ventanas rotas deja de ser una explicación del crimen para convertirse en una reflexión sobre el liderazgo, la responsabilidad y la presencia, y nos enfrenta a una pregunta profundamente personal que no siempre es cómoda pero sí necesaria: ¿qué aspectos de nuestra vida, de nuestra crianza o incluso de nuestra historia estamos dejando sin atender? ¿Cuál es nuestra ventana rota? porque lo que no se cuida tiende a deteriorarse, pero también es cierto, y esto es quizás lo más esperanzador, que aquello que se reconoce y se atiende con intención tiene la posibilidad real de transformarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras escribía este blog dudé si era acertado mezclar el tema de la crianza con lo que ocurre en Cuba, pero esa duda se desvaneció casi de inmediato cuando apareció esa voz apasionada que a veces nos guía y me preguntó con total honestidad “¿por qué no?”, porque, en realidad, todos los elementos importantes de nuestra vida no existen de forma aislada, sino que se entrelazan en nuestra mente, se cruzan, se afectan y terminan tomando forma en nuestra manera de percibir, de sentir y de comportarnos, y es precisamente ahí donde teorías como la de las ventanas rotas adquieren un valor más profundo, ya que no se limitan a explicar fenómenos sociales, sino que se convierten en herramientas interpretativas que cada persona aplica desde su propia historia, desde sus vivencias y desde su contexto emocional, de manera que alguien puede estudiarla y llevarla al ámbito laboral, otro a sus relaciones personales, y en mi caso, como madre cubana que ha tenido que emigrar a causa de la realidad de su país, resultó casi inevitable mirar esa teoría desde dos dimensiones que para mí son fundamentales: la crianza y la patria, y aunque en un primer momento puedan parecer temas distantes, cuando se observan con detenimiento se descubre que no están tan separados como pensamos, porque ambos hablan de cuidado, de estructura, de liderazgo, de pertenencia y, sobre todo, de la profunda necesidad humana de sentir que hay algo -o alguien- que sostiene.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no formas parte de nuestra comunidad en WhatsApp, únete ahora:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del Programa: “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 14 Apr 2026 09:43:33 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Amar a tus hijos no debería significar perderte</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/amar-a-tus-hijos-no-deberia-significar-perderte</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/amar-a-tus-hijos-no-deberia-significar-perderte.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay ideas que se repiten tanto en una cultura que terminan pareciendo verdad absoluta. Una de ellas es esta: que una “buena madre” es la que se entrega por completo. La que se olvida de sí misma. La que lo sacrifica todo. La que aguanta. La que siempre está disponible. La que hace de sus hijos el centro de su existencia. Esa imagen se aplaude, se romantiza y hasta se premia socialmente. Se habla con admiración de la madre que “vive solo para sus hijos” como si eso fuera la medida más alta del amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí hay mujeres que encuentran una plenitud profunda en la maternidad y eso es válido. Pero también hay muchísimas otras que no viven la maternidad como un lugar de plenitud total, sino como un amor inmenso, mezclado con cansancio, confusión, duelo, cambio y una enorme reorganización interna y eso también es válido. No las hace frías no las hace egoístas y definitivamente no las hace malas madres. Las hace humanas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Convertirse en madre no solo cambia la rutina. Cambia la estructura interna de una mujer. Cambian sus tiempos, sus prioridades, su cuerpo, su libertad, su energía, sus vínculos, su manera de habitar el mundo. Y cuando todos esos cambios ocurren al mismo tiempo muchas mujeres no solo están aprendiendo a cuidar a un hijo. También están tratando de responder una pregunta silenciosa pero muy importante:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Quién soy ahora?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Esa pregunta no siempre se formula con palabras. A veces se manifiesta como irritabilidad, como culpa, como llanto fácil, como una sensación extraña de estar desconectada de una misma. A veces se ve en una madre que ama profundamente a sus hijos pero que se siente perdida por dentro. O en una mujer que pasa el día resolviendo mil cosas, pero se acuesta con la sensación de que no sabe dónde quedó ella en medio de tanto. Eso tiene nombre, aunque no siempre se diga así:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           crisis de identidad
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde una mirada de mujer que lo ha vivido en carne propia, recocer lo que nos ocurre, es el primer paso del cambio. La llegada de un hijo no solo añade un nuevo rol a la vida de una mujer. Reorganiza por completo el sistema familiar y también el sentido del yo. En otras palabras, la maternidad no entra a una vida a traer solo alegría, trae también cambios que muchas veces resultan incomodos. Si una mujer no tiene espacio para procesar esos cambios, puede empezar a fusionarse con el rol de madre hasta el punto de creer que ser mamá es ahora su única forma válida de existir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ese es uno de los grandes riesgos silenciosos de la maternidad idealizada. No el amor al hijo sino la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           fusión con el rol
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cuando una mujer se fusiona con la maternidad empieza a medir su valor personal casi exclusivamente por cómo le va con sus hijos. Si el niño coopera, ella siente que está bien. Si el niño desafía, si grita, si tiene una crisis, si algo no sale como esperaba, ella no solo vive esa dificultad, lo siente como una amenaza a su identidad. No piensa “esto fue un momento difícil”. Piensa o siente “estoy fallando”. Y desde ahí la frustración crece muchísimo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por eso tantas madres se agotan tanto. No solo por la carga real de trabajo que ya de por sí es enorme sino porque además están sosteniendo internamente una presión imposible:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           hacer de la maternidad el centro total de su valor y de su identidad
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cuando eso ocurre todo pesa más. Las rabietas pesan más. Las noches difíciles pesan más. Las luchas de poder pesan más. La culpa pesa más. Porque ya no se trata solo de acompañar a un hijo en desarrollo sino de intentar demostrar a cada momento que una sí está siendo “la madre que debería ser”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí empieza un ciclo muy doloroso. La madre quiere hacerlo bien. Ama a sus hijos. Quiere estar presente. Quiere ser paciente. Quiere no repetir heridas. Pero como ha dejado de atender otras áreas importantes de su vida se empieza a vaciar. Duerme mal, se escucha poco, se regula menos, se posterga más, se exige demasiado. Y desde ese agotamiento se vuelve más reactiva. Pierde la paciencia con más facilidad entra en más luchas de poder, se siente más culpable y entonces trata de compensarlo entregándose todavía más. Da más, hace más, se exige más. Pero no porque eso funcione sino porque no sabe qué otra cosa hacer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Muchas veces lo que una madre necesita no es “amar más” a sus hijos. Ya los ama. Lo que necesita es
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           volver a existir también como persona
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Y esto es profundamente importante decirlo con claridad:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ocuparte de ti no compite con tu maternidad, la fortalece
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una madre no deja de ser buena madre por querer silencio, por necesitar espacio, por extrañar partes de sí misma, por desear crecer en otras áreas, o por reconocer que la maternidad no le basta para sentirse completa. Eso no es falta de amor. Eso es salud psíquica. Eso es diferenciación. Eso es identidad viva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando una mujer puede reconocerse no solo como madre, sino también como persona con un mundo interno, con límites, con deseos, con historia, con cuerpo, con pensamientos, con vocación, con contradicciones y con necesidad de descanso, algo muy importante empieza a cambiar. Ya no pone toda la carga de su sentido personal sobre la relación con sus hijos. Ya no vive cada conflicto como prueba de fracaso. Ya no necesita que todo salga bien para sentirse valiosa. Y desde ese lugar puede acompañar mucho mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque una madre más conectada consigo misma suele ser una madre con más capacidad de observación, de regulación, de presencia y de perspectiva. No porque se vuelva perfecta, sino, porque deja de criar desde el desbordamiento constante. Y eso se nota. Se nota en el tono de voz, en la forma de responder, en la capacidad de poner límites sin culpas. Se nota en la posibilidad de pedir perdón sin derrumbarse en la vergüenza. Se nota incluso en la manera de mirar a sus hijos, no como una extensión de sí misma sino como personas separadas con procesos propios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí hay algo muy importante que también vale la pena nombrar: muchas mujeres no solo se pierden en la maternidad por presión externa. También lo hacen porque ahí encontraron un lugar seguro o una identidad socialmente aprobada. Para algunas ser “la madre que da todo” se convierte en una manera de sentirse necesarias, vistas, útiles o buenas. Y eso no se critica desde el juicio sino desde la compasión. Porque muchas veces detrás de ese sobre entregarse, hay una historia de haber aprendido que el amor se gana a través del sacrificio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso este tema no se resuelve solo diciendo “date tiempo para ti” o “cuídate más”. Ojalá fuera tan simple. Esto toca capas más profundas: cómo aprendimos a valorarnos, qué significa para nosotras ser buenas mujeres, qué nos permitimos desear, cómo nos relacionamos con la culpa y cuánto permiso nos damos para existir más allá de lo que hacemos por otros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Volver a una misma en la maternidad no siempre se ve espectacular. A veces empieza muy pequeño. Empieza cuando una mujer se atreve a preguntarse con honestidad:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo estoy yo?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Empieza cuando deja de invalidar su cansancio porque “otras la tienen peor”. Empieza cuando reconoce que estar agotada, no es una prueba de amor. Empieza cuando nota que ha estado funcionando en automático y decide escucharse otra vez. Empieza cuando se permite recordar que además de madre, sigue siendo mujer, sigue siendo persona, sigue siendo alguien con una vida interior que merece atención.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí quizás algunas mujeres encuentran en la maternidad un centro profundamente suficiente para ellas. Y está bien. Pero muchas otras no. Muchas aman inmensamente a sus hijos y aun así necesitan algo más para sentirse vivas, en paz y enteras. Necesitan conversación, creatividad, propósito, descanso, silencio, amistades, escritura, terapia, movimiento, estudio, fe, arte o simplemente aire. Y necesitar eso no les quita nada como madres. Les devuelve algo esencial como seres humanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La maternidad puede ser una parte hermosísima de la vida. Una parte que transforma, que enseña, que rompe, que revela, que expande. Pero no tiene que serlo todo. No debería serlo todo. Porque cuando una mujer desaparece dentro del rol, todos pierden un poco. Pierde ella. Pierde la relación. Y a largo plazo, incluso, pierden los hijos que necesitan no una madre borrada, sino una madre viva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás una de las formas más sanas de honrar la maternidad, no sea exigirle a una mujer que se abandone por ella, sino permitirle vivirla sin tener que dejar de ser ella misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y tal vez ahí empieza una maternidad más honesta, más sostenible y más libre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si esta reflexión resonó contigo quizás no es porque amas menos a tus hijos. Quizás es porque llevas tiempo necesitándote a ti también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no formas parte de nuestra comunidad en WhatsApp, únete ahora:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del Programa: “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/amar-a-tus-hijos-no-deberia-significar-perderte.jpg" length="203492" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 07 Apr 2026 05:33:44 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La regla de los tres segundos también puede cambiar la crianza</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace poco escuché algo que me pareció tan simple como poderoso: la regla de los tres segundos. No sé exactamente de dónde salió ni a quién darle el crédito, así que no voy a fingir que es una idea mía. Solo sé que cuando la escuché, algo hizo clic en mí, porque sentí enseguida que no solo aplica en la convivencia entre adultos, sino también, y muchísimo, en la crianza de nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La regla dice algo muy sencillo: no hagas comentarios sobre algo que una persona no pueda cambiar en tres segundos. Así de simple. Si alguien tiene el zipper abierto, puedes decírselo. Si tiene una basurita en el pelo, si se embarró de labial en los dientes, si lleva la etiqueta de la ropa por fuera o la camisa al revés, decirlo puede ser incluso un gesto amable, porque estás ayudando a esa persona a corregir algo rápidamente y a sentirse mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay otro tipo de comentarios que no entran en esa categoría. Comentarios que no ayudan, no resuelven, no alivian y, sin embargo, se dicen todo el tiempo. “Cómo has engordado”, “pero mira como tienes el acné”, “el otro corte de pelo te quedaba mejor”, “si sigues bajando de peso te vas a desaparecer”. Son frases que no arreglan nada. Solo hacen que la otra persona se sienta observada, expuesta, juzgada y, muchas veces, avergonzada por algo que probablemente ya le pesa lo suficiente por dentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras pensaba en esto, no pude evitar llevarlo a la crianza. Porque los padres también hacemos esto con los hijos más veces de las que nos gustaría admitir. A veces no con mala intención, sino desde el cansancio, la frustración, el estrés o desde la forma en que nos hablaron a nosotros cuando éramos pequeños. Pero, aunque no haya mala intención, el efecto sigue estando ahí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Decimos cosas como “eres igual de grosero que tu padre”, “igual de insoportable a tu madre”, “qué difícil eres”, “siempre lo arruinas todo”, “qué arte tienes para acabarme la paciencia”, “eres un llorón”, “eres una malcriada”, “eres imposible”, “contigo no se puede”. Y muchas veces estas frases salen en segundos, casi sin pensar, pero el niño no las recibe como algo pasajero. Las recibe como verdad. Las recibe como una definición de quién es.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahí es donde esto se vuelve realmente delicado. Porque una cosa es corregir una conducta, y otra muy distinta es etiquetar la identidad de un niño. No es lo mismo decir “eso que hiciste estuvo mal” que decir “eres malo”. No es lo mismo decir “ahora mismo estás hablando con falta de respeto” que decir “eres un irrespetuoso”. No es lo mismo decir “necesitas aprender a manejar tu frustración” que decir “eres insoportable”. La primera forma guía. La segunda hiere. La primera corrige una acción. La segunda se mete directamente en la construcción de la identidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando un niño escucha una misma idea repetidas veces, empieza a hacerla suya. Empieza a creer que él es “el difícil”, “la intensa”, “el desordenado”, “la problemática”, “el que siempre da problemas”, “la que nunca escucha”, “el que acaba con la paciencia de todos”. Y entonces, sin querer, lo vamos empujando a ocupar ese lugar una y otra vez. Porque las etiquetas no solo duelen: también condicionan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces luego nos preguntamos por qué reaccionan cómo reaccionan. Por qué parecen tan desafiantes, tan cerrados, tan a la defensiva o tan inseguros. Y no siempre vemos que, en ocasiones, están respondiendo al personaje que les hemos ayudado a construir con nuestras palabras. Un niño que escucha repetidamente que es “terrible” puede terminar actuando como el terrible de la casa. Una niña que siente que siempre es “la complicada” puede empezar a vivir desde ese lugar. Las palabras crean narrativas, y las narrativas, cuando se repiten mucho, se convierten en identidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto no pasa solamente con frases duras o evidentemente ofensivas. También pasa con comentarios que parecen pequeños o hasta normales dentro de muchas familias. “Tu hermana sí sabe comportarse”, “tú siempre tienes que llamar la atención”, “él es el sensible”, “ella es la dramática”, “tú eres el problemático”. Son frases que se van quedando pegadas al corazón del niño como etiquetas invisibles. Y aunque el adulto quizá las diga “sin tanta intención”, el niño sí las absorbe con profundidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso esta regla de los tres segundos me parece tan valiosa. Porque nos invita a hacer una pausa antes de hablar. Nos obliga a preguntarnos si lo que estamos a punto de decir realmente ayuda o si simplemente descarga nuestra incomodidad sobre la otra persona. Y cuando esa otra persona es nuestro hijo, esa pausa se vuelve todavía más importante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás una buena pregunta antes de hablar sería esta: ¿esto que voy a decir ayuda a mi hijo a crecer o solo me ayuda a mí a desahogarme? Porque no es lo mismo poner un límite que humillar. No es lo mismo corregir que etiquetar. No es lo mismo enseñar que herir. En la crianza sí necesitamos corregir, sí necesitamos intervenir, sí necesitamos formar. Pero eso no significa que debamos hacerlo destruyendo por dentro a la persona que tenemos delante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar también es aprender a hablar distinto. Aprender a mirar más allá del comportamiento del momento y recordar que delante de nosotros no hay “un problema”, sino un ser humano en formación. Un niño que está construyendo la manera en que se va a ver a sí mismo. En gran medida, esa imagen interna se forma con las palabras que escucha una y otra vez en casa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez no podamos hacerlo perfecto. Tal vez a veces se nos siga escapando una frase desde el cansancio o desde el desborde. Pero sí podemos volvernos más conscientes. Sí podemos reparar. Sí podemos detenernos y elegir mejor. Quizá de eso se trate también liderar en la crianza: de entender que nuestra voz puede convertirse en la voz interior de nuestros hijos y de asumir la enorme responsabilidad que eso implica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque al final, más allá de corregir una conducta, la gran pregunta sigue siendo esta: ¿qué clase de voz quiero dejar viviendo dentro de mis hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si hay algún tema que te gustaría que tratara en blog, no dudes en compartirlo. Y sí aun no formas parte de nuestra comunidad en WhatsApp, ¿Qué esperas? Dice un proverbio africano que: “para criar a un hijo hace falta una tribu”, esa comunidad de madres y padres puede ser esa tribu. Aquí te comparto el enlace, es gratuito:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-regla-de-los-tres-segundos-tambien-puede-cambiar-la-crianza.jpg" length="134913" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 31 Mar 2026 14:55:04 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Spring Break sin salir de la ciudad</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/spring-break-sin-salir-de-la-ciudad</link>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/spring-break-sin-salir-de-la-ciudad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta semana es Spring Break (Vacaciones de Primavera) en esta parte de Estados Unidos, y no sé si te pasa, pero hay épocas del año que vienen cargadas de recuerdos. Por esta misma fecha, pero el año pasado, estábamos a bordo de un crucero por el Caribe. Fue una experiencia hermosa, de esas que uno guarda como momentos especiales en familia. Sin embargo, este año no hay viaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unas semanas, mi hija, desde la costumbre de que siempre hay algún plan, me preguntó: “Mami, ¿a dónde vamos a ir este año?” Yo le respondí con naturalidad: “Nos quedaremos en casa.” Pero justo después de dar esa respuesta, apareció la culpa. Esa sensación incómoda que se instala sin avisar, como si de alguna manera le estuviera fallando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como ya he compartido en otras ocasiones, he aprendido a prestarle atención a las emociones que aparecen en mí, aunque sea por un momento, porque entiendo que las emociones son mensajeras. Así que hice una pausa, me senté en silencio y me hice una pregunta muy sencilla: ¿por qué culpa, Elisa?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La respuesta fue clara. Cuando no se puede, no se puede, y mis hijos tienen la edad suficiente para entenderlo. Pero además, también reconocí algo importante: no es necesario salir de la ciudad para vivir una semana increíble en familia. Muchas veces creemos que la experiencia depende del destino, cuando en realidad depende de la intención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A partir de ese momento decidí cambiar la perspectiva. En lugar de quedarme en lo que no iba a pasar, me enfoqué en lo que sí podía crear. Me senté y diseñé un plan para cada día de la semana. No con la idea de llenar el tiempo por llenar, sino con la intención de crear momentos significativos, de esos que también se quedan en la memoria.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quería que mis hijos sintieran que disfrutaron sus vacaciones, pero también quería sentirlo yo. Porque siendo honestos, muchas veces la presión no viene de ellos, sino de nosotros como padres, de esa idea de que siempre debemos hacer más, dar más o crear experiencias “mejores”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Quizás estás leyendo este blog y no vives en Miami, por lo que los lugares que incluya en mi plan no te funcionen. Pero eso no es lo importante. Puedes sustituirlos por espacios en tu propia ciudad. Lo esencial es la estructura, la intención y el tiempo compartido.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas de las actividades, además, son en casa, y esas sí están al alcance de todos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este Spring Break me está recordando algo valioso: no se trata de a dónde vamos, sino de cómo elegimos vivir el tiempo juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de darme cuenta de que no necesitamos salir de la ciudad para vivir una semana especial, decidí sentarme y crear un plan sencillo, posible y con intención. No se trata de hacer grandes cosas, sino de crear momentos. Aquí te comparto lo que estaremos haciendo esta semana, por si te inspira a crear tu propia versión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El lunes vamos a comenzar la semana creando juntos en casa. Vamos a preparar pasta en familia, algo simple pero muy significativo cuando todos participan. Luego iremos a la biblioteca, donde encontramos una actividad llamada “Let’s Puzzle Together”. Hice una búsqueda y descubrí que durante toda la semana las bibliotecas públicas están ofreciendo actividades gratuitas para niños. Así que puedes entrar en la página web de la biblioteca más cercana y ver qué tienen disponible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El martes lo convertiremos en un día de exploración. Vamos a abrir el mapa y buscar parques a los que nunca hemos ido. La idea es descubrir lugares nuevos dentro de nuestra propia ciudad. También vamos a tomar notas y calificar cada parque para elegir nuestro favorito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El miércoles será día de cine. Iremos a ver The Pout-Pout Fish. Es un plan sencillo, pero cuando se hace con intención, se convierte en una experiencia para compartir y recordar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El jueves regresamos a casa para un plan creativo. Vamos a hornear galletas y decorarlas. No se trata de que queden perfectas, sino de disfrutar el proceso juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El viernes iremos a la feria de Miami. Un plan diferente, con movimiento, luces y ese ambiente que tanto disfrutan los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sábado vamos a hacer algo que sé que les va a encantar: acampar en casa. Crearemos nuestro propio espacio, sacaremos mantas y también aprovecharemos para pintar. No hace falta ir lejos para vivir algo especial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y el domingo lo dejaremos para cerrar la semana con calma. Será un día de película en casa, sin prisa, simplemente disfrutando de estar juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si algo quiero que te lleves de este plan es esto: no se trata de llenar la semana con actividades extraordinarias, sino de estar presentes en lo que decidimos hacer. No necesitas un viaje para crear recuerdos. A veces, lo más valioso ocurre justo donde estás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te deseo una excelente semana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 04:29:44 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El respeto incondicional</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-respeto-incondicional</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-respeto-incondicional.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hablamos mucho del amor incondicional cuando pensamos en nuestros hijos. Decimos que los amamos sin condiciones, que ese amor no depende de lo que hagan o de cómo se comporten. Es verdad que el amor de un padre o una madre hacia sus hijos, suele resistirlo todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hoy quiero hacerte una pregunta diferente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Y el respeto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No debería también ser incondicional?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si lo observamos con honestidad, muchas veces el respeto que mostramos hacia nuestros hijos sí tiene condiciones. Les hablamos con paciencia cuando están tranquilos, cuando cooperan, cuando se comportan como esperamos. En esos momentos somos comprensivos, amables, incluso admiramos lo bien que lo están haciendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero cuando aparece el conflicto, cuando se “portan mal”, cuando desafían nuestras normas o simplemente cuando están atravesando una emoción intensa que no saben manejar, entonces algo cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestra voz sube. Nuestro tono se vuelve duro, áspero. Las palabras dejan de ser cuidadosas. La empatía se desaparece y el respeto se esfuma. Criticamos, juzgamos, ridiculizamos. Y aunque nos cueste admitirlo, a veces incluso los ofendemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No lo hacemos porque seamos malas personas. Lo hacemos porque estamos cansados, porque nos sentimos frustrados, porque nadie nos enseñó otra forma de reaccionar. Pero si somos sinceros, muchas veces a los niños se les habla de una manera en la que jamás hablaríamos a otro adulto y eso ocurre por una razón muy sencilla: porque son niños y nosotros tenemos el poder. Tenemos la autoridad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tenemos la última palabra. Desde esa posición muchas veces ejercemos un tipo de autoridad que no nace del liderazgo, sino del control. Hay una gran diferencia en el liderazgo que se gana por la admiración y el respeto a ese que se impone. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, si lo pensamos con calma, hay algo que no tiene mucho sentido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esperamos que nuestros hijos nos respeten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esperamos que nos hablen bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esperamos que aprendan a tratar con consideración a otras personas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero el respeto no se enseña exigiéndolo. El respeto se enseña viviéndolo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños no aprenden principalmente de lo que les decimos, aprenden de lo que experimentan. Aprenden de la manera en que son tratados día tras día. Cuando un niño es tratado con respeto incluso en medio del conflicto, aprende que el respeto no depende del comportamiento del otro. Aprende que es una forma de relacionarse con el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El respeto incondicional no significa permitirlo todo. No significa renunciar a los límites. No significa dejar de corregir. Significa algo mucho más profundo. Significa que incluso cuando un niño se equivoca, incluso cuando está desbordado, incluso cuando su comportamiento necesita ser corregido, su dignidad sigue intacta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos decir no sin humillar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos poner límites sin gritar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos corregir sin herir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando educamos desde el respeto, dejamos de luchar contra el niño y empezamos a acompañarlo en su proceso de aprender a ser humano y tal vez aquí esté una de las grandes paradojas de la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando tratamos a los niños con respeto incluso en sus peores momentos, no solo protegemos su dignidad. También fortalecemos nuestra autoridad. Porque la verdadera autoridad no nace del miedo. Nace de la coherencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando un niño crece sintiendo que su voz es escuchada, que sus emociones son reconocidas y que su valor no depende de su comportamiento, ese niño aprende algo muy poderoso. Aprende a respetarse a sí mismo y una persona que se respeta a sí misma tiene muchas más posibilidades de respetar a los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez por eso hoy vale la pena preguntarnos algo muy simple antes de reaccionar ante nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Estoy educando desde el control o desde el respeto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque si queremos criar líderes, como tantas veces decimos, la semilla del liderazgo empieza ahí. En el respeto. Un respeto que no depende de si el niño se lo merece hoy. Un respeto que permanece incluso cuando el niño está aprendiendo a merecerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Antes de cerrar, quiero compartirte algo muy personal. En mi “Líderes en la Crianza”, yo no escribo desde la teoría, escribo desde los acuerdos que tuve que hacer conmigo misma para poder convertirme en la madre que quería ser, una madre más presente, una madre que gritara menos y conectara más. Dentro del libro comparto cinco acuerdos que marcaron un antes y un después en mi forma de criar, y uno de ellos es este:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           RESPETA PARA QUE TE RESPETEN
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Entender que bajar la voz no es debilidad, que no es perder autoridad ni “dejarse ganar”, sino una expresión profunda de madurez y autocontrol transformó por completo la dinámica en mi casa. Disminuyeron las luchas de poder, aumentó la conexión y poco a poco el ambiente se volvió más armonioso. No fue magia, fue conciencia. Si tú también estás en ese camino, si estás buscando menos gritos, menos peleas y más conexión en tu hogar, quiero invitarte a leer Líderes en la Crianza. Tal vez, como a mí, también te ayude a volver a tu centro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aquí te dejo el enlace:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lideres en la Crianza:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://a.co/d/0je0ruZ1" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            https://a.co/d/0je0ruZ1
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un abrazo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 17 Mar 2026 10:57:04 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Cuando se vive la Crianza con Conciencia y Liderazgo</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/cuando-se-vive-la-crianza-con-conciencia-y-liderazgo</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-se-vive-la-crianza-con-conciencia-y-liderazgo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días una mamá de nuestra comunidad me envió varios audios contándome algo que había vivido con su hija de dos años. Mientras la escuchaba pensaba una y otra vez en algo que repito mucho cuando hablo de crianza: muchas veces las respuestas que buscamos afuera ya están dentro de nosotras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Su hija acababa de cumplir dos años y todavía estaba siendo amamantada. Esta mamá me contó que sabía que este es un tema que muchas veces genera opiniones fuertes, juicios y debates. Pero también me dijo algo que me pareció muy importante: cada decisión que tomó en ese camino la tomó desde el amor y desde lo que en ese momento sentía correcto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con su primera hija había amamantado hasta los diez meses. En aquel entonces vivía en Cuba, tenía otras circunstancias, otras herramientas y era más joven. Esta vez todo era diferente, me dijo y sentí mucha seguridad en sus palabras. Era otra mujer, con más experiencia, más información y otra forma de mirar la vida y la maternidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Siempre tuvo claro algo: creía profundamente en la lactancia materna. Defendía la lactancia exclusiva los primeros seis meses y también entendía que cada madre vive su proceso de manera distinta. Algunas pueden hacerlo por más tiempo y otras no. Y todas las decisiones merecen respeto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando su hijo cumplió alrededor de dieciocho meses, comenzó a sentir algo que muchas madres reconocen, aunque pocas se atrevan a decirlo en voz alta: la presión social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De pronto aparecieron las miradas, los comentarios y las preguntas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “¿Todavía le das pecho?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “¿Hasta cuándo?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Ya está muy grande.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero a pesar de esa presión, ella se seguía sintiendo bien con lo que estaba haciendo. Su hija lo disfrutaba. Ella también. Así que decidió ponerse una meta personal: si todo seguía fluyendo bien, amamantaría hasta los dos años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, con el paso de los meses comenzó a experimentar algo que casi nadie menciona cuando se habla de lactancia prolongada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cansancio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un cansancio profundo. Físico y emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Su hija ya no era un bebé que lloraba para pedir pecho. Era una niña independiente que simplemente venía, levantaba la blusa de su mamá y comenzaba a amamantar. No había horarios, no había avisos. Era una relación completamente a libre demanda.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y poco a poco comenzó a aparecer un sentimiento difícil de admitir: a veces se sentía invadida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No porque no amara a su hija. No porque no creyera en la lactancia. Sino porque el cuerpo también tiene límites. Lo más duro no era el cansancio. Lo más duro era la culpa por sentirse así. Culpa por pensar que quizás ya era suficiente. Culpa por preguntarse cómo iba a quitarle a su hija algo que le gustaba tanto. Culpa por imaginar el momento del destete.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque en su mente el escenario era claro: La lloraría inconsolablemente y ella no tendría corazón para sostener esa decisión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La vida, sin embargo, tenía otros planes. Bueno… esa no fue la vida, fueron en realidad las decisiones conscientes que tomó esa mujer valiente, basadas en el amor por su hija y por ella misma. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No quiero inventarme nada, así que les estoy compartiendo cada detalle de la historia como me lo contó ella. Me contó que un día tuvo que ir al dentista y recibir anestesia, lo que significaba que debía pasar veinticuatro horas sin amamantar. Cambió esa cita tres veces. No por falta de tiempo. Sino porque sabía que ese momento iba a obligarla a enfrentar la situación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Finalmente, fue.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras estaba fuera, la niña se quedó en casa con su abuela. Comió bien, tomó leche en vaso y jugó como siempre. Pero el verdadero momento llegaría cuando su mamá regresara a casa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando abrió la puerta, su hija corrió hacia ella como siempre. La abrazó, la besó… pero esta vez su mamá decidió cambiar la rutina. En lugar de sentarse inmediatamente a amamantarla, comenzó a jugar con ella, a distraerla, a conectar desde otro lugar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Llegó la hora del baño, ese momento que siempre terminaba con la niña dormida en el pecho de su madre. Entonces hizo algo muy sencillo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se puso unos curitas en los pezones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La cargó y le explicó con calma:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Las tetitas de mamá tienen que descansar. Ahora vamos a tomar leche en el vasito.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La niña lloró un poquito. Nada más.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se quedó pegada a su mamá, abrazándola con fuerza, como si comprendiera que algo estaba cambiando. Y luego… se durmió.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La mamá le temía a la noche porque había imaginado que seria terrible escucharle llorar y no poderle dar el pecho. La noche llegó y volvió a repetirse la escena, el cuento, la leche en un pomito, la explicación suabe de que las téticas de mamá ya tenían que descansar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La niña volvió a llorar, pero mamá estaba consciente del proceso que estaban viviendo las dos, la cargó, fueron juntas a la sala, le habló, le cantó, la abrazó. Y algo muy profundo ocurrió en ese momento: la niña parecía entender. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Les puedo asegurar que había tanto asombro en las palabras y la voz de esa mamá, lo había logrado y no había sido tan caótico como lo había pensado. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo más sorprendente vino después.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde ese día, su niña de dos años nunca más intentó levantar la blusa de su mamá para buscar el pecho. La niña que parecía incapaz de vivir sin amamantar… había entendido.Y entonces su mamá comprendió algo muy importante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El apego seguro no estaba en el pecho. El apego seguro estaba en la relación. En el vínculo. En la presencia. En el amor construido durante esos dos años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante mucho tiempo ella había escuchado frases como: “Los niños solo buscan a la mamá porque es la que tiene leche.” Pero esa experiencia le demostró lo contrario. El apego seguro no depende del pecho. Depende del vínculo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas madres viven procesos parecidos llenos de dudas, cansancio y culpa. Culpa por sentir que ya no pueden más. Culpa por pensar que quizás ha llegado el momento de cambiar algo y muchas veces guardan ese sentimiento en silencio por miedo a ser juzgadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la maternidad también es un camino de escucha interior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Escuchar el cuerpo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Escuchar el cansancio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Escuchar lo que sentimos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque liderar en la crianza no significa hacerlo todo perfecto. Significa aprender a tomar decisiones conscientes, con amor y con respeto hacia nuestros hijos… pero también hacia nosotras mismas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si esta historia resonó contigo, quizás sea porque en algún momento también has tenido que tomar decisiones que otros no entienden. La crianza tiene mucho de eso: opiniones externas, consejos, críticas… pero también momentos en los que una madre aprende a confiar en su propia voz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo estoy muy agradecida de que esa mamá valiente me haya compartido su historia, sé que puede ser la historia de muchas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aquí tienes los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           puntos clave de las decisiones que tomó esta mamá y que hicieron que el proceso no fuera tan difícil
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. No permitió que las opiniones externas dirigieran su decisión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque sentía la presión social por amamantar a una niña mayor, no dejó que los comentarios determinaran cuándo debía parar. La decisión la tomó desde su convicción, no desde el juicio externo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2. Se escuchó a sí misma
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reconoció algo que muchas madres callan: estaba cansada. Escuchar su propio cuerpo y sus emociones fue el primer paso para tomar una decisión consciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           3. No negó sus emociones ni las escondió
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aceptó la frustración, el agotamiento y la culpa sin negar que estaban ahí. Reconocer lo que sentimos nos permite tomar decisiones más sanas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4. Observó a su hija y entendió su proceso
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se dio cuenta de que su hija ya no necesitaba el pecho para alimentarse, sino como consuelo y rutina. Esta observación le permitió entender mejor el cambio que debía hacer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           5. Eligió un momento que facilitara el cambio
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La cita médica que le exigía 24 horas sin amamantar se convirtió en una oportunidad para comenzar el proceso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           6. Preparó alternativas antes de quitar el pecho
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Introdujo otras formas de consuelo y alimentación: leche en vaso, cuentos, abrazos, presencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           7. Explicó el cambio a su hija con respeto
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque su hija tenía solo dos años, le habló con claridad y cariño:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Las teticas de mamá tienen que descansar.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños entienden mucho más de lo que pensamos cuando se les habla con calma y seguridad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           8. Acompañó el proceso con cercanía física
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No retiró el pecho y se alejó. Al contrario: abrazó, caminó con ella, la cargó y la consoló.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           9. Sostuvo el límite con calma
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando la niña lloró o buscó el pecho, no cambió la decisión por miedo o culpa, pero tampoco respondió con dureza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           10. Confió en la capacidad de su hija para adaptarse
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No subestimó la inteligencia emocional de su hija. Creyó que ella podía entender y transitar el cambio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           11. Cambió la rutina sin romper la conexión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sustituyó el pecho por otros rituales: cuentos, leche caliente, contacto y conversación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           12. Entendió que el apego seguro no depende del pecho
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Descubrió algo muy poderoso: la seguridad emocional de su hija no estaba en la lactancia, sino en el vínculo construido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           13. Reconoció que el amor también incluye poner límites
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El destete no fue una ruptura del vínculo, fue una transición dentro de una relación segura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           14. Confió en el vínculo que había construido durante dos años
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese vínculo fue la base que permitió que el cambio ocurriera sin trauma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando una madre hace eso, los niños muchas veces responden con algo que sorprende a todos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           confianza.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no formas parte de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=hq1tcli" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nuestra comunidad de
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=hq1tcli" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Parents and Leaders
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , únete en el enlace que está abajo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=hq1tcli" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=hq1tcli
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-se-vive-la-crianza-con-conciencia-y-liderazgo.jpg" length="93480" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 10 Mar 2026 05:41:03 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
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    </item>
    <item>
      <title>La carga invisible que muchas mujeres aún llevan</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/la-carga-invisible-que-muchas-mujeres-aun-llevan</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo confieso. En demasía no es saludable, pero a veces me encuentro con ideas muy interesantes cuando por un rato hago scrolling en Instagram. Este blog precisamente nace de una pregunta que el músico puertorriqueño Manolo Ramos lanzó a su comunidad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A ver qué mujer valiente nos aclara esta duda… Mujeres, ¿por qué les produce tanta ansiedad y tanta incomodidad ver a sus esposos sentados, descansando?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando escuché esa pregunta no pensé en teoría. Pensé en mí. En mi propia molestia. En mi propio enojo. Y también en la ansiedad de tantas mujeres que la viven en silencio. Lo digo con firmeza porque esta conversación ha surgido muchas veces en mis charlas con madres, en conversaciones en la puerta, en confesiones que comienzan casi siempre con un susurro y terminan con un suspiro de alivio: “
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Pensé que era la única.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que, sin pensarlo mucho, me dije: Elisa, vamos a contestarle a Manolo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A las mujeres no les molesta que sus esposos descansen. Lo que duele no es el descanso. Lo que duele es no poder descansar una misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La ansiedad aparece cuando ella sigue como hormiga por la casa recogiendo juguetes, guardando ropa, preparando mochilas, recordando tareas, anticipando el mañana… mientras su cuerpo le pide sentarse, pero su mente no se lo permite. Porque si se sienta, aparece la culpa. Porque todavía falta mucho por hacer. Porque alguien tiene que hacerlo. Porque alguien siempre ha sido ella.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa es la carga invisible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Invisible para él, muchas veces. Invisible para los demás e invisible, incluso, para ella misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hablaré ahora desde mi propia experiencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo no sentía ansiedad. Sentía enojo. Lo veía sentado y mi mente se llenaba de preguntas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No se dará cuenta de que la casa está regada?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No ve que los niños no se han bañado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No le importa?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay algo importante que entendí después: todas esas preguntas eran sobre él. Nunca sobre mí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso el enojo no se iba. Por eso nada cambiaba.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hasta que un día, no sé si por cansancio, por conciencia o por gracia, comencé a hacerme preguntas diferentes:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué me molesta tanto esto?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué este patrón se repite?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué no me permito sentarme también?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí empezó todo. Este comportamiento femenino no nace en la adultez. Nace en la historia. En la cultura. En las creencias que heredamos sin darnos cuenta. Durante generaciones, el valor de la mujer ha estado profundamente ligado al sacrificio. La mujer buena era la que podía con todo. La que no se quejaba. La que servía primero y se servía después. La que descansaba al final… si quedaba tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aprendimos que nuestro amor se medía en cansancio. Aprendimos que anticiparnos a las necesidades de todos era nuestra responsabilidad. A esto hoy se le llama
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           carga mental
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : ese trabajo constante de pensar, planificar, recordar, sostener. No es solo hacer, es cargar con el peso invisible de que todo funcione.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando una vive así por años, el descanso del otro no se siente como descanso. Se siente como abandono. No porque el otro esté haciendo algo mal, sino porque una nunca aprendió a dejar de hacerlo todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También hay creencias profundas que operan en silencio:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si pido ayuda es porque no soy capaz.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si no puedo con todo es porque estoy fallando.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si me siento es porque soy floja.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si me quejo soy mala esposa.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si descanso soy mala madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Son creencias que no cuestionamos porque parecen verdades. Pero no lo son. Son trampas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Trampas que nos desconectan de nosotras mismas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque la verdad es que muchas mujeres no están cansadas solo físicamente. Están cansadas de sentir que no tienen permiso para soltar y aquí viene la parte más difícil de decir, pero también la más liberadora:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces, nadie nos exige tanto como nos exigimos nosotras mismas. Ese fue mi descubrimiento. Mi esposo no me exigía hacerlo todo. La exigencia venía de mí. De la idea de quién debía ser. De la mujer que creí que tenía que ser para ser suficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando entendí eso, algo cambió. Comencé a sentarme más, incluso cuando la incomodidad aparecía. Comencé a pedir ayuda sin sentir que estaba fallando. Comencé a tolerar que no todo estuviera perfecto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y descubrí algo hermoso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El mundo no se cayó. Los niños siguieron creciendo. La casa siguió siendo hogar y yo, por primera vez en mucho tiempo, también me sentí habitando mi propia vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este blog no es una acusación hacia los hombres. Es una invitación hacia las mujeres. Una invitación a mirar hacia adentro. Porque el verdadero cambio no empieza cuando el otro se levanta. Empieza cuando una se permite sentarse sin culpa. Empieza cuando dejamos de confundir amor con sacrificio constante. Empieza cuando entendemos que descansar no es abandonar. Es regresar a una misma, es cuidarse. Tal vez, solo tal vez, cuando más mujeres se permitan hacer eso, dejará de incomodarnos ver a alguien descansar. Porque por fin, nosotras también estaremos en paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay algo más que quiero compartirte, porque este cambio no ocurrió por casualidad. Ocurrió por decisión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/IMG_2974.JPEG" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi libro Líderes en la Crianza hablo de cinco acuerdos que hice conmigo misma. No fueron acuerdos con mi esposo. No fueron acuerdos con mis hijos. Fueron acuerdos conmigo. Porque entendí que el liderazgo comienza ahí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero mencionarte dos de esos acuerdos, porque están profundamente relacionados con este tema y gracias a ellos fue que pude darme cuenta, romper el ciclo y terminar con ese enojo que me causaba verlo sentado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El primero es
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La conexión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me prometí vivir más conectada conmigo misma. Con lo que siento. Con lo que necesito. Con mis valores. Porque durante mucho tiempo estuve muy conectada con todos… menos conmigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y fue esa conexión la que me permitió darme cuenta de la verdad. No estaba molesta por él. Estaba desconectada de mí. Desconectada de mi cansancio. Desconectada de mi necesidad de descanso. Desconectada de mi derecho a estar en paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El segundo acuerdo es
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cambia lo que no funciona
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este acuerdo cambió mi vida, porque me sacó del papel de víctima y me devolvió el poder.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de seguir repitiendo el mismo patrón, comencé a hacerme preguntas diferentes. Preguntas que no buscaban culpables, sino respuestas. Preguntas que me llevaron a transformar lo que estaba ocurriendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque la verdad es esta: lo que no se cuestiona, se repite.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y lo que se repite, se convierte en destino… hasta que alguien decide cambiarlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes que tú también estás atrapada en dinámicas que te drenan…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si sientes que cargas demasiado…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si sientes que quieres vivir tu maternidad, tu relación y tu vida desde un lugar más consciente y en paz…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este libro puede ser un mapa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No es un libro que te dice qué hacer. Es un libro que te ayuda a verte. A comprenderte. A liderarte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque cuando una mujer se lidera a sí misma, todo a su alrededor comienza a transformarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aquí te comparto el enlace:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Lideres en la Crianza”:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://a.co/d/042zkiFo" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://a.co/d/042zkiFo
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 03 Mar 2026 12:02:35 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Dos conceptos que explican muchos de los conflictos que tienes con tus hijos y hasta con tu pareja.</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/de-dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Dos-conceptosque-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el blog anterior te hablé de dos conceptos que, cuando los aprendí, me ayudaron a entender muchos de los conflictos que ocurrían en mi casa. Con mis hijos… y también con mi pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Estos conceptos son
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           overfunctioning (sobrefuncionamiento)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           underfunctioning (subfuncionamiento)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si no has leído
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.parentsandleaders.com/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           el blog anterior
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , no te preocupes. Te dejaré el enlace al final.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sobrefuncionamiento ocurre cuando una persona hace más de lo que le corresponde, emocional o prácticamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El subfuncionamiento ocurre cuando la otra persona hace menos de lo que es capaz o de lo que le corresponde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para que lo veas con más claridad, quiero contarte la historia de Ivette, Samuel y su hijo Eric.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ivette y Samuel llevan 16 años de casados. Ivette es peluquera y trabaja seis días a la semana. Samuel es enfermero y trabaja turnos de doce horas, solo tres días a la semana. Samuel hace mucho en casa: limpia, cocina y mantiene el orden. Su relación de pareja es bastante armoniosa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero cuando se trata de su hijo Eric… todo cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric tiene casi quince años. Es alto, fuerte, parece un adulto. Pero su padre se queja constantemente:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —Tiene tamaño de hombre… pero se comporta como un niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ivette siempre responde:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —Todavía es un niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante años, Ivette hizo todo por su hijo. Le servía la comida. Le recogía el plato. Le resolvía todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric creció sin tener que esforzarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando Ivette comenzó a trabajar fuera de casa, Samuel pasó más tiempo con su hijo… y entonces comenzaron los conflictos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric no sabía hacer nada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No porque fuera incapaz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sino porque el sistema nunca le permitió desarrollar su capacidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como explicó el psiquiatra Murray Bowen:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Mientras más funciona uno, menos funciona el otro.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un equilibrio inconsciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric creció pensando:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Para qué voy a hacerlo… si mi mamá lo hará por mí?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto no es flojera. Es pérdida de confianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde afuera, Ivette parece fuerte. Parece que lo sostiene todo. Pero muchas veces está funcionando desde la ansiedad, no desde la confianza. Su ayuda, aunque nace del amor, envía un mensaje invisible:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No confío en que puedas.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y Eric lo internaliza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Samuel, por su parte, aunque ayuda mucho en casa, dejó la responsabilidad emocional de la crianza sobre Ivette durante años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sistema se organizó así.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nadie lo planificó. Pero todos participaron y hoy… todos sufren sus consecuencias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero aquí está lo más importante de todo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Esto se puede transformar.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El cambio no comienza en el adolescente. Comienza en el adulto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comienza cuando el adulto deja de hacer lo que el hijo puede hacer. Cuando el adulto tolera la incomodidad de soltar. Cuando el adulto comienza a confiar. Porque la crianza no es hacer todo por ellos. Es prepararlos para que puedan hacerlo sin nosotros. Parte de aprender a pensar sistémicamente es cambiar la pregunta que nos hacemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No preguntarnos por qué. Sino preguntarnos cómo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No: ¿Por qué mi hijo es así?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sino:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo participo yo en este sistema?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo se mantiene este patrón?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo puedo empezar a transformarlo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Porque si el sistema se aprendió… el sistema también se puede transformar. El ciclo se puede romper. Pero ese cambio comienza en ti.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Romper este ciclo no ocurre cuando el niño cambia. Ocurre cuando el adulto decide cambiar. Porque liderar en la crianza implica, muchas veces, hacer lo más difícil:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Mirarnos a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estrategias prácticas que puedes aplicar desde hoy
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Observa antes de intervenir.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Haz una pausa y pregúntate: ¿puede hacerlo solo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tolera la incomodidad.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La frustración es parte del crecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Suelta progresivamente.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Entrega responsabilidades poco a poco.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Confía más.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La confianza se construye permitiendo que lo intenten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Hazte responsable de tu parte.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El sistema no cambia cuando el niño cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cambia cuando tú cambias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque aquí está la verdad más importante: Romper este ciclo requiere liderazgo. No liderazgo sobre ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Liderazgo sobre ti.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuando tú cambias, el sistema cambia. Y cuando el sistema cambia… tu hijo también cambia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no formas parte de nuestra comunidad, únete en este enlace:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=gi_t"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY?mode=gi_t
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Allí seguimos transitando, aprendiendo y compartiendo juntos este camino de liderazgo en la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.parentsandleaders.com/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Blog anterior: Dos conceptos que explican muchos de los conflictos que tienes con tus hijos y hasta con tu pareja
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 24 Feb 2026 06:41:10 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Blog</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Dos conceptos que explican muchos de los conflictos que tienes con tus hijos y hasta con tu pareja.</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irt-cdn.multiscreensite.com/md/dmtmpl/dms3rep/multi/blog_post_image.png"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el blog anterior te hablé de dos conceptos que, cuando los aprendí, me ayudaron a entender muchos de los conflictos que ocurrían en mi casa. Con mis hijos… y también con mi pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Estos conceptos son
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           overfunctioning (sobrefuncionamiento)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           underfunctioning (subfuncionamiento)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si no has leído
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.parentsandleaders.com/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           el blog anterior
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , no te preocupes. Te dejaré el enlace al final.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sobrefuncionamiento ocurre cuando una persona hace más de lo que le corresponde, emocional o prácticamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El subfuncionamiento ocurre cuando la otra persona hace menos de lo que es capaz o de lo que le corresponde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para que lo veas con más claridad, quiero contarte la historia de Ivette, Samuel y su hijo Eric.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ivette y Samuel llevan 16 años de casados. Ivette es peluquera y trabaja seis días a la semana. Samuel es enfermero y trabaja turnos de doce horas, solo tres días a la semana. Samuel hace mucho en casa: limpia, cocina y mantiene el orden. Su relación de pareja es bastante armoniosa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero cuando se trata de su hijo Eric… todo cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric tiene casi quince años. Es alto, fuerte, parece un adulto. Pero su padre se queja constantemente:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —Tiene tamaño de hombre… pero se comporta como un niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ivette siempre responde:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —Todavía es un niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante años, Ivette hizo todo por su hijo. Le servía la comida. Le recogía el plato. Le resolvía todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric creció sin tener que esforzarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando Ivette comenzó a trabajar fuera de casa, Samuel pasó más tiempo con su hijo… y entonces comenzaron los conflictos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric no sabía hacer nada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No porque fuera incapaz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sino porque el sistema nunca le permitió desarrollar su capacidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como explicó el psiquiatra Murray Bowen:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Mientras más funciona uno, menos funciona el otro.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un equilibrio inconsciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eric creció pensando:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Para qué voy a hacerlo… si mi mamá lo hará por mí?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto no es flojera. Es pérdida de confianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde afuera, Ivette parece fuerte. Parece que lo sostiene todo. Pero muchas veces está funcionando desde la ansiedad, no desde la confianza. Su ayuda, aunque nace del amor, envía un mensaje invisible:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No confío en que puedas.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y Eric lo internaliza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Samuel, por su parte, aunque ayuda mucho en casa, dejó la responsabilidad emocional de la crianza sobre Ivette durante años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sistema se organizó así.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nadie lo planificó. Pero todos participaron y hoy… todos sufren sus consecuencias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero aquí está lo más importante de todo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Esto se puede transformar.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El cambio no comienza en el adolescente. Comienza en el adulto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comienza cuando el adulto deja de hacer lo que el hijo puede hacer. Cuando el adulto tolera la incomodidad de soltar. Cuando el adulto comienza a confiar. Porque la crianza no es hacer todo por ellos. Es prepararlos para que puedan hacerlo sin nosotros. Parte de aprender a pensar sistémicamente es cambiar la pregunta que nos hacemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No preguntarnos por qué. Sino preguntarnos cómo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No: ¿Por qué mi hijo es así?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sino:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo participo yo en este sistema?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo se mantiene este patrón?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo puedo empezar a transformarlo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Porque si el sistema se aprendió… el sistema también se puede transformar. El ciclo se puede romper. Pero ese cambio comienza en ti.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Romper este ciclo no ocurre cuando el niño cambia. Ocurre cuando el adulto decide cambiar. Porque liderar en la crianza implica, muchas veces, hacer lo más difícil:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Mirarnos a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estrategias prácticas que puedes aplicar desde hoy
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Observa antes de intervenir.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Haz una pausa y pregúntate: ¿puede hacerlo solo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tolera la incomodidad.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La frustración es parte del crecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Suelta progresivamente.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Entrega responsabilidades poco a poco.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Confía más.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La confianza se construye permitiendo que lo intenten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Hazte responsable de tu parte.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El sistema no cambia cuando el niño cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cambia cuando tú cambias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque aquí está la verdad más importante: Romper este ciclo requiere liderazgo. No liderazgo sobre ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Liderazgo sobre ti.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuando tú cambias, el sistema cambia. Y cuando el sistema cambia… tu hijo también cambia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si aún no formas parte de nuestra comunidad, únete en este enlace.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Allí seguimos transitando, aprendiendo y compartiendo juntos este camino de liderazgo en la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.parentsandleaders.com/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Blog anterior: Dos conceptos que explican muchos de los conflictos que tienes con tus hijos y hasta con tu pareja
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 24 Feb 2026 06:35:07 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Dos conceptos que explican muchos de los conflictos que tienes con tus hijos y hasta con tu pareja</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/dos-conceptos-que-explican-muchos-de-los-conflictos-que-tienes-con-tus-hijos-y-hasta-con-tu-pareja.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los comportamientos de nuestros hijos que no nos gustan solemos criticarlos, nos preocupan, nos quejamos de ellos, intentamos corregirlos. Vemos la falta de responsabilidad, la inseguridad, la dependencia, y pensamos que el problema está en el niño. Pero hay algo importante que pocas veces vemos. Esos comportamientos, aunque vivan en nuestro hijo o en nuestra hija, no nacen en el vacío. Forman parte de un sistema. Son el resultado de un sistema.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero hablarte de dos conceptos que, cuando yo los aprendí, me ayudaron a entender muchas conflictos que ocurrían en mi casa. Con mis hijos y también con mi pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los conceptos son overfunctioning (sobre-funcionamiento) y underfunctioning (sub-funcionamiento)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sobre-funcionamiento es cuando una persona hace más de lo que le corresponde, emocionalmente o prácticamente. Y el sub funcionamiento es cuando la otra persona hace menos de lo que es capaz o de lo que le corresponde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te pondré un ejemplo muy común.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una madre que hace todo. Decide todo. Resuelve todo. Protege demasiado. Se anticipa a cada problema. Esa madre, sin darse cuenta, está sobre-funcionando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Y qué ocurre con el hijo dentro de ese sistema?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un hijo que duda de sí mismo. Que depende. Que parece inseguro. Que evita la responsabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero el niño no nació así, el sistema lo creó.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El influyente psiquiatra estadounidense, Murrey Bowen, pionero en la terapia familiar, lo explicó de manera muy clara: mientras más funciona uno, menos funciona el otro. Es un equilibrio inconsciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El mensaje invisible que el niño recibe no es “te amo” es “no confío en que tú puedas”. Y el niño lo integra. Lo hace parte de su realidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Para qué voy a esforzarme si mi mamá lo va a hacer?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque me exija, aunque se moleste, aunque me regañe… al final lo hará.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me ayudará a vestirme.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Me dará la comida que quiero.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Recogerá por mí.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Resolverá por mí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y mientras más lo hace ella, menos lo hace el niño. No porque el niño sea flojo. Sino porque el sistema no le permite desarrollar su confianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La madre, por su parte, vive con pensamientos como:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si no lo hago yo, no lo hace nadie.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si no lo ayudo, no podrá.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si no intervengo, algo malo pasará.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El sobre-funcionador, esa mamá controladora, gritona, que está pendiente de todo, desde afuera parece fuerte. Parece que lo sostiene todo, incluso que puede con todo. Pero la realidad es otra, muchas veces está funcionando desde la ansiedad, no desde la confianza.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa aparente fortaleza no es fortaleza, es ansiedad disfrazada de ayuda.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este fenómeno ocurre en cualquier tipo de relación, no ocurre solo entre madre e hijo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También ocurre en la pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una esposa que organiza todo, que recuerda todo, que decide todo, que está pendiente de la escuela, de las citas médicas, de la casa…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Está sobre-funcionando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y el esposo, muchas veces, pasa al otro lado del sistema.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Olvida. Depende. Se vuelve pasivo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Y qué ocurre entonces?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ella se siente agotada. Resentida. Sola.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y él se siente incompetente. Criticado. Insuficiente. Ambos están atrapados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No porque uno sea el problema. Sino porque el sistema funciona así. Pero aquí está lo más importante de todo. Esto se puede transformar. El cambio no comienza cuando el niño cambia. Comienza cuando el adulto cambia. Cuando el adulto deja de hacer lo que el niño puede hacer. Cuando el adulto tolera la incomodidad de soltar. Cuando el adulto empieza a confiar. Porque la crianza no es hacer todo por ellos. Es prepararlos para que puedan hacerlo sin nosotros. Y ese proceso comienza cuando tenemos el valor de dejar de sobre-funcionar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero todo esto no es blanco y negro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por supuesto que, si tu hijo tiene dos años, lo vas a vestir. Por supuesto que, si tu adolescente tiene catorce años, aún lo vas a acompañar al médico. El punto no es dejar de cuidar. El punto es entender, según la etapa del desarrollo en la que está, qué podemos empezar a soltar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Volvamos al ejemplo del niño que puede vestirse solo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un niño de cuatro o cinco años ya puede vestirse completamente solo… si ha sido preparado para eso. Pero si no lo soltamos, si seguimos haciéndolo por él, va a cumplir siete, ocho, nueve y diez años… y seguirá esperando por ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No porque no pueda, sino porque el sistema le enseñó que no es su responsabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí quiero ir un poco más profundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A los humanos nos encanta ponernos etiquetas. Y ahora te he dado dos nuevas: sobre-funcionador y sub-funcionador.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás te identifiques con una de ellas. Quizás pienses: “esa soy yo”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay algo importante que no podemos olvidar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas etiquetas no son identidades. Son posiciones dentro de un sistema y esas posiciones pueden cambiar. Puede haber áreas en tu vida donde sobre-funcionas, y otras donde sub-funcionas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás en la crianza haces todo. Pero en las finanzas dejas que tu pareja lo maneje todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás en el trabajo eres completamente autónomo. Pero emocionalmente dependes de otros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando nos ponemos etiquetas rígidas, perdemos de vista lo más importante: la complejidad del sistema. No somos individuos aislados. Somos parte de un sistema. La familia es un sistema y nuestros cerebros se desarrollaron dentro de ese sistema.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprendimos a funcionar como funcionamos… para adaptarnos. Por eso, parte de aprender a pensar sistémicamente es cambiar las preguntas que nos hacemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No preguntarnos por qué. Sino preguntarnos cómo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando preguntamos por qué, buscamos una causa simple para una realidad compleja. “Soy así porque mis padres me criaron así.” Pero cuando preguntamos cómo, algo diferente ocurre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo se mantiene este patrón hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo participo yo en este sistema?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo puedo empezar a transformarlo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque lo más poderoso de todo esto es entender que no estamos atrapados. Si el sistema lo aprendimos, el sistema también se puede transformar. El ciclo se puede romper, pero ese cambio no comienza en el niño o en el otro adulto que tiene comportamientos que te molestan, comienza en ti. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Deja de hacer lo que el otro puede hacer. Comprende que debes tolerar la incomodidad de soltar para romper el ciclo. Deja de funcionar desde la ansiedad… y comienza a funcionar desde la confianza. Ahí, el sistema completo empieza a cambiar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Romper este ciclo no ocurre de la noche a la mañana. No ocurre porque el niño cambie. Ocurre cuando el adulto decide cambiar. Porque liderar en la crianza implica, muchas veces, hacer lo más difícil: mirarnos a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto algunas estrategias que puedes comenzar a aplicar desde hoy:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Observa antes de intervenir.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La próxima vez que sientas el impulso de hacer algo por tu hijo, haz una pausa y pregúntate: ¿puede hacerlo él solo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tolera la incomodidad.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ver a nuestros hijos frustrarse no es fácil. Pero esa frustración es parte del proceso de crecimiento, no algo que debamos eliminar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Suelta progresivamente.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No se trata de soltar todo de golpe, sino de ir entregando pequeñas responsabilidades, de acuerdo a su edad y preparación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Confía más.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Confía en su capacidad, incluso cuando cometa errores. Así es como se construye la confianza real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Hazte responsable de tu parte
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En lugar de enfocarte únicamente en lo que tu hijo no hace, pregúntate qué estás haciendo tú que podría estar manteniendo ese patrón.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque aquí está la verdad más importante de todas: Para romper este ciclo, se necesita liderazgo. Liderazgo no sobre ellos. Liderazgo sobre ti. Implica hacerte responsable de las cosas que te molestan, que te frustran, que te enojan… y tener el valor de reconocer que, muchas veces, no son causadas únicamente por el comportamiento de tu hijo, sino por la dinámica que se ha creado en el sistema. No es un camino cómodo, pero es un camino profundamente transformador, porque cuando tú cambias, el sistema cambia y cuando el sistema cambia, tu hijo también cambia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si aún no formas parte de nuestra comunidad, únete en este enlace
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Allí seguimos transitando, aprendiendo y compartiendo juntos este camino de liderazgo en la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 17 Feb 2026 05:36:03 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>“Criar con conciencia en la era de Bad Bunny”</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/criar-con-conciencia-en-la-era-de-bad-bunny</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Eres de los que aman a Bad Bunny o de los que no pueden escucharlo? En estos tiempos, te guste o no, su música te alcanza: suena en la radio cuando manejas, aparece en la televisión cuando visitas a una amiga, está en los comerciales, en las fiestas y en las redes sociales… está prácticamente en todas partes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Puede gustarte o no, puedes estar de acuerdo o no con sus letras. Yo, por ejemplo, detesto muchas de sus canciones, sobre todo de sus discos pasados. Podemos decir que canta mal, burlarnos de su voz o sentir que no conecta con nosotros. Todo eso es válido. Pero hay algo que merece una mirada más amplia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace apenas diez años, el mismo hombre que vimos vestido de blanco cantando ante millones de personas —en vivo y detrás de una pantalla— estaba trabajando en un supermercado, llenando bolsas y ganando un salario muy bajo. El domingo pasado estuvo en uno de los escenarios más vistos del planeta: el medio tiempo del Super Bowl. Cuando nos quedamos solo con el “no me gusta”, nos perdemos otras capas que pueden ser inspiración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que hizo Benito con su último disco, Debí tirar más fotos, me pareció increíble por el homenaje que le hizo a su país, por poner la cultura, el folclore, la música y la identidad puertorriqueña en el centro. Fue un tributo a Puerto Rico que puso el foco en casa, impactó el turismo, generó empleo y logró que el mundo mirara a esa isla del Caribe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pero en el blog de esta semana no vengo a hablarte solo de ese famoso puertorriqueño. Vengo a hablarte de algo más profundo:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           la crianza de nuestros hijos en la era de Bad Bunny.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El domingo, durante el medio tiempo del Super Bowl, ocurrió algo que me dejó pensando más de lo que esperaba. Mi hija y sus amigas estaban en su cuarto y yo creía que estaban jugando como siempre. De pronto, cuando comenzó la presentación, salieron corriendo hacia la sala, emocionadas, riendo, gritando, llevando en sus manos imágenes que ellas mismas habían impreso y decorado de Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny). No estaban jugando: se estaban preparando para ese momento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las miré con detenimiento y comprendí algo muy claro: ellas pertenecen a este tiempo, a esta generación, a este momento histórico. Aunque en casa escuchen otro tipo de música, están formando sus propios gustos, su propia identidad y su propia manera de mirar el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahí es donde comienza la contradicción para mí como madre. No puedo hacerme la ciega ante el fenómeno que representa Bad Bunny, porque no es solo música: es cultura, identidad y representación. Es evidente que no tiene la voz más técnica ni la más melodiosa —basta con escucharlo—, pero tiene algo que no se puede negar: carisma, presencia y una conexión profunda con una mayoría que no somos precisamente quienes escuchamos a Andrea Bocelli o Juan Diego Flórez.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, sus letras son otro asunto. Muchas veces son grotescas, vulgares, explícitas y claramente no aptas para niños. Y ahí aparece la gran pregunta que me hago como madre: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo protegemos a nuestros hijos en un mundo donde esto está por todas partes?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podría prohibir, censurar o decir que en mi casa no se escucha Bad Bunny. Pero siendo honesta conmigo misma, no tengo planes de irme a vivir con ellos como ermitaña al medio del bosque sin teléfono ni internet, y menos aún viviendo aquí en Miami-Dade, donde su música está literalmente en todas partes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por eso he llegado a una conclusión distinta:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no se trata de prohibir, se trata de enseñar a discernir.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se trata de mostrar lo malo, pero también lo bueno. Prefiero hablar claro con mi hija, explicarle por qué a mí no me gustan muchas de sus letras, ayudarla a escuchar con criterio, a diferenciar entre ritmo y mensaje, y a entender que puede disfrutar de una canción sin adoptar todo lo que dice.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué pasa cuando, delante de nuestros hijos, destruimos a alguien que ha llegado lejos solo porque no nos gusta o porque no estamos de acuerdo con todo lo que hace? ¿Qué estamos modelando realmente: descalificación automática o pensamiento crítico y discernimiento?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La invitación no es a aplaudirlo todo, sino a aprender a separar. Puedo no amar una marca de ropa y aun así reconocer que tiene piezas buenas; puedo disfrutar de un restaurante y no amar todos sus platos. Del mismo modo, no tengo que amar todo de Bad Bunny para reconocer su impacto y su mérito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y te confieso algo con total honestidad: cada vez que suena “Debí tirar más fotos”, yo también la canto y la bailo, y además reconozco que en su último disco hay una mejora evidente en los arreglos musicales. Eso no me convierte en incoherente, me convierte en humana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez de eso se trata la crianza hoy: no de blindar a nuestros hijos de la cultura, sino de acompañarlos a atravesarla con conciencia, con criterio, con conversación y con presencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todo este tema me lleva a algo más amplio sobre la crianza. Hay quienes rechazan la crianza consciente porque la culpan de la llamada “generación de cristal”, de criar niños débiles o con poca tolerancia a la frustración. Y en el otro extremo están quienes se vuelven tan permisivos, tan temerosos de hacer llorar a sus hijos, que pierden el equilibrio por miedo a ser autoritarios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Entonces me pregunto:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿por qué nos encanta irnos a los extremos cuando en el medio hay tanto por conocer y aprender?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De eso hablo en mi libro Líderes en la crianza: liderar no es pararse en una sola postura rígida, sino aprender a moverse entre distintas posiciones para mirar mejor, comprender más y conectar más profundo. Porque si hay algo que la mayoría de las madres y padres queremos es precisamente eso: conectar más con nuestros hijos, tener menos luchas de poder y no tener que repetir las cosas mil veces.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No te tiene que gustar todo de Benito, como tampoco tienes que aplicar cada estrategia de la disciplina positiva al pie de la letra. Pero date la oportunidad de mirar más allá de tu primera reacción —así como te invito a mirar la crianza con mayor amplitud—. Verás que hay mucho con lo que sí te puedes quedar, mucho que puede servirte y ayudarte a crecer como madre o padre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si este tema te resuena y quieres profundizar más en cómo liderar desde el equilibrio, te invito a ir al siguiente enlace (
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://a.co/d/06aCkGiY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://a.co/d/06aCkGiY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ) y obtener tu copia de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://a.co/d/06aCkGiY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           mi libro Líderes en la crianza.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Allí desarrollo con más calma estas ideas y te comparto herramientas prácticas para criar con más conciencia, conexión y criterio en el mundo que nos toca habitar hoy.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 02:48:59 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo nace y renace Líderes en la Crianza?</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-nace-y-renace-lideres-en-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un día, después de nueve meses de espera, planificación y predicciones, nació por cesárea mi primera hija. Pasé muchas horas en trabajo de parto, pero no dilaté lo suficiente y la frecuencia cardiaca de mi bebé comenzó a bajar. Ella también estaba exhausta de intentar salir y mi cuerpo no le daba paso. Por esa razón terminé en el quirófano y, en ese momento, sentí que ese había sido mi primer “fracaso” como madre. No pude dar a luz mediante parto natural.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el tiempo vinieron otros fracasos y otras frustraciones. Y con cada uno de ellos se fue instalando en mí una duda, una pregunta silenciosa que me impulsaba a buscar. No sabía exactamente qué buscaba, pero sabía que había algo más. Durante esos años trabajé como maestra de educación infantil y dentro del salón de clases, las mismas preguntas me acompañaban. Mi búsqueda continuaba.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el nacimiento de mi segundo hijo tomé una decisión profunda: no quería volver a vivir lo que había vivido con mi primera hija, a quien tuve que dejar en casa con su abuela con apenas días de nacida para ir a trabajar. Recuerdo estar sentada en aquel salón de clases y empezar a llorar sin poder contenerme cuando sentía mis senos llenos y duros de leche, pero no tenía a quién dársela. Aquella tarde me prometí que, si tenía otro hijo, lo cuidaría yo misma. Casi cinco años después nació mi segundo hijo y, con él, el cumplimiento de esa promesa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Abrí un pequeño centro de cuidado y educación infantil en mi hogar que me permitió amamantar, cuidar, abrazar y acompañar a mi hijo hasta casi los cuatro años. Esos años estuvieron llenos de retos, aprendizajes y conversaciones profundas con las madres y padres de los niños que asistían a mi centro. Cada historia, cada duda y cada cansancio compartido alimentaban esa búsqueda que había comenzado tiempo atrás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me certifiqué en el Método Paternidad Efectiva porque los recursos que tenía para educar y conectar con mis hijos y alumnos ya no me estaban funcionando. Sentía que tenía que haber otra manera. Cuando me miraba a mí sola, como madre, me sentía abrumada. Pero cuando escuchaba a otras madres y padres, me daba cuenta de que casi todos compartíamos el mismo agotamiento, las mismas frustraciones y la misma sensación de no estar haciendo lo suficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprendí entonces algo importante: cuando nos miramos únicamente desde nuestra individualidad, creemos que nuestras dificultades son solo nuestras, que somos las únicas que fallamos o no podemos. Sin embargo, al mirar el panorama más amplio, al escucharnos y reconocernos en otros, descubrimos que formamos parte de algo más grande, de una experiencia compartida. Nuestra historia personal cobra otro sentido cuando la vemos en relación con la de los demás, y entendemos que no estamos aisladas, sino conectadas por desafíos, emociones y aprendizajes comunes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De toda esa aventura nació Líderes en la Crianza. Comencé a escribir cuando me di cuenta de que muchas de mis frustraciones no surgían de los comportamientos de mis hijos, sino de lo desconectada que estaba de mí misma. Me pregunté: ¿dónde había quedado Elisa después de ser mamá? Y en esa pregunta comenzó mi verdadero viaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seguí escribiendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Los niños crecían y con ellos aparecían nuevos retos, nuevas preguntas, nuevos aprendizajes. Otras madres y padres llegaban con historias que me atravesaban, que me inspiraban y me empujaban a seguir buscando respuestas. Esa inquietud me llevó hasta la universidad, a estudiar psicología, no por obligación sino por un deseo genuino de comprender mejor cómo funcionamos los seres humanos, cómo nos relacionamos, cómo sentimos, cómo nos cuidamos… y también cómo, sin darnos cuenta, nos hacemos daño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y yo seguía escribiendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hoy está renaciendo la última edición de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Líderes en la Crianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Porque, así como la crianza, la escritura es un proceso vivo, cambiante, desafiante y profundamente transformador. Es un viaje que nos invita a mirar hacia adentro, a criar con más conciencia y, sobre todo, a vivir con más conciencia nosotras mismas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este libro te comparto los acuerdos que hice conmigo para sentirme más en paz, más presente y más conectada en mi labor de madre. No tienen que ser tus acuerdos, pero sí pueden ser un punto de partida, una referencia, una luz en el camino. Allí encontrarás estrategias para criar con menos gritos y más conexión, con menos culpa y más claridad, con menos agotamiento y más propósito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque si seguimos criando como nos criaron, en un mundo que ya no es el mismo, corremos el riesgo de repetir patrones que ya no funcionan, de heredar heridas que no nos pertenecen y de educar desde el miedo y no desde el amor. Corremos el riesgo de criar hijos obedientes pero desconectados, exitosos pero vacíos, acompañados pero solitarios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y yo no quiero eso para ti ni para tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tú mereces disfrutar más la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tus hijos merecen una madre, un padre más presente, más consciente y más conectado consigo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Líderes en la Crianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            puede ser ese acompañamiento que te permita hacer algo diferente, empezar por ti y transformar lo que ocurre en tu hogar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La preventa ya comenzó.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ordénalo ahora y el
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           6 de febrero
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            lo tendrás disponible directamente en tu cuenta de Kindle, en formato digital.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes que algo dentro de ti te está invitando a mirar tu maternidad o tu paternidad con otros ojos, este libro es para ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos vemos del otro lado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto el enlace 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            &amp;#55357;&amp;#56393;
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.amazon.com/dp/B0GL34L6WJ" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://www.amazon.com/dp/B0GL34L6WJ
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 03 Feb 2026 05:37:08 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El método correcto no falla</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-metodo-correcto-no-falla</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           El Método correcto ¿según quién? 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-metodo-correcto-no-falla.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hace unos días, una amiga que conoce mi trayectoria y sabe que abogo por la crianza consciente, me compartió un video que había visto en Instagram. En el video aparecía un cartel amarillo llamativo que decía “El método correcto no falla”. La escena mostraba a una niña acostada en el sofá con el teléfono en la mano. Su madre se acercaba y le decía que se fuera a bañar. La niña pedía un rato más.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La madre se iba, regresaba, volvía a pedirle que se bañara, sin trasmitir ningún respeto, sin hacer conexión real porque la niña nunca dejo de mirar a la pantalla. Esto ocurrió varias veces sin que la mujer tuviera éxito en la petición que hacía a su hija de que se fuera a bañar. La madre dejó de interactuar con la niña y mirando a la cámara dijo: “Si esto te pasa a ti, es porque no estás usando el método de crianza correcto”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Sabes a que se refería ella por el método de crianza correcto? La madre tomó una correa y pretendió que le pegaba a su hija. Sé que el video estaba montado, que probablemente no le pegó ahí mismo frente a la cámara, o al menos eso quiero creer. Pero, aun así, me indignó y mucho. No solo por el mensaje que trasmitía, sino por la potestad con que ella decía que ese es “EL MÉTODO CORRECTO”. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La violencia física y hasta psicológica suele utilizarse por muchos padres en muchas culturas para poner límites o corregir comportamientos. La evidencia científica demuestra que no educa, perjudica el desarrollo y refuerza la violencia. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No entiendo cómo en pleno 2026 todavía seguimos confundiendo obediencia con miedo. No entiendo cómo seguimos llamando respeto a lo que en realidad es sumisión. No entiendo cómo normalizamos el dolor físico como herramienta educativa. No entiendo cómo no nos detenemos un segundo a preguntarnos qué está aprendiendo ese niño o esa niña en ese momento. Porque no está aprendiendo a seguir instrucciones, ni cumplir con horarios como el de ir a bañarse. Aprende a seguir la instrucción para evitar el dolor. Aprende que el amor duele. Aprende que equivocarse se paga caro. Aprende que su cuerpo no le pertenece. Aprende a obedecer, sí, pero también a evadir, a mentir, a no confiar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza consciente no es permisividad, como muchos creen. No es dejar hacer. No es mirar hacia otro lado. Es más difícil que pegar. Es más retadora que gritar. Requiere presencia, coherencia, límites, constancia y mucha autorregulación emocional del adulto. Requiere que el adulto se mire a sí mismo antes de corregir al niño. Y eso, seamos honestos, no todos están dispuestos a hacerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El malestar que me causó ver ese video aumentó cuando me encontré con los comentarios. Miles de comentarios aprobando, incluso felicitando la actitud de esa mamá. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “La correa educa y no pienso discutirlo con nadie.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Ese es el método correcto.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Digan lo que digan eso fue lo que funcionó, funciona y funcionará siempre, sin traumas.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Si no se les pega, hacen lo que les da la gana.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Se habla una vez, la segunda que sienta el golpe. Yo no espero dos veces para que obedezcan.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Horita salen los ofendidos de crianza respetuosa… Yo uso ese método infalible.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Leí esos mensajes una y otra vez por incredulidad. ¡No podía ser verdad tanta barbarie! No eran uno ni dos, eran miles. Adultos defendiendo el dolor como método educativo. Personas justificando la violencia con risas, aplausos y fueguitos. Lo más fuerte no era el tono, era la certeza con la que lo decían. Como si no hubiera nada más que pensar. Como si la única alternativa educativa, la que no falla, fuera darles duro, para que les duela y aprendan. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Leer cada uno de esos mensajes y analizarlos reafirmo la idea que tengo sobre los padres que siguen defendiendo el maltrato físico como método para conseguir la obediencia de los hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Muchos de esos adultos no están hablando de crianza, están hablando de supervivencia. Están hablando de la necesidad que tuvieron de imponerse a golpes porque no conocían otra menera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De cómo aprendieron a obedecer para no ser golpeados. De cómo asociaron el amor con el miedo. De cómo normalizaron la amenaza como forma de orden. De cómo tuvieron que convencerse de que “salieron bien, traumas” para no mirar lo que dolió.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando alguien dice “a mí mis padres me abrían los ojos y yo sabía que venía la paliza”, eso no es respeto, eso es miedo anticipado. Eso es un sistema nervioso en alerta. Eso es un niño que aprendió a leer el peligro, no a autorregularse. Eso es obediencia por terror, no por comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí, claro que el golpe “funciona” …
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Funciona para callar, funciona para detener, para controlar. Pero no funciona para enseñar. No funciona para formar criterio. No funciona para crear conciencia. No funciona para construir vínculos seguros. Lo que más me duele no es que piensen distinto a mí. Lo que me duele es que todavía haya tanto dolor sin nombrar, tanta herida defendida como si fuera una virtud, tanto miedo disfrazado de carácter.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza consciente no es una moda. Es una respuesta. Es una evolución. Es una decisión valiente de romper con lo que nos dañó, aunque hayamos creído que era lo normal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es elegir educar desde la firmeza sin violencia, desde el límite sin humillación, desde el amor sin miedo. Si este texto incomoda, si molesta, si despierta resistencia, entonces está cumpliendo su función. Porque nadie cuestiona lo que no duele. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo seguiré hablando.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Aunque incomode.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Aunque moleste.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Aunque me digan que “antes era mejor”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ningún niño merece crecer creyendo que el golpe es justificado con amor. -Te pego porque te amo y quiero que crezcas siendo una persona de bien-. Tampoco, ningún adulto debería seguir cargando con eso en silencio. Ese video me recordó que todavía tenemos un camino largo por recorrer. Que todavía hay mucho que desaprender. Que todavía hay niños creciendo con miedo y adultos justificándolo con frases heredadas. Y por eso sigo escribiendo, sigo hablando, sigo insistiendo. Porque criar no es dominar. Educar no es someter. Amar no es golpear.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y porque ningún método que necesite violencia puede llamarse correcto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muy pronto estará disponible la nueva edición del libro:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Líderes en la Crianza”.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esta edición nace para acompañarte, no para señalarte. Para ayudarte a entender, no a juzgar. Para mostrarte que es posible ejercer una crianza consciente desde la firmeza, el amor y los límites, sin recurrir al miedo ni a la culpa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si alguna vez has sentido que criar es más difícil de lo que te dijeron, este libro es para ti. Quédate cerca. Lo que viene puede cambiar la forma en que miras a tus hijos… y también la forma en que te miras a ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-metodo-correcto-no-falla.jpg" length="105076" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 27 Jan 2026 08:12:29 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Dejar hacer también es amar</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/dejar-hacer-tambien-es-amar</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/dejar-hacer-tambien-es-amar.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Poco antes de que terminara el año 2025 tuve una conversación muy interesante con una mamá. De esas conversaciones entre madres en las que casi siempre hablamos de lo mismo: los hijos. Ella se quejaba de que tenía que hacérselo todo a su hijo. Alcanzarle el agua cuando tenía sed, peinarlo, vestirlo, hasta ponerle las medias. Según ella, no sabía hacer nada solo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo le pregunté:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           - ¿No sabe ponerse las medias o no lo has dejado hacerlo solo? Porque nosotras, las madres, a veces creemos que ellos no son capaces… y actuamos en consecuencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Ay no! -me respondió con cara de frustración-, algunas veces lo he dejado, pero se viste mal, se demora muchísimo, no hace nada bien y verlo tan torpe me impacienta. Al final termino haciéndolo todo yo. Ni siquiera sabe limpiarse cuando va al baño, así que ya te podrás imaginar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras la escuchaba, yo tenía en la mente la imagen de su hijo. Lo conozco bien, hemos compartido muchas veces. Sé que no tiene ninguna necesidad especial que justifique que lo asistan en esas actividades. No le dije nada, pero por dentro la juzgué. Pensé: lo estás haciendo un inútil. Le estás dando la ayuda que no ayuda.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pasaron los días. Empezaron las clases el 5 de enero. Y esa mañana, mientras vestía a mi hijo para ir a la escuela, me cayó como un golpe aquella conversación. El mío no tiene diez años, pero tiene siete. ¿Cuál es la diferencia real? Muy poca. Yo también estaba dando la ayuda que no ayuda. Yo también estaba quitándole la oportunidad de aprender. Yo también estaba fabricando dependencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí entendí algo más profundo: cuando hacemos todo por ellos, sin darnos cuenta, les enviamos un mensaje peligroso. Les decimos: “tú no puedes”, “yo lo hago mejor”, “no confío en tu capacidad”. Y ese mensaje se queda. Se instala. Se convierte en una voz interna que los acompaña durante años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sentí vergüenza por haber juzgado a aquella mamá. Juzgar es fácil. Ver los errores ajenos es fácil. Mirar los propios… eso ya es otra historia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese 5 de enero tomé una decisión como propósito de año nuevo: no voy a vestir más a mi hijo. Esa fue la última vez. Porque si no se viste bien, la alternativa no es hacerlo por él. La alternativa es acompañarlo para que lo haga mejor. Pero eso no puede ocurrir si yo sigo haciendo la tarea completa por él. Si no se equivoca, no aprende. Si no intenta, no desarrolla habilidad. Yo puedo acompañar, puedo guiar, puedo estar cerca… pero no puedo sustituirlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si yo seguía vistiéndolo cada día, mi hijo iba a cumplir diez años como el hijo de aquella mamá, y yo puedo pronosticar que seguiría esperando por mí para ponerse la ropa. Y también puedo pronosticar que yo me quejaría mucho cuando eso ocurriera. Así que, si quiero que mi historia tenga un final diferente, tengo que hacer algo diferente hoy.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que voy a hacer distinto es dejar de hacer por él lo que él puede hacer por sí mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahí entendí que mis verdaderos propósitos de año nuevo no tenían que ver solo conmigo, sino con cómo estaba criando, porque al final, eso me afecta, de manera negativa o positiva, depende mí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También pensé en mi hija. Ella es la única de su grupo de doce años que no tiene teléfono. Cada vez que me lo dice, siento culpa. Pobrecita. Pero sé que no le hace bien. Sé el daño que causa. Sé que no tiene la madurez para manejarlo todavía y aun así, la culpa me aprieta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro propósito de este año fue ese: no volver a sentir culpa por decisiones conscientes que tomo por el bien de mis hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y así fueron apareciendo varios propósitos nuevos. No de metas, no de listas, sino de conciencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De eso habla mi libro Líderes en la crianza, de criar con más conciencia, con más liderazgo. No es un libro de año nuevo. Es un libro para cualquier momento del año en el que te canses de repetir los mismos patrones y obtener los mismos resultados. Es una invitación a mirar la crianza desde otro lugar. A dejar de quejarte siempre de lo mismo y empezar a cambiar lo que sí está en tus manos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque criar duele. Pesa. Cansa. Frustra. A veces ni siquiera el amor alcanza para que no nos sintamos agotados o enojados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Líderes en la Crianza” es para que esa labor de educar a nuestros hijos pese menos. Para que entiendas mejor. Para que puedas disfrutar más esta labor profunda de ser madre o padre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muy pronto estará disponible la tercera y última edición de este libro que cada madre y padre debería tener en casa. Ya te anunciaré la fecha.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora te pregunto a ti:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿cuál sería un propósito consciente para esta nueva etapa en la crianza de tus hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te leo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Mon, 19 Jan 2026 14:50:39 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cuando la maternidad te cambia los planes</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ania tenía 26 años y acababa de regresar de su luna de miel en Costa Rica. Brillaba. Se le notaba enamorada, ilusionada, llena de planes. En una de esas conversaciones largas con amigas; de las que se dan cuando todavía nadie tiene hijos, Ania habló de todo lo que soñaba para su futuro: los tres hijos que quería, la forma en que los criaría, el tipo de madre que sería.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y entonces lo dijo, muy segura:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           -Mis hijos no usarán pantallas hasta después de los cinco años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - ¡Qué exagerada! -le respondió una de sus mejores amigas, riéndose.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero Ania, como siempre, tan elocuente y convencida de sí misma, explicó con estudios, investigaciones y argumentos sólidos por qué ella y su esposo habían tomado esa decisión. Fue tan persuasiva que sus amigas, ninguna de ellas aún madre, la celebraron y casi la coronaron: Ania va a ser una mamá excelente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tres años después, Ania y su esposo preparaban la fiesta de cumpleaños número uno de su hija. La casa estaba llena de globos, la música sonaba, los primos corrían por los pasillos como si fuera una pista de carreras. A las 12:05 pm llegó el camión con el castillo inflable. Minutos después entraron por la puerta dos de aquellas amigas que habían escuchado, tiempo atrás, los grandes planes de Ania.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - ¡Qué bueno que llegaron! -dijo ella, sin siquiera mirarlas-. Me estaba volviendo loca. En dos horas llegan los invitados y todavía falta tanto por hacer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Tranquila, llegó tu equipo de refuerzo -respondieron ellas, sonriendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando terminaron de hablar, las amigas miraron hacia una esquina de la sala. Allí estaba la cumpleañera, sentada en una sillita alta frente al televisor. Miraba fijamente la pantalla mientras chupaba con fuerza su chupete.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una de las amigas, de esas que no saben callarse nada, preguntó con una sonrisa pícara:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           - ¿No decías tú, Ania, que no ibas a poner a tus hijos frente a una pantalla hasta después de los cinco años?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ania no respondió. No se defendió. No explicó nada. Solo se tapó la cara con las manos y siguió acomodando los manteles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y quiero detenerme aquí un momento, porque no estoy contando esta historia para criticar a Ania. Nunca lo haría. No importa que ella hubiera dicho, con toda la convicción del mundo, que no permitiría pantallas antes de los cinco años, y que su hija, con apenas uno, estuviera sentada frente al televisor. No la juzgo. No la señalo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque yo no soy quien vive su vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo no sé en qué rincón del mundo estás tú, ni cómo funciona tu cultura, ni qué redes de apoyo tienes. Pero donde vivo yo, aquí en Estados Unidos, se trabaja mucho, se corre mucho y se cría bastante sola. La familia no siempre está cerca. Todo el mundo tiene algo que hacer. Y cuando estás cansada, desvelada, sobrepasada, es muy fácil agarrarse de una pequeña ayuda. A veces esa ayuda tiene forma de pantalla. De quince minutos de silencio. De un niño distraído mientras tú respiras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso no critico a Ania y espero que tú tampoco lo hagas. Espero que Ania no se sienta culpable por no haber cumplido aquella promesa que hizo antes de saber lo que realmente era criar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque una cosa es tener teorías sobre la maternidad…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           y otra muy distinta es vivirla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ania caminaba por un terreno desconocido. Y lo más duro no era el cansancio. Era la duda. Esa sensación constante de no saber si lo que estaba haciendo era suficiente, si estaba siendo una buena mamá, si estaba tomando las decisiones correctas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces, en la crianza, se siente exactamente así: como caminar por un sendero que nunca antes hemos recorrido. Criamos sin mapa, sin certezas absolutas, preguntándonos si vamos bien o si estamos perdidos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero liderar en la crianza no es tenerlo todo claro desde el principio. Ania no falló porque cambió. Ania hizo lo que hacemos todos cuando la vida real llega: ajustó el camino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Liderar es eso. No es seguir al pie de la letra la versión ideal de la madre que creíamos que íbamos a ser. Es mirar la realidad, a ese hijo que tenemos delante, no al que imaginamos, y tomar decisiones desde ahí, con amor, con conciencia y con honestidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando educamos desde el liderazgo, aprendemos a mirar nuestros pies. Lo que hacemos hoy. Cómo hablamos hoy. Cómo nos regulamos hoy cuando estamos cansados, sobrepasados, inseguros. Ese paso, aunque sea pequeño, también educa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No tenemos que conocer el destino exacto. No tenemos que criar hijos perfectos. Tenemos que criar desde valores, desde límites y desde amor. Y también desde la humildad de saber que a veces tendremos que cambiar de idea, como lo hizo Ania, sin que eso nos quite dignidad ni nos haga malas madres o malos padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Liderar en la crianza es eso: avanzar paso a paso, incluso con dudas, sabiendo que estamos construyendo un camino suficientemente bueno para nuestros hijos… y también para nosotros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo fuerte,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-la-maternidad-te-cambia-los-planes.jpg" length="82189" type="image/jpeg" />
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    </item>
    <item>
      <title>Una historia sobre el amor y el pelo largo</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tenía quince años y caminaba segura por aquella acera rumbo al evento estudiantil al que tenía que asistir en representación de mi escuela. No iba sola. Una amiga caminaba a mi lado, entusiasmada porque la habían seleccionado para participar. Mientras avanzábamos, veíamos cómo otros jóvenes también iban en la misma dirección. Nosotras, atentas, escaneábamos cada rostro, halagando a unos, criticando a otros. Los jóvenes somos buenos en eso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En medio de esa revisión, mi mirada se tropezó con un trigueño que estaba bajando de una guagua (así se le llama al autobús en Cuba). Me detuve. Vi cómo bajaban otros jóvenes, pero ya no fui capaz de halagar ni de criticar al resto del grupo. Yo solo lo veía a él. El pelo largo, tan negro como el mío, le caía suave sobre los hombros, como dándole una caricia. Los ojos oscuros miraban hacia el lado opuesto de donde yo estaba, embobada mirándolo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pasaron algunos minutos hasta que nuestras miradas se cruzaron. Ahí pude detallarlo mejor. Labios gruesos, cejas bien formadas y una nariz elegantísima que reinaba en un rostro que yo veía perfecto. Llevaba una bata blanca embarrada de pintura lo cual me delato que era estudiante de arte. Las manos, finísimas, colgaban al descuido a los lados de su cuerpo delgado. Caminaba como un chico cansado, no abatido, solo cansado. Y todo lo demás, especialmente aquel pelo negro y lacio, me deslumbró. Me dieron ganas de pasar mis dedos por dentro de esa melena tan similar a la mía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿De dónde salió esto?, me pregunté sin dejar de mirarlo. Yo no causé la misma impresión en él. Su mirada se cruzó con la mía, pero siguió de largo, sin mucho reparo. No sé cuánto duró el evento. No sé de qué hablaron. No sé qué me decía mi amiga. No sé si había mucha gente o poca. No sabía de amor a primera vista, pero justo ahí, todo ocurrió.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No te voy a contar la historia completa. Te vas a quedar con ganas de saber qué pasó después. Solo te diré esto: ese trigueño es hoy el padre de mis hijos. De aquel pelo largo y bellísimo no queda nada, pero el amor sigue intacto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te cuento todo esto porque, desde entonces, los hombres de pelo largo siempre me han llamado la atención. Él lo sabe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tengo un hijo varón y me encantaría verlo con el pelo largo. Tiene una cara tan bonita, y el pelo tan negro como su padre y como yo, que ya en varias ocasiones he intentado dejárselo crecer. Mi esposo termina siempre llevándolo con él al barbero y cortándole el pelo. Hoy tiene siete años y, aunque nunca lo ha tenido largo, esta es la etapa más peluda que ha pasado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos meses el pelo ya le molestaba un poco en los ojos. Yo misma pasaba trabajo para peinarlo porque estaba en ese punto incómodo, ni corto ni largo. No me daba ni para hacerle una un moñito. Así decimos los cubanos a la colita que se hace con el pelo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo miré a la cara y le dije
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -No quieres el pelo largo, ¿verdad? -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y él me respondió:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - Mami, yo quiero que tú seas feliz. -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me derretí de amor al escucharlo. Me derretí pensando que mi hijo estaba dispuesto a estar incómodo para hacerme feliz. Ese gesto me llenó, pero también me hizo sentir mal. No es justo que, por un capricho mío, por el simple hecho de que me gusten los hombres con pelo largo, él tenga que sentirse incómodo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que esa misma tarde lo llevamos a pelar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De eso han pasado algunos meses. Hoy vuelve a estar peludo. Hoy el pelo vuelve a molestarle en los ojos. Y es porque sigo resistiéndome un poco a cortárselo. La verdad es que lo tiene hermoso. Pero esta vez él no ha protestado. Le pregunté:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - ¿Quieres irte a pelar? -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y me dijo que no.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/WhatsApp+Image+2026-01-06+at+17.37.44.jpeg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No voy a insistir mucho. Ya me sabes que me gustaría que ese pelo creciera. Ya conoces mis gustos. Pero sí voy a estar pendiente de él. Pendiente de que mis caprichos no lo hagan sentir incómodo. Pendiente de que ese amor tan grande que siente por mí no se convierta en complacencia, ni en traición a sí mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me gusta verlo con el pelo largo.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero más me gusta verlo feliz.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Más me gusta verlo a gusto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y todo esto me ha llevado a pensar en cuántas veces el amor, en lugar de ser un lugar seguro, se vuelve una carga. En cómo, sin darnos cuenta, ponemos sobre ellos el peso de hacernos felices, de sostener gustos, heridas o nostalgias que son nuestras y no de ellos. Por eso te conté cómo conocí a mi esposo, cómo me enamoré. Esa es mi historia. No es la de mi hijo. Él no vino a cargar mis afinidades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Claro, si él me deja, va a tener el pelo largo hasta media espalda.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No, no vamos a exagerar.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al menos hasta los hombros, para que también a él le dé una caricia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo fuerte
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 07 Jan 2026 05:16:53 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Tu Ritual de Fin de Año</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este es el último blog de este año 2025.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y antes de que termine, quiero hacerte algunas preguntas.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo fue este año para ti?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál fue tu mayor reto?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál fue tu mayor alegría?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te hago estas preguntas porque yo también me las hago por esta época del año.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Diciembre siempre me invita a mirar hacia atrás. A revisar el camino recorrido. A observar los tropiezos, pero también los aciertos. A reconocer lo que dolió y lo que sostuvo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me gusta mirar hacia atrás no para quedarme allí, sino para tomar impulso hacia adelante. Como el arco y la flecha. Primero se hala hacia atrás, se tensa, parece que retrocede… y luego sale disparada con fuerza hacia donde apunta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y entonces viene otra pregunta importante:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Hacia dónde apuntarás tu flecha en este nuevo año que está por comenzar?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Ya lo has pensado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tiempo del año es una gran oportunidad para hacernos preguntas. No preguntas vacías ni apuradas, sino preguntas honestas. De esas que incomodan un poco, pero que abren puertas. Preguntas que nos lleven a buscar respuestas. Respuestas que nos ayuden a conocernos más, a vivir con más calma, con más presencia, con más verdad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cerrar un año no es solo pasar la página. Es mirarla con atención, agradecer lo aprendido y decidir, con intención, cómo queremos caminar lo que viene.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te hago una invitación especial hoy.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No importa si lees esto antes de que termine el año o si el 2026 ya está en curso. No importa el calendario. Lo que importa es la intención. Lo que importa es la conexión y la energía que muevas para apuntar tu flecha.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Regálate un momento para realizar un ritual. Un ritual que te ayude a despedirte de lo vivido y a abrirte a lo nuevo.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Este blog no es para decirte qué ritual hacer. Ese camino te toca descubrirlo a ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Date una pausa y pregúntate:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo quiero despedir este año?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo quiero recibir los días que están por venir?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No te comparto una forma específica de hacerlo porque durante varios años yo copié rituales de otros. Repetí palabras, acciones y pasos que me decían que debía seguir. Y aunque lo intenté con intención, nunca se sintió tan verdadero como el día en que comencé a crear mis propios rituales. A mi manera. En mi tiempo. Desde mi sentir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso ni siquiera te voy a contar cómo lo hago yo. No quiero influenciarte. Solo quiero inspirarte a que hagas algo que nazca de ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creo que estos gestos son importantes porque nos permiten cerrar ciclos, darles sentido y volver a empezar. No desde la prisa ni la exigencia, sino desde la conciencia. Desde la elección. Desde el deseo profundo de vivir lo que viene con mayor presencia y propósito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Que tu ritual sea tan simple o tan profundo como lo necesites.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Que sea tuyo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Gracias por estar aquí, por leer, por acompañarme también en este recorrido.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos vemos del otro lado del calendario, con nuevas preguntas, nuevas respuestas y, ojalá, con la flecha apuntando un poco más hacia lo que de verdad importa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Feliz año 2026
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo inmenso
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 30 Dec 2025 10:36:48 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El deseo, el gesto y lo que no se envuelve</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-deseo-el-gesto-y-lo-que-no-se-envuelve.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ir a las tiendas en esta época me abruma. Trato de adelantar mis compras, pero cada vez que entro a un centro comercial en diciembre, me encuentro con lo mismo: pasillos llenos, carritos rebosando, rostros apresurados y una sensación colectiva de correr... pero no sé muy bien hacia dónde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese impulso de comprar por comprar, como si regalar fuera una obligación más que un acto consciente. Y me pregunto, quizá tú también:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            ¿Realmente sé qué necesita la persona a la que le estoy comprando?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando me he detenido a hacerme esa pregunta, en medio del ruido y las luces, me he dado cuenta de algo incómodo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No lo sé.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Realmente no lo sé.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y esa toma de conciencia ha sido el inicio de una nueva manera de pensar los regalos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No me quiero poner ahora en plan de la más romántica ni de la más consciente. Sé que los regalos son una forma bonita de mostrar aprecio, una manera de decir “estoy pensando en ti” o “gracias por estar en mi vida”. Y sé también que muchas veces, lo que esa persona realmente necesita no se puede comprar. Eso es cierto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pero mi reflexión va más allá de lo material o del presupuesto. Me refiero a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           conocer verdaderamente la realidad de esa persona
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A saber, por ejemplo, si está atravesando una etapa difícil, si se siente sola, si ha tenido un año especialmente agotador, si está luchando con algo que no se nota desde afuera. Y entonces me doy cuenta de que muchas veces no lo sé. Y eso me remueve. No sé si a ti te pasa lo mismo, pero esta época del año suele ponerme un poco nostálgica… y también más reflexiva. Me da por pensar en estas cosas, en lo que damos, en lo que recibimos, en lo que realmente importa. Y como me gusta escribir, pues lo dejo por aquí, contigo. Tal vez, solo tal vez, a ti también te ocurre algo parecido. Y si es así, qué bueno poder encontrarnos en este espacio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero siento que he cambiado. De verdad. Miro hacia atrás y recuerdo aquellas listas interminables que mis hijos hacían cuando aún creían en Santa. Por suerte, esa etapa ya pasó. Ahora saben que Santa… somos su papá y yo y no se han traumado por descubrirlo; al contrario, creo que eso también nos ha permitido hablar de los regalos de otra manera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En aquel entonces, no era que pedían un juguete. No. Era toda una lista y larga y claro, cómo no iban a hacerlo, si crecían dentro de una sociedad que empuja constantemente al deseo. Escuchaban a sus amigos, veían anuncios en la televisión, pasaban frente a vitrinas, recibían catálogos. Y todo se iba sumando a ese papel como si fuera urgente tenerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuando eran bebés, todo era más simple. No pedían. No sabían que podían pedir. Pero apenas comenzaron a crecer y a interactuar con el mundo, las cosas se volvieron más complejas. Y me di cuenta de algo:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el exceso les robaba la atención
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Había tanto que el entusiasmo se diluía. Nada parecía generar una emoción duradera. Lo querían, lo recibían, y poco después ya no lo miraban. Era como si los regalos se volvieran humo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy, en cambio, ya no hacen listas largas. A veces, en medio de una conversación cualquiera, mencionan dos o tres cosas que les gustaría recibir. Ya no hay tanto dramatismo. No hay urgencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y me alegra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque ahora sé que lo que desean no viene dictado por la presión o la moda. No lo piden todo. A veces ni lo necesitan, simplemente lo quieren. Y está bien querer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque si solo nos permitimos lo que necesitamos, corremos el riesgo de empobrecernos emocionalmente. No digo que haya que llenar la vida de cosas, pero... también hay belleza en el deseo. En anhelar. En soñar. En permitirnos imaginar algo que aún no tenemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Y en mi casa, en mi vida,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           esa parte también tiene espacio.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La verdad, con los años he ido aprendiendo a hacer espacio para replantearme todo. La vida misma, en su complejidad, me ha empujado a mirar hacia adentro, a cuestionar mis hábitos, mis prioridades, mis elecciones. Así que… ¿cómo no voy a replantearme también lo que hago en Navidad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cómo gasto mi dinero. Cómo me siento yo. Cómo se sienten los que tengo cerca. Qué significa para mí regalar. Qué significa para ellos recibir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque si bien los regalos son un gesto de cariño, también pueden ser una oportunidad para mirar más allá del envoltorio, para preguntarnos qué estamos dando realmente. Y por qué.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se trata de dejar de regalar. Se trata de regalar desde otro lugar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde la atención. Desde el vínculo. Desde el deseo de conectar más que de impresionar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez lo que más necesita esa persona no lo podamos envolver. Tal vez no está en una caja, ni en una tarjeta. Pero si nos detenemos un momento, si respiramos entre todo este ruido festivo, quizá logremos verlo. Quizá logremos regalar algo que sí permanezca.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y si no es perfecto, que al menos sea real. Que nazca del corazón y no solo del calendario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Feliz Navidad Humano
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-deseo-el-gesto-y-lo-que-no-se-envuelve.jpg" length="77289" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 23 Dec 2025 11:01:15 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Pausa y volvemos: Liderazgo consciente en la Crianza</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/pausa-y-volvemos-liderazgo-consciente-en-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hola humano que estás criando a otro humano. Hoy es martes de blog. Hoy es martes de hacer una pausa y reflexionar. Me gustaría que el texto que te comparto cada semana te regale, aunque sea, unos minutos de calma. Voy a ser sincera contigo: si no aplicas las estrategias que aquí te comparto, si no estás de acuerdo con todo lo que lees, pero aun así te permites sentarte unos minutos en silencio a leer, entonces puedo decir que valió la pena. Porque esas pausas son profundamente importantes, no solo para ti, sino para toda la familia. Y de eso precisamente quiero hablarte hoy.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza no es solo cuidar, proteger y corregir a nuestros hijos. Criar es liderar. Porque si hay algo que realmente deseamos madres y padres es influir en nuestros hijos. Y si tú no influyes, alguien más lo hará. Quiero que pienses en esto con calma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Sabes cuántas veces al día damos instrucciones o corregimos a nuestros hijos?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Te has detenido alguna vez a contarlas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Existe un estudio que señala que madres y padres damos aproximadamente diecisiete instrucciones o correcciones cada treinta minutos. Haz la cuenta. ¿Te imaginas cuántas órdenes damos en un solo día? Muchísimas. Y ahora quiero que vayamos un poco más profundo. ¿Qué hay detrás de cada una de esas instrucciones? ¿Cuál es el deseo genuino que las sostiene? Tal vez no lo habías pensado, pero el deseo es influenciar. Orden tras orden con un solo objetivo: educar, influir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero aquí viene algo importante. Para influenciar a una persona hay que liderar. Y para liderar es imprescindible hacer pausas. Pausas para escucharnos a nosotros mismos y pausas para escuchar a nuestros hijos. En este proceso hay una influencia invisible, una que no siempre vemos, pero que está presente todo el tiempo. Es cómo vivimos, cómo nos regulamos, cómo reaccionamos, cómo amamos y cómo reparamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La paciencia se pierde con facilidad cuando estamos criando hijos. Nos sobrepasamos, explotamos, decimos cosas que duelen y herimos. Cuando eso ocurre no es porque seamos malos padres o malas madres, sino porque hay un desbalance en nuestra vida. Es ahí cuando toca hacer una pausa y después de la pausa, toca reparar. Nos toca a nosotros como adultos, porque cuando reparamos, lideramos, influenciamos y enseñamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo podemos reparar? 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando después de un conflicto haces una pausa y le prestas atención a cómo te sientes, empieza a aparecer la respuesta y con ella la manera correcta de reparar. Por ejemplo, decir: no me sentía bien, estoy agotada y me frustro cuando siento que no me escuchas. Por eso grité. No me gusta hacerlo. No me siento bien cuando lo hago. Disculpa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No desearías eso de tus hijos cuando pierden la paciencia, cuando gritan, cuando hieren? Pero ¿cómo van a aprender a reparar si nadie se los ha enseñado? Nos dijeron que la autoridad no pide perdón, que la autoridad no se equivoca, que la autoridad no retrocede. Y yo te pregunto: ¿quién les va a enseñar a reparar? ¿La calle? ¿La escuela? ¿Los amigos? No. Eso se aprende en casa. Eso lo enseñas tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El liderazgo se desarrolla. Son habilidades que se aprenden y te hablo desde mi experiencia. Yo no promuevo el liderazgo en la crianza porque sea la mamá perfecta. Lo hago porque tropecé mucho, porque sufrí mucho y porque deseaba que fuera diferente. Yo me preguntaba por qué, si amo tanto a mis hijos, esto me cuesta tanto. Por qué me frustro tanto mientras los educo. Por qué disfruto tan poco esta labor de ser mamá. Hoy no me da vergüenza decirlo. Disfrutaba muy poco porque estaba agotada, porque no hacía pausas y porque estaba desconectada de mí. Tuve que reinventarme y aprender nuevas estrategias. Una de ellas fue aprender a pausar y desarrollar habilidades de liderazgo. Comencé a ocuparme de mí tanto como me ocupo de ellos y a cambiar mis creencias sobre lo que realmente significa ser una buena mamá.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si la crianza fuera un cien por ciento, antes disfrutaba un veinte y hoy disfruto un ochenta. Invertí los números porque me sentía mal y decidí cambiar lo que tenía que ser cambiado. Eso también es liderazgo. Si algo te molesta, cámbialo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese es el regalo que quiero hacerte esta Navidad: una pausa. Pero una pausa consciente, que te ayude a entender la importancia de respirar, especialmente cuando aparece la culpa o la frustración. No esperes al blog del próximo martes. Regálate una pausa cada día que te devuelva a ti. Unos minutos a solas, unas páginas de un libro (poder ser mi libro: “Lideres en la Crianza”), una caminata por el barrio, con música suave o fuerte, la que te haga sentir mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si aún no formas parte de nuestra comunidad de Parents as Leaders, te invito a unirte. Recuerda que nadie nos entregó un manual para criar bien a nuestros hijos. Por eso te invito a que nos acompañes y así desarrollar habilidades de liderazgo. Créeme, se aprende.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Dec 2025 12:36:40 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Expectativas vs Realidad en Navidad</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/expectativas-vs-realidad-en-navidad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Amo la Navidad, me gustan mucho las luces, el ambiente cálido, el olor a canela y el árbol decorado en un rincón de la casa lleno de recuerditos. Me gusta también que en esta época me encuentro con familiares y amigos que hace ya algún tiempo no veo, y todo porque es Navidad. A pesar de todas esas alegrías, hay algo que hace que diciembre sea emocionalmente peligroso:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las expectativas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por todas partes el mundo nos dice cómo “debería” verse la Navidad. ¿Has visto todos los comerciales que están saliendo? Familias felices descorchando una botella de champán. Regalos costosos, lentejuelas, lazos y perfumes. Todos sonriendo, todos felices y el resto de los mortales, los reales, persiguiendo esa ilusión de:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           • La foto familiar perfecta frente al árbol
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           • Los niños sonriendo y la familia con ropa coordinada para “la armonía”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           • Una casa sin desorden
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           • Una mesa llena de comida recién hecha
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           • Un ambiente de paz
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           • Todos felices y agradecidos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿La realidad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Déjame hablar desde mi propia experiencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿La foto familiar perfecta?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Existe, sí que existe, pero esa “foto familiar perfecta” al menos en mi caso es de una perfección problemática muy distinta a la de los comerciales. Mi hija no quiso usar ese vestido que habíamos planificado porque cuando se lo puso no le gustó. Tampoco quiso sonreír porque había peleado con el hermano y porque está creciendo, y ríe cuando ella quiere y no cuando se le pide. Siempre hay unos pelitos parados hacia alguna dirección extraña, y la cara se me ve más redondita en las fotos que en la vida real. Al final, por supuesto, terminamos tomando esa foto en la que yo siempre sonrío y miro de reojo a todos, vigilante de las sonrisas de otros y sintiéndome la única responsable de que nuestra foto sea lo más perfecta posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿La cena perfecta?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para cuando nos sentamos, el puré de papas ya está frío y la salsa de la carne se secó. Mi hijo no se quiso sentar a nuestro lado porque su primo estaba de visita y querían estar juntos para jugar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Las decoraciones perfectas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El gato se enredó en la guirnalda. La falda del arbolito no la encontré, no recuerdo en qué caja la guardé. Se han roto algunos de los adornos que más me gustaban, y ya mis hijos se enteraron de que el elfo travieso era dirigido por nosotros y, claro está, ya no creen en Papá Noel.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿El ambiente de paz?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Déjame decirte algo con honestidad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi casa, la Navidad es hermosa, pero no es pacífica. Es ruidosa, es desordenada, hay demasiadas galletas y chocolates y siempre alguien anda pidiendo baterías para luces y adornos que dejaron de funcionar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿por qué nos hacemos esto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque en el fondo queremos magia. Queremos ese momento en que todos somos felices porque esa es la búsqueda eterna del ser humano, ser feliz. Queremos que la casa huela rico y la vida parezca una película. Pero la vida no es una película. La vida es una casa llena de humanos. Humanos con emociones, apetitos y opiniones diferentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando dejé de intentar controlar la Navidad, descubrí algo importante:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se trata de perfección, se trata de conexión, de presencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A pesar de todo eso que te he contado, entre ese caos yo he encontrado la perfección. Ya no me molesto con mi hija si no quiere vestir del mismo color que el resto de la familia. No me disgusta comer el puré de papas frío ni que se rompan los adornos. Nada de eso me quita la paz porque aprendí con los años lo que realmente importa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No necesito una foto perfecta. Necesito conexión.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No necesito una casa perfecta. Necesito risas.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No necesito hijos perfectos. Necesito momentos de amor.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/WhatsApp+Image+2025-12-09+at+04.45.28+%281%29.jpeg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces la magia aparece en una foto un poco borrosa, en una cena sencilla. Aprendí también a ver la magia cuando la casa está ruidosa y cuando me siento a descansar en lugar de limpiar. Sentada, mirándolos correr, jugar, crear algarabía, ahí llega la alegría. No porque todo esté perfecto, sino porque yo estoy presente disfrutando lo que realmente está ocurriendo y no deseando que fuera de otra manera. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este año vuelvo a elegir conexión y presencia antes que perfección.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Menos control.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Más presencia.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Menos demostrar.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Más ser.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La Navidad no necesita que yo sea perfecta.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Solo necesita que yo sea real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi libro Líderes en la Crianza comparto los acuerdos que yo misma hice para disfrutar más de esta labor maravillosa que es criar a los hijos. Pero muy pronto descubrí que esos acuerdos no se quedaban solo en la crianza. Han sido los pilares que me han ayudado a disfrutar más en todas las áreas de mi vida. El primero de esos acuerdos es la conexión. Conexión conmigo y con los demás. Es vivir más presente, es prestarle atención a lo que siento, es prestar atención a lo que sienten y dicen los otros. Eso es liderazgo. Liderazgo no es controlar, ni exigir, ni hacerlo todo perfecto. Liderazgo es hacernos cargo de vivir mejor, de estar más conscientes, más presente, más humana y de inspirar a otros a que lo puedan vivir igual. Por esa razón te he contado todo esto. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora te pregunto a ti:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál es la expectativa navideña que más te pesa como madre o padre?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuéntame en los comentarios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Riamos, conectemos y recordemos que todos somos humanos, humanos maravillosamente imperfectos, tratando de amar bien a nuestra familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 09 Dec 2025 10:52:24 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El estrés financiero de diciembre: cuando la presión por “dar” nos desconecta de lo esencial</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-estres-financiero-de-diciembre-cuando-la-presion-por-dar-nos-desconecta-de-lo-esencial</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-estres-financiero-de-diciembre-cuando-la-presion-por-dar-nos-desconecta-de-lo-esencial.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diciembre es un mes hermoso en los Estados Unidos, la realidad es que diciembre es un mes hermoso en el mundo entero. Pero yo hablo del lugar donde vivo, de este rincón del mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Las luces, las fotos sonrientes, los postres deliciosos, el olor a pino, los regalos y las reuniones familiares. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un mes que invita a la conexión y al Descanso, porque a muchos nos días libres en el trabajo y los niños salen de la escuela. Pero al mismo tiempo es el mes que más estrés financiero provoca en las familias. Y lo dicen los datos, no lo digo yo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Según el
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            American Psychological Association (APA)
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             , el
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            61%
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de los estadounidenses reporta que el dinero es su principal fuente de estrés durante las fiestas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Un estudio de
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Credit Karma
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             encontró que
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            casi la mitad de los padres
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             dice sentirse presionado a gastar más de lo que puede por sus hijos.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Y datos de
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Bankrate (2024)
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             indican que
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            el 54%
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            de los consumidores teme endeudarse durante la temporada navideña.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En otras palabras, la temporada que fue creada para celebrar, también se ha convertido en un terreno de ansiedad para muchas familias, especialmente las que sienten que no tienen “lo suficiente” para cumplir con las expectativas culturales. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vivimos dentro de un sistema que, especialmente en el mes de diciembre, está diseñado para que compremos de forma compulsiva, y muchas veces sin darnos cuenta. La avalancha de descuentos, ofertas relámpago, anuncios personalizados y mensajes como “solo por hoy” o “última oportunidad” activa en nuestro cerebro la sensación de urgencia y de escasez, haciéndonos creer que estamos ganando, que si no compramos ahora estaremos perdiendo algo valioso. Sin embargo, la realidad es otra: la mayoría de esas ofertas no representan un ahorro real, sino una estrategia cuidadosamente construida para llevarnos a gastar más, incluso cuando no lo necesitamos o cuando ese gasto no encaja en nuestro presupuesto familiar. El sistema sabe cómo funcionan nuestras emociones, sabe que en diciembre queremos complacer a nuestros hijos, a nuestras familias, a nosotros mismos, y utiliza ese deseo legítimo para dirigirnos al consumo. Por eso, muchas personas salen de esta temporada con bolsas llenas, pero con el corazón inquieto, la cuenta bancaria en números rojos y una sensación silenciosa de haber caído en un juego que no eligieron.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cuando el gasto se convierte en estrés
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El problema no es comprar regalos, ni celebrar. Tampoco es querer dar lo mejor a la gente que amamos. El problema aparece cuando el corazón quiere más de lo que el bolsillo puede y entonces la alegría se convierte en presión, la ilusión se convierte en deuda y la celebración se convierte en preocupación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas familias en Estados Unidos gastan en diciembre lo que realmente no tienen y aunque la intención es hermosa —dar, compartir, crear recuerdos—el costo emocional puede ser demasiado alto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se sienten culpables, se comparan con otros. Se fuerzan a cumplir expectativas que ni siquiera eligieron y al final de mes cuando llega el estado de cuenta aparece la tristeza, la vergüenza o la sensación de fallo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que realmente sostiene esta temporada
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La verdad es sencilla y a veces necesitamos que alguien nos la recuerde, ese alguien hoy seré yo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No necesitas gastar para amar
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No necesitas comprar para conectar
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No necesitas demostrar nada a través de un regalo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los niños no necesitan diez juguetes, necesitan diez abrazos y un diciembre sin padres agotados ni ansiosos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Nuestros hijos no recordarán el precio de lo que recibieron, pero recordarán cómo se sentía el ambiente en casa, si había risas o tensión, si había amor o preocupación, si mamá estaba en paz o estaba abrumada.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un diciembre consciente
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un diciembre consciente significa detenernos un momento antes de dejarnos arrastrar por el ruido de las ofertas y volver a preguntarnos qué es realmente importante para nuestra familia. Es elegir la calma sobre la prisa, la conexión sobre el consumo, la presencia sobre los paquetes envueltos. Un diciembre consciente no es un mes sin regalos, es un mes sin culpas, sin deudas innecesarias y sin la presión de aparentar. Es recordar que lo que nuestros hijos verdaderamente necesitan no tiene precio, y que lo más valioso que podemos ofrecerles es un hogar donde se respire tranquilidad, amor y coherencia. Cuando decidimos vivir la temporada desde la intención y no desde la obligación, nos regalamos un diciembre que no pesa, que no agota, que no exige, un diciembre que se siente ligero y lleno de sentido. Porque al final, el verdadero espíritu de estas fiestas no se compra, se vive.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-estres-financiero-de-diciembre-cuando-la-presion-por-dar-nos-desconecta-de-lo-esencial.jpg" length="102537" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Wed, 03 Dec 2025 17:09:31 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Niños con Emociones Intensas</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/ninos-con-emociones-intensas</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ninos-con-emociones-intensas.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy es martes de blog y te traigo un tema muy interesante, ¡como todos los temas que te comparto en este espacio para crecer! Quizás lo sentirás más interesante si tienes un niño o una niña con sentimientos intensos en casa. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo son los niños de sentimientos intensos? 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Son
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           niños que sienten profundo, que reaccionan fuerte, que aman con el alma… y que muchas veces no saben cómo manejar todo lo que pasa dentro de ellos, pero sobre son niños muy incomprendidos y criticados. Para explicarlo de forma más sencilla quiero usar cuatro personajes de películas animadas que probablemente conoces muy bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La primera es Lilo de la película de Disney (Lilo y Stitch)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Lilo es el ejemplo perfecto del niño que siente más que los demás. Cuando algo la hiere, lo siente en el cuerpo completo. Cuando algo la alegra, lo vive a lo grande. Y cuando se siente sola, se desborda. Lilo no se porta mal, Lili busca conexión y compresión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lilo representa a esos niños intensos que el mundo llama “dramáticos”, “extraños”, “conflictivos” cuando en realidad son profundamente sensibles, intensamente empáticos y fácilmente heridos. Su historia nos recuerda que cuando un niño es incomprendido, su comportamiento habla más fuerte que sus palabras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vamos ahora con Elio, del reciente firme de Pixar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elio es ese niño que observa todo, que piensa mucho, que se siente fuera de lugar, y que a veces se esconde en su propio mundo para protegerse. Siente intensamente, pero hacia adentro. No explota, se repliega. No grita, se encierra. Eli representa a esos niños que son etiquetados, como “extraños”, “tontos” “locos” y que viven en mundos internos inmensos, pero que no siempre saben cómo traducir lo que sienten. Niños que necesitan tiempo, paciencia y adultos que entiendan su lenguaje emocional silencioso y su necesidad de pertenecer. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Próximo personaje, Elsa de la película de Disney “Frozen”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elsa es la niña empática, inteligente, fuerte que conoce sus dones pero que decidió esconderlo. Para no molestar, para no incomodar, para no fallar. Los niños como Elsa parecen “tranquilos”, pero por dentro viven tormentas enormes. Se congelan cuando sienten mucho. Se paralizan cuando sienten miedo. Se alejan cuando se sienten inseguros o cuando sienten que harán daño o molestaran a llas personas que aman. Elsa nos recuerda que a veces el niño que parece “frío” “distante” “poco cariñoso” es en realidad un niño aturdido por la intensidad emocional y que necesita un adulto que le diga:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Puedes ser tú. No tienes que controlarlo todo o cambiar tu forma de ser para que te quieran.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por último, te traigo a Bruno, personaje de la película de Disney “Encanto”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bruno representa a esos niños hiper-intuitivos que sienten la energía de la familia completa. Perciben el conflicto, sienten la presión, cargan con las expectativas de todos. Son intensos, sí… pero no por rebeldes, sino porque ven lo que los demás no quieren ver. Niños como Bruno son llamados “oscuros”, “raros”, “individualista”, “solitarios” Muchos niños como Bruno crecen sin espacio para ellos mismos, cargando secretos, culpas, miedos o responsabilidades que no les pertenecen. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bruno nos recuerda que la intensidad emocional no siempre nace en el niño; muchas veces viene del entorno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Entonces… ¿qué hacemos con un niño intenso?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo miramos con más ternura. Lo acompañamos con más calma y recordamos que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           la intensidad emocional no es un defecto
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es una señal.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Una brújula.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un llamado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un regalo que aún no ha sido comprendido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tienes un niño o una niña intensa cerca de ti, quiero que te quedes con esta idea:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No están rotos. No están mal. No sienten “demasiado”. Sienten como sienten y necesitan un adulto que los acompañe en lugar de corregirlos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Quizás ese adulto puedes ser tú, con paciencia, con presencia, con amor de verdad y sobre todo, con mucho liderazgo. Porque los niños con emociones intensas no necesitan que les apaguen la luz.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Necesitan que alguien los enseñe a brillar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            cuando eso pasa… brillan fuerte y se sienten seguros. Mucho más de lo que te imaginas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 18 Nov 2025 15:48:44 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Critica o Conciencia?</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/critica-o-conciencia.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante un concierto en la Ciudad de México, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Maluma detuvo su presentación al ver entre el público a una mujer con su bebé de apenas un año en brazos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Con una mezcla de sorpresa y preocupación, el cantante —que también es padre— le pidió que, por favor, la próxima vez pensara en el bienestar del niño. Dijo que el volumen del sonido podía ser dañino y calificó la situación como irresponsable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me da pena la verdad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dijo el cantante después de la reprimenda. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El comentario se volvió viral. Algunos lo aplaudieron, otros lo criticaron. Pero más allá de la polémica, yo me quedé pensando: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿de qué se trató realmente ese gesto? ¿Fue una crítica… o un acto de conciencia?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           El valor de detenerse
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando un artista detiene un concierto frente a miles de personas para hacer una observación así, no solo está emitiendo una opinión. Está recordando algo que como sociedad a veces olvidamos: que la responsabilidad también es amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No sabemos qué llevó a esa madre a asistir al evento con su bebé. Quizás fue una decisión impulsiva, un deseo de compartir, una oportunidad especial. Pero lo cierto es que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ser padres no nos da licencia para hacerlo todo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . A veces, el amor necesita ir acompañado de límites, y la conciencia no se opone al disfrute, sino que lo guía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Entre juzgar y despertar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El peligro está en confundir la conciencia con la crítica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando alguien nos señala algo que podríamos mejorar, nuestro primer impulso suele ser defendernos. Pero si logramos respirar, bajar las defensas y mirar más allá del tono, muchas veces encontramos un mensaje que vale la pena escuchar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás lo que Maluma hizo fue un llamado de atención incómodo, pero necesario. Uno que nos recuerda que criar implica pensar por alguien más, anticipar lo que el otro aún no puede ver, decidir desde el amor pero también desde la razón.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi libro Líderes en la Crianza hablo de cuatro acuerdos que hice conmigo misma —como mujer y como madre— para poder disfrutar más del proceso de criar y, al mismo tiempo, ejercer mejor esta labor que a veces parece infinita.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El último de esos acuerdos, y no por ser el menos importante, es 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           encontrar el equilibrio
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vivimos tiempos en los que se repite mucho la idea de que no debemos sacrificarnos, que no debemos poner a nuestros hijos por encima de la mujer que somos. Se dice que, si lo hacemos, dejamos de brillar, nos apagamos, nos perdemos. Y aunque entiendo esa mirada —porque también creo en el autocuidado y en la importancia de no abandonarnos—, mi experiencia me ha enseñado que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           sí hay sacrificios que valen la pena
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser madre transforma. Cambia nuestras prioridades, nuestros ritmos, nuestras formas de estar en el mundo. No se trata de desaparecer detrás del rol de madre, pero tampoco de negar que criar implica renuncias, pausas y elecciones que a veces duelen. Encontrar el equilibrio no es un punto fijo, es un movimiento constante entre lo que damos y lo que necesitamos conservar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y pienso en todo esto porque ese gesto de Maluma me hizo reflexionar profundamente sobre ese equilibrio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Equilibrio: la palabra que nos salva.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser madre o padre no significa dejar de vivir, pero sí significa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           vivir de otra manera
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Encontrar el equilibrio entre nuestros deseos y las necesidades de nuestros hijos no es fácil, pero ahí está la esencia de una crianza consciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuidar no es prohibir. Proteger no es sobreproteger. Es simplemente entender que hay etapas, tiempos y lugares y que cada decisión que tomamos frente a un hijo —por pequeña que parezca— puede convertirse en una lección sobre amor y responsabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y tal vez, como Maluma, a veces también nosotros necesitemos detener la música para recordar lo esencial:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           que la crianza no es una renuncia, sino un acto de amor consciente.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/critica-o-conciencia.jpg" length="86271" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 11 Nov 2025 14:57:14 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Qué significa el famoso “6-7” que todos los niños repiten?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/que-significa-el-famoso-6-7-que-todos-los-ninos-repiten</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tienes hijos —sobre todo preadolescentes o adolescentes— seguramente los has escuchado decir “six-seven” o incluso acompañar el número con un gesto de manos. Se escucha en la escuela, en los patios, en TikTok, en los reels… tanto, que muchos padres tratan de entender qué significa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entre esos padres estoy yo. Y confieso que la curiosidad me llevó a investigar un poco. Todo comenzó cuando le pregunté a mi hija de 11 años qué quería decir ese famoso “67”, y su respuesta fue tan clara como confusa: “No sé, mamá, pero todos lo dicen.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa respuesta bastó para que mi radar de madre se encendiera. No porque pensara que había algo malo detrás, sino porque una vez más se repetía el patrón que vemos con frecuencia en las nuevas generaciones: los niños y adolescentes 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           repiten lo que está en tendencia sin entender realmente su origen o su significado.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El número 6-7 no nació en las escuelas ni en los patios de recreo. Su origen está en una canción de rap titulada 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Doot Doot” de Skrilla
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , en la que el artista menciona “six-seven” dentro del ritmo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un fragmento del tema comenzó a circular en redes, especialmente en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           TikTok
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , y pronto fue usado en miles de videos como un sonido de fondo para escenas graciosas o absurdas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La idea es simple: se usa “6-7” como respuesta a cualquier cosa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            sin sentido aparente, solo por diversión.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —¿Cuántos años tienes?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —6-7.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —¿Qué hora es?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —6-7.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —Pásame el papel.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —6-7.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y así, de video en video, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el número se volvió un código compartido
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            entre niños y adolescentes. Una especie de broma interna que no tiene significado real, pero que genera pertenencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo curioso es que cuando los adultos intentamos usarlo o entenderlo, la broma pierde su encanto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En muchas escuelas, los maestros cuentan que los alumnos ya responden “6-7” en medio de clase, y algunos incluso lo usan como parte de un juego para romper la rutina o llamar la atención. Pero en cuanto los adultos se suman al juego, los niños lo descartan por completo y buscan el siguiente fenómeno viral.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que el 6-7 nos enseña sobre los niños de hoy (y sobre nosotros también)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando escuché la canción original —esa de donde viene el famoso “6-7”— debo confesar que me pareció extraña, incluso absurda. Esperaba encontrar algún mensaje oculto o algo que explicara por qué todo el mundo repetía ese número, pero no hay mucho que entender.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La verdad es que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           la letra no importa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , ni siquiera el ritmo. Los niños no están interesados en el contenido, sino en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el fragmento
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . En esa pequeña parte que se volvió graciosa, contagiosa y compartible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí está el punto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Nosotros, los adultos, solemos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           buscar significados profundos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            en todo lo que hacen o dicen los niños. Queremos saber qué hay detrás, qué representa, qué sentido tiene. Y eso está bien, porque es parte de nuestra forma de razonar y de cuidar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero ellos, los niños y jóvenes, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           viven el mundo de otra manera
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . No necesitan darle tantas vueltas a las cosas. Para ellos, muchas veces, lo que importa no es el significado sino la emoción: reírse, sentirse parte, pertenecer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, el famoso 6-7 no es más que un reflejo de eso: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           una expresión sin sentido con mucho sentido para ellos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Porque lo que realmente importa no es el número, ni el gesto, ni la canción… sino el hecho de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           compartir un código, una risa, una conexión entre pares
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y quizás ahí haya una lección para nosotros también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tal vez no todo necesita una explicación tan profunda. A veces, solo basta observar, escuchar y sonreír.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque incluso en lo absurdo, hay algo que nos recuerda que los niños viven con una ligereza que nosotros hemos ido perdiendo con los años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Antes de criticar, observa, pregunta, investiga
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si algo me dejó esta curiosidad por entender qué era el 6-7, fue la certeza de que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no siempre lo que parece absurdo lo es tanto
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           A veces, lo que vemos como una “pérdida de tiempo” o “modas sin sentido” son simplemente 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           formas de expresión distintas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Y aunque a nosotros nos cueste entenderlas, para ellos son parte de su mundo, de su manera de comunicarse y pertenecer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, antes de criticar o burlarnos de lo que nuestros hijos hacen o dicen, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           vale la pena investigar un poco
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Preguntarles, escuchar su versión, mirar con interés genuino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No porque debamos seguirles el juego en todo, sino porque 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           esa curiosidad nuestra se convierte en conexión para ellos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando un padre se interesa, sin juicio, el hijo siente que puede compartir su mundo sin miedo a ser corregido o ridiculizado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al final, entender el famoso 6-7 no se trata de descubrir un secreto, sino de recordar algo mucho más importante:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           la risa, la curiosidad y la comunicación
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            siguen siendo los puentes más poderosos entre generaciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y que, tal vez, cuando dejamos de buscar significados y simplemente nos abrimos a comprender, volvemos a ver el mundo con un poquito de la ligereza y la alegría con la que ellos lo ven.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 04 Nov 2025 12:11:41 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Dormir: ¿una lección que enseñar o un proceso que acompañar?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/dormir-una-leccion-que-ensenar-o-un-proceso-que-acompanar</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/dormir-una-leccion-que-ensenar-o-un-proceso-que-acompanar.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace más de quince años trabajo con niños pequeños. Hace más de quince años escucho los retos que enfrentan los padres con sus hijos, retos muy similares a los míos, porque no solo soy profesional de educación infantil, también soy madre y uno de los mayores desafíos que vivimos, sobre todo en los primeros años de vida de nuestros hijos, es el dormir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Han sido incontables las veces que he recibido a un niño en la mañana en el centro y el saludo de la madre ha sido: “la noche fue terrible”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Yo entiendo perfectamente todo lo que contiene esa frase: una mezcla de culpa, cansancio y alivio porque, al dejarlo, por fin puede irse.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En otras ocasiones, no dicen nada, pero las ojeras y el peinado descuidado me cuentan la misma historia: “la noche fue terrible”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cuando un niño duerme, su cuerpo no descansa, trabaja
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras duerme, su cuerpo crece, su cerebro aprende y su corazón se regula.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El sueño es una de las experiencias más activas del desarrollo infantil, aunque por fuera parezca lo contrario. Durante la noche, las neuronas se organizan, las emociones se procesan y la memoria se consolida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los especialistas en pediatría y neurodesarrollo coinciden: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           dormir bien durante los primeros años de vida es tan esencial como una buena nutrición.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sueño infantil está compuesto por dos fases principales:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Sueño no REM
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , donde el cuerpo se repara, el crecimiento se acelera y la energía se recupera.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Sueño REM
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , donde el cerebro procesa las experiencias del día y fortalece la memoria emocional.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas fases se alternan en ciclos que van madurando a medida que el niño crece.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un bebé puede pasar hasta el 80 % del día dormido, mientras que un niño preescolar promedio duerme entre 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           11 y 12 horas diarias
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , según la American Academy of Sleep Medicine.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Edad                    Promedio recomendado por día
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           0–3 meses       14–17 horas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3–6 meses.      12–15 horas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6–12 meses     12–15 horas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1–2 años.          11–14 horas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3–5 años          10–13 horas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Factores que influyen en el sueño
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sueño no depende solo del reloj interno. También lo modelan la cultura, el entorno y las costumbres familiares. Los estudios muestran que los niños de algunos países asiáticos tienden a dormir menos horas que los de países occidentales, y que los horarios familiares influyen directamente en el descanso de los pequeños. El ruido, la luz, el estrés familiar y las pantallas también juegan un papel importante. De hecho, la exposición a dispositivos electrónicos antes de dormir altera la producción de melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que es hora de descansar. Un solo episodio de dibujos animados o un video en la tablet puede retrasar el sueño entre 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           30 y 60 minutos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cuando el sueño se interrumpe
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las interrupciones del sueño infantil son comunes y, en la mayoría de los casos, temporales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pesadillas, terrores nocturnos o sonambulismo forman parte del proceso de maduración del sistema nervioso. Estos episodios pueden asustar, pero casi nunca son un signo de alarma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No deben castigarse ni dramatizarse; lo que el niño necesita es calma, cercanía y seguridad. También existen situaciones como la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           enuresis nocturna
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            (mojar la cama), que suelen resolverse naturalmente. No son falta de control ni desobediencia, sino un proceso fisiológico que madura con el tiempo.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/dormir-una-leccion-que-ensenar-o-un-proceso-que-acompanar+%281%29.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué pasa cuando como padres no logramos que ese horario de sueño se consolide?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué ocurre cuando la mayoría de las noches son terribles?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pasa que nos frustramos, nos cansamos y empezamos a dudar de nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Nos preguntamos qué estamos haciendo mal, por qué no funciona la rutina, por qué nuestro hijo no logra dormir como “debería”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la verdad es que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el sueño no se impone, se madura.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Dormir bien no es un acto de obediencia, sino un proceso de desarrollo biológico y emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada niño tiene su propio ritmo, su propio sistema nervioso en construcción, su propio modo de sentirse seguro. Las noches difíciles no significan que estamos fallando; significan que nuestro hijo aún está aprendiendo a confiar en el descanso. A veces necesita nuestro cuerpo cerca, otras veces solo nuestra voz, otras, nuestra calma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La ciencia ha demostrado que el sueño infantil no depende únicamente de rutinas o métodos, sino de la regulación emocional que los niños aprenden a través del vínculo con sus padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, cuando las noches se hacen largas, lo más importante no es lograr que se duerman rápido, sino ayudarles a sentirse seguros para poder hacerlo, y que todos —padres e hijos— aprendamos a confiar en el proceso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sueño no se enseña, se acompaña y acompañar el sueño de un niño es acompañar su crecimiento, su madurez y su confianza en el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Entre métodos y abrazos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí entra la gran polémica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Unos defienden métodos como el de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estivill
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , que propone enseñar al niño a dormirse solo, incluso si eso implica dejarlo llorar unos minutos para que “aprenda”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Otros, en cambio, defienden el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           colecho
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una práctica ancestral en la que el niño duerme junto a sus padres y encuentra en ese contacto físico la seguridad que necesita para descansar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La ciencia ha estudiado ambos enfoques y los resultados muestran matices importantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El método Estivill puede funcionar para establecer rutinas más regulares, pero si se aplica sin sensibilidad ni acompañamiento, puede generar altos niveles de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           estrés
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            en el bebé, elevando el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cortisol
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , la hormona del miedo. El colecho, por su parte, favorece la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           regulación emocional
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           vínculo afectivo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , pero requiere seguridad física y un entorno adecuado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En realidad, no se trata de elegir un bando. Ni de dormir separados, ni de dormir pegados, sino de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           dormir en paz.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            De encontrar lo que funciona para cada familia sin perder de vista lo más importante: el descanso debe ser una experiencia de confianza, no de soledad ni de lucha.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La maternidad hoy
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mencioné que el colecho es una práctica ancestral, pero también es importante mirar el contexto actual. Antiguamente las mujeres se quedaban en casa encargadas del cuidado de sus hijos y, si no descansaban plenamente en la noche, podían hacerlo durante la siesta del día junto a sus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la realidad de muchas madres hoy es distinta. Tienen que ir a trabajar a la par de los hombres, las tareas del hogar las esperan al llegar y las 24 horas del día parecen no alcanzar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           A esa carga se suma el deseo de ser la mejor madre posible. Toda esa presión, sumada a la saturación de información sobre cómo hacerlo bien, deja muy poco espacio para escucharse, para conectar consigo misma, con la pareja o con el hijo. Antes de buscar el método perfecto, tal vez la pregunta sea: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué está haciendo falta? ¿Cómo me estoy sintiendo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cada familia tiene su propio equilibrio
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada familia debe encontrar su punto medio entre el descanso y la conexión.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No hay una fórmula única. Lo importante es que el sueño —ya sea compartido o individual— ocurra en un ambiente de seguridad, calma y amor. Dormir bien no es enseñar a un niño a desconectarse, sino acompañarlo mientras aprende a descansar confiando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Higiene del sueño: el arte de crear calma
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los pediatras hablan de “higiene del sueño” para referirse a los hábitos que facilitan el descanso.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No se trata solo de apagar las luces, sino de enseñar al cuerpo a reconocer el momento de dormir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Algunas recomendaciones clave:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mantener 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            horarios regulares
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             para acostarse y levantarse.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Crear una 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            rutina predecible
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             (baño, cuento, abrazo).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Evitar 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            pantallas y comidas pesadas
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             antes de dormir.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Asegurar un 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ambiente tranquilo, oscuro y templado.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Fomentar que el niño aprenda a dormirse por sí mismo, 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            con calma y confianza.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas pequeñas acciones enseñan al cuerpo a descansar y al alma a soltar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El sueño no es una competencia ni una meta que alcanzar. Es un lenguaje silencioso entre el cuerpo y el alma, una forma de decir: “estoy a salvo. “Por eso, más que enseñar a dormir, los padres ayudamos a crear las condiciones para que el sueño llegue por sí mismo. Porque cuando un niño duerme tranquilo, no solo descansa su cuerpo, también descansa la mente que está aprendiendo a confiar en la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Desde mi propia experiencia
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ya te he contado un poco sobre lo que dice la neurociencia, lo que he leído en artículos y en libros, pero ahora quiero hablarte desde mi experiencia personal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo soy igual que esas mamás que describí en algún párrafo anterior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esa que trabaja todo el día, la que las tareas de la casa están esperándola, pero también la que añora ser una buena mamá.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hubo una etapa en la que el nivel de agotamiento era tan alto que perdía la paciencia fácilmente con mi hija. Gritaba, me frustraba y muchas noches, cuando por fin se dormía, me quedaba llorando y preguntándome: ni yo misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo hacer esto diferente para no tener estas noches tan terribles?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Acudí a la pediatra de mi hija y le hablé del tema. Ella me recomendó el libro del método Estivill. Lo leí y lo apliqué. La niña lloraba. Yo entraba, hablaba con ella, volvía a llorar. La verdad es que llorábamos las dos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Fue fácil? No, no lo fue.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero con el tiempo, entendí su necesidad de estar conmigo, de tenerme cerca, de sentirse segura y encontré el equilibrio. Aprendió a dormir sola, pero hicimos un trato: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           los jueves dormimos juntas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Mi hija hoy tiene casi doce años y lo seguimos haciendo desde hace mucho tiempo. Ya se volvió una tradición en nuestra. Con el segundo hijo no ocurrieron noches terribles porque desde pequeñito lo enseñamos a dormir en su espacio. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todas las noches, antes de dormir, voy a la cama con cada uno de mis hijos por separado. Les canto las canciones que ellos eligen y conversamos un poco sobre el día. Ese pequeño ritual nos conecta y nos recuerda que dormir no se trata de distancia, sino de presencia y como la vida en si misma, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           todo tiene sus luces y sombras
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El colecho puede fortalecer la conexión y la seguridad emocional, pero también puede crear dependencia si el niño no aprende a autorregularse. El método Estivill puede ayudar a establecer rutinas, pero si se aplica sin sensibilidad, puede generar estrés.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso es tan importante 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           escucharte a ti misma
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . No solo pensar en lo que necesitan tus hijos, sino en cómo te sientes tú. Porque tú también formas parte del proceso y cuando tú estás bien, tus hijos duermen mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 28 Oct 2025 15:53:22 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>“No ha muerto, se ha suicidado”</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En Instagram me encontré con una publicación que decía: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “No ha muerto, se ha suicidado”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            . Y esas palabras —tan duras, tan directas— me hicieron detenerme. Esa historia me conmovió. Era la historia de Sandra. Quise saber más sobre lo sucedido y me encontré bastante información en “La Voz De Galicia” uno de los periódicos más importantes y antiguos de España. Sandra tenía 14 años y se quitó la vida lanzándose desde la azotea de su casa en Sevilla. Según sus familiares y la información periodística, había sido víctima de acoso escolar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Su madre denunció el acoso en el colegio en dos ocasiones; el centro educativo adoptó únicamente una medida de separar y fue la de separar a las menores implicadas en clases distintas, algo que la familia consideró insuficiente. La administración educativa de Andalucía ha abierto expediente al centro y ha remitido su caso a la Fiscalía. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué se pide? Esa pregunta aprecia en el artículo y como respuesta, se habla de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           una ley nacional contra el acoso escolar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            que dote de más recursos a los centros, que proteja a víctimas y familias, y contemple el delito de acoso escolar.
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero yo me pregunto: ¿sería esto suficiente? ¿A cuántas víctimas más tenemos que ver quitándose la vida por acoso —bullying, hostigamiento, como quiera que lo llamen—?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las cifras sobre el acoso escolar y el suicidio juvenil son estremecedoras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De acuerdo con datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes, provocando alrededor de 4,400 muertes cada año solo en Estados Unidos. Por cada suicidio consumado, se estiman al menos 100 intentos, y más del 14 % de los estudiantes de secundaria han considerado quitarse la vida, mientras que cerca del 7 % ya lo ha intentado
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las investigaciones de la Universidad de Yale revelan que las víctimas de acoso escolar tienen entre 2 y 9 veces más probabilidades de pensar en el suicidio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           que quienes no han sufrido este tipo de violencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un estudio realizado en Reino Unido encontró que al menos la mitad de los suicidios entre jóvenes están relacionados con el bullying
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
             y que las niñas entre 10 y 14 años
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           podrían estar en un grupo de riesgo aún mayor, justo en ese grupo se encontraba Sandra. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De acuerdo con estadísticas citadas por ABC News
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            casi el 30 % de los estudiantes son víctimas o autores de acoso, y alrededor de 160,000 niños faltan a la escuela cada día por miedo a ser agredidos o humillados.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El suicidio relacionado con el bullying puede originarse en cualquiera de sus formas: físico, emocional, cibernético o sexual (como el envío o difusión de fotos o mensajes íntimos).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El daño no solo se produce en el cuerpo o en la reputación, sino en la mente y en el alma de quienes lo padecen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos datos nos invitan a mirar el problema desde su raíz: la necesidad urgente de educar en empatía, respeto y salud emocional. La prevención no puede limitarse a reaccionar después de una tragedia; debe comenzar en las aulas, los hogares y las conversaciones diarias donde los niños aprenden a convivir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque el enfoque que habitualmente se da es: cuando sucede, ¿qué alternativa tomar con quien acosa? Pero el verdadero cambio debe venir antes: debe haber algo que anticipe, algo que prevenga
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuándo se va a añadir en los currículos escolares una asignatura que enseñe recursos para la vida, educación emocional, psicoeducación? ¿Y cuándo esa psicoeducación se llevará también a los padres y maestros que muchas veces no tienen las herramientas necesarias?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creo que invertir en educación emocional, en prevención temprana, traería mucho más resultado que esperar a que haya una víctima para luego aplicar “la solución”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto 9 maneras de prevenir el acoso
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hablar con los niños sobre cómo su comportamiento repercute en los demás y fomentar la amabilidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mantener conversaciones sobre sentimientos, especialmente relacionados con conflictos, y ayudar a los niños a identificar y etiquetar los sentimientos que experimentan.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuando tu hijo te cuenta algo —aunque parezca pequeño— escúchalo con atención.
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Evita interrumpir o minimizar (“eso no es nada”, “no llores por eso”).
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Escuchar con empatía le enseña que su voz importa y que puede confiar en ti cuando algo le preocupa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ayúdalo a ponerle nombre a lo que siente: “Veo que estás triste”, “Parece que eso te hizo enojar”.
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            La validación no es consentirlo todo, sino darle permiso para sentir.
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Un niño que aprende a reconocer y expresar sus emociones desarrolla herramientas para regularse mejor ante el rechazo o el maltrato.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Enfocarse en el esfuerzo, no solo en el resultado. En lugar de decir “qué inteligente eres”, prueba con “me gusta cómo te esforzaste” o “vi que no te rendiste, aunque fue difícil”. Esto construye autoestima basada en la acción
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ,
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             no en la aprobación.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ser ejemplo de autocompasión
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Los hijos aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.
             &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
          
             Si te hablas con dureza o te exiges demasiado, ellos harán lo mismo.
             &#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
          
             Muéstrales que equivocarse es parte del proceso y que se puede volver a intentar sin culpa.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Fortalecer su sentido de pertenencia. Haz que tu hijo se sienta parte de algo más grande —la familia, su escuela, su comunidad. Cuando los niños se sienten amados y aceptados tal como son, los comentarios externos pierden poder
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Practicar juntos la gratitud y la calma.  Respirar, escribir juntos tres cosas por las que se sienten agradecidos, o hablar de lo mejor del día son hábitos simples que fortalecen la resiliencia emocional.
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Estas pequeñas prácticas enseñan que la calma se puede construir incluso en medio de la tormenta.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Recuerda, no podemos dejarle todo este trabajo a la escuela. Debemos comenzar en casa. Seamos lideres en nuestro hogar para que haya menos Sandra.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un saludo cordial 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 21 Oct 2025 10:10:07 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Ahora nos piden que seamos madres y padres perfectos</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los que abogamos por una crianza más consciente, por ser madres y padres más líderes, no queremos convertir la crianza en una carrera universitaria ni obtener un título para criar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Lo que buscamos es entender y honrar la grandeza de esta tarea
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Hemos comprendido que criar es, quizás, el acto más transformador, exigente y sagrado que alguien puede realizar y queremos hacerlo con consciencia, con amor… y sí, también con herramientas distintas a las que usaron nuestros antepasados.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No lo hacemos para ser perfectos, sino para disfrutar un poco más de esta aventura tan
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           maravillosa y compleja que es criar. Para estar más presentes, para transformar lo que duele, para criar desde un lugar más humano y menos automático.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se trata de profesionalizar la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Buscar conectar más con nuestros hijos no significa agachar la cabeza ante ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tampoco se trata de buscar la perfección. Se trata de
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           amar, respetar y no perderte de ti misma mientras guías a tu hijo o hija a convertirse en un adulto de bien
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces parece que querer hacerlo mejor fuera una exageración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Como si aspirar a entender, conectar o aprender nuevas formas de acompañar a nuestros hijos fuera una moda sin sentido. Pero no lo es. Es evolución. Es crecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace años estudio el tema de la crianza, y ese camino me ha llevado a comprender cómo ha cambiado la forma en que educamos a lo largo de la historia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Durante la
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Edad Media,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           siglos V hasta el XV
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            por ejemplo, se creía que los seres humanos nacían con el pecado original. Los niños eran vistos como seres inherentemente perversos que debían ser corregidos a través del miedo y la represión. La disciplina estricta era la única vía hacia la virtud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Frases como:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “No hay peor estado, más vil y abyecto, después de la muerte, que la infancia.” — Abad Bérulle, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Sólo el tiempo puede curar de la niñez y de sus imperfecciones.” — Tomás de Aquino
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esas frases reflejaban la dureza de aquella época. Los niños no eran vistos como personas en desarrollo, sino como seres defectuosos que había que moldear.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Luego llegó 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           la Ilustración
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , en los siglos XVII y XVIII, y con ella una visión más humanista y esperanzadora. Filósofos como 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           John Locke
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Jean-Jacques Rousseau
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            comenzaron a hablar de educación, libertad y razón.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Rousseau escribió:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “El hombre nace libre, pero en todas partes está encadenado.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y Kant afirmó:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “La educación es el desarrollo en el hombre de toda la perfección de que su naturaleza es capaz.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquella etapa abrió las puertas a un cambio profundo: comenzamos a mirar al niño no como un ser imperfecto, sino como un ser en potencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Más adelante, la Edad Contemporánea trajo consigo avances en psicología y pedagogía. Figuras como 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Sigmund Freud
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           y 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Jean Piaget
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            aportaron una comprensión más profunda del desarrollo infantil. Por primera vez, se reconoció que la infancia tiene etapas, necesidades y ritmos propios
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y que educar no es corregir sino acompañar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos cambios a lo largo de la historia no son detalles curiosos: son recordatorios de cómo hemos evolucionado como humanidad y si el mundo cambia, la forma de criar también debe hacerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, no se trata de ser madres y padres perfectos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Se trata de estar más conectados, más empáticos, más conscientes, y de ejercer liderazgo en nuestro rol más importante: el de formar seres humanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa crítica que a veces recibimos —que “pensamos demasiado”, que “queremos reinventar la rueda”— nace muchas veces del miedo a lo nuevo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De la incomodidad que provoca cuestionar viejos patrones.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De la resistencia a reconocer que hubo heridas en nuestra infancia y que, aunque digamos “a pesar de todo salí bien”, sabemos que hay cosas que podemos hacer mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque criar también es sanar y cada vez que un padre o una madre decide criar con amor y conciencia, está ayudando a que este mundo sea un poco más humano. Eso es liderazgo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué pasaría si cada generación decidiera sanar un poco más antes de educar?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un saludo cordial 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 14 Oct 2025 16:01:21 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>“Número desconocido”: la historia detrás del documental de Netflix sobre ciberacoso</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué lleva a una madre a enviar mensajes horribles a su propia hija?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa fue la pregunta que me hice cuando vi el documental “Número desconocido: Un escándalo de ciberacoso en Netflix. La respuesta me rompió algo por dentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La historia es real. La agresora fue Kendra Licari y la víctima, su propia hija adolescente: Lauryn Licari.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué lleva a una madre a hacer eso?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi mente empática buscaba explicaciones: Esa madre debe tener un trastorno. Tal vez tuvo una infancia muy difícil. Debe tener heridas muy profundas que no ha sabido sanar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero cuando le di paso a mi mente racional, lo que encontré fue otra cosa: Egoísmo, maldad y una ausencia alarmante de amor por parte de esa madre hacia su hija.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Toda esta historia comenzó en octubre de 2020, Lauryn Licari y su novio Owen McKenny tenían 13 años. Fue entonces cuando comenzaron a recibir mensajes anónimos. Los mensajes diarios avecen sobrepasaban los 40 y estos incluían insultos, amenazas, humillaciones, e incluso sugerencias de que terminara con su vida. El acoso era constante y devastador.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los padres del novio se alarmaron y acudieron a la escuela tratando de buscar una solución. Los padres de Lauryn también. La comunidad entera se movilizó buscando respuestas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incluso la madre de Lauryn —sí, Kendra, la misma que estaba detrás de todo— se involucró activamente en la búsqueda del culpable. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Consolaba a su hija mientras, en secreto, era ella misma era quien escribía los mensajes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una mezcla macabra entre villana y heroína.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un rol doble que mantuvo durante más de un año.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Nadie sospechó de ella… porque era su madre. La escuela investigó, la policía local también. Pero el caso era tan complejo y perturbador que acabó en manos del
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           FBI
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante ese año, la relación entre Lauryn y Owen se rompió. Otros estudiantes fueron injustamente investigados como sospechosos lo que hizo que la comunidad escolar viviera mucha tensión durante todo la investigación. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De todas las personas, nunca se puso en duda a los podres de los jóvenes , claro… ¿cómo sospechar de una madre o un padre?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando todo salió a la luz, Kendra dijo que su intención era “mantener a su hija cerca”, que su propia adolescencia había sido traumática, y que eso la llevó a actuar así. Pero esa versión no se sostiene.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No hay protección en mensajes que invitan al suicidio. No hay cuidado en humillar a tu hija anónimamente por más de un año. Eso no es amor. Eso es control. Eso es abuso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No hay ningún diagnóstico médico que justifique esa conducta. Fue un acto deliberado y sistemático de maltrato emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Justicia o castigo simbólico?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Kendra Licari fue arrestada en diciembre de 2022. Se declaró culpable de dos cargos de acoso contra un menor y fue sentenciada a entre 19 meses y 5 años de prisión. Sin embargo, fue liberada en agosto de 2024.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La justicia llegó… pero el daño ya estaba hecho.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El documental cierra con un momento impactante que. Las palabras de Lauryn Licari y de Kandra su madre:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hija: No me permiten ver a mi mamá ahora que ha salido de prisión. Quiero verla cuando sea el momento adecuado. Creo que sería un alivio verla, pero también algo difícil.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Madre: Ha pasado aproximadamente un año y medio desde la última vez que la vi. Las dos sabemos que estamos la una para la otra pase lo que pase.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hija: Creo que quiero confiar en ella ahora, pero no creo que pueda. Ahora que está fuera, solo quiero que reciba la ayuda que necesita. Para que, cuando nos veamos, no volvamos a lo de antes ni a cómo eran las cosas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En esas palabras veo más real las lo que expesó la joven a lo que dijo Kendra la madre. Ella dice que sabe que las dos están una para la otra. No creo que eso sea cierto. No creo que sea posible después de lo ocurrido. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy Lauryn vive con su padre, quien obtuvo la custodia total. Y aunque ha sido una historia devastadora, también es una historia de resiliencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este caso estremeció al mundo porque desafía nuestros supuestos más básicos: — Que las madres siempre protegen. — Que el hogar es el lugar más seguro. — Que el amor de una madre es incondicional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero también nos recuerda algo muy importante: El daño emocional más profundo no siempre viene de los enemigos. A veces viene de quienes más deberían cuidarnos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y tú, ¿qué piensas después de conocer esta historia?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te leo en los comentarios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y si esto te removió algo por dentro, compártelo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez alguien más necesite leerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 07 Oct 2025 16:24:28 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Lo virtual va a la realidad</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/lo-virtual-va-a-la-realidad</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/lo-virtual-va-a-la-realidad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No te ha pasado que te pones a buscar un par de zapatos rojos o una cartera negra online y, de repente, parece que el mundo entero se ha enterado? Abres tu teléfono, tu laptop o cualquier otro dispositivo y ahí están: anuncios de zapatos rojos y carteras negras en todas partes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eso ya lo sabemos: todo está conectado y el sistema nos va conociendo. Detecta lo que buscamos y nos muestra más de lo mismo.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Ah, esta persona está interesada en esto, voy a mostrarle más de esto”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A mí misma me pasa: como trabajo en temas de crianza consciente y liderazgo en la crianza, el algoritmo me muestra constantemente cuentas, videos y artículos sobre lo mismo. Y me encanta, porque me gusta aprender, escuchar a otras personas y enriquecer mi perspectiva. Pero llega un punto en que me saturo. Siento que el flujo de información no se detiene, que siempre hay algo nuevo que leer, algo que ver, algo que procesar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con los niños pasa exactamente lo mismo. Sus tabletas y dispositivos no son inocentes: les devuelven lo que buscan. Si ven dibujos de dinosaurios, la plataforma les recomienda más dinosaurios. Si buscan videos de juegos, de inmediato aparecen cientos de opciones similares. Y sin darnos cuenta, esto se convierte en un ciclo sin fin.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso es tan importante que como padres estemos atentos. No se trata de prohibir —porque la tecnología es parte del mundo en el que vivimos— sino de acompañar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mostrarles que el algoritmo no es un amigo que les conoce, sino un sistema diseñado para mantenerlos enganchados. Ayudarles a poner límites, a elegir de manera consciente y a no dejar que una pantalla decida por ellos qué ver, qué jugar o qué desear.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te contaré algo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Mi hija mayor juega Roblox. Tiene su horario de pantalla bien definido, y muchas veces lo usa jugando ese juego.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace algunos sábados, noté un patrón que me llamó la atención. Cada vez que planeábamos una actividad para el sábado, ella empezaba a preguntar a qué hora íbamos a salir y a qué hora estaríamos de vuelta. Al principio pensé que era simple curiosidad por el plan familiar, pero un día le pregunté directamente:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —¿Por qué te preocupa tanto la hora?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me respondió:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           —Es que hay un update en Roblox a las 3 de la tarde y no me lo quiero perder, porque va a pasar esto o aquello.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La primera vez no le di mucha importancia. Pero el sábado siguiente, cuando volvió a preguntar lo mismo, ya mi atención estaba puesta allí. Entonces me explicó que todos los sábados hacen World Day en el juego y que ella no quería perderse ese evento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En ese momento supe que era hora de conversar. Porque algo tan sencillo como una actualización de un juego estaba comenzando a poner presión sobre nuestras actividades familiares y esa presión la sentimos todos: ellos, que no quieren perderse nada, y nosotros, que queremos que disfruten de la vida real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Y entonces qué hacemos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Algunas madres deciden cortar de raíz: “Mi hijo no va a jugar Roblox, no quiero que se exponga”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Otras permiten que sus hijos jueguen todo el tiempo, porque “mejor que estén en casa tranquilos que en la calle”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la pregunta es:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Realmente están seguros ahí adentro?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ni siquiera nosotros, los adultos, estamos completamente seguros cuando nos exponemos a la avalancha de información que hay en internet.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, mi invitación no es ni prohibirlo todo ni dejarlo sin control. La invitación es a buscar el
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           equilibrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Sí, juegan Roblox porque es la tendencia, porque es lo que hacen todos los niños de su edad y es su manera de socializar hoy en día.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero como padres, nuestro rol es acompañar y guiar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hablar con ellos, interesarnos por lo que juegan, observar cómo los afecta y detectar cuándo la experiencia pasa de ser algo positivo a convertirse en algo que les genera ansiedad o dependencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No es fácil, lo sé. Pero sí es posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Podemos conectar más, guiar más y, en definitiva, ser más líderes en la crianza
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tres ideas para acompañar a tus hijos en el mundo digital
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Establece límites claros y realistas.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            No se trata solo de restringir el tiempo de pantalla, sino de crear una rutina que incluya actividades al aire libre, tiempo en familia y momentos sin tecnología.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Participa de lo que les gusta.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Pregunta por el juego, deja que te enseñen qué hacen en Roblox e incluso juega con ellos de vez en cuando. Así puedes entender mejor qué les atrae y cómo se sienten.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Habla de la realidad vs lo virtual.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Si perderse un update los pone ansiosos y no les permite disfrutar de actividades reales con la familia, entonces hay que hacer una revisión
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Una revisión de horarios, de prioridades y, sobre todo, de la relación que el niño está construyendo con la tecnología. No se trata solo de quitarle el juego o de castigarlo, sino de preguntarnos: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué tanto espacio está ocupando la tecnología en su vida?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Está afectando su estado de ánimo o su capacidad para disfrutar de experiencias fuera de la pantalla?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Depende de estas actualizaciones para sentirse incluido o feliz?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando el juego o la actividad digital comienza a dirigir la agenda familiar, es un buen momento para sentarse en la mesa y conversar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Explicarles que la vida real no se detiene por un evento virtual, que las actividades familiares también son importantes y que ellos pueden aprender a regular su tiempo sin sentir que se pierden de todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espero se te de ayuda esta información.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 30 Sep 2025 14:04:36 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Escucha Reflexiva: El Poder de Comprender de Verdad</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/escucha-reflexiva-el-poder-de-comprender-de-verdad</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/escucha-reflexiva-el-poder-de-comprender-de-verdad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace ya muchos años que trabajo con niños y casi doce que soy mamá. Si algo he buscado durante todo este tiempo es hacerlo lo mejor posible, no solo por el bien de mis hijos y mis alumnos, sino también por mi propio bienestar. Ese deseo de hacerlo mejor me ha llevado a probar diferentes estrategias: algunas funcionan, otras no tanto. Pero hoy quiero contarte una de las que sí ha transformado la manera en que me relaciono, tanto en casa como en mi trabajo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La descubrí en la asignatura 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Procedimientos de Terapia Individual
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Se llama 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           escucha reflexiva
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y es una herramienta sencilla, pero muy poderosa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es la Escucha Reflexiva?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La escucha reflexiva es más que simplemente oír. Es un acto consciente de prestar atención a la otra persona y luego devolver, con nuestras palabras, lo que nos ha dicho. Parafrasear o resumir su mensaje no es repetir como un robot, sino demostrar que entendimos su emoción y su intención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Su objetivo no es convencer ni ganar la conversación, sino 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           crear conexión, validar sentimientos y generar un espacio de respeto y confianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Por eso se usa tanto en terapia, en mediación de conflictos y en educación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Confieso que esta habilidad no me sale de manera natural. Me he sorprendido muchas veces interrumpiendo, defendiendo mi postura o reaccionando desde la emoción. Pero al practicarla de manera consciente he visto resultados sorprendentes: menos discusiones, menos gritos, más cooperación y más paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Una Situación Real en Casa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días recibimos visita y decidí darles la habitación de mi hijo menor. Le pedí a mi hija que compartiera su cuarto con su hermano y le expliqué las razones. Ella se negó, dijo que prefería dormir sola y hasta criticó a su hermano para justificar su postura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Antes, esa respuesta me habría hecho sentir frustración y habría reaccionado con un 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “lo haces porque yo lo digo”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Pero esta vez decidí escucharla de verdad. Guardé silencio, dejé que hablara hasta el final, y luego le devolví sus palabras:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Entiendo que prefieres dormir sola y que tienes tus razones. Solo será por un día y es una necesidad. Gracias por decírmelo.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No hubo gritos. No hubo lágrimas. Solo comprensión. Y eso cambió toda la atmósfera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que Aprendí
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La escucha reflexiva me ha enseñado algo muy valioso: para escuchar de verdad debo soltar mi necesidad de tener la razón, de imponer mi punto de vista o de responder rápido. Solo así puedo ofrecer 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           atención plena, empatía y respeto
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando la otra persona siente que fue escuchada y entendida, la resistencia baja y el diálogo se abre. No significa que siempre se haga lo que el otro quiere, sino que se llega a un acuerdo desde la comprensión, no desde la lucha.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi hija terminó compartiendo su habitación con su hermano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy me pregunto: ¿por qué no aprendí esto antes?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te lo comparto para que lo pongas en práctica, te invito a que lo intentes. Si te funciona me cuentas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 23 Sep 2025 10:01:59 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>¿Cuál es el precio de ser un niño bueno?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/cual-es-el-precio-de-ser-un-nino-bueno</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cual-es-el-precio-de-ser-un-nino-bueno-6ed7e994.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todos queremos tener hijos “buenos”, ¿verdad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No conozco a ninguna madre ni a ningún padre que diga: “a mí me gusta que mi hijo sea malo”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero esto de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           bueno
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           malo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            es como decir que el mundo es blanco o negro y nada está más lejos de la realidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los hijos no son buenos o malos. El mundo no es blanco ni negro. Hay muchísimos colores, matices y texturas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los hijos son hijos y a veces hacen cosas que nos parecen buenas, otras que nos parecen malas. Esta calificación depende de nuestras creencias y de cómo las miremos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hoy no quiero hablarte de lo que consideramos “malo”.Hoy quiero hablarte de los 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           niños buenos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De esos que todos queremos tener en casa:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que obedece.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que se porta bien.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que nunca contesta.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que siempre hace lo que le pides.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que saca buenas notas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El que agacha la cabeza.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos encantan los niños así. Nos encantan las personas así, esas que no nos contradicen, que aceptan nuestra opinión, que piensan igual a nosotros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero aquí viene el pero…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esto puede ser una ilusión. Esto puede no ser tan bueno como parece.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace poco conversaba con una joven de 14 años. Podríamos calificarla como la “niña buena” por excelencia. Ama a sus padres, es excelente estudiante, recibe los mejores comentarios de sus maestros. Una niña que todo padre quisiera tener.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero cuando le pregunte: ¿Qué vas a estudiar? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me contesto con voz apagada: Mis padres quieren que sea abogada. Me hablaba de los planes que sus padres tienen para ella, me confesó que no se ve siendo abogada, como ellos esperan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Le pregunté:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           - ¿Qué es lo que realmente te gusta? -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Me respondió: El arte, me encanta dibujar y creo que soy buena en eso
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - ¿Lo saben tus padres? -, pregunté yo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No… no quiero decepcionarlos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - ¿Por qué crees que los decepcionarías? -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque ellos saben lo que es importante para mí, es lo que me dicen siempre. Yo no quiero hacerlos enojar. Es más fácil hacer lo que ellos quieren que entrar en peleas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa fue la respuesta de esa chica. ¡Qué buena chica! Puedes pensar, pero qué triste está.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Qué deprimida se siente, que vacía. Ella no habla porque siente que su opinión no cuenta. Ella no protesta porque debe respetar y hacer a sus padres felicites. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese tipo de compartimiento siempre ha sido muy bien visto en la sociedad. Por consecuencia, las personas que caen en esa trampa les es muy difícil salir de ahí, del papel de niña o niño bueno. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y entonces me pregunto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál es el precio de ser un niño bueno?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El precio es alto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Niños que no dicen lo que sienten.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Jóvenes que no saben lo que quieren porque toda su vida hicieron lo que otros querían.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Adolescentes con ansiedad y miedo a equivocarse.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Adultos que cargan con culpas innecesarias y dificultad para poner límites.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Personas que confunden amor con sacrificio y complacencia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser el “niño bueno” puede significar callar la propia voz, perder autenticidad y dejar de explorar quién se es realmente. El costo es la desconexión consigo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa es la reflexión que te dejo hoy, mamá, papá.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál es el precio de que tu hijo sea “tan bueno”? ¿Estamos dispuestos a pagarlo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Nota importante:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            recuerda que la vida no es blanco o negro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es saludable que un niño proteste, que diga que algo no le gusta, que exprese que no quiere ir a casa de la abuela Tita porque prefiere estar con sus amigos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es saludable que muestre sus emociones, que diga lo que siente y lo que piensa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Eso no lo convierte en un niño “malo”, lo convierte en un 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           niño real
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , en un niño que está aprendiendo a conocerse y a poner su voz en el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Sep 2025 21:03:37 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El peso de una bolsa olvidada</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la foto que acompaña este texto estoy yo, con una bolsa en la mano derecha. Parece una bolsa común y pequeña, pero su peso va mucho más allá de lo que lleva en su interior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dentro había un termo con arroz y albóndigas de res —lo pongo en termo para que se mantenga caliente porque, ¿a quién le gusta un almuerzo frío?—, unos pastelitos de postre, un tenedor y una servilleta. Todo estaba listo para que mi hija tuviera un almuerzo completo, preparado con amor y con cuidado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la bolsa se quedó sobre la mesa. Se quedó conmigo porque ella salió distraída, sin mirar atrás. Me di cuenta de que la había olvidado un rato después, mientras recogía los regueros de la mañana. Cuando fui a preparar mi desayuno, ahí estaba, esperándome.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El primer pensamiento que me vino fue: “Más tarde puedo llevársela…” Pero pronto se evaporó esa idea. Dentro de mí apareció la mamá consciente: “No, no se la llevaré, porque es importante que aprenda a ser responsable. Llevársela no va a ayudar en nada en ese proceso de desarrollar la habilidad de la responsabilidad.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí estuvo la verdadera carga de la bolsa: no lo que pesa físicamente, sino lo que implica dejarla aquí o llevarla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de unos minutos de diálogo interno, decidí, sin culpa, no ir a la escuela a dejársela. Sé que mi hija es inteligente, sé que tiene amigas y que podrá resolver algo para comer. Y, en el peor de los casos, sé que puede resistir hasta las 2:30 PM que la recojo. No se trata de desinterés ni de falta de cuidado, sino de una decisión consciente: dejar que la consecuencia natural de su olvido ocurra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como padres, quejarnos de la irresponsabilidad de los hijos puede convertirse en un trabajo eterno. Lo sé porque la irresponsabilidad es de los temas que más escucho en las sesiones con padres. Pero si siempre rescatamos, si nunca les dejamos enfrentar las consecuencias de sus actos, ellos nunca aprenden.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La responsabilidad no se enseña con sermones, ni con castigos. La responsabilidad se aprende con consecuencias, y si son naturales, mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ahora bien,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿qué son exactamente las consecuencias naturales?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Son los efectos lógicos y directos de una acción u omisión. Si olvidas tu almuerzo, pasas hambre o buscas otra alternativa. Si no cuidas un objeto, se rompe. Si no estudias, obtienes bajas calificaciones. Para resumirlo más, las consecuencias naturales son aquellas en las que nosotros no intervenimos, la vida misma se convierte en maestra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí hay un detalle muy importante: cuando decidimos dejar que ocurra la consecuencia natural, no necesitamos dar un sermón después, ni añadir el famoso “te lo dije” que tanto nos gusta porque nos hace sentir que tenemos la razón. Eso solo crea distancia y resistencia. Lo único que recomiendo es hacer una pregunta sencilla y genuina: “¿Cómo te fue?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, cuando recoja hoy a mi hija le diré: “Noté que dejaste el almuerzo, ¿comiste algo?” Y con esa simple pregunta, la enseñanza se completa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nota importante, no siempre se pueden aplicar las consecuencias lógicas. Hay situaciones en las que los riesgos son demasiado altos y el rol del adulto es proteger. Pero cuando las circunstancias lo permiten, dejar que los niños enfrenten estas pequeñas dificultades es un regalo disfrazado. Les damos la oportunidad de aprender lo que no se transmite con palabras: a responder, a hacerse cargo, a valorar lo que tienen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy fue un almuerzo. Mañana será otra cosa. Pero cada ocasión cuenta en la construcción de una persona capaz y responsable. Y aunque como madres y padres nos duela no correr al rescate, sabemos que a largo plazo el resultado valdrá la pena.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-peso-de-una-bolsa-olvidada.jpg" length="112811" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 09 Sep 2025 14:51:02 GMT</pubDate>
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      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El orden de nacimiento y la personalidad de nuestros hijos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-orden-de-nacimiento-y-la-personalidad-de-nuestros-hijos</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-orden-de-nacimiento-y-la-personalidad-de-nuestros-hijos.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días compartía un buen rato con un grupo de amigos. Como suele pasar, hablamos de mil temas, pero al final siempre regresamos a lo mismo: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           nuestros hijos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Éramos tres parejas, cada una con dos hijos. Y, aunque todos venían de la misma mamá y el mismo papá, cada uno era completamente distinto en carácter, personalidad, gustos y manera de ver la vida. La pregunta surgió de uno de los adultos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué, si son criados en la misma casa, con los mismos padres, pueden llegar a ser tan diferentes?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se refería solo a sus hijos, sino también a los míos y a los otros pequeños que estaban allí. Mientras los niños jugaban felices sin preocuparse por sus diferencias, nosotros, los seis adultos reunidos, tratábamos de encontrar respuestas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En medio de la conversación, mi hermana compartió su punto de vista: “El primer hijo viene a mostrarnos heridas que necesitamos sanar, y el más pequeño refleja una versión nuestra ya más sanada”. Una idea interesante, con la que coincido en parte, pero que me hizo recordar otra perspectiva muy conocida: la propuesta de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Alfred Adler
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , considerado el padre de la psicología individual.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Adler dedicó gran parte de su trabajo a estudiar cómo el orden de nacimiento influye en la personalidad de cada hijo. Y aunque aclaraba que no es el único factor determinante (también influyen la genética, el momento histórico, la situación económica, el estilo de crianza, etc.), sí sostenía que el lugar que ocupamos en la familia deja una huella importante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            El hijo mayor
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Adler explicaba que el primogénito vive un proceso de “detrónamiento” cuando nace un hermano menor: pasa de tener toda la atención a tener que compartirla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lo recuerdo muy bien cuando nació mi segundo hijo. Mi hija estaba a punto de cumplir cinco años y ya era muy independiente: se vestía sola, comía sin ayuda, iba al baño y se limpiaba por sí misma, entre muchas otras cosas. Sin embargo, después de la llegada de su hermano, comenzó a mostrar una regresión. Dejó de hacer por sí sola lo que ya sabía hacer y pedía que su papá o yo la ayudáramos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Era evidente que lo hacía en busca de atención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el paso del tiempo, esa sensación no desapareció del todo. En algunas ocasiones, después de peleas o cuando tenía que ceder espacio y compartir con amigos de su hermano que venían a casa y la incomodaban, en momentos de enojo me decía: “Yo prefería cuando estaba sola”. Escuchar eso me dolía, porque comprendía lo difícil que era para ella adaptarse a este nuevo lugar en la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa experiencia refleja justo lo que Adler señalaba: este proceso puede despertar celos y competencia en el hijo mayor, empujándolos a volverse más responsables, conservadores, protectores o incluso a imitar a los adultos para recuperar el lugar que sienten que han perdido. También es común que carguen con más expectativas y se sientan presionados a “dar el ejemplo”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El segundo hijo o los hijos del medio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El que llega después del primero crece mirando a un hermano que va delante y suele convertirse en su punto de referencia. Por eso, tienden a ser competitivos, ambiciosos y perseverantes, esforzándose por alcanzar o superar a su hermano mayor. Muchas veces desarrollan habilidades distintas para destacar y ser vistos como únicos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En familias más grandes, los hijos de en medio también desarrollan una gran capacidad de mediación y negociación, ya que viven constantemente entre dos polos: los mayores y los menores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si lo llevo a mi experiencia, lo veo claramente en mis hijos. Mi hijo menor imita a su hermana mayor en muchos aspectos: si ella obtiene algo, él lo quiere igual. Para él es admiración pura, ella es su modelo a seguir. Sin embargo, para ella esto puede ser un fastidio. No siempre entiende que detrás de esa insistencia no hay rivalidad, sino el deseo profundo de ser como alguien a quien respeta y admira.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El hijo menor
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El “bebé de la familia” suele recibir atenciones de todos: padres y hermanos mayores. Esto puede hacerlos más encantadores, sociables y creativos, aunque también corren el riesgo de volverse más dependientes o menos responsables, acostumbrados a que otros los cuiden o resuelvan por ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, tengo dos hijos, y el segundo es el menor. Él recibe muchos halagos porque es un niño dulce, amable y muy sociable, en contraste con su hermana, que tiene un carácter más fuerte, a veces gruñón, y es menos sociable. Aunque los halagos hacia él no nacen de malas intenciones, y la aparente indiferencia hacia ella tampoco es consciente, es imposible que ella no lo note y no sienta celos de su hermano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa es la realidad emocional que viven muchos primogénitos: aprenden desde temprano que no basta con ser amados, también deben compartir ese amor con alguien más. Y en esa comparación constante, aunque no se diga con palabras, el corazón del mayor sí lo percibe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El hijo único
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el caso de los hijos únicos, la dinámica cambia. Al no tener que compartir la atención con hermanos, suelen madurar más rápido, hablar como adultos y ser muy responsables. Sin embargo, también pueden vivir con más presión, pues concentran en sí mismos todas las expectativas. A veces se sienten en una especie de competencia con uno de los padres, especialmente con la figura paterna, buscando mantener una relación exclusiva con la madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué podemos hacer como padres para no acentuar los celos y las rivalidades entre hermanos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo primero y más importante: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           nunca compararlos, nunca
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cada hijo es único y necesita sentirse amado y valorado por lo que es, no en relación a lo que hace o deja de hacer su hermano. Las comparaciones, incluso cuando parecen inofensivas, dejan huellas profundas y generan resentimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro punto clave es 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no cargar a los mayores con la exigencia de ser “el ejemplo”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Muchas veces, con la mejor intención, decimos frases como: “Tú eres el grande, tienes que portarte bien” o “Mira cómo te observa tu hermano”. Sin darnos cuenta, les ponemos una mochila llena de presión y de responsabilidades que no les corresponden. El verdadero ejemplo a seguir debemos ser nosotros, los padres, a través de nuestra coherencia, nuestra paciencia y nuestra manera de resolver los conflictos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También es fundamental 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           dar a cada hijo tiempo exclusivo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , aunque sea en pequeños momentos. Un paseo corto, leer juntos antes de dormir, escuchar con atención lo que nos quiere contar. Estos espacios les hacen sentir que son importantes y que no necesitan competir por nuestra atención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, conviene 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           reconocer sus emociones sin juzgarlas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Si un hijo expresa celos, no debemos negarlos o avergonzarlo por sentirlos, sino ayudarlo a poner palabras a lo que vive: “Entiendo que te moleste que tu hermano reciba tantos halagos, a veces también se siente difícil para ti”. Validar sus sentimientos les ayuda a no guardarlos en silencio ni transformarlos en enojo o rivalidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por último, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           fomentar la cooperación en lugar de la competencia
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : proponer juegos en equipo, darles pequeñas tareas compartidas, celebrar los logros de cada uno y recordarles que son parte del mismo equipo: la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para reflexionar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque estas observaciones de Adler nos dan pistas, no olvidemos que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cada niño es único
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . El orden de nacimiento influye, sí, pero no define por completo quiénes serán nuestros hijos. La manera en que los acompañamos, el amor con que los guiamos, los valores que sembramos y hasta el contexto histórico y cultural en el que crecen también tienen un papel fundamental.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo maravilloso de todo esto es que, al comprender un poco mejor estas diferencias, podemos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           criar con más consciencia
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , respetando la individualidad de cada hijo y entendiendo que sus diferencias no son un problema, sino una riqueza para la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 02 Sep 2025 13:59:44 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Pantallas que atrapan la mirada ¿qué pasa con la atención en la infancia?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/pantallas-que-atrapan-la-mirada-que-pasa-con-la-atencion-en-la-infancia</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En casi todas las casas hay pantallas. En estos tiempos eso es lo más normal ¿verdad? Dicen estudios que a los dos años nueve de cada diez niños ya han tenido contacto con televisión o videos. Muchos adultos creen que ese tiempo frente a la pantalla está bien gastado y sirve para que aprendan, mientras otros sienten dudas. Hoy quiero mirarlo desde un lugar clave:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           LA ATENCIÓN
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es la atención en la primera infancia?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La atención es ese estado de alerta que nos orienta hacia un estímulo y nos permite enfocar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En los bebés la atención visual cambia mucho durante el primer año. Desde el nacimiento hasta las diez semanas, el mirar aumenta de manera constante. Luego, entre los tres y los seis meses, el tiempo de mirada disminuye porque el bebé se vuelve más eficiente para escanear y procesar lo que ve.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de los seis meses, el tiempo de mirada depende cada vez más de la complejidad del estímulo. Entre los doce y dieciocho meses, vemos miradas más largas en tareas complejas. Esto nos habla de un comienzo de autorregulación de la atención mientras el niño procesa información.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay algo más importante… En experimentos con bebés de tres a doce meses se compararon imágenes estáticas, puntos blancos sobre fondo negro, caras en fotografía y clips de Sesame Street. Las miradas más largas aparecieron ante los estímulos en movimiento. En todas las edades los videos capturaron más la atención que las imágenes quietas. Hubo picos de mirada más largos alrededor de las catorce semanas y luego una caída hasta las veintiséis. Desde allí se notó más estabilidad para lo simple y aumentos para lo complejo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En resumen: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           lo que se mueve y cambia rápido atrapa más la atención de los niños
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿qué ocurre cuando el estímulo es una pantalla?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La pantalla está diseñada para captar movimiento, cortes rápidos, colores contrastantes y música. Todo eso activa el sistema de orientación del bebé. La mirada se queda enganchada, pero enganchar no es lo mismo que aprender.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Debajo de los dos años existe el llamado “déficit del video”. Los niños extraen menos significado de una pantalla que de una persona en vivo. Un adulto real ajusta la voz, hace pausas, repite y sigue la atención del niño para dirigirla con suavidad. La pantalla, en cambio, no responde al niño. Solo sigue su propio ritmo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando ofrecemos demasiado estímulo audiovisual en etapas tan tempranas, podemos estar entrenando una atención que siempre busca más intensidad, más cambios, más ruido. Y cuando el entorno real es más lento —jugar en el piso, mirar un libro, esperar un turno— la atención se cansa, se irrita o salta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Qué recomiendan los pediatras
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Para menores de 18 meses: evitar el uso de pantallas, salvo videollamadas familiares.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Entre los 18 y 24 meses: si se usan medios, elegir contenidos de alta calidad y siempre acompañar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            De 2 a 5 años: una hora al día de contenido de calidad, con acompañamiento y conversación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas pautas existen porque el cerebro aprende mejor con experiencias activas: juego, conversación, canto, lectura y contacto con otros niños y adultos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Qué hacer en casa para cuidar la atención
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Elige momentos de conexión real todos los días: canciones, juegos de palmas, burbujas o torres que se caen.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Narra lo que haces para que el lenguaje guíe la atención. Mira donde el niño mira y ponle palabras.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si usas pantalla, que sea breve, de calidad y siempre junto a ti. Pausa el video, comenta lo que ven y relaciónalo con su vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Protege la hora de comer y la de dormir sin pantallas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Crea rincones de calma con pocos juguetes a la vista. Menos estímulo, más profundidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando apagas la pantalla, el mundo se enciende. Aparecen las caras, las manos, aparecen sonidos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La atención se construye en esos encuentros lentos y vivos. Ahí crece la mente de tu hijo, y también tu paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Gracias por leerme.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si esta reflexión resonó contigo, te invito a sumarte a Parents and Leaders, nuestra comunidad de madres y padres que buscan criar con amor, consciencia y liderazgo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Únete
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/"&gt;&#xD;
      
           en este enlace y acompáñanos
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            en este camino de crecimiento y equilibrio.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/pantallas-que-atrapan-la-mirada-que-pasa-con-la-atencion-en-la-infancia.jpg" length="71522" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 26 Aug 2025 16:38:47 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El Orden: Mucho más que cosas en su Lugar</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-orden-mucho-mas-que-cosas-en-su-lugar</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/El+Orden_+Mucho+Ma-s+que+Cosas+en+su+Lugar.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El orden no solo está en los cajones o en los estantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El orden está —o no está— en la mente, en el corazón, en la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces, cuando todo afuera parece un caos, lo que en verdad está desordenado… es adentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No me considero la mujer más ordenada del mundo. Tampoco la más desordenada. Pero desde que soy mamá, he entendido algo que antes no veía con tanta claridad: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el orden importa, y mucho
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conozco mujeres que guardan cosas con valor sentimental: dibujos, trajecitos, zapatos diminutos, recuerdos de cada etapa de sus hijos. A veces guardan tanto que ya no queda espacio en el clóset para más. Y lo entiendo. Yo también tengo mi caja de tesoros: la ropa con la que mis hijos salieron del hospital, sus manillitas de recién nacidos, las tarjetas de cumpleaños, su primer peluche. Todo cabe en una pequeña cajita. Porque el orden también es elegir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           He visto también el otro extremo: madres tan ordenadas que se alteran si hay migas de pan en el suelo o un cojín fuera de lugar. Y entonces me pregunto: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿dónde está el equilibrio?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante mucho tiempo pensé que el orden era solo una cuestión de limpieza o estética. Pero con los años —y con la maternidad— comprendí que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el orden tiene un impacto emocional enorme
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una casa ordenada ayuda a pensar con más claridad. Un día ordenado permite ser más paciente. Un entorno ordenado… deja respirar mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero no se trata de rigidez ni perfección. No se trata de tener una cocina inmaculada como en las revistas. Se trata de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           darle un lugar a cada cosa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Y también a cada emoción. A cada tarea. A cada momento del día.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El orden no solo es útil. Es amor. Es respeto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es cuidado por nuestro espacio, por nuestro tiempo, por nuestros hijos, por lo que estamos construyendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y en la crianza, eso se nota aún más. Porque cuando hay orden en la rutina, en los límites, en la comunicación… hay seguridad. Y nuestros hijos florecen cuando saben qué esperar, cuando sienten que hay una estructura que los contiene.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque a veces, sin darme cuenta, voy acumulando pequeños “altares al desorden” en alguna esquina de la casa. Papeles, juguetes, cosas sueltas que se apilan. Me molesta. A veces aguanto un día o dos hasta que exploto y lo recojo todo. Otras veces ni me da tiempo a frustrarme: mi esposo, que también detesta el desorden, se me adelanta y lo recoge él o con un tono sarcástico me deja saber que ya va siendo hora de desarmar el altarcito al dios del reguero. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los quehaceres domésticos son invisibles… hasta que se ignoran.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y entonces todos tienen una opinión. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           — “Elisa ¿Cuánto tiempo más tiene que estar esto aquí?”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           — “Tu horario preferido para poner a lavar es la noche, para hacer ruido”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi esposo a veces bromea con esas frases, y yo río. Porque sí, soy ordenada, pero no obsesiva. Lo suficientemente limpia para conservar la salud… y lo suficientemente desordenada para conservar el buen humor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y no soy la única.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hoy, muchas mujeres ya no tienen tiempo para hacer del orden su religión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hace décadas, tener la casa impecable era visto como un reflejo del valor de una mujer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hoy trabajamos, criamos, soñamos, emprendemos. Y mantener la casa ordenada es un reto más que, a veces, no alcanzamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero el verdadero orden —ese que sí me importa— es el que me ayuda a vivir con más paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque cuando adentro está ordenado, todo fluye mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que quiero decirte es esto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           el orden no tiene que convertirse en tu cárcel
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque cuando te pasas la vida detrás del reguero —tuyo y de todos—, te agotas. Y no te permites un descanso. Y llega la culpa. Pero si dejas pasar el desorden y lo ignoras, también te sientes mal. Y llega otra culpa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿qué hacer?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Escoge qué tipo de molestia prefieres vivir
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Quizá no quieres estar recogiendo todo el día, pero tampoco quieres vivir sintiendo que tu casa es un caos. Y ahí está la clave: en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no exigirte tanto, sino lo suficiente para sentirte bien contigo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El orden puede ser una herramienta de amor y contención, pero también puede volverse una forma de castigo. Por eso, más que invitarte a ordenar tu casa, quiero invitarte a 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           mirarte a ti
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo te sientes con respecto al orden?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Estás en paz con tu forma de habitar tu espacio?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Te estás exigiendo demasiado o estás viviendo en un desorden que ya no refleja quién eres?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Presta atención.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No solo a lo que guardas o limpias… sino a lo que cargas, lo que postergas, lo que toleras.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque a veces el verdadero orden que necesitas no es afuera, es adentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Gracias por leerme.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Si esta reflexión resonó contigo, te invito a sumarte a Parents and Leaders,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nuestra comunidad de madres y padres
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que buscan criar con amor, consciencia y liderazgo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Únete en este enlace y acompáñanos en este camino de crecimiento y equilibrio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 19 Aug 2025 20:31:20 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Lo que me hubiera gustado saber antes de ir a la educación  secundaria (y ahora le digo a mi hija)</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/lo-que-me-hubiera-gustado-saber-antes-de-ir-a-la-educacion-secundaria-y-ahora-le-digo-a-mi-hija</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace dos semanas mi hija y yo fuimos de compras para conseguir todo lo que necesita para el nuevo año escolar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero esta vez algo es distinto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No es solo un nuevo comienzo… es que está a punto de vivir su primer día en middle school.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La miraba mientras recorría los pasillos de la tienda y me di cuenta de que ya no se ve como una niña pequeña.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es una niña grande… y también actúa como tal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras la observaba, pensaba en todo lo que me hubiera gustado saber antes de entrar a middle school.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Recordé tantas cosas y, mientras manejábamos de regreso a casa, tuvimos una conversación larga sobre esta hermosa aventura que está por comenzar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como padres, tenemos que prepararnos para estos momentos. Son tiempos de cambios, a veces difíciles, pero también llenos de belleza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Parece que fue ayer cuando corría por la casa con su tutú rosa y un montón de collares, jugando a ser princesa, bailarina o incluso Katy Perry.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Solo pensar en eso me hace sonreír.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando era pequeña, adoraba a Katy Perry y podía pasarse horas bailando y cantando con su música.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El tiempo pasa volando y lo veo claramente: mi hija está creciendo muy rápido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, quiero compartir contigo lo que me hubiera gustado saber antes de que llegara esta etapa, lo que ahora le transmito a mi hija, para que tú también puedas compartirlo con tu hijo o hija.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque sí, es cierto que necesitan mochilas, uniformes, zapatos nuevos y una lista interminable de útiles escolares: cuadernos, lápices, borradores, colores…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero también hay habilidades y conocimientos que son esenciales para transitar esta etapa con confianza y alegría.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí quiero compartirlos contigo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1 – Nunca dejes de ser tú.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Vivimos en una sociedad que parece moverse al ritmo de las tendencias. Una sociedad que vive y respira a través de las redes sociales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si no encajas en esas redes, si no sigues los patrones que dicta la mayoría, entonces —según ellos— no estás a la altura, no eres valioso, no eres popular.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si no acumulas suficientes “likes”, parece que no existes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero la verdad es que no puedes traicionarte a ti mismo solo para encajar en esos moldes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No puedes perderte intentando ser lo que otros esperan que seas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí es donde nosotros, como padres, jugamos un papel fundamental.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si queremos que nuestros hijos no se traicionen a sí mismos, necesitamos enseñarles a respetarse, a aceptarse y a sentirse orgullosos de quiénes son.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces, sin darnos cuenta, criticamos demasiado o insistimos en que las cosas se hagan “a nuestra manera”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En lugar de guiar, controlamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En lugar de acompañar, imponemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y eso, aunque lo hagamos con amor, puede sembrar en ellos la idea de que su forma de ser no es suficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ayudemos a nuestros hijos a desarrollar la habilidad de ser fieles a sí mismos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Escuchándolos de verdad, sin juzgar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Validando sus emociones, aunque no siempre las entendamos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dándoles espacio para tomar decisiones y aprender de ellas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Elogiando su esfuerzo y sus valores más que sus resultados.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque un hijo que aprende a respetarse y aceptarse será un adulto que no se pierda tratando de encajar en un molde que no es el suyo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2 – Vales por lo que eres, no por lo que tienes.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ese es el mensaje que nuestros hijos deberían escuchar una y otra vez, no solo con palabras, sino con nuestro ejemplo.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Que vean en nosotros la coherencia de alguien que vive fiel a sí mismo, que no se vende por aprobación, que no cambia su esencia para encajar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque si ellos aprenden que su valor no está en un “like”, en una marca o en cumplir expectativas ajenas, estarán construyendo la fortaleza más grande que un ser humano puede tener: la certeza de que ser uno mismo siempre es suficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           3 – Nunca formes parte del juego del bullying.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y si algún día intentan que seas tú la víctima, recuerda esto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El niño que critica, juzga o maltrata a otro, también es un niño que sufre por dentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, en lugar de reaccionar con violencia o entrar en una guerra contra ellos, intenta mirarlos con empatía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eso no significa aceptar lo que hacen, sino entender que su comportamiento habla más de su dolor que de ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No pierdas el control. Busca a alguien que pueda ayudarte: un adulto de confianza, un maestro, un consejero.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No tienes por qué enfrentarlo solo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y, por favor, siempre vuelve a casa y cuéntame lo que sucedió.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Quiero ser parte de tu red de apoyo, quiero escucharte y caminar contigo en cada reto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4 – Nunca intentes cambiar a nadie.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           A lo largo de tu vida conocerás a muchas personas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Con algunas tendrás una conexión especial desde el primer momento, y con otras quizá no tanto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero incluso con esas personas con las que sientas química, a veces surge la tentación de querer cambiar algo de ellas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No lo hagas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Acepta a tus amigos tal y como son.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si hay características que te resultan difíciles de tolerar y sientes que no puedes convivir con ellas, simplemente elige no ser tan cercano o no continuar la amistad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero no intentes moldear a alguien para que encaje en lo que tú quieres o necesitas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tratar de cambiar a una persona para satisfacer nuestras propias expectativas solo lleva a la frustración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La verdadera amistad y las relaciones sanas se construyen sobre la aceptación mutua.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           5 – Cuando aparezca el amor…
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No puedo decir que estoy 100% segura, pero casi siempre, en esta etapa, el amor hace su entrada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y es ese amor que te hace brillar los ojos, que hace que todo lo demás pierda importancia, que convierte a ese chico o esa chica de tu clase en el centro de tu universo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo único que te pido es que, cuando eso suceda, cuando sientas que el mundo se reduce a esa persona de la que te has enamorado, vengas y me lo cuentes a mí o a papá.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque sí, nos pasa a todos, y está muy bien enamorarse.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Solo recuerda dar pasos seguros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Nunca hagas algo porque alguien te convenza o te presione.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tu corazón es valioso, tu cuerpo es tuyo y tus decisiones importan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           6 – Los demás también tienen sentimientos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Con tus maestros, con el conserje de la escuela, con la secretaria de la oficina, con tus amigos… sé amable siempre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todos ellos son seres humanos y, al igual que tú, están en su propio camino, aprendiendo a ser la mejor versión de sí mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pueden ser madres o padres, hermanos o hijos, y tienen sentimientos igual que tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Una palabra amable, una sonrisa o un gesto de respeto pueden marcar la diferencia en su día… y también en el tuyo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           7 – Aprender es importante.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Puede que no todas las materias te parezcan fascinantes durante esta etapa de la enseñanza media, pero no olvides por qué estás ahí: para aprender, para crecer, para descubrir nuevos conocimientos que sí despierten tu interés.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada clase, incluso aquellas que parecen menos atractivas, puede darte herramientas que un día te serán útiles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y lo más valioso no siempre es el tema en sí, sino la disciplina, la curiosidad y la capacidad de aprender que vas desarrollando en el camino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           8 – Es una etapa difícil en tu vida.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           A veces no sabrás exactamente qué estás sintiendo ni por qué.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando eso pase, habla con tus padres sobre esos sentimientos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ellos pueden ayudarte y comprenderte, porque alguna vez también tuvieron tu edad y pasaron por momentos parecidos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No estás solo en lo que sientes, y abrir tu corazón puede ser el primer paso para encontrar claridad y apoyo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           9 – Cada una de tus decisiones tiene consecuencias.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hay algo muy importante que no solo aplica para esta etapa, sino para toda la vida: todas tus decisiones tienen consecuencias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, antes de actuar, tómate un momento para pensar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Todo, absolutamente todo, trae consigo un resultado, y de eso no se escapa nadie.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que, antes de decidir, intenta identificar cuál podría ser la consecuencia de tu elección.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando aprendes a pensar un paso más allá, te das la oportunidad de elegir con más claridad y de cuidar tu presente y tu futuro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           10 – Nunca serás demasiado mayor para besos y abrazos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Nunca serás demasiado mayor para recibir y dar abrazos y besos a tus padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cariño no tiene fecha de caducidad, y ese contacto es un puente que siempre nos recuerda que somos familia, que somos hogar el uno para el otro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 12 Aug 2025 17:35:23 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Estrés y Distrés: No siempre es lo que parece</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           He conocido a muchas madres que no paran. Madres que se mueven como helicópteros, están aquí, están allá, están en todas partes haciendo de todo. Cocinan, limpian, trabajan, resuelven problemas, cuidan, acompañan, están atentas a cada detalle. Y es común que desde afuera alguien pregunte: “¿Cómo puedes con todo?”, “¿Cómo haces tanto?”. A mí también me lo han preguntado muchas veces.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero ¿sabes qué? Hacer muchas cosas no siempre significa estar estresada. A veces asociamos el “tener muchas cosas que hacer” con estar al límite, como si la cantidad de tareas fuera el único indicador. Y no es así. El problema no está en cuánto hacemos, sino en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cómo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            lo hacemos y, sobre todo, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           para qué
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, hago mucho. Dirijo LOL House, que es un centro de cuidado infantil; acompaño a madres y padres en sesiones grupales e individuales sobre liderazgo en la crianza; escribo un blog cada martes; publico contenido en redes sociales; estudio; cuido a mis hijos; atiendo la relación con mi esposo; me atiendo a mí misma. Y aún así, encuentro tiempo para leer todos los días y para ver algún capítulo de una serie los fines de semana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Trabajo? Sí. ¿Bastante? También. Pero lo que hago tiene sentido para mí, y eso lo cambia todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que estoy experimentando no es ese estrés que agota, que consume, que desgasta. Es lo que se llama 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           eustrés
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una forma de estrés positivo que nos impulsa y nos motiva. El eustrés aparece cuando lo que hacemos está alineado con nuestros valores y propósito, cuando las tareas, aunque muchas, nos conectan con lo que amamos y nos sentimos plenas al hacerlas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, cuando alguien me pregunta cómo puedo con todo, la respuesta es clara: porque lo que hago me gusta y no lo vivo como una obligación vacía, ni como una carga impuesta. No es algo que hago solo por dinero o por cumplir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora bien, si tú estás sintiendo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           distrés
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , ese tipo de estrés negativo que drena, que deja sin energía, que te pesa desde que abres los ojos, tal vez la clave no esté solo en reducir tareas, sino en revisar 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           qué tipo de tareas estás haciendo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te llenan o te vacían?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Están conectadas con lo que quieres, con lo que eres, con lo que necesitas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿O estás sobreviviendo en piloto automático, cumpliendo una lista que no te representa?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces no es la agenda la que necesita cambios urgentes, sino el alma. A veces lo que más nos cansa no es el hacer, sino el no encontrar sentido en lo que hacemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, si estás pensando en hacer un ajuste, no empieces por tachar actividades al azar. Comienza por observar con honestidad qué estás haciendo y por qué. Pregúntate si ese hacer diario refleja lo que tú quieres para tu vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La paz no siempre está en hacer menos, sino en hacer con más sentido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si esta reflexión te hizo pensar en tu propio ritmo de vida, cuéntamelo en los comentarios. Me encantará leerte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Y si aún no formas parte de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           mi comunidad de WhatsApp
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , únete en el siguiente enlace. Allí compartimos recursos, ideas y reflexiones que te ayudarán a vivir tu maternidad con más conciencia, conexión y liderazgo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos vemos por allá &amp;#55357;&amp;#56475;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/estres-y-distres-no-siempre-es-lo-que-parece.jpg" length="67920" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 05 Aug 2025 13:00:39 GMT</pubDate>
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      </media:content>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El poder de nuestras palabras: Cómo aplicar la comunicación no violenta con nuestros hijos</title>
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      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-poder-de-nuestras-palabras-como-aplicar-la-comunicacion-no-violenta-con-nuestros-hijos.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nosotros los seres humanos tenemos necesidades y todo lo que hacemos en nuestra vida consciente o inconscientemente es un intento de satisfacerlas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incluso cuando educamos, incluso cuando corregimos, cuando hablamos, gritamos o callamos lo hacemos tratando de cubrir una necesidad interna. Muchas veces usamos un recurso maravilloso para lograrlo: la comunicación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La comunicación es ese puente que nos une, ese hilo invisible que puede crear lazos profundos o cortar vínculos sin que nos demos cuenta. Es a través de ella que enseñamos, criamos y guiamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero también es a través de ella que muchas veces nos alejamos, herimos, lastimamos no porque queramos hacerlo, sino porque no sabemos hacerlo mejor. Cuando la comunicación es mal empleada, poco a poco vamos rompiendo esos hilos invisibles, esos lazos afectivos que nos conectan a uno con los otros. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tal vez ya has escuchado hablar de la Comunicación No Violenta y si es la primera vez que escuchas este término, aquí te lo presento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este enfoque fue creado por el psicólogo estadounidense 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Marshall Rosenberg
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           y ha sido utilizado con éxito en entornos laborales, en procesos de paz entre mandatarios, en universidades, en la vida de pareja y sí, también en la crianza. Porque si hay un lugar donde necesitamos comunicación clara, empática y consciente, es en casa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es la Comunicación No Violenta (CNV)?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se trata simplemente de hablar bonito, ni de evitar los gritos, tampoco se trata de permitirlo todo, sino de aprender a expresar lo que sentimos y necesitamos, sin juzgar, sin culpar, sin agredir. También de aprender a escuchar lo que el otro siente y necesita aunque ese otro tenga apenas 3 o 6 años, aunque aún no sepa ponerle palabras a lo que le pasa Marshall Rosenberg propuso un modelo con 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cuatro pasos esenciales
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Observar sin juzgar
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            No es lo mismo decir “Eres un desobediente” que decir “Hoy no recogiste tus juguetes después de jugar”
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            El juicio genera culpa. La observación abre la puerta al diálogo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Reconocer lo que sentimos
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            En vez de gritar “¡Me tienes harta!”, podemos detenernos y decir:
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            “Me siento cansada y abrumada cuando veo todo desordenado”
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Nombrar la emoción la saca del cuerpo y la pone sobre la mesa
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Identificar la necesidad detrás de la emoción
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            “Necesito orden para poder descansar un poco”
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            “Necesito sentirme acompañada en las tareas del hogar”
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Las necesidades no son caprichos. Son parte de lo que somos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Hacer una petición clara y concreta
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            “¿Puedes ayudarme ahora a guardar los juguetes en la caja?”
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Pedir no es imponer. Pedir desde el respeto es enseñar cómo se convive, cómo se cuida, cómo se ama.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué usar CNV en casa con nuestros hijos?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque nuestros hijos aprenden no solo lo que les decimos, sino también cómo lo decimos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si usamos gritos, sarcasmo o amenazas, eso es lo que ellos entenderán como lenguaje válido y aunque obedezcan, lo harán desde el miedo, no desde la comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En cambio, cuando usamos la CNV:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           – 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Modelamos una forma sana de resolver conflictos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           – 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Enseñamos empatía con el ejemplo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           – 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Fortalecemos el vínculo sin perder la autoridad
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           – 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Creamos un ambiente donde todos pueden expresar lo que sienten
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Es fácil? No. ¿Vale la pena? Sí.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Claro que no es sencillo, porque fuimos criados muchas veces desde la violencia disfrazada de “corrección” Porque no aprendimos a hablar de lo que sentimos sin herir. Ni a escuchar lo que el otro necesita sin defendernos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero lo bueno es que podemos aprender, podemos comenzar de nuevo, podemos transformar la crianza en una experiencia más consciente y la casa en un espacio de conexión real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque criar también es criar nuevas formas de comunicarnos y tal vez, al hacerlo, nos estemos criando también a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si este tema resuena contigo y quieres seguir aprendiendo únete a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nuestra comunidad de WhatsApp Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Un espacio para crecer como madres, padres y líderes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Haz clic en este enlace y acompáñanos en este camino de transformación real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un saludo cordial
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-poder-de-nuestras-palabras-como-aplicar-la-comunicacion-no-violenta-con-nuestros-hijos.jpg" length="84613" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 29 Jul 2025 12:48:18 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>¿Funciona o no el castigo?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/funciona-o-no-el-castigo</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta pregunta me la han hecho muchas veces y suele venir de padres que ya están mirando la crianza con otros ojos. Padres más conscientes. Padres que no quieren repetir lo mismo solo porque “así se ha hecho siempre”, sino que se preguntan si hay otra forma. Una forma más efectiva, más humana, más amorosa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y esa pregunta, por simple que parezca, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           es el comienzo de un gran cambio
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque millones vieron caer la manzana…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           pero fue Newton
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           quien preguntó ¿por qué?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La diferencia no está en lo que vemos, sino en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           lo que nos atrevemos a cuestionar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como líder en tu hogar, es importante reconocer cuándo una consecuencia es realmente educativa y cuándo es simplemente un castigo disfrazado. Esta diferencia marca un antes y un después en la relación con tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es realmente el castigo?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El castigo es una acción que busca hacer sentir mal al niño para que aprenda una lección. Pero lo que suele provocar es otra cosa: miedo, resentimiento, vergüenza, deseo de revancha o desconexión emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Los niños castigados pueden obedecer, sí… pero lo hacen por miedo, no por conciencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Y entonces? ¿No hay consecuencias?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Claro que sí. Pero no todas las consecuencias educan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hay una gran diferencia entre 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           castigar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y aplicar 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           consecuencias naturales o lógicas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Una 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            consecuencia natural
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             ocurre sin intervención del adulto (si no llevas abrigo, pasas frío).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Una 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            consecuencia lógica
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             implica al adulto, pero se aplica con respeto y propósito educativo (por ejemplo, “solo lavo la ropa que esté en el cesto”).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ambas pueden enseñar si se aplican sin culpa, sin humillación, sin enojo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que los niños pueden pensar cuando son castigados, 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “Soy malo, no valgo.”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “Mejor no lo vuelvo a hacer, pero por miedo, no porque entienda que estuvo mal.”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “Tengo que agradar a los demás para sentirme valioso.”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “¿Cómo evito que me atrapen la próxima vez?”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “Me voy a vengar.”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            “Esto no es justo.”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            Las 4 R del castigo: lo que suele dejar en los niños
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando se usa el castigo como herramienta disciplinaria, puede parecer que “funciona” a corto plazo: el niño se detiene, obedece o cambia la conducta. Pero internamente, muchas veces lo que el castigo siembra no es aprendizaje ni conciencia, sino estas cuatro R:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Rencor
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El niño guarda resentimiento hacia el adulto. No necesariamente por lo que hizo, sino por cómo fue tratado. Este rencor se puede quedar dentro, en silencio, o salir en forma de palabras duras, distancia emocional o frialdad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Rebeldía
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El niño puede adoptar una actitud desafiante, con pensamientos como:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “¿Ah, sí? Pues ahora lo haré más.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La rebeldía es una reacción de defensa frente al control. A veces se expresa de forma directa, y otras de forma pasiva (olvidos constantes, desobediencia silenciosa, indiferencia).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Retiro (o Resignación)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Algunos niños, en lugar de rebelarse, se retraen emocionalmente.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Se apagan. Piensan: “Para qué intentarlo si todo lo hago mal.”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esto puede parecer tranquilidad, pero en realidad es un cierre del corazón. Es una pérdida de conexión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Revancha
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El niño no olvida. Puede que no tenga fuerza o permiso para responder en el momento, pero muchas veces busca la forma de “devolver el golpe” más adelante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La revancha no siempre es agresiva: puede ser con mentiras, sabotajes, desobediencia oculta, o incluso dañándose a sí mismo para hacer sentir mal al adulto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El castigo no educa, condiciona y lo que se condiciona desde el miedo o el dolor, no se integra como valor, sino como defensa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿qué hacer?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56419; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lidera con conciencia.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Decide qué harás tú en lugar de enfocarte en lo que harás que tu hijo o hija haga.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ofrece elecciones, aplica consecuencias que enseñen y mantén el respeto en el centro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En las situaciones que puedes no intervenir y dejar que las consecuencias sean las naturales, hazlo, las consciencias naturales son muy efectivas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si vas recurrir a las consecuencias lógicas, recuerda las 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4 R
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            de una consecuencia lógica bien aplicada:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Relacionada
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             con la conducta.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Respetuosa
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , sin herir.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Razonable
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , sin exagerar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Revelada con anticipación
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , no sorpresa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Atrévete a hacer preguntas, La crianza cambia cuando dejas de repetir y empiezas a pensar.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando te detienes, observas y preguntas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Esto lo estoy haciendo por amor o por miedo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Mi hijo está aprendiendo o simplemente obedeciendo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Estoy criando desde la urgencia de “corregir ya”?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Estoy criando con la visión de largo plazo que forma a una persona segura, empática y con valores?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Las respuestas a estas preguntas pueden cambiar tu mundo y el de tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y si no sabes por dónde empezar, empieza por aquí:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ✔️ Deja de hacer que tu hijo se sienta mal para que se porte mejor.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ✔️ Empieza a conectar, enseñar y confiar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te gustaría seguir aprendiendo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Únete a nuestra comunidad de WhatsApp donde seguimos profundizando estos temas cada semana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si aún no formas parte, únete en este enlace. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/4567ui.jpg" length="76651" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 22 Jul 2025 15:25:48 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Los limites son amor propio</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/los-limites-son-amor-propio</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/los-limites-son-amor-propio.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces pensamos en los límites solo como algo que los demás deben respetar en nosotros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Mi pareja no se acaba de dar cuenta que no me gusta el deporte y siempre quiere que lo acompañe a ver los partidos”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Mi familia no me valora, en casa lo hago todo yo, me gustaría más ayuda la verdad”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Mi madre se entromete en todas las decisiones que tomo con mis hijos”,
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Mis hijos invaden mi espacio y a veces me asfixia”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esos ejemplos que te compartí son solo algunos de los tantos que traen a la sesión madres con las que he tenido la oportunidad de hablar sobre este tema. Todos ellos lo que tienen en común es la falta de límites. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué son los límites personales? 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los límites personales son las
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           reglas invisibles
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           que protegen tu espacio, tu energía, tu tiempo y tu paz. Son los que marcan lo que estás dispuesta o dispuesto a aceptar... y lo que no. Son una forma de autocuidado, de afirmarte en tu valor, y de construir relaciones más sanas y auténticas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando pones un límite, estás diciendo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Aquí́ me cuido.”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Esto me incomoda.”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Hasta aquí́ está bien para mí.” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Los límites no alejan, alinean. No dividen, protegen, no hieren, ordenan. 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Usaré los ejemplos que mencioné anteriormente para explicarte de una manera concreta como poner límites. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Mi pareja no se acaba de dar cuenta que no me gusta el deporte y siempre quiere que lo acompañe a ver los partidos.”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cómo poner límites:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Sé que para ti es importante compartir esos momentos, y agradezco que me quieras incluir. Pero quiero ser honesta: el deporte no es algo que disfrute, y cuando lo hago solo por complacer, me siento incómoda. Podemos buscar otros espacios para compartir que nos gusten a los dos.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este límite afirma tus gustos sin desvalorizar los suyos, y abre la puerta a una solución conjunta. Nota importante: Debes también respetar su espacio de que vaya solo a ver los partidos si decide hacerlo porque no es justo pedirle que renuncie a algo que le gusta a la otra persona.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            “Mi familia no me valora, en casa lo hago todo yo, me gustaría más ayuda la verdad.”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cómo poner límites:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “He estado sintiendo mucho peso en casa porque hay muchas tareas que estoy asumiendo sola. A partir de ahora voy a repartir responsabilidades para que todos colaboremos. No lo hago para castigar a nadie, sino porque necesito cuidar mi energía y que todos aprendamos a vivir en equipo.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este límite transforma la queja en una acción concreta que promueve responsabilidad y equilibrio. Nota importante: Respetar tus limites aquí, como muestra de amor propio sería haciendo lo que te corresponde y las tareas que son de otros, dejárselas a los otros. Si no cumplen con su parte, no te eches la carga arriba otra vez, simplemente vez y preguntas: ¿Qué pasa que no estas cumpliendo con tus deberes? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            “Mi madre se entromete en todas las decisiones que tomo con mis hijos.”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cómo poner límites:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Mamá, valoro tu experiencia y sé que lo haces desde el amor. Pero necesito que confíes en mí como madre. Estoy aprendiendo y necesito tener el espacio para tomar decisiones, incluso si me equivoco. Si en algún momento quiero un consejo, te lo pediré con cariño.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este límite honra el vínculo, pero coloca con claridad tu rol de autoridad como madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Mis hijos invaden mi espacio y a veces me asfixia.”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cómo poner límites:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Los amo con todo mi corazón, pero necesito momentos para mí. Tener un tiempo sola no significa que los quiero menos, significa que necesito recargarme para estar mejor con ustedes. Voy a tomarme 20 minutos cada día sin interrupciones. Luego estaré disponible para jugar o hablar.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este límite enseña autocuidado y muestra a tus hijos que mamá también es persona.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Preguntas poderosas 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Yo soy capaz de respetar los límites de los demás?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo puedo pedir que respeten mis límites si yo no sé manejar los de otros?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué siento cuando alguien me pone un límite?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si quieres comenzar a poner límites con claridad y amor,
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           primero necesitas aprender a 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           aceptar los límites que los otros te ponen
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto puede ser incómodo, pero también transformador &amp;#55357;&amp;#56491;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque los límites bien puestos y bien recibidos… construyen relaciones más sanas, más libres y más verdaderas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si esta reflexión te resonó, no estás sola en el camino de la Crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            caminamos juntos para transformar la crianza en un viaje más real, más ligero y más consciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
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      &lt;/strong&gt;&#xD;
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          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si aún no formas parte, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
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          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos vemos por allá,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/los-limites-son-amor-propio.jpg" length="44312" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 13:44:02 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Comunicación que transforma: la llave de un hogar y un centro infantil exitoso</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/comunicacion-que-transforma-la-llave-de-un-hogar-y-un-centro-infantil-exitoso</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/comunicacion-que-transforma-la-llave-de-un-hogar-y-un-centro-infantil-exitoso.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este blog está dedicado a todos los padres y profesionales del cuidado infantil. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La base de un ambiente sano — ya sea en casa o en el aula — es la capacidad de comunicarnos con claridad y empatía. Cuando nuestras palabras, gestos y silencios expresan lo que realmente sentimos y necesitamos, abrimos la puerta a relaciones más fuertes, procesos más fluidos y un bienestar que se contagia a todos los que nos rodean.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué es tan vital la comunicación?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Satisface necesidades y construye vínculos.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Desde pedir ayuda hasta compartir un logro, comunicarnos nos permite ser vistos y escuchados.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Comparte conocimiento y guía.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Explicar, orientar y ofrecer retroalimentación impulsa el aprendizaje y el crecimiento mutuo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Previene y soluciona problemas.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Un mensaje claro reduce malentendidos y desactiva conflictos antes de que escalen.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cuando las palabras no fluyen: riesgos de la comunicación ineficaz
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Estrés y frustración en el personal.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Si la información entre docentes y dirección no es clara, aumenta la tensión y baja la calidad del trabajo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Niños desorientados.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Sin expectativas explícitas, surgen conductas no deseadas y emociones difíciles de manejar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Familias insatisfechas.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Padres que no reciben respuestas oportunas o comprensibles pueden perder confianza y buscar otro programa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En resumen, cada hilo roto de comunicación erosiona la armonía y los resultados que buscamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Dos caras del mismo puente: comunicación expresiva y receptiva
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Expresiva (emitir)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Palabras, tono, gestos y miradas cuentan tu historia. Ajusta el lenguaje: uso de frases sencillas para los niños, cortesía y formalidad para los padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reconocer estas dos dimensiones nos recuerda que hablar sin escuchar no es dialogar, y escuchar sin responder no cierra el ciclo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Receptiva (escuchar/comprender)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Atención plena al mensaje del otro. Haz contacto visual si es culturalmente apropiado, reconoce emociones y pide aclaraciones cuando algo no sea claro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Buenas prácticas para un diálogo efectivo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Adapta el idioma y la forma.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Traduce o apóyate en intérpretes cuando una familia no domina el español. Con los pequeños, usa frases breves y ejemplos concretos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Cuida tu cuerpo.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Tu rostro y postura comunican tanto como tus palabras. Una sonrisa sincera refuerza el mensaje “me importas”.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Responde a tiempo.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Correos, notas o reuniones pospuestas generan incertidumbre; la prontitud demuestra respeto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Aclara expectativas.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Expón reglas, rutinas y objetivos de forma sencilla y visible en el salón y en casa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Fomenta la escucha activa.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Repite en tus palabras lo que entiendes, valida sentimientos y pregunta antes de asumir.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Honra la diversidad cultural.
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Investiga costumbres: el contacto visual, el tono y la distancia física cambian de una cultura a otra.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Sembrar diálogo hoy, cosechar armonía mañana
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada interacción es una oportunidad para construir un puente o levantar un muro. Elegir la comunicación consciente no solo evita crisis; potencia el aprendizaje, reduce el estrés y crea una red de apoyo indispensable para el desarrollo infantil. Hablar y escuchar con intención convierte nuestro hogar y nuestro centro infantil en lugares donde todos crecemos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, la comunicación es el hilo invisible que sostiene cada relación en nuestro hogar y en el centro infantil Cuando tejemos ese hilo con claridad empatía y escucha activa sembramos un clima de confianza donde el aprendizaje florece y los problemas pierden fuerza Por eso te invito a dar hoy un paso consciente: antes de asumir que tu mensaje llegó verifica escucha y adapta tu lenguaje a cada niño madre padre o colega Pequeños gestos como preguntar ¿me expliqué con claridad? o resumir lo que escuchaste pueden transformar un momento de confusión en una oportunidad de conexión profunda Recuerda que cada palabra mirada o silencio construye puentes o levanta muros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Elige ser puente. Si deseas más recursos y acompañamiento para fortalecer tu liderazgo comunicativo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           únete a nuestra comunidad de WhatsApp Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y sigamos creciendo juntos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/comunicacion-que-transforma-la-llave-de-un-hogar-y-un-centro-infantil-exitoso.jpg" length="92743" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 08 Jul 2025 15:23:35 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Ir de Crucero con Niños: Lo que nadie te dice y todos deberían saber</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/ir-de-crucero-con-ninos-lo-que-nadie-te-dice-y-todos-deberian-saber</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ir-de-crucero-con-ninos-lo-que-nadie-te-dice-y-todos-deberian-saber.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si hay unas vacaciones que me encanta hacer con mis hijos, es ir de crucero. Para mí, los cruceros son el plan familiar ideal porque, sin exagerar, tienes todo lo que necesitas en un solo lugar. Diversión, descanso, comida, entretenimiento y aventuras… todo flotando sobre el mar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que más disfruto es ver a mis hijos felices. Si el barco tiene tobogán (¡y te recomiendo que lo tenga!), mis hijos se tiran por ahí unas 40 veces al día. Es como si la diversión no tuviera fin. Y cuando llega la hora de comer, aunque hay restaurantes a la carta, terminamos casi siempre en el buffet: allí hay tantas opciones que siempre encuentran algo que les gusta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las noches también tienen su magia. Nosotros buscamos el programa diario para no perdernos ningún espectáculo. Y casi siempre pasa lo mismo: mi hijo más pequeño, después de un día lleno de aventuras y 40 tiradas en el tobogán, se queda dormido en plena función. Una butaca en un teatro oscuro es lo único que necesita para recargar energías.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Viajar en crucero con niños no tiene que ser caótico. De hecho, puede ser una de las experiencias más lindas y memorables si te preparas bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Consejos prácticos para disfrutar en un crucero con niños:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            1-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Busca cruceros con atracciones infantiles
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : toboganes, piscinas, parques acuáticos y clubes por edades. De las Líneas de cruceros con las cuales hemos navegado, el MSC ha sido el que más nos gustado. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            2-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Infórmate sobre el club de niños del barco
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : muchos ofrecen actividades por grupo de edad, con supervisión profesional. Eso sí, tienen horarios específicos por lo que debes tener claro cuáles son. Nota importante: Después de cierto horario en la noche, te cobraran un cargo extra por horario extendido, te lo cuento para que lo tengas en cuenta. La primera vez que dejé a mis hijos en el club, me sentía un poco nerviosa, pero al recogerlos y ver lo contentos que estaban y el profesionalismo del staff, me quedé mucho más tranquila. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            3-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Empaca ligero pero estratégico
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : trajes de baño, bloqueador, gorra, ropa cómoda y una mochila para excursiones. Algunas líneas de crucero tienes temáticas para vestir cada noche, si te gusta participar de ese tipo de actividades, revisa el programa antes de embarcar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            4-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lleva entretenimiento sencillo para el camarote
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : cuentos, libro de colorear, crayolas, algunos legos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            5-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No olvides medicinas básicas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : incluyendo para mareos, por si acaso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            6-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Planifica momentos de descanso
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : no intentes hacer todo. Los niños también necesitan pausas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            7-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Las vacaciones son para todos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Desde casa, yo le explico a mis hijos que las vacaciones son para todos, por lo tanto, todos tenemos que hacer actividades que nos gustan y compartir los momentos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            8-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Revisa el programa diario del barco
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : elige actividades familiares y espectáculos para cada noche.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            9-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No dejes los Walkie Tolkies
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Nosotros no pagamos los paquetes de internet en el barco por varias razones. Una de esas razones es que es costoso y la otra, si tenemos internet podemos usar los teléfonos y eso sería inconveniente para lograr desconectar de la cotidianidad. En los últimos viajes hemos usado walkie tolkies y tienen un alcance en todo el barco, lo cual nos permite estar comunicados si no andamos todos juntos. Te lo recomiendo 100 %.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            10-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cuida la hidratación y el sol
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : parece obvio, pero en el mar se olvida fácil.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            11-
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Haz muchas fotos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : los momentos más simples suelen ser los más memorables.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Viajar en crucero con niños no es solo una forma de vacacionar, es una oportunidad para crear recuerdos que durarán toda la vida. Es ver sus caritas emocionadas al despertar en un nuevo destino, compartir risas mientras se tiran una y otra vez por el tobogán, y abrazarlos mientras se duermen en el teatro, agotados pero felices.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Puede que no todo sea perfecto —habrá momentos de cansancio o berrinches— pero lo que realmente queda es esa sensación de conexión, de estar juntos, sin prisas y sin pantallas, viviendo el presente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tienes la posibilidad de hacerlo, hazlo. Planea, infórmate, pero, sobre todo: disfrútalo. Porque al final, más que un itinerario, estás regalándoles a tus hijos una vivencia inolvidable… contigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no formas parte de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nuestra comunidad en WhatsApp de “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , únete en el siguiente enlace. &amp;#55358;&amp;#56801;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Saludos cordiales
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 01 Jul 2025 14:08:24 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Rompe el Ciclo de los Gritos con la reorientación</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En muchos hogares, los días comienzan y terminan con gritos, peleas por las rutinas y rabietas que parecen interminables. Como madres y padres, esto nos agota y nos hace dudar de nuestras capacidades. Pero ¿y si te dijera que hay otra manera?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Una forma más suave, pero firme. Más humana, pero también más efectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza respetuosa no es permisiva. No se trata de dejar hacer lo que sea. Se trata de liderar con intención, desde la conexión, y de ver al niño como un ser completo, no como alguien que necesita ser "domado". En este blog, exploramos cómo salir del ciclo de gritos y castigos y redirigir nuestro hogar hacia un ambiente más respetuoso, sin perder el liderazgo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. Entender la raíz del caos: no es solo desobediencia
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las rabietas y los gritos no son solo mal comportamiento. Son expresiones emocionales. Muchas veces, son el resultado de un sistema que solo sabe imponer, no guiar. El primer paso es observar qué hay debajo: cansancio, frustración, necesidad de conexión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            2. Qué es y qué no es la crianza respetuosa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Crianza respetuosa no significa permitir todo. Significa poner límites con firmeza, pero sin dañar. Es enseñar a través del ejemplo, no del miedo. Es decir “sí” cuando es posible y “no” cuando es necesario, con empatía, no con castigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            3. Liderar con intención: la diferencia entre reaccionar y responder
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de reaccionar impulsivamente, aprendemos a pausar, respirar y responder desde la conciencia. Eso es intencionalidad. Es preguntarnos: ¿qué quiero enseñarle con esta situación? ¿Qué mensaje quiero que se lleve mi hijo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4. Reorientar: cómo hacerlo en casa sin perder el control
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los tres puntos que te compartí anteriormente son importantes y te ayudaran a poder aplicar un recurso maravilloso que puede romper el ciclo de los gritos. Esa estrategia maravillosa es la reorientación. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es la reorientación en la crianza?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La reorientación es una estrategia basada en el respeto que ayuda a los padres a guiar el comportamiento de sus hijos sin recurrir a gritos, castigos ni amenazas. En lugar de enfocarse en lo que el niño no debe hacer, la reorientación se enfoca en mostrarle qué sí puede hacer y cómo hacerlo de manera adecuada. Es como tomar su energía mal canalizada y dirigirla hacia una mejor opción.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, si un niño está empujando a otro para llamar su atención, en lugar de regañarlo, la reorientación sería acercarte y decirle con calma:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Veo que quieres jugar con tu amigo. Puedes decirle: ‘¿Jugamos juntos?’ en vez de empujarlo. Yo te ayudo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro ejemplo: Imagina que tu hija está pintando con marcadores en la pared. En lugar de gritarle:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "¡¿Qué haces?! ¡Te he dicho mil veces que eso no se hace!"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           puedes aplicar la reorientación de esta forma:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56393;&amp;#55356;&amp;#57340; “Veo que tienes muchas ganas de dibujar. Dibujar es algo hermoso, pero las paredes no son para eso. Aquí tienes una hoja grande para que puedas pintar. ¿Te gustaría que la colguemos cuando termines?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nota importante aquí: Le brindas papel para pintar, pero antes la niña debe limpiar la pintura en la pared, lo cual sería una consecuencia relacionada con el error que cometió. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de respuesta mantiene la firmeza (no se dibuja en la pared, vamos a limpiarlo juntas) pero también ofrece una alternativa (una hoja) y valida la intención del niño (crear, expresarse). De esa forma, no solo se evita el grito o el castigo, sino que se le enseña una mejor manera de satisfacer su necesidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de intervención no solo corrige el comportamiento, sino que también enseña habilidades sociales, emocionales y de comunicación. Es una forma de criar con intención, con firmeza y amabilidad a la vez, reconociendo que detrás de cada conducta hay una necesidad no expresada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La reorientación es poderosa porque no apaga al niño, sino que lo acompaña a desarrollarse desde un lugar de conexión, seguridad y guía real. Cuando la aplicamos de manera constante, podemos ver cambios significativos en la dinámica familiar. Gritamos menos, conectamos más y educamos con propósito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños criados con respeto aprenden a respetar. No por miedo, sino por convicción. En un ambiente donde se sienten escuchados y seguros, la cooperación surge de forma más natural. Y la crianza, aunque sigue siendo un reto, se vuelve una experiencia mucho más satisfactoria.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reorientar nuestra manera de criar es un acto de valentía. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo más consciente, más humano. El cambio no es inmediato, pero vale la pena. Porque cuando cambiamos la manera de mirar a nuestros hijos, todo comienza a transformarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si este enfoque resuena contigo y sientes que necesitas más herramientas para acompañar a tus hijos desde el respeto y el liderazgo, te invito a unirte a nuestra comunidad de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Es un espacio seguro donde madres y padres compartimos, aprendemos y crecemos juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55356;&amp;#57119; Si aún no formas parte, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           en el siguiente enlace:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del programa “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 24 Jun 2025 16:54:16 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Entendiendo a nuestros adolescentes</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/entendiendo-a-nuestros-adolescentes</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/entendiendo-a-nuestros-adolescentes.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Cómo conectar con nuestros hijos… incluso cuando parecen alejarse
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La adolescencia llega sin manual.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un día nuestros hijos todavía buscan nuestros abrazos y nos cuentan cada detalle de su día…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y al siguiente, se encierran en su cuarto, responden con monosílabos, viven con el celular pegado a la mano y prefieren a sus amigos antes que a nosotros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y lo entendemos, al menos racionalmente: es parte de la etapa, están buscando su identidad, necesitan independencia.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero emocionalmente… 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           duele
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque sentimos que algo se rompe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque hay una sensación profunda de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           desconexión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ese es el patrón que más escucho cuando hablo con madres y padres de adolescentes:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Mi hija ya no me cuenta nada."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Mi hijo está siempre enojado conmigo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Se encierra, no colabora, no me escucha."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Siento que me está alejando..."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Siento que lo estoy perdiendo” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y yo les entiendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque es exactamente eso lo que duele: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el sentir que le estás perdiendo, que se está alejando.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero aquí va una verdad que puede ayudarte a ver con otros ojos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tu hijo no se está alejando de ti, está tratando de encontrarse a sí mismo.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto se hace aún más claro cuando entendemos lo que está ocurriendo dentro de ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Entre los 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           14 y los 21 años
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , entramos en lo que se conoce como el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           tercer septenio de desarrollo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El adolescente está saliendo de una etapa (el segundo septenio, de los 7 a los 14 años) donde lo emocional y lo social eran protagonistas, y comienza ahora un 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           viaje interior más profundo, más individual.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Está naciendo el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           yo consciente.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y con él, llega la necesidad de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           autonomía
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , de cuestionarlo todo, de construir sus propios valores…
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y claro, también llegan los enojos, las contradicciones, el encierro, el rechazo a la autoridad y el deseo de marcar distancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero muchas veces, como madres y padres, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           nos lo tomamos personal
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sentimos que ese silencio, ese mal humor, ese desinterés, es un rechazo hacia nosotros.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y ahí empieza una desconexión que puede ser muy difícil de reparar si no la entendemos a tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No es personal.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es transformación.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y ahí es donde entra tu papel.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ahí es donde tu liderazgo como madre o padre se vuelve más importante que nunca:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No es el momento de retirarse.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es el momento de quedarse.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque tu hijo no lo diga, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           te necesita.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No para que le des sermones.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No para que le controles cada paso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Sino para que seas 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           presencia estable
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , faro encendido, refugio emocional cuando su mundo interno se sienta demasiado confuso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y eso solo es posible si antes te conectas contigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque no puedes ofrecer conexión si tú misma estás viviendo en modo supervivencia, si te agobia el cansancio, la culpa, las expectativas no cumplidas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Conectar con nuestros hijos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           empieza por reconectar con nosotros.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Con nuestras emociones, con nuestras heridas, con nuestras propias ganas de hacerlo mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, en mi próxima 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Masterclass gratuita del sábado 21
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , voy a hablar justamente de esto:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De cómo pasar 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           del agobio a la conexión real con nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De cómo sostener el vínculo aún cuando ellos nos empujan, nos cierren la puerta de su cuarto.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De cómo criar con consciencia y no con control.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Te compartiré 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           5 pasos para vivir la crianza de una manera más consecuente
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , sin perderte a ti en el proceso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56525; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           más información,
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            únete a nuestra comunidad de madres y padres en WhatsApp
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           , que es donde se compartirá el enlace.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes que últimamente la distancia ha crecido entre tú y tu hijo, si te preguntas por qué te duele tanto su actitud, si quieres aprender a acompañar esta etapa sin desconectarte de ti ni de él o ella…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Esta masterclass es para ti.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Nos vemos el sábado.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Con amor y conexión,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 17 Jun 2025 11:47:57 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Mi hijo no me escucha: ¿problema de ellos o de nuestra forma de comunicarnos?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/mi-hijo-no-me-escucha-problema-de-ellos-o-de-nuestra-forma-de-comunicarnos</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Le repito las cosas cien veces y nada” …
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si eres mamá o papá y tienes amigos que también son madres y padres, sabrás que esta queja aparece casi a diario. Sin embargo, cuando el mismo patrón se repite una y otra vez, vale la pena preguntarnos si el problema está solo en la capacidad de atención de la criatura… o en la estrategia que usamos para llegar a ella.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que dice la ciencia sobre “no escuchar”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Su cerebro aún está en construcción
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            En la primera infancia la corteza prefrontal — motor de la atención y del control de los impulsos — madura de forma gradual. Varios estudios muestran que el desarrollo de las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva) ocurre sobre todo entre los 3 y los 6 años, y que la capacidad de mantener el foco es limitada y frágil. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           El estilo parental importa (mucho)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Una revisión de 19 estudios halló que las órdenes positivas y el elogio (“haz esto”) aumentan significativamente la probabilidad de que el niño coopere, en comparación con reprimendas o amenazas (“deja de…”). 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Gentileza = cumplimiento comprometido
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Investigaciones con familias reales muestran que la “guía gentil” —pedir con tono calmado, dar tiempo para responder y acompañar la conducta— se asocia a un tipo de cumplimiento activo y voluntario en los niños. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Conexión física y visual
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Estudios en entornos clínicos y educativos subrayan que colocarse a la altura de los ojos del niño, tocar con suavidad el hombro y usar un lenguaje claro eleva la cooperación porque reduce la carga cognitiva y aumenta la seguridad emocional. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tres razones por las que “no nos oyen”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A menudo los niños parecen “no oír” estos son tres motivos principales que interactúan entre sí. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Primero, la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           sobrecarga de estímulos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : en entornos llenos de ruido —televisión encendida, juguetes sonando, adultos conversando— su cerebro filtra voces para protegerse del exceso de información; cuando añadimos instrucciones largas o varias órdenes seguidas, simplemente no alcanzan a procesarlas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Segundo, emitimos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           instrucciones negativas o ambiguas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Frases como “¡No corras!” obligan al niño a traducir lo que no debe hacer en la acción correcta, un doble esfuerzo para una corteza prefrontal aún inmadura; en cambio, pedidos claros y positivos (“Camina despacio”) reducen esa carga cognitiva. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tercero, suele faltar 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           conexión previa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : gritamos desde otra habitación o repetimos la indicación sin asegurarnos de tener su atención visual y emocional; sin ese pequeño ritual de contacto —ponernos a su altura, decir su nombre, tocar su hombro— la orden compite con el interés que ya los absorbe. Ajustar estos tres factores transforma la dinámica: menos repeticiones, más cooperación y, sobre todo, una relación más cercana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estrategias probadas para que escuchen (y aprendan)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Conexión antes de corrección
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Baja a su nivel visual, nombra su emoción (“veo que estás concentrado en tu lego”) y luego da la indicación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Un toque suave o decir su nombre primero incrementa hasta un 30 % la atención inmediata según estudios de interacción padre-hijo. 
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Hazlo positivo, corto y concreto
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Prefiere 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            “Camina despacio”
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             en lugar de 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            “¡No corras!”
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            .
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Una sola idea por frase reduce la carga en memoria de trabajo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Dale tiempo de procesamiento
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuenta mentalmente hasta cinco antes de repetir. La latencia natural de respuesta varía con la edad y el temperamento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Usa la regla 1:1
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por cada instrucción, ofrece una afirmación de conexión (sonrisa, contacto visual, reconocimiento). El refuerzo social es un potentísimo modulador de la atención infantil.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Modela el arte de escuchar
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Practica la escucha activa con ellos: repite lo que te dicen, valida, responde. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice que hagan.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
            Preguntas para llevar a casa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuántas veces al día doy instrucciones desde otra habitación?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuántas de mis órdenes comienzan con “no” o “deja”?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Me tomo al menos medio minuto para conectar antes de dirigir?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si las respuestas te mueven a hacer cambios, no estás sola. Cambiar nuestra forma de comunicarnos no solo mejora la cooperación; fortalece la relación y le enseña a tu hijo las habilidades que esperas encontrar en él mañana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Conclusión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Decir que los niños “no escuchan” es quedarse a mitad de camino. La evidencia muestra que, cuando ajustamos nuestra forma de hablar —clara, positiva, empática—, los niños no solo oyen; 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           escuchan y responden
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . La pelota, al menos en parte, está en nuestro tejado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Te gustó este tema?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Únete a nuestra comunidad Parents and Leaders en WhatsApp para seguir aprendiendo estrategias basadas en ciencia y corazón. Porque criar es liderar, y liderar comienza con cómo nos comunicamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un saludo cordial 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/mi-hijo-no-me-escucha-problema-de-ellos-o-de-nuestra-forma-de-comunicarnos.jpg" length="69670" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 10 Jun 2025 12:24:21 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>5 verdades que una mujer debe entender para que la maternidad no termine con su relación de pareja.</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/5-verdades-que-una-mujer-debe-entender-para-que-la-maternidad-no-termine-con-su-relacion-de-pareja</link>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/verdades-que-una-mujer-debe-entender-para-que-la-maternidad-no-termine-con-su-relacion-de-pareja.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay algo que pocas veces se dice en voz alta: muchas mujeres, al convertirse en madres, comienzan a sentirse desconectadas de sí mismas y, sin darse cuenta, también de su pareja. Es como si la maternidad viniera con una amnesia de identidad. Ya no eres tú, ahora eres "la mamá de". Y en ese proceso tan hermoso como desafiante, muchas veces se rompe el equilibrio que sostenía la relación de pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No, no es que la maternidad destruya el amor. Pero puede hacerlo si no se está consciente de ciertos cambios inevitables y de algunas verdades que hay que mirar de frente, aunque incomoden. Aquí te comparto cinco de esas verdades que pueden ayudarte a proteger lo que tienen y crecer juntos en esta nueva etapa:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. Tu pareja no es tu enemigo, es tu aliado
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando llega la maternidad, muchas veces se activa el “modo supervivencia” y se entra en una dinámica de exigencia, reproches y competencias. Pero hay que recordar que están en el mismo equipo. Si lo ves como un aliado y no como otro niño que atender, pueden sostenerse mutuamente. La conexión no nace del reproche, sino del reconocimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2. Tener hijos cambia la relación, y eso no es malo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La relación ya no será como antes, y eso es natural. Pretender que todo siga igual solo genera frustración. La clave está en construir una nueva relación con esta nueva versión de ustedes. La pasión cambia, la dinámica cambia, pero si ambos crecen y se reinventan, el amor también puede madurar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           3. No todo se resuelve con amor, también hace falta comunicación y acuerdos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas parejas creen que el amor basta, pero en la crianza hacen falta conversaciones claras, distribución justa de tareas, espacio para cada uno, y decisiones compartidas. Si no se hablan las cosas, se acumula el resentimiento. Comunicar lo que necesitas no es quejarte, es cuidar el vínculo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4. No puedes dar lo que no tienes
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si estás vacía, agotada, resentida o desconectada de ti, es casi imposible mantener una relación viva. Necesitas cuidarte, tener espacio propio y recordar que, además de madre, eres mujer. El bienestar de la pareja comienza con el bienestar individual. No te abandones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           5. La maternidad no tiene por qué eclipsar la relación, a menos que ustedes lo permitan
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los hijos necesitan padres que se amen, no que se sacrifiquen hasta el olvido. La relación de pareja es el pilar emocional de la familia. Si se descuida, todo se tambalea. La maternidad no tiene que romper la intimidad, puede ser un motivo más para fortalecerla… si se elige priorizarse como pareja, aunque sea con pequeños momentos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para terminar...
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La maternidad no tiene que ser sinónimo de pérdida. Puede ser una etapa de expansión, de descubrimiento, de crecimiento compartido. Pero para eso, hace falta consciencia. Hace falta mirar a tu pareja, no solo como el padre de tus hijos, sino como ese ser humano que eligieron amar. Y hace falta mirarte a ti misma, no solo como madre, sino como la mujer que sigue viva dentro de ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué podrías hacer hoy para reconectar con esa parte de ti? ¿Qué pequeño gesto podrían tener tú y tu pareja para recordarse que siguen siendo un equipo?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me encantaría leerte y saber qué opinas de este tema: ¿Sabías que puedes unirte de forma gratuita a nuestra comunidad en WhatsApp? Aquí te comparto el enlace, vivir esta aventura de la crianza acompañados es mucho mejor:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           (Creadora del programa Parents and Leaders)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/verdades-que-una-mujer-debe-entender-para-que-la-maternidad-no-termine-con-su-relacion-de-pareja.jpg" length="81553" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 03 Jun 2025 07:38:52 GMT</pubDate>
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      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Y si lo que llamas "normal"... no lo es?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/y-si-lo-que-llamas-normal-no-lo-es</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/y-si-lo-que-llamas-normal-no-lo-es.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace poco escuché a una mamá decir, entre risas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Mi apellido debería ser Cansada."
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todas en la sala nos reímos… pero no era una risa alegre. Era esa risa incómoda que esconde una verdad compartida.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Otra mamá, desde el fondo, agregó:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "De eso no me hables. Yo tengo un cansancio de mil años. Si veo una cama me le tiro con zapatos y todo."
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí… todas volvimos a reír. Pero adivina qué: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           hemos normalizado sentirnos así.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Cansadas. Agotadas. Desbordadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y la gran pregunta es… 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿por qué?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La semana pasada compartí un cuestionario con mi comunidad de Parents and Leaders para identificar los obstáculos que les están impidiendo disfrutar más la crianza de sus hijos. Las opciones para marcar eran las siguientes:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me siento cansada casi todo el tiempo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pierdo la paciencia con mis hijos todos los días.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me cuesta disfrutar los momentos con ellos sin estar pensando en obligaciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Grito más de lo que me gustaría.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Siento que mis hijos no me escuchan a menos que levante la voz.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me siento culpable casi siempre, haga lo que haga.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me esfuerzo, pero siento que nada cambia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Me desconecto fácilmente o recurro al celular para evadirme.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Siento que estoy criando como me criaron a mí, aunque no quiero.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Creo que así es la crianza: difícil, agotadora y llena de sacrificios.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las dos opciones con mayor número fueron:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Me cuesta disfrutar los momentos con ellos sin estar pensando en obligaciones”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “Grito más de lo que me gustaría.”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y eso nos revela algo muy profundo:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos estamos desconectando internamente, por la sobrecarga mental y emocional.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y estamos comunicándonos de forma reactiva, no porque seamos malas madres… sino porque 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           estamos agotadas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y no tenemos recursos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese cansancio, esa desconexión, se han vuelto tan comunes… que ya nos parecen normales.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hoy vengo a decirte: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no lo son.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No deberían serlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Ni por ti, ni por tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo también estuve ahí.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sentí tantas veces que la crianza era una carga demasiado pesada.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Gritar se convirtió en mi forma habitual de reaccionar, porque hablar con calma parecía inútil. Se me evaporaba la paciencia al primer intento.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te ha pasado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A mí no me gustaba esa versión de mí misma.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No quería seguir así.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y un día, algo cambió.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Sabes qué fue lo que cambió?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Que yo decidí liderar.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Comencé a ocuparme de mí, a conectar otra vez con la mujer que era. No fue magia. No fue casualidad. Fue decisión. Fue trabajo interno.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese trabajo empezó a reflejarse afuera: en mis hijos, en la manera en que me sentía como madre, en mi hogar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso hoy quiero decirte:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Gritar se ha vuelto normal.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No disfrutar también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Pero... ¿esto es normal… o solo común?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces lo común se disfraza de normalidad.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero lo normal no debería doler tanto.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo normal no debería alejarnos de nuestros hijos ni hacernos sentir culpables por no estar presentes y sin embargo, muchas estamos ahí: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           creyendo que “así es criar”.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No es tu culpa.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero sí es tu oportunidad.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si estás criando con lo que te dieron, sin apoyo, sin tiempo para ti, con un ideal imposible en la cabeza… no es raro que grites o que no disfrutes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No es un fallo tuyo.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Es un sistema que te dejó sola y que no funciona.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay otro camino. Yo ya lo recorrí.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y créeme: es posible.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero depende de una decisión profunda… 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           dentro de ti.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Lo que vamos a hacer juntas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso no me voy a quedar con esta información.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Vamos a hablar. Vamos a compartir. Vamos a buscar alternativas.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te invito a una conversación honesta y poderosa en la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           MASTERCLASS GRATUITA del 21 de junio.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te voy a compartir herramientas, reflexiones y el primer paso para que puedas volver a disfrutar tu rol como madre… sin sentirte rota por dentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque el liderazgo en el hogar no empieza cuando todo está bien.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Empieza cuando decides que esto —lo que estás viviendo ahora— 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           no será tu única alternativa.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Quieres recibir toda la información del evento y formar parte de esta comunidad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Solo únete a nuestro grupo de WhatsApp aquí:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Nos vemos dentro.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con cariño y liderazgo que te quiero compartir,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora de programa “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 27 May 2025 12:01:45 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La crianza positiva no es agachar la cabeza</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/la-crianza-positiva-no-es-agachar-la-cabeza</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-crianza-positiva-no-es-agachar-la-cabeza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Ahora pretenden que nosotros los padres agachemos la cabeza ante nuestros hijos. Los hijos nos tienen que respetar, ese es el de deber de ellos –
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este fue el comentario de una madre en un post que publiqué hace un tiempo en Facebook. En ese post yo hablaba sobre la importancia de una crianza positiva, sobre los beneficios reales que trae este enfoque a largo plazo. Seré honesta, de verdad que entiendo y por supuesto, no critico a esta mamá. Al contrario, agradezco que lo haya dicho, porque sé que como ella hay muchas otras personas que piensan lo mismo y por esa razón escribo este sobre este tema.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchos padres piensan que educar de manera consciente, educar con respeto, con empatía, con liderazgo y con el ejemplo… es rendirse, es agachar la cabeza. Muchos piensan que tratar de ser uno el primero en hacer todo lo que quiere ver en sus hijos, es ponerse por debajo. Que conectar antes de corregir es una forma de ceder autoridad. Pero no es así.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza positiva no es agachar la cabeza. La crianza consciente no es dejarlos hacer lo que quieran. La crianza respetuosa no es perder el control, es elegir una forma más inteligente y humana de ejercerlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser padres conscientes no significa ceder el liderazgo, significa asumirlo con responsabilidad y sabiduría. Significa conectar antes de corregir. Significa entender que el respeto no se impone, se gana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí quiero detenerme.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces le has llamado la atención a tu hijo por lo mismo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces has dicho: “No dejes la ropa tirada” y al otro día la ropa vuelve a estar en el suelo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿de qué sirve gritar, castigar, repetir lo mismo una y otra vez?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que nos enseñaron fue que los hijos deben obedecer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero obedecer, en el sentido tradicional, implica muchas veces anular la voluntad, no cuestionar, acatar sin comprender. Y eso, para un niño sano, curioso, inteligente, con un mundo interior en pleno desarrollo… es casi imposible. Por eso, cuando educamos desde esa creencia rígida de que “deben obedecer porque sí”, comienzan las luchas de poder. El niño resiste, porque necesita afirmarse, entender, ser escuchado. Y el adulto, en lugar de ver esa resistencia como parte natural del crecimiento, la interpreta como desafío.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces entramos en un círculo vicioso: tú mandas, él se resiste, tú subes el tono, él se aleja o explota. Pero esto no es un problema de obediencia, es un problema de conexión. Queremos que obedezcan, cuando en realidad lo que necesitamos es que comprendan. Que colaboren. Que confíen. Y eso no se logra desde el miedo, se logra desde el vínculo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hoy quiero invitarte a que cambies la perspectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En vez de buscar obediencia, busca 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           inspiración
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque cuando inspiras, no hace falta perseguir. Cuando inspiras, tu hijo sabe qué hacer, porque siente que quiere hacerlo y lo quiere hacer porque está conectado contigo, porque hay una relación, porque se siente visto, respetado, acompañado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, antes de corregir, conecta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Antes de decirle lo que hizo mal, míralo con ojos de curiosidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Antes de repetirle lo que ya sabe, pregúntate:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Estoy queriendo controlarlo o estoy ayudándolo a crecer?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza consciente no es debilidad. Es el acto más valiente de liderazgo. Es elegir enseñar desde el vínculo, no desde el miedo. Es ser el adulto que guía, no el que impone.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí, cuesta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque nadie nos enseñó esto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero créeme: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           funciona
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y transforma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si deseas aprender a como liderar, guiar y conectar más con tu hija/hija, te invito a que te unas a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           nuestra comunidad de WhatsApp
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , es gratis formar parte y los regalos que te llevarás tienen un precio incalculable. Por si te interesa, aquí te dejo el enlace. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Coach en Liderazgo y cradora del programa “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-crianza-positiva-no-es-agachar-la-cabeza.jpg" length="97486" type="image/jpeg" />
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Entendiendo las rabietas de mis hijos y qué hacer en esos momentos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/entendiendo-las-rabietas-de-mis-hijos-y-que-hacer-en-esos-momentos</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/entendiendo-las-rabietas-de-mis-hijos-y-que-hacer-en-esos-momentos.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace más de seis años abrí las puertas de mi centro de cuidado y educación infantil. Desde entonces, he sido testigo de momentos que me llenan el alma: he visto a muchos niños dar sus primeros pasos, les he celebrado la salida de sus primeros dientes y me he emocionado al escuchar sus primeras palabras. Pero hay algo más que también forma parte de su desarrollo, algo que no es tan tierno ni tan celebrado: las rabietas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sí, esas famosas perretas que aparecen sin previo aviso, que vienen cargadas de gritos, lágrimas, pataletas e incluso golpes. Las que nos sacan de quicio, sobre todo si ocurren en el supermercado o en medio de una reunión familiar. Y aunque preferiríamos evitarlas, quiero decirte algo importante: las rabietas son parte natural del crecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces ocurren con frecuencia, otras veces esporádicamente. No distinguen entre niños o niñas, ni entre hogares con más o menos normas. Surgen cuando un niño está cansado, hambriento, incómodo o frustrado porque no puede tener lo que desea. Una chuche, más televisión, ese juguete en la tienda. Y cuando eso pasa, su sistema emocional —que aún está en construcción— simplemente colapsa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Y qué hacemos nosotros los adultos ante esto?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En sesiones con padres, muchas veces escucho algo que me resulta muy humano:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Elisa, ya entendí que las rabietas son normales, ya sé que tengo que enseñarles a gestionarlas... pero me sigue costando mucho no irritarme. ¡Sobre todo cuando son en público!”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y sí, lo entiendo. Porque además de directora de un centro, soy mamá. Y créeme: las rabietas públicas ponen a prueba nuestra paciencia, nuestro ego y nuestros nervios. Nos da miedo que nos juzguen como malos padres, y por eso reaccionamos desde la vergüenza o la rabia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay algo más profundo que muchas veces no notamos: lo que más nos irrita de una rabieta no es la rabieta en sí, sino el botón interno que esa rabieta activa en nosotros. Un botón que puede estar relacionado con nuestras propias heridas, con la necesidad de aprobación, con nuestras inseguridades o con la creencia de que deberíamos tenerlo todo bajo control.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También puede ocurrir que en tu subconsciente viva esa voz, casi imperceptible pero constante, que te repite que los niños que lloran son feos, malcriados, e insoportables. Esa idea sembrada hace años, quizás sin darte cuenta, convierte el llanto en algo incómodo, vergonzoso, algo que hay que callar. Por eso te sientes tan mal cuando tu hijo hace una rabieta: no es solo por lo que pasa afuera, sino por lo que se activa adentro.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando una rabieta nos enciende por dentro, es una oportunidad para mirarnos, no con culpa, sino con honestidad y compasión. Porque no podemos acompañar lo que no entendemos, y no podemos guiar si no sabemos qué parte de nosotros también necesita ser guiada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, volvamos a lo básico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Se pueden evitar las rabietas?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces sí, y aquí te dejo algunas ideas que pueden ayudarte:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dales atención positiva. No esperes a que actúen mal para mirarlos. A veces una mirada o un elogio a tiempo previene mucho.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Evita las tentaciones. Si no quieres que coman chuches, no las tengas en casa. Si no pueden jugar con algo, no lo dejes a su alcance.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dales opciones. Permitir que elijan entre dos cosas les da sensación de control y reduce la frustración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Redirige con calma. Si no puedes decir sí, ofrece una alternativa con firmeza, pero sin dureza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ayúdales a aprender. Cada vez que logran algo por sí solos, crece su tolerancia a la frustración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pon límites claros. Y respétalos tú también. La coherencia da seguridad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Modela calma. La forma en que tú reaccionas es su mejor guía para aprender a autorregularse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Y durante la rabieta?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante la rabieta, lo más importante no es lo que el niño hace, sino lo que tú decides hacer tú. Lo primero no es corregir, ni explicar, ni gritar. Lo primero es conectar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y la primera emoción con la que te invito a conectar es la empatía. Porque detrás de cada rabieta hay un niño que se siente abrumado, que no sabe cómo gestionar lo que le pasa por dentro, y que necesita más que nunca un adulto que lo contenga.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay una pregunta muy poderosa que puede ayudarte muchísimo en ese momento:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Si yo me sintiera así, tan desbordada emocionalmente, ¿cómo me gustaría que me trataran?”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando logras conectar con esa sensación —con esa vulnerabilidad— algo cambia. Dejas de ver a un niño “haciendo un espectáculo” y comienzas a ver a un ser humano pidiendo ayuda a su manera. Y desde ahí, desde esa mirada más compasiva, puedes acompañar mejor, puedes guiar mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces eso significará quedarte a su lado en silencio, respirando juntos. Otras veces será sostenerle la mano y decirle con firmeza y dulzura: “Estoy aquí. Sé que estás molesto. No te puedo dar eso ahora, pero estoy contigo.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No es fácil. Pero sí es posible. Y créeme, esa elección marca una gran diferencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Respira. Recuerda que tu hijo no está siendo “malcriado”: está desbordado. No intentes razonar en medio del caos, solo acompaña, contiene y espera a que pase la tormenta. Luego, cuando todo haya bajado, ahí sí viene el momento de hablar, enseñar y ayudar a entender lo que pasó.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque, aunque parezca que no sirve de nada, cada vez que tú eliges la calma, le estás enseñando a tu hijo cómo se hace. Criar no es tarea fácil. Nos enfrenta constantemente a nuestras propias emociones, creencias y heridas. Pero también nos brinda la oportunidad de crecer junto a nuestros hijos, de aprender a respirar más profundo, de mirar con más compasión y actuar con más conciencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si este tema resonó contigo, si alguna vez te has sentido desbordada o juzgada ante una rabieta, quiero invitarte a que no lo vivas sola.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           He creado una comunidad en WhatsApp llamada Parents and Leaders, un espacio seguro donde compartimos experiencias, herramientas y reflexiones para acompañar con más conciencia y liderazgo la crianza de nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estás invitada/o.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque criar en tribu siempre es mejor que criar en soledad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque cuando una madre o un padre crece, su hijo también lo hace.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Únete aquí a nuestra comunidad.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 14 May 2025 10:48:49 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Las 8 cosas de cada día que fortalecen los lazos afectivos con tus hijos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/las-8-cosas-de-cada-dia-que-fortalecen-los-lazos-afectivos-con-tus-hijos</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muy frecuentemente escucho a madres decir con emoción: “Mis hijos son mi vida.” Y, sin embargo, en otra conversación, quizás un día después, esa misma madre me cuenta lo difícil que está siendo la relación con su hijo o hija: “¡Te juro que a veces me dan deseos de…!” y ahí se detienen, porque recuerdan que están hablando de esa personita que, según sus propias palabras, es su vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los hijos no deberían ser nuestra vida entera. Son, sin duda, una parte profundamente valiosa, pero cargar sobre ellos la responsabilidad de ser nuestra vida no es justo para ellos ni para nosotras. Si ya es difícil cargar con una vida, ¡imagínate con dos! (Esto ya, claro, a modo de chiste… pero con su verdad).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las relaciones humanas son complejas. Todas. La relación con la pareja, con los amigos, con los padres... y sí, incluso con nuestros propios hijos, por mucho que los amemos intensamente. Y es que el amor no elimina los desafíos. Por eso quiero invitarte a que imagines tus relaciones con el mismo nivel de compromiso y preparación que le dedicas a tu profesión o trabajo. Porque si trabajas, te levantas cada día, te preparas y das lo mejor durante horas. Las relaciones también son eso: un trabajo cotidiano que requiere intención, esfuerzo y constancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace ya algún tiempo viví un desborde emocional. En ese momento fue muy duro, pero hoy lo agradezco profundamente. Porque fue justo ahí donde tomé conciencia de cómo estaba ejerciendo mi labor como madre… y, aún más importante, del efecto que esa manera de maternar estaba teniendo en mi hija, en aquel entonces solo tenía a mi niña. Comprendí que debía hacer las cosas de forma diferente. Que esa relación, esa conexión, necesitaba ser cuidada y fortalecida, porque era y es el puente a través del cual mi hija aprenderá a mirar y comprender el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi libro Líderes en la Crianza hablo de estos lazos como cordeles invisibles que nos unen. Cordeles que pueden fortalecerse o debilitarse, dependiendo de cómo nos relacionamos. A mí me ha llevado años entenderlo. Y todavía sigo aprendiendo. Pero hay una frase que me repito a diario: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "Esta relación con mis hijos es un trabajo de todos los días."
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero compartir contigo 8 hábitos diarios que han fortalecido los lazos con mis hijos. No son fórmulas mágicas, pero sí han sido anclas en medio del caos y del amor que implica criar. Son pequeños actos cotidianos que transforman mucho.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. Doy sin esperar nada a cambio
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No le asigno a mis hijos la responsabilidad de hacerme sentir bien. Yo soy la responsable de cuidar de mí y suplir mis necesidades emocionales. Esto me libera de poner sobre ellos expectativas que no les corresponden, y me permite amar desde la libertad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2. Pido ayuda
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No tener expectativas no significa no necesitar a los demás. Pedir ayuda es un acto de humildad y conexión. Me fortalece y también les enseña a ellos que no estamos solos, que es válido y valioso apoyarse en los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           3. Amo incondicionalmente
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mis hijos saben que, aunque se equivoquen, siempre serán amados. Amar incondicionalmente no significa justificar todo, pero sí significa acompañar con respeto en los errores, enseñar desde el amor y no desde el juicio. Este punto para mi es muy importante y les daré un ejemplo: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchos padres, intentando educar, caen sin darse cuenta en un condicionamiento muy dañino: “Si te portas bien, te quiero; si no, me enojo contigo y no te querré más.” Este tipo de mensajes, aunque no se digan con esas palabras exactas, se transmite con actitudes, miradas y silencios. El niño aprende que el amor se gana con buen comportamiento… y que se puede perder si comete un error. Eso es fatal, ningún hijo debería sentir que deja de merecer amor cuando no se comparta de la manera que se espera. Por eso, en casa dejamos claro que los errores se corrigen, pero el amor nunca está en juego.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           4. Respeto las emociones
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta ha sido una de las más difíciles para mí, lo confieso. Antes me enojaba y luego me sentía culpable por enojarme. Ahora me permito sentir. Abrazo la emoción, aunque sea enojo, sin juzgarla. Y desde ahí, también enseño a mis hijos a hacer lo mismo: reconocer, nombrar y transitar sus emociones con respeto. ¿Has escuchado el dicho “Lo que se resiste persiste”? Eso pasa también con las emociones. Yo no quiero sentir frustración con mis hijos y me siento mal cuando la siente, darlo por hecho, esa frustración seguirá apareciendo una y otra vez, cada vez más intensa. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           5. Me expreso y dejo que se expresen
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El derecho a decir cómo nos sentimos y a ser escuchados es fundamental para una sana autoestima. En casa, todos tenemos permiso para expresar lo que sentimos, sin miedo, sin burlas, sin invalidaciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           6. Siempre me acerco, nunca me alejo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pase lo que pase, estoy aquí. A veces, sin darnos cuenta, cuando algo nos molesta nos alejamos: dejamos de hablar, castigamos con indiferencia. Pero el mensaje que intento dar cada día es otro: "Incluso cuando algo no está bien, sigo aquí contigo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           7. No supongo, pregunto
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A veces creemos saber lo que el otro siente o necesita, pero no preguntamos. Yo he aprendido a hacerlo: “¿Estás bien?” “¿Quieres hablar?” “¿Qué necesitas de mí ahora?” Las respuestas pueden sorprendernos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           8. Sigo aprendiendo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entendí que no nací sabiendo ser mamá. Y se lo digo a mis hijos: “Mamá también está aprendiendo.” Eso nos humaniza y abre el camino al diálogo, a la empatía, a crecer juntos. Ellos también me han enseñado mucho: a tener paciencia, a reír más, a vivir el presente. El día que vi la crianza como un proceso en el cual todos estamos aprendiendo, las relaciones con mis hijos y hasta con mi pareja, fueron más armoniosas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos 8 hábitos han hecho de nuestra relación un lugar más seguro, más real, más amoroso. No es perfecto, claro que no. Pero es nuestro, y lo estamos construyendo día a día. Porque en la crianza, como en la vida, no se trata de hacerlo todo bien, sino de hacerlo con amor y conciencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este Día de las Madres, regálate algo diferente: regálate crecimiento, claridad y bienestar. El próximo 11 de mayo, celébrate invirtiendo en ti y en tu rol más valioso con el curso 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "Soy Líder en mi Hogar"
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Un espacio creado para ayudarte a disfrutar más de la crianza, fortalecer el vínculo con tus hijos y liderar con amor, conciencia y propósito. Porque cuando tú creces, toda tu familia crece contigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aquí te comparto el enlace:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://go.hotmart.com/K96491911R?dp=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Soy Líder en mi Hogar
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            estará a 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           mitad de precio hasta el domingo 11 de mayo a las 12:00 AM
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz-Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/las-8-cosas-de-cada-dia-que-fortalecen-los-lazos-afectivos-con-tus-hijos.jpg" length="86000" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 06 May 2025 13:50:52 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Para criar a un hijo se necesita una tribu</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/para-criar-a-un-hijo-se-necesita-una-tribu.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días yo compartí un video en nuestro grupo de WhatsApp de “Parents and leaders”. En ese video hablaba del agotamiento físico y mental que podemos experimentar mientras ejercemos nuestra labor como padres. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Sabes qué ocurrió después? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un desborde de mensajes y todos afirmando lo que yo acababa de mencionar en el video. Esto no era la primera vez que ocurría. Frecuentemente, cuando hablo de un tema de estos que nos tocan las fibras, muchos comentan aportando su granito de arena y exponiéndose vulnerables ante el resto de la comunidad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¡Comunidad!
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Espero que cada uno de los miembros de ese grupo de WhatsApp encuentren en ese espacio, en esa comunidad, esa tribu tan necesaria para criar a un hijo. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay un proverbio africano que dice: “Para criar a un hijo se necesita una tribu”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy más que nunca veo cuánto sentido tiene esa idea. Criar en soledad es una de las cargas más pesadas que llevan muchas madres hoy. Vivimos en un mundo que nos empuja al aislamiento y la maternidad, que siempre fue un acto comunitario, se ha vuelto una tarea privada y silenciosa y sobre todo, dolorosa. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos falta comunidad. Nos falta la voz de otras mujeres que ya caminaron este camino. Nos falta ese espacio seguro donde una madre pueda preguntar sin miedo. Un espacio donde no se juzgue, donde se trate siempre de comprender y de apoyar al otro. Un espacio se pueda compartir sus dudas, sus culpas, sus cansancios y también donde se pueda escuchar:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Eso también me pasó"
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Eso también lo sentí"
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "No estás sola"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy entiendo que criar no debería ser una carga que una madre lleva sola sino un viaje compartido, un viaje de diálogos, de apoyos, de espejos humanos que nos sostienen y nos enseñan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En una ocasión leí una frase de Sócrates, de la cual no recuerdo las palabras exactas, pero decía algo así: “¿Quieres aprender a pensar? Hazlo en comunidad” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pensar no es encerrarse en uno mismo, es conversar, escuchar, contrastar, cuestionar, es dejar que las ideas maduren en el encuentro con otros y criar, criar también debería ser así. Estudiamos solos, nos adentramos en nuestros pensamientos, en soledad, pero si nos diéramos la oportunidad de compartir nuestras ideas, nuestras dudas con otros, sería mucho más poderoso ese proceso de aprendizaje. Con la crianza sucede lo mismo, si contáramos como nos sentimos, si pidiéramos ayuda, si no juzgáramos a esa madre que lo está haciendo diferente a nosotros, nos iría mejor. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin lugar a duda necesitamos volver a formar tribus, no para criar niños perfectos, sino para criar niños amados y para sentirnos acompañados mientras les ayudamos a crecer. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si estás buscando esa tribu, esa comunidad donde puedas sentirte apoyada, comprendida y acompañada en tu camino de crianza, te invito de todo corazón a unirte a nuestro grupo de WhatsApp “Parents and Leaders.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Puede que allí encuentres justo el abrazo y el apoyo que necesitas para este hermoso viaje de ser madre o padre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto el enlace. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¡Te esperamos con los brazos abiertos!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/para-criar-a-un-hijo-se-necesita-una-tribu.jpg" length="118573" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 29 Apr 2025 17:04:59 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>No estás enojada, estás agotada</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/no-estas-enojada-estas-agotada</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/no-estas-enojada-estas-agotada.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¡No estás enojada, estás agotada!
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y eso no es lo mismo, ¡no! Una cosa es consecuencia de la otra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El otro día me encontré por las redes sociales con una publicación de una mujer con mirada triste que decía:  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "No estoy enojada, estoy agotada."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y sentí que esa frase no era solo de ella, ¡no! Tampoco es solo mía. Esa frase es de muchas, es de todas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser madre se ha convertido, sin darnos cuenta, en sinónimo de estar al borde del colapso. Esto ocurre no porque queramos, sino porque el sistema, la cultura, las expectativas y nuestras propias creencias y autoexigencias nos han llevado hasta ahí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos han hecho creer que ser buena madre es estar disponible todo el tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Que es tener una casa limpia, hijos bien educados, una sonrisa en la cara y cero quejas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Que es organizar la merienda mientras piensas en la cita médica, en el informe del trabajo, en el disfraz del viernes, en la leche que falta, en la culpa que sobra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y así, llega el momento en que explotas. Gritas. Lloras. Te frustras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y entonces te llenas de culpa porque “otra vez perdiste la paciencia” “otra vez estas con ese mal humor” Pero, mamá, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           tú no estás enojada, tú estás agotada
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y el agotamiento no solo cansa el cuerpo, también cansa el alma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y cuando el alma está cansada, todo duele más, todo pesa más.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El problema es que este agotamiento se ha normalizado. Se ha hecho parte del rol de mujer, madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Se espera de ti que puedas con todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y cuando no puedes, te crees que el problema eres tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero déjame decirte algo que quizás necesitas leer hoy:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No eres tú.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No estás rota.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No estás fallando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estás haciendo demasiado.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Estás sosteniendo mucho.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Estás intentando ser todo para todos, mientras te olvidas de ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y no se trata de que dejes de amar, ni de cuidar, ni de estar presente. Se trata de que te recuerdes en medio de todo eso.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De que descanses sin culpa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De que digas “no puedo más” sin miedo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De que entiendas que el enojo muchas veces es solo una señal de que necesitas pausa, espacio, aire, tiempo para ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           No estás enojada. Estás agotada.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y eso no te hace menos madre.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Te hace humana.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y como humana, mereces ser acompañada, escuchada, sostenida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso creé Parents and Leaders, una comunidad donde no tienes que fingir que puedes con todo, donde hablamos de lo que duele y de lo que sana, donde recordamos que criar también puede ser un camino de crecimiento personal, y que liderar en casa no es cargar con todo sola, sino aprender a vivir con más conciencia, equilibrio y amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si hoy sentiste que este mensaje era para ti, te invito a ser parte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No estás sola. Estamos muchas, buscando lo mismo: disfrutar más del viaje de ser mamá sin perderte en el intento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Usa el siguiente
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           enlace para unirte a la comunidad de WhatsApp
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y allí te compartiré algunas estrategias que te ayudaran a no sentirte siempre tan agotada.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 22 Apr 2025 11:17:16 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El botón que me costó apretar</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-boton-que-me-costo-apretar</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-boton-que-me-costo-apretar.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En ocasiones nos cuesta encontrar la fuerza para dar ese paso que queremos dar. En ocasiones nos olvidamos de que esa fuerza está en nosotros y que forma parte de nuestra esencia, forma parte de lo que somos. En ocasiones nos acordamos de la dichosa fortaleza cuando algo o alguien externo a nosotros nos hace entender que siempre ha estado ahí. Hace unos días estuve en una conferencia de Mario Alonso Puig. ¿Le conoces?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Una frase de él me dejó pensando mucho: “
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No pierdas tu norte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y yo… me di cuenta de que llevaba meses perdiendo el mío.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te cuento…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace tiempo que vengo preparando un proyecto que me apasiona profundamente: “
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ”, (Padres y Lideres). Este proyecto que nació de todo lo que he aprendido a lo largo de estos años, todas las horas de estudio, de las certificaciones, de mi experiencia como madre, como directora de un centro infantil, como estudiante de psicología, como mujer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           De ese proyecto surgió el curso: “
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://go.hotmart.com/K96491911R?dp=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Soy líder en mi hogar
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Lo preparé con amor, con entrega, con intención. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estudié.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Resumí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Escribí un manual de más de 30 páginas lleno de ejercicios, de ideas, de recursos valiosos para madres y padres que, como yo, a veces se sienten perdidos en la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo monté en la plataforma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Preparé todo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Estaba lista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Solo faltaba algo muy simple: apretar el botón de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Publicar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y no lo hice. ¿Por qué?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Porque le di poder a esa vocecita interna que todos tenemos. Esa que te dice:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "No es suficiente."
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "No es tan bueno."
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "A nadie le va a servir."
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "¿Quién eres tú para enseñar esto?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa voz me paralizó, perdí las fuerzas, las ganas de hacer y me invadió la duda.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y pasaron los días… los meses…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y con cada día que pasaba… sentía más tristeza y frustración conmigo misma. Me sentía así
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           porque de allá afuera, seguían llegando a mi centro de cuidado infantil padres y madres con las mismas dudas, los mismos miedos, las mismas luchas de siempre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y yo sabía que tenía algo que podía ayudarlos. Yo sabía que los recursos aprendidos, los libros leídos, el conocimiento acumulado que me había ayudado tanto a mi como madre y maestra, podía ser útil para otros, pero no lo estaba compartiendo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hasta que entendí algo importante:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No era el curso lo que necesitaba más trabajo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Era
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           yo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            quien necesitaba creer en mi propio trabajo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Acepté que no tiene que ser perfecto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Acepté que siempre habrá cosas por mejorar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero también acepté que lo que hice, tiene valor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y que la única diferencia entre ser útil o no… era darle al botón.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy te escribo este blog con una mezcla de emoción y alivio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Porque hoy… finalmente…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           le di a Publicar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://go.hotmart.com/K96491911R?dp=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Hoy “
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://go.hotmart.com/K96491911R?dp=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Soy Líder en mi Hogar
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://go.hotmart.com/K96491911R?dp=1" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           ” está disponible.
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Y está disponible no porque sea perfecto… sino porque es real, es práctico y está hecho con el corazón para todas esas madres y padres que desean conectar más con sus hijos, que desean guiar con liderazgo y amor. Porque la crianza implica liderazgo. Porque ser madre o padre es un rol que merece preparación y consciencia. Y porque nada va a cambiar… hasta que tú cambies.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero sobre todo, nada va a cambiar… hasta que tú creas que es posible que todo cambie y reconozcas la fuerza poderosa que habita dentro de ti. Una fuerza que puede ser energía transformadora. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te dejo el enlace directo para que puedas acceder a mi curso:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y si hoy estás leyendo esto, solo quiero decirte algo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tu voz interna puede ser muy fuerte…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero tu propósito… puede serlo mucho más.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No le des tanto poder al miedo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dale poder a lo que has construido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dale poder a lo que eres capaz de dar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dale poder a tu transformación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque el botón más difícil de apretar… siempre está dentro de ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz-Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-boton-que-me-costo-apretar.jpg" length="60850" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 15 Apr 2025 09:42:26 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Soy de las personas… (Reflexiones sobre la personalidad y la crianza)</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/soy-de-las-personas-reflexiones-sobre-la-personalidad-y-la-crianza</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/soy-de-las-personas-reflexiones-sobre-la-personalidad-y-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Soy de las personas que aman aprender. Cada día descubro algo nuevo, y cuando eso pasa, lo primero que pienso es:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “¡Esto lo tengo que compartir!”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Soy de las personas curiosas, que hacen preguntas, que buscan respuestas, que abren libros y también conversaciones. Soy de las que se emocionan cuando algo les hace clic en la mente y no se quedan con eso guardado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sí… soy eso, o al menos, eso es lo que digo que soy. Eso es lo que he aprendido a contar sobre mí. Eso es lo que muestro, mi forma de presentarme, mi cajita.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y justo ahí fue donde me di cuenta de algo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces nos definimos de una sola forma?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces encerramos nuestra identidad en frases como “yo soy así” o “yo no soy de esas personas”?
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces hemos hecho lo mismo con nuestros hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Mi hijo es tímido"
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Mi hija es muy mandona"
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Él no sabe esperar"
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Es que ella es insegura"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aunque parecen simples descripciones, en realidad son etiquetas, etiquetas que limitan
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           que fijan, que repiten la historia una y otra vez hasta que el niño —o el adulto— termina creyéndosela.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y entonces, cuando descubrí lo que realmente significa la palabra 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “personalidad”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , todo empezó a cobrar sentido…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace un tiempo aprendí algo que me dejó tan sorprendida como pensativa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Un dato curioso que se volvió revelador y quiero compartirlo contigo porque, si estás criando a un hijo, a dos o tres, este descubrimiento no solo es interesante…
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           es necesario.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Descubrí que la palabra 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           “personalidad”
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            proviene del término persona, una palabra que, en el latín clásico, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           se usaba para nombrar las máscaras que llevaban los actores en el teatro. 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sí, máscaras.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           No lo que había detrás. No la verdad del personaje, sino lo que se mostraba afuera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eso ya me pareció impactante
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Y si lo que llamamos “personalidad” no es más que una máscara? ¿Una construcción para adaptarnos al escenario de la vida?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busqué más… y me encontré con dos definiciones que me hicieron profundizar en el tema.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Sigmund Freud
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            dijo que la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           personalidad es en gran parte inconsciente, oculta y desconocida.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es decir, muchas de las cosas que creemos que somos no las elegimos realmente, son resultado de experiencias tempranas, de heridas, temores y
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            defensas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Luego encontré lo que dijo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           B. F. Skinner
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Que la personalidad es una construcción innecesaria. Fuerte, ¿no?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ambos, desde lugares distintos, nos están diciendo que lo que llamamos personalidad no es algo tan fijo. Que no es una caja donde vivimos toda la vida, sino más bien una forma, una máscara, una respuesta que aprendimos a mostrar frente al mundo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí viene lo más importante…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué tiene que ver esto con la crianza?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchísimo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque como madres y padres a veces nos empeñamos en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           definir la personalidad de nuestros hijos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Él es tímido”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Ella es fuerte”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Mi hijo es testarudo”
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           “Mi hija es muy insegura”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y muchas veces, sin querer, empezamos a construirles la máscara y cada día en nuestro empeño de corregirles sus defectos y realzarles sus virtudes, pues reafirmamos una y otra vez ese personaje y ellos… comienzan a creérselo de verdad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pero si entendemos que la personalidad no es algo inamovible. Si aceptamos que lo que se ve puede ser una defensa, una adaptación, un reflejo de lo vivido, entonces podemos mirar más profundo con más compasión y sobre todo, con más
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           posibilidades de transformación.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y también, nos permite mirar hacia adentro y preguntarnos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Qué parte de mi personalidad es en realidad una máscara que me puse hace años para sobrevivir?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar desde ese nivel de conciencia es un acto poderoso. Es dejar de encajar a nuestros hijos en etiquetas y empezar a acompañarlos a descubrirse sin máscaras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Es permitirnos, como adultos, también transformarnos, también cuestionarnos y
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           también elegir nuevas formas de ser. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque no hay una personalidad fija sólo hay caminos que nos han traído hasta aquí. Pero también hay nuevas rutas que podemos comenzar a andar si nos quitamos, aunque sea por un momento, la máscara. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 08 Apr 2025 10:56:57 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Online tú puedes ser cualquiera, ¿verdad?</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La respuesta es sí. En ese universo digital tú puedes ser lo que tú quieras. Puedes hacerle creer a los demás que eso que muestras eres tú. Y muy fácilmente puedes engañar a todos… incluso puedes engañarte a ti misma, mostrándote diferente a la persona que realmente eres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero como dijo Friedrich Nietzsche:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo."
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Donna Cooner, con su novela Fake, nos brinda un panorama realista de lo dañino que puede llegar a ser el tema de las mentiras en las redes sociales. Lo hace a través de una historia que, aunque se desarrolla en una escuela secundaria, no tiene edad ni fecha de vencimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el capítulo uno, la protagonista se presenta, aparentemente de una forma honesta:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           “No soy delgada. Ni cerca. No peso unas pocas libras más que cada chica en este salón. Peso cincuenta o más libras más que cada chica en este salón. No es fácil tener dieciséis años y ser gorda. Incluso con toda mi ropa negra monocromática y mi maquillaje minimalista, no es como si pudiera esconder mi tamaño. Solo pasa un día caminando conmigo por los pasillos de mi escuela y escucha los mugidos y gruñidos a mis espaldas. Tal vez yo no pienso que sea fea, pero los demás sí.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ella dice que tal vez no se siente fea, pero los demás sí la ven así. La realidad es otra: todo lo que esa chica hace, lo hace porque no se siente linda. No siente que encaja en ese mundo donde al parecer las chicas lindas son delgadas, altas y populares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Maisie, así se llama la protagonista, es una joven talentosa e inteligente, víctima de bullying por su talla y víctima del rechazo hacia ella misma, lo cual es lo peor. Un día, cansada del dolor, decide vengarse. Crea un perfil falso. Pero lo que no predijo es que esa mentira la llevaría a decir muchas mentiras más, para poder sostener la primera. Y todo ese tejido de falsedades la empuja hasta el borde del precipicio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Acabo de terminar de leer Fake y no solo la disfruté: me removió. Me sacudió por dentro. Me hizo mirar con más empatía a las personas de talla grande. Me hizo abrazarme más fuerte a mí misma. Me recordó que no todo es lo que parece en las redes. Y que muchas veces, detrás de una sonrisa perfecta, hay un corazón roto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta novela no es solo para adolescentes. Es para cualquiera que alguna vez haya sentido que no encaja. Para quien haya pensado que necesita cambiar para ser amado. Para quien haya mentido para ser aceptado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y hoy, desde este pedacito de internet, quiero invitar especialmente a los padres y madres de adolescentes a leerla. Porque Fake puede ayudarnos a entender mejor el mundo interno de nuestros hijos. Ese mundo que a veces está silenciado por filtros, likes y silencios. Este libro no trae respuestas mágicas, pero sí ofrece una puerta para mirar con más compasión y curiosidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tienes un hijo o hija joven, o si tú misma estás intentando reconciliarte con quién eres, dale una oportunidad a esta historia. Puede que, al igual que a mí, te deje pensando por días… y amando un poco más.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 01 Apr 2025 19:38:03 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Las teorías del desarrollo humano a lo largo de la vida</title>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/las-teorias-del-desarrollo-humano-a-lo-largo-de-la-vida.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo humano es un viaje de transformación constante, marcado por cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales. Desde el nacimiento hasta la vejez, atravesamos diferentes etapas que moldean nuestra identidad, nuestras relaciones y nuestra forma de entender el mundo. Pero ¿cómo podemos comprender mejor estos cambios?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A lo largo de la historia, varios psicólogos han intentado responder esta pregunta a través de teorías del desarrollo, explicando cómo evolucionamos en distintos aspectos de la vida. Jean Piaget estudió el desarrollo cognitivo, analizando cómo cambia nuestra forma de pensar desde la infancia hasta la adultez. Erik Erikson, por ejemplo, propuso una teoría del desarrollo psicosocial, describiendo los desafíos emocionales y sociales que enfrentamos en cada etapa de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sigmund Freud exploró el desarrollo psicosexual, argumentando que nuestras experiencias tempranas influyen en nuestra personalidad. Lawrence Kohlberg profundizó en el desarrollo moral, mostrando cómo cambia nuestra capacidad de juzgar lo que es correcto o incorrecto, así muchos otros a lo largo de la historia a planteado sus teorías las cuales ofrecen una pieza del rompecabezas del desarrollo humano, ayudándonos a entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este artículo, exploraremos estas perspectivas aplicadas a las diferentes edades de la vida, desde el nacimiento hasta la vejez, para descubrir cómo crecemos, aprendemos y nos transformamos a lo largo del tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sigmund Freud
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Sigmund Freud fue uno de los primeros en proponer una teoría que explicara cómo nuestra personalidad se forma desde la infancia. Su enfoque, conocido como la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           teoría del desarrollo psicosexual
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , sugiere que el comportamiento humano está impulsado por la energía libidinal, la cual se desplaza a diferentes zonas del cuerpo en cada etapa de la vida. Según Freud, cómo resolvemos los conflictos en estas etapas define aspectos clave de nuestra personalidad en la adultez.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Freud estableció cinco etapas del desarrollo: la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           oral
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde el placer se encuentra en la boca y el acto de succión; la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           anal
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde el control de esfínteres introduce la noción de orden y disciplina; la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           fálica
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde surgen la identidad de género y el complejo de Edipo; la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           latencia
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una fase de calma en la que la energía se enfoca en el aprendizaje y la socialización; y finalmente, la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           genital
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , en la que se establece la madurez emocional y las relaciones adultas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para Freud, cualquier fijación o conflicto no resuelto en estas etapas puede manifestarse en la personalidad adulta. Por ejemplo, una persona con una fijación en la etapa oral podría desarrollar comportamientos como la dependencia excesiva o el hábito de fumar, mientras que una fijación en la etapa anal podría reflejarse en una personalidad extremadamente controladora o, por el contrario, en una actitud descuidada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque hoy en día la teoría de Freud ha sido objeto de debate y reinterpretaciones, su influencia sigue vigente en la comprensión de cómo las experiencias tempranas moldean nuestro comportamiento. Su visión del desarrollo psicosexual no solo sentó las bases del psicoanálisis, sino que también abrió la puerta a nuevas investigaciones sobre la importancia de la infancia en la formación de la identidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Erik Erikson 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Erik Erikson expandió las ideas de Freud y propuso una visión más amplia del desarrollo humano, enfocándose en el impacto de las relaciones y la sociedad en la formación de la identidad. Su 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           teoría del desarrollo psicosocial
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            plantea que atravesamos 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ocho etapas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , cada una marcada por un conflicto central que, dependiendo de cómo se resuelva, influye en nuestra personalidad y bienestar emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           confianza vs. desconfianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            en la infancia, donde el vínculo con los cuidadores define nuestra seguridad en el mundo, hasta la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           integridad vs. desesperación
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            en la vejez, donde reflexionamos sobre el sentido de nuestra vida, Erikson describe un proceso de crecimiento continuo. En la adolescencia, por ejemplo, enfrentamos el desafío de la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           identidad vs. confusión de roles
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un periodo crucial en la construcción de nuestra autodefinición. En la adultez, el dilema entre la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           intimidad vs. aislamiento
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            nos impulsa a formar relaciones significativas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A diferencia de Freud, Erikson no se centra únicamente en la infancia, sino que extiende el desarrollo hasta la vejez, destacando que el crecimiento personal y la búsqueda de propósito no tienen una edad límite. Su teoría es una de las más influyentes en la psicología del desarrollo y sigue siendo clave para entender cómo evolucionamos a lo largo de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Jean Piaget 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Jean Piaget revolucionó la psicología con su 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           teoría del desarrollo cognitivo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , en la que describió cómo los niños construyen su comprensión del mundo a medida que crecen. A diferencia de Freud y Erikson, que se enfocaron en la personalidad y las emociones, Piaget centró su estudio en la forma en que la mente humana evoluciona a través del aprendizaje y la experiencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Según Piaget, el desarrollo del pensamiento ocurre en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cuatro etapas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Sensoriomotora (0-2 años):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Los bebés exploran el mundo a través de los sentidos y el movimiento. En esta fase, desarrollan la 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            permanencia del objeto
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , comprendiendo que algo sigue existiendo aunque no lo vean.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Preoperacional (2-7 años):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Aparece el lenguaje y el pensamiento simbólico, pero los niños todavía son egocéntricos y tienen dificultades para ver las cosas desde la perspectiva de otros.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Operaciones concretas (7-12 años):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Desarrollan el pensamiento lógico, pueden clasificar objetos y entender conceptos como la conservación (saber que una cantidad sigue siendo la misma aunque su forma cambie).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Operaciones formales (12 años en adelante):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Surge la capacidad de pensar en términos abstractos, hacer hipótesis y razonar sobre conceptos complejos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Piaget creía que el aprendizaje no ocurre simplemente por acumulación de conocimientos, sino a través de la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           asimilación
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           (incorporar nueva información en estructuras previas) y la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           acomodación
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            (ajustar nuestras ideas cuando encontramos información que no encaja en lo que ya sabemos). Su teoría sigue siendo fundamental en la educación y la psicología del desarrollo, ya que ayuda a entender cómo los niños y adolescentes procesan la información y construyen su conocimiento del mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lev Vygotsky
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lev Vygotsky propuso una visión del desarrollo humano que destaca el papel fundamental de la cultura y la interacción social en la construcción del conocimiento. A diferencia de Jean Piaget, quien veía el aprendizaje como un proceso individual, Vygotsky argumentó que el desarrollo cognitivo ocurre dentro de un 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           contexto social
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde los niños aprenden a través de la comunicación y la guía de otros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Uno de sus conceptos más influyentes es la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Zona de Desarrollo Próximo (ZDP)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , que representa la distancia entre lo que un niño puede hacer por sí solo y lo que puede lograr con la ayuda de un adulto o un compañero más experimentado. Esta idea resalta la importancia del 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           andamiaje
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde los maestros, padres o compañeros guían al niño en la resolución de problemas hasta que pueda hacerlo de manera independiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro aspecto clave de su teoría es el papel del 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           lenguaje
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            en el desarrollo del pensamiento. Vygotsky sostenía que el lenguaje no solo es una herramienta de comunicación, sino también un medio para organizar el pensamiento y la resolución de problemas. A medida que los niños crecen, el lenguaje externo se internaliza y se convierte en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           pensamiento interno
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , permitiéndoles regular su conducta y reflexionar sobre sus acciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La teoría sociocultural de Vygotsky ha influido enormemente en la educación moderna, promoviendo enfoques como el aprendizaje colaborativo, la enseñanza guiada y el uso del diálogo como una herramienta clave para el desarrollo cognitivo. Su legado sigue vigente, demostrando que el aprendizaje es, ante todo, una experiencia compartida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lawrence Kohlberg
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lawrence Kohlberg profundizó en el estudio del desarrollo moral, explorando cómo las personas toman decisiones sobre lo que es correcto e incorrecto a lo largo de la vida. Su 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           teoría del desarrollo moral
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            amplía las ideas de Jean Piaget y propone que la moralidad no es estática, sino que se desarrolla en 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           seis etapas
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , organizadas en tres niveles principales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. Nivel Preconvencional (Infancia y Niñez Temprana)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En esta etapa, la moralidad está basada en las consecuencias inmediatas de las acciones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 1: Orientación hacia el castigo y la obediencia
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Se considera bueno lo que evita el castigo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 2: Relativismo instrumental
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Las acciones son buenas si traen una recompensa personal.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2. Nivel Convencional (Niñez Media y Adolescencia)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí, la moralidad se rige por la aceptación de normas sociales y la necesidad de mantener el orden:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 3: Moralidad de la concordancia interpersonal
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Se busca la aprobación de los demás, valorando la lealtad y las buenas relaciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 4: Moralidad del orden social
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Se respetan las leyes y las reglas establecidas como esenciales para el funcionamiento de la sociedad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           3. Nivel Postconvencional (Adultez Temprana en Adelante, No Todos lo Alcanzan)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En esta fase, la moralidad se basa en principios universales más allá de las normas sociales:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 5: Contrato social y derechos individuales
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Se reconoce que las leyes pueden ser imperfectas y deben promover el bien común.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Etapa 6: Principios éticos universales
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             – Se actúa según principios morales internos, como la justicia y la igualdad, incluso si entran en conflicto con las normas establecidas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Kohlberg sugirió que no todas las personas llegan al nivel postconvencional, ya que requiere un desarrollo profundo del pensamiento crítico y la autonomía moral. Su teoría ha sido clave en la educación y la psicología, ayudando a entender cómo evolucionan nuestras decisiones éticas y cómo se pueden fomentar valores sólidos desde la infancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           John Bowlby
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           John Bowlby, psicólogo y psiquiatra británico, revolucionó la comprensión del desarrollo infantil con su 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           teoría del apego
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , la cual sostiene que los lazos emocionales formados en la primera infancia tienen un impacto duradero en nuestra vida. Según Bowlby, los bebés nacen con una necesidad innata de establecer vínculos con sus cuidadores, ya que la supervivencia y el bienestar emocional dependen de la proximidad y la seguridad que estos proporcionan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El apego no es solo una cuestión afectiva, sino un sistema biológico y conductual diseñado para garantizar la protección del niño. A través de la interacción con sus cuidadores, el niño desarrolla un 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           modelo interno de apego
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una especie de "mapa" que influirá en sus relaciones futuras, determinando si se siente seguro o ansioso en sus vínculos emocionales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bowlby identificó 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cuatro fases del apego
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Pre-apego (0-6 semanas):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             El bebé busca proximidad y responde a cualquier cuidador sin una preferencia clara.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Apego en formación (6 semanas - 6 meses):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Comienza a reconocer y responder de manera especial a figuras de apego, aunque aún acepta a otros cuidadores.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Apego claro (6 meses - 2 años):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Se desarrolla una fuerte conexión con los cuidadores principales; el niño muestra angustia ante la separación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Formación de relaciones recíprocas (2 años en adelante):
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             El niño comienza a entender que la separación es temporal y desarrolla confianza en la disponibilidad del cuidador.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A partir de los estudios de Bowlby, su colaboradora Mary Ainsworth identificó 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           diferentes tipos de apego
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            a través de la 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Situación Extraña
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , un experimento que observaba cómo los niños reaccionaban ante la separación y el reencuentro con sus cuidadores. Se establecieron tres estilos principales:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Apego seguro:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             El niño confía en que su cuidador estará disponible cuando lo necesite.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Apego ansioso-ambivalente:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             El niño se muestra inseguro y ansioso, temiendo el abandono.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Apego evitativo:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             El niño minimiza la importancia del apego y evita la cercanía emocional.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Más adelante, se identificó un cuarto estilo, el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           apego desorganizado
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , donde el niño muestra respuestas contradictorias, reflejando un entorno de cuidado inconsistente o traumático.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La teoría del apego sigue siendo una de las más influyentes en la psicología del desarrollo, ya que explica cómo los primeros vínculos moldean nuestra forma de relacionarnos en la vida adulta. Estudios posteriores han demostrado que el apego influye en la autoestima, la regulación emocional y la capacidad de establecer relaciones saludables, reafirmando la importancia de un vínculo seguro y estable en la infancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           B.F. Skinner
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Burrhus Frederic Skinner, uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, desarrolló la teoría conductual del condicionamiento operante, la cual sostiene que el comportamiento humano es moldeado por las consecuencias que lo siguen. A diferencia de Freud, Erikson o Piaget, que centraron sus estudios en procesos internos, Skinner creía que el aprendizaje se basa en la relación entre estímulo y respuesta, sin necesidad de procesos cognitivos o emocionales complejos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Su teoría se basa en el concepto de refuerzo, que puede ser positivo o negativo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Refuerzo positivo: Se añade un estímulo agradable después de una conducta, aumentando la probabilidad de que vuelva a ocurrir. Ejemplo: Un niño recibe una estrella dorada por completar su tarea.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Refuerzo negativo: Se elimina un estímulo desagradable para reforzar una conducta. Ejemplo: Un estudiante no tiene que hacer tarea extra si participa activamente en clase.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además del refuerzo, Skinner identificó el castigo como una herramienta para reducir conductas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Castigo positivo: Se introduce un estímulo negativo para desalentar un comportamiento. Ejemplo: Recibir una multa por exceso de velocidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Castigo negativo: Se elimina un estímulo positivo. Ejemplo: Quitarle el celular a un adolescente por llegar tarde a casa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Skinner también introdujo el concepto de programas de refuerzo, donde la frecuencia y la forma en que se administra el refuerzo afectan la rapidez con la que se aprende o se mantiene una conducta. Sus estudios con animales en la famosa caja de Skinner demostraron cómo los organismos aprenden patrones de comportamiento basados en el refuerzo y el castigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta teoría ha tenido un impacto profundo en la educación y la psicología, influyendo en técnicas de enseñanza, modificación de conducta y terapia conductual. Aunque ha sido criticada por no considerar los procesos internos como emociones y pensamientos, sigue siendo una base clave para comprender cómo los estímulos del entorno influyen en el comportamiento humano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Referencias 
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ellis, J. (2005). Aprendizaje humano (4th ed.). Pearson HispanoAmerica Contenido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           García-Allen, J. (2016). Psicología del desarrollo: principales teorías y autores
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 18 Mar 2025 13:13:20 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Desarrollo social y personal a lo largo de la vida</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo personal y social es un proceso continuo y esencial para el bienestar emocional y psicológico de cada individuo. Desde el momento en que comenzamos a existir, nuestras experiencias, relaciones y el entorno que nos rodea moldean nuestra identidad, nuestra forma de relacionarnos con los demás y nuestra manera de enfrentar los desafíos de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este desarrollo no ocurre de la misma manera para todos, pero sigue patrones que reflejan nuestra evolución a lo largo del tiempo. Desde los primeros vínculos de apego en la infancia hasta la búsqueda de autonomía en la adolescencia, desde la consolidación de relaciones y carreras en la adultez hasta la reflexión y el legado en la vejez, cada etapa trae consigo oportunidades de crecimiento, autoconocimiento y transformación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprender cómo se desarrolla nuestra identidad, nuestras relaciones y nuestras emociones a lo largo de la vida nos permite vivir de manera más consciente, afrontar mejor los cambios y construir conexiones más profundas con quienes nos rodean. En este recorrido exploraremos cómo evoluciona el desarrollo social y personal en cada fase de la vida, desde la etapa prenatal hasta la adultez tardía, descubriendo la importancia de cada transición y los aprendizajes que trae consigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           I. Etapa Prenatal
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Algunas características personales como el neuroticismo y la extroversión tienen una base genética.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El consumo de drogas y alcohol por parte de la madre puede afectar el desarrollo neurológico del bebé. Puede generar dificultades en la regulación emocional, sensibilidad a estímulos y problemas de adaptación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           II. Primera Infancia (Nacimiento - 3 Años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Temperamento y emociones:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los niños muestran diferencias en su temperamento y nivel de actividad desde el nacimiento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La expresión facial refleja emociones y comienzan a reconocer las expresiones emocionales de otros.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aparece la 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            empatía a los 3 años
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Quiero hacer énfasis en este punto porque lo considero muy importante. La empatía es una habilidad que se desarrolla de manera progresiva a lo largo de la vida. Entre los tres y los cuatro años, los niños comienzan a reconocer y responder a los sentimientos de los demás, mostrando las primeras señales de empatía emocional. Sin embargo, esta capacidad inicialmente se limita a la expresión inmediata de las emociones que observan en quienes los rodean. A medida que crecen, especialmente en la última etapa de la niñez y durante la adolescencia, su comprensión de la empatía se profundiza, permitiéndoles no solo identificar los sentimientos ajenos, sino también comprender las circunstancias que los generan. Esta evolución continúa en la adultez, cuando la empatía puede alcanzar su forma más madura, permitiendo a las personas conectar con realidades distintas a las propias, mostrando compasión y actuando en consecuencia para brindar apoyo y comprensión a los demás.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
              Apego y socialización:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se forma el vínculo con los cuidadores principales. La calidad de este apego influirá en su capacidad futura para relacionarse. El vínculo de apego que un niño desarrolla en sus primeros años de vida con sus cuidadores principales es un factor determinante en su capacidad para establecer relaciones saludables en el futuro. Un apego seguro fomenta la confianza, la autoestima y la habilidad para conectar emocionalmente con los demás, facilitando relaciones afectivas estables y satisfactorias en la adultez. Por el contrario, un apego inseguro o inconsistente puede generar dificultades en la gestión emocional, el miedo al abandono o la evitación de la intimidad, afectando la manera en que la persona se relaciona con su entorno. Así, la calidad del apego en la infancia se convierte en la base sobre la que se construyen los patrones de interacción social y afectiva a lo largo de la vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           III. Niñez (6 a 12 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Autoconcepto y autoestima:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los niños comienzan a definir su identidad en términos de características psicológicas y no solo físicas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se comparan con otros para entender su posición en el grupo y su identidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Su autoestima se vuelve más diferenciada, aprendiendo lo que pueden y no pueden hacer.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Desarrollo moral y social:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Enfrentan dilemas morales con la intención de mantener el respeto social y seguir las normas establecidas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Comienzan a comprender que la moralidad no es solo cuestión de recompensas y castigos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Diferencias en las relaciones de amistad:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los niños tienden a agruparse con otros niños y a formar grupos de pares más grandes.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las niñas suelen interactuar en parejas o en grupos pequeños, estableciendo lazos más íntimos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           IV. Adolescencia (12 a 20 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Autoconcepto y autoestima:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La identidad se vuelve más organizada y refleja tanto la autopercepción como la percepción de los demás.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La autoestima se sigue diferenciando y la búsqueda de identidad se convierte en una tarea clave.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Influencia de los pares y la familia:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las amistades juegan un papel crucial en la comparación social y en la definición de roles aceptables.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La popularidad y la presión de grupo pueden generar conflictos internos y presión para conformarse con normas sociales.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La búsqueda de autonomía puede causar conflictos con los padres mientras se renegocian los roles familiares.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Desarrollo de la identidad y la sexualidad:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La identidad de género y la sexualidad toman relevancia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se exploran relaciones románticas y comienza el interés en las citas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           V. Adultez (20 a 40 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Relaciones e intimidad:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Formar relaciones íntimas y comprometidas se vuelve una prioridad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los estilos de apego desarrollados en la infancia pueden influir en la capacidad de establecer vínculos emocionales saludables.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Matrimonio y crianza de hijos traen cambios significativos y pueden generar estrés.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El divorcio puede ser una fuente de nuevos desafíos emocionales y sociales.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Identidad y trabajo:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La identidad se define en gran medida a través de la carrera y el desarrollo profesional.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La consolidación de la vida laboral impacta en el sentido de logro y estabilidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           VI. Edad Adulta Media (40 a 65 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Evaluación personal y la ‘crisis de la mediana edad’:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las personas evalúan sus logros en relación con el "reloj social", es decir, las expectativas sociales sobre el éxito en la vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se desarrolla una mayor conciencia de la mortalidad y el paso del tiempo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            unque la crisis de la mediana edad es un concepto popular, muchas personas experimentan esta etapa con tranquilidad y satisfacción.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estabilidad y cambios en la personalidad:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La personalidad tiende a ser estable, pero aún pueden producirse cambios significativos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La satisfacción con la vida conyugal suele ser alta, aunque las relaciones familiares pueden presentar nuevos desafíos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Trabajo y satisfacción personal:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La percepción sobre el trabajo cambia: la ambición externa da paso a una búsqueda de satisfacción interna.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es común que las personas reconsideren su carrera y realicen cambios laborales.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           VII. Vejez (65 años en adelante)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Reflexión sobre la vida y satisfacción personal:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La personalidad suele mantenerse estable, pero algunas personas realizan una revisión de su vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dependiendo de la interpretación de su trayectoria, pueden experimentar satisfacción o insatisfacción.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Retiro y adaptación:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La jubilación es un evento significativo que puede afectar la autoestima y el autoconcepto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mantenerse activo y llevar un estilo de vida saludable puede traer satisfacción en esta etapa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Desafíos emocionales y sociales:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La disminución de ingresos y la pérdida de un cónyuge o amigos pueden generar estrés.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Los cambios en el estilo de vida y el entorno pueden afectar la estabilidad emocional.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como conclusión, el desarrollo personal y social es un pilar fundamental en la vida de cada individuo, ya que influye en la manera en que nos percibimos a nosotros mismos y en cómo nos relacionamos con los demás. A lo largo de las diferentes etapas de la vida, este proceso nos permite identificar y gestionar nuestras emociones, fortalecer nuestra autoestima y construir conexiones profundas y auténticas con quienes nos rodean.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, nos ayuda a desarrollar habilidades de resiliencia y adaptación, facilitando una respuesta más efectiva ante los retos y cambios inevitables que la vida nos presenta. Un desarrollo personal y social saludable no solo contribuye al bienestar emocional y psicológico, sino que también nos permite crecer como individuos, alcanzar nuestro potencial y vivir de manera más plena y significativa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como adultos, tenemos un papel esencial en la formación de esta área tan importante en la vida de los niños. Brindarles un entorno seguro, lleno de amor y aceptación, les permite desarrollar confianza en sí mismos y en los demás. Fomentar la expresión de emociones, enseñarles a reconocer y comprender los sentimientos propios y ajenos, y guiarlos en la resolución de conflictos de manera respetuosa son herramientas clave para su desarrollo social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           Además, el ejemplo que damos en nuestras propias relaciones y la manera en que gestionamos nuestras emociones sirven como modelo para ellos. Al proporcionarles apoyo, orientación y oportunidades para interactuar con otros de forma saludable, estamos sentando las bases para que crezcan como individuos empáticos, seguros y capaces de construir relaciones significativas a lo largo de su vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 11 Mar 2025 16:45:02 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>El desarrollo cognitivo a lo largo de la vida</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En esta entrega de nuestra serie sobre el desarrollo humano, exploraremos el desarrollo cognitivo desde la etapa prenatal hasta la vejez. El desarrollo cognitivo es la capacidad humana de pensar, razonar y procesar información, lo que abarca una gama inmensa de habilidades fundamentales para nuestra adaptación y funcionamiento en el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde las primeras conexiones neuronales hasta el razonamiento abstracto en la adultez, este proceso incluye la capacidad de ordenar, clasificar, analizar, comparar, inferir, sustraer y dividir, entre muchas otras operaciones mentales esenciales. A lo largo de la vida, nuestras habilidades cognitivas evolucionan en respuesta a factores biológicos, experiencias de aprendizaje y estímulos del entorno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprender este recorrido nos permitirá reconocer las transformaciones que experimenta nuestra mente en cada etapa y descubrir estrategias para potenciar su desarrollo, optimizando nuestra capacidad de aprendizaje, toma de decisiones y resolución de problemas en todas las fases de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           I. Etapa Prenatal
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde el inicio de la gestación, el desarrollo cognitivo comienza a moldearse. Factores genéticos determinan en gran medida la inteligencia y pueden predisponer a ciertos trastornos psicológicos. Además, el consumo de sustancias como tabaco, alcohol o drogas por parte de la madre puede afectar negativamente las funciones cognitivas del feto, subrayando la importancia de un entorno prenatal saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           II. Infancia y Niñez Temprana (0 a 6 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante los primeros años de vida, los niños empiezan a comprender la permanencia de los objetos y a experimentar con el mundo físico que les rodea. Antes de desarrollar este concepto, pueden angustiarse cuando sus padres o cuidadores desaparecen de su vista, ya que aún no entienden que volverán a verlos. Este es el motivo por el cual los bebés y niños pequeños lloran cuando sus figuras de apego se alejan temporalmente: en su percepción, la ausencia es absoluta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A medida que maduran, comienzan a utilizar representaciones y símbolos para interpretar su entorno, y su capacidad para procesar información aumenta rápidamente. El lenguaje se desarrolla de forma notable, pasando de la comunicación prelingüística al uso de palabras únicas, frases completas y estructuras más complejas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entre los 3 y 6 años, los niños suelen mostrar un pensamiento egocéntrico, construyendo su comprensión del mundo desde su propia perspectiva. Su atención tiende a centrarse en un solo aspecto de un estímulo a la vez. Durante este período, se mejoran la memoria, la capacidad de atención y el pensamiento simbólico. El lenguaje también experimenta un crecimiento significativo en vocabulario, sintaxis y gramática.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           III. Niñez Media (6 a 12 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En esta etapa, los niños comienzan a aplicar operaciones lógicas a problemas concretos. Desarrollan la comprensión de la conservación (reconociendo que un cambio de forma no necesariamente afecta la cantidad) y la reversibilidad (entendiendo que los objetos pueden pasar por varios estados y regresar al original).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, son capaces de descentralizar su pensamiento, considerando múltiples perspectivas. La memoria mejora en términos de almacenamiento y recuperación, y desarrollan estrategias metacognitivas para controlar su propio aprendizaje. El lenguaje se enriquece con una mayor comprensión de las pragmáticas sociales y una creciente conciencia metalingüística.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           IV. Adolescencia (12 a 20 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los adolescentes adquieren la capacidad de utilizar la lógica formal para considerar problemas abstractos. Su pensamiento se vuelve más relativo que absoluto, y mejoran sus habilidades verbales, matemáticas y espaciales. Pueden pensar hipotéticamente, dividir su atención y monitorear su propio pensamiento a través de la metacognición.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, también pueden desarrollar un egocentrismo adolescente, sintiéndose observados constantemente y creyendo en su propia invulnerabilidad, lo que puede llevarlos a ignorar ciertos peligros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           V. Juventud Adulta (20 a 40 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A medida que aumenta la experiencia laboral, el pensamiento se vuelve más flexible y subjetivo, orientado a la resolución adaptativa de problemas. La inteligencia se aplica a metas a largo plazo relacionadas con la carrera, la familia y la sociedad. Eventos significativos de la vida en esta etapa pueden influir en el desarrollo cognitivo, moldeando perspectivas y habilidades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           VI. Edad Adulta Media (40 a 65 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante la adultez media, puede comenzar una ligera pérdida de funciones cognitivas. Sin embargo, la competencia cognitiva general se mantiene estable, ya que los adultos utilizan su experiencia vital y estrategias efectivas para compensar. Pueden ocurrir pequeñas disminuciones en la eficiencia de la recuperación de la memoria a largo plazo, pero el conocimiento acumulado y las habilidades compensatorias suelen mitigar estos efectos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           VII. Vejez (65 años en adelante)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El deterioro cognitivo significativo suele ser mínimo hasta los 80 años. Las habilidades cognitivas pueden mantenerse con entrenamiento y práctica, y el aprendizaje sigue siendo posible a lo largo de toda la vida. Aunque la memoria a corto plazo y la memoria de episodios específicos de la vida pueden disminuir, otros tipos de memoria permanecen en gran medida sin cambios.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Importancia de la Estimulación Cognitiva en la Vejez
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diversos estudios han demostrado que la estimulación cognitiva puede retrasar la aparición de síntomas de demencia y Alzheimer. Por ejemplo, investigaciones de la Universidad McGill en Canadá y la Universitat Oberta de Catalunya en España han evidenciado que el bilingüismo puede retrasar hasta cinco años la aparición de estas enfermedades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprender un segundo idioma desde la infancia mejora la organización y conexión cerebral, proporcionando protección adicional frente a estas enfermedades. Además, adultos mayores que participan en actividades cognitivamente estimulantes tienen un 63% menos de probabilidades de desarrollar demencia, según un estudio de la Universidad de Exeter.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tips para Mantenerse Activos Mentalmente en Cada Etapa del Desarrollo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo cognitivo no es un proceso automático; requiere estímulos constantes y actividades adecuadas para cada etapa. A continuación, te comparto una serie de consejos que pueden ayudar tanto a los niños como a los adultos a fortalecer sus habilidades mentales y mantener una mente activa y saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para bebés y niños pequeños (0 a 6 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Juega al "Cucú-Tras"
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Este juego clásico ayuda a los bebés a comprender la permanencia de los objetos y a reducir la ansiedad por separación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Habla con tu bebé constantemente
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Narra lo que haces, describe el entorno y responde a sus balbuceos para estimular su desarrollo del lenguaje.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Ofrece juguetes que fomenten la exploración
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Los bloques de construcción, rompecabezas simples y juegos de encajar formas refuerzan la coordinación y el pensamiento lógico.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Lee cuentos diariamente
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Leer en voz alta mejora el vocabulario, la imaginación y la comprensión del lenguaje desde una edad temprana.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Anima a resolver problemas sencillos
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Pregunta: ¿Dónde está tu osito? o ¿Cómo podemos abrir esta caja? para que practique el pensamiento crítico.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para niños en edad escolar (6 a 12 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Fomenta los juegos de estrategia
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Juegos como ajedrez, dominó o rompecabezas desarrollan el razonamiento lógico y la toma de decisiones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Anímalos a hacer preguntas y buscar respuestas
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            No des todas las respuestas; motívalos a investigar y razonar soluciones por sí mismos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Promueve la lectura independiente
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Ayúdales a elegir libros de su interés y discutan juntos sobre lo que han aprendido.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Enseña nuevas habilidades manuales
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Actividades como origami, manualidades o tocar un instrumento musical fortalecen la concentración y la coordinación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Incentiva la memoria y la organización
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Jugar a recordar listas, contar historias o planificar actividades ayuda a mejorar la memoria y la autonomía.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para adolescentes (12 a 20 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Motívalos a aprender un segundo idioma
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            El bilingüismo mejora la flexibilidad cognitiva y retrasa el envejecimiento cerebral.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Practiquen el debate y la argumentación
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Discutir temas de interés ayuda a desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de analizar diferentes perspectivas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Anímalos a escribir un diario
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Expresar ideas y emociones por escrito fortalece la organización del pensamiento y la introspección.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Introduce desafíos matemáticos y lógicos
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Resolver acertijos, sudokus o problemas matemáticos afianza la agilidad mental.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Enséñales a planificar y gestionar su tiempo
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Organizar tareas y objetivos fomenta el pensamiento estratégico y la toma de decisiones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para adultos (20 a 65 años)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Lee y mantente informado
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            La lectura diaria de artículos, libros o ensayos fortalece la memoria y amplía el conocimiento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Aprende nuevas habilidades
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Tocar un instrumento, cocinar recetas nuevas o practicar una manualidad estimula el cerebro.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Haz ejercicio físico regularmente
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            La actividad física mejora la oxigenación del cerebro y reduce el riesgo de deterioro cognitivo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Desafía tu mente con juegos y acertijos
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Crucigramas, rompecabezas y aplicaciones de entrenamiento mental mantienen la mente activa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Mantén conversaciones significativas
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Interactuar con diferentes personas y debatir temas profundos mejora la memoria y el razonamiento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Para adultos mayores (65 años en adelante)
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Aprende algo nuevo cada día
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Estudiar un nuevo idioma, aprender a usar tecnología o tomar clases de arte mantiene el cerebro activo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Participa en actividades sociales
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Relacionarse con otros previene la depresión y mantiene la mente ágil.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Realiza ejercicios de memoria
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Recordar listas, narrar historias del pasado y jugar a identificar objetos mejora la retención de información.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Mantén una rutina de ejercicio físico
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Caminar, bailar o hacer yoga favorece la salud cerebral y el bienestar general.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Evita la monotonía
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             
            &#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Cambiar rutas de paseo, probar comidas nuevas y escuchar música variada estimula la neuro plasticidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Conclusión
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo cognitivo es un proceso dinámico que abarca toda nuestra vida. Comprender las características de cada etapa nos permite adoptar estrategias adecuadas para potenciar nuestras capacidades mentales y mantener una mente activa y saludable en todas las fases de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           La estimulación cognitiva, el aprendizaje continuo y la adaptación a nuevos desafíos son fundamentales para un envejecimiento cognitivo exitoso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 05 Mar 2025 05:19:52 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>El viaje del desarrollo físico a lo largo de la vida</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Bienvenido al segundo blog de nuestra serie sobre el desarrollo humano. En el primero exploramos de manera general el desarrollo físico, y ahora profundizaremos en cada etapa, desde el periodo prenatal hasta la vejez, considerando este proceso como un viaje de constantes transformaciones que merece toda nuestra atención. Nuestro objetivo es que no solo te centres en el crecimiento de tus hijos o alumnos, sino también en reconocer y cuidar la etapa en la que te encuentras, para estar en óptimas condiciones y así poder cuidar de los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Etapa Prenatal
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El viaje comienza antes del nacimiento. Durante las primeras dos semanas, tras la fertilización, las células se dividen rápidamente y el cigoto se implanta en la pared del útero. Entre las semanas 2 y 8, se inician el crecimiento de los órganos mayores y el sistema del cuerpo se expande. Desde la semana 8 hasta el nacimiento, los órganos se diferencian: el feto ya patea, escucha sonidos del exterior y se forman los primeros reflejos. La salud de la madre, su dieta, edad y consumo de sustancias juegan un papel crucial en el desarrollo del bebé.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Infancia Temprana (0 a 3 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En los primeros tres años se produce un rápido crecimiento en altura y peso. Las neuronas se multiplican y forman redes complejas en el cerebro. Durante este periodo crítico, los infantes comienzan a balbucear, gatear, sentarse y, finalmente, a caminar. También aprenden a alcanzar y agarrar objetos. La visión alcanza una agudeza de 20/20 alrededor de los seis meses, permitiendo el reconocimiento de patrones, caras, figuras y colores. Paralelamente, se desarrollan la capacidad auditiva y la imitación de sonidos, sentando las bases del lenguaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Preescolar (3 a 6 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante el periodo preescolar, el crecimiento en altura y peso continúa a buen ritmo. El cuerpo pierde la suavidad de la infancia y los músculos se endurecen progresivamente. El cerebro sigue expandiéndose con nuevas interconexiones neuronales y se empieza a notar la lateralización. En esta etapa, los niños perfeccionan sus habilidades motoras gruesas y finas: pueden lanzar y atrapar una pelota, correr, usar cubiertos e incluso abrocharse los cordones de sus zapatos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Niñez (6 a 12 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entre los 6 y los 12 años, el crecimiento se vuelve más gradual. Los músculos se desarrollan y la grasa corporal se reduce paulatinamente. Es en esta etapa cuando se afinan tanto las habilidades motoras gruesas —como montar bicicleta, nadar o patinar— como las finas, por ejemplo, al tapear, presionar botones o escribir. La práctica constante permite que estas destrezas se perfeccionen y se integren en las actividades cotidianas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Adolescencia (12 a 20 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La adolescencia marca una transformación profunda. En las niñas, la maduración suele iniciarse alrededor de los 10 años, alcanzando la pubertad entre los 11 y 12, mientras que en los niños ocurre entre los 12 y 14 años. Durante esta etapa hace aparición el vello púbico, bajo los brazos, y también los cambios en la voz. Este periodo es clave para el autoconocimiento y la consolidación de la identidad personal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juventud Adulta (20 a 40 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En los 20 se alcanzan las máximas capacidades físicas: coordinación, tiempo de reacción y fuerza se encuentran en su punto álgido. Aunque el crecimiento se completa, algunos órganos, como el cerebro, siguen madurando. Sin embargo, en esta etapa se enfrentan nuevos desafíos, como el riesgo de obesidad y el impacto del estrés, factores que pueden influir en la salud a largo plazo. A mediados de los 30, las enfermedades comienzan a superar a los accidentes como principales causas de muerte, haciendo énfasis en la importancia de un estilo de vida saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Edad Adulta Media (40 a 65 años)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante esta etapa se evidencian cambios físicos notables. La visión y la audición comienzan a deteriorarse. Se observa un incremento de peso, una disminución de la fuerza y una ralentización en el tiempo de reacción. Aunque las habilidades para tareas complejas se mantienen gracias a la experiencia acumulada, las mujeres atraviesan la menopausia con efectos impredecibles, mientras que los hombres experimentan cambios graduales en su sistema reproductivo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vejez (65 años en adelante)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la etapa final de la vida, las señales del envejecimiento se hacen más evidentes: aparecen arrugas, el cabello se vuelve gris o descolorido y la estatura disminuye debido al adelgazamiento del cartílago intervertebral. El cerebro y la médula espinal pierden peso y neuronas. El corazón bombea menos sangre, los reflejos comienzan a ser más lentos y los sentidos pierden agudez y estos cambios sensoriales hacen que cambien el estilo de vida, lo que puede llevar a problemas como cataratas, glaucoma y pérdida auditiva. Además, las enfermedades crónicas, especialmente las cardiovasculares, se vuelven más comunes, y aumentan los riesgos de trastornos mentales como la depresión y el Alzheimer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estrategias para Envejecer con Salud
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enfrentar el envejecimiento no significa resignarse al deterioro físico, sino adoptar un enfoque integral que abarque el bienestar físico, mental y emocional. Aunque el paso del tiempo conlleva cambios inevitables, existen estrategias concretas que pueden ayudarnos a minimizar sus efectos y a mantener nuestra vitalidad y autonomía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Adoptar una 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           alimentación balanceada
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            es fundamental; consumir una dieta rica en nutrientes esenciales fortalece los huesos, el sistema cardiovascular y la función cerebral. Complementar esto con una 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           actividad física regular
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , adaptada a las capacidades y necesidades de cada etapa, no solo refuerza los músculos y la coordinación, sino que también mejora el equilibrio y la flexibilidad, reduciendo el riesgo de caídas y lesiones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           cuidado preventivo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            mediante chequeos médicos constantes permite detectar a tiempo posibles complicaciones de salud, facilitando intervenciones tempranas y tratamientos efectivos. Además, mantenernos mentalmente activos—ya sea a través de la lectura, la práctica de juegos mentales o la participación en actividades culturales y sociales—contribuye a preservar las funciones cognitivas y a retrasar el deterioro neurológico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por último, es esencial fomentar el 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           bienestar emocional y social
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cultivar relaciones interpersonales, participar en comunidades y dedicar tiempo a actividades que nos apasionen fortalece la resiliencia emocional y reduce el riesgo de padecer trastornos como la depresión. Incorporar técnicas de manejo del estrés, como la meditación o el mindfulness, también puede mejorar significativamente la calidad de vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En definitiva, cuidarnos a nosotros mismos en cada etapa del desarrollo no solo nos beneficia personalmente, sino que también nos capacita para apoyar a quienes nos rodean. Adoptar un estilo de vida saludable, consciente y activo es la clave para envejecer con fortaleza, adaptabilidad y plenitud, permitiéndonos disfrutar de cada etapa de la vida con optimismo y energía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Discovering the life span by Robert S. Feldman (Third edition)
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-viaje-del-desarrollo-fisico-a-lo-largo-de-la-vida.jpg" length="123792" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 25 Feb 2025 15:31:19 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El Desarrollo Humano (Desarrollo Físico)</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-desarrollo-humano-desarrollo-fisico.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La psicología es un campo fascinante, especialmente cuando nos ayuda a comprender el proceso continuo del desarrollo humano. Mientras estudiaba psicología, descubrí algo que transformó mi manera de ver la vida: cada etapa del desarrollo tiene sus propias características, retos y aprendizajes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como maestra de educación preescolar con años de experiencia y madre de dos hijos, muchas veces me preguntaba: ¿por qué ciertos comportamientos o patrones? Esta pregunta no solo era para mis hijos y estudiantes, sino para mí también. Nosotros los adultos también actuamos de ciertas maneras ante ciertos compartimientos. Al estudiar el desarrollo humano fue cuando todo cobró sentido. Comprender cada etapa me permitió no solo acompañar mejor a mis hijos en su crecimiento, sino también apoyarlos de manera más efectiva a ellos y a mis estudiantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, he decidido crear esta serie de blogs sobre las etapas del desarrollo humano. Mi deseo es que esta información te ayude a comprender mejor en qué etapa te encuentras tú y en cuál están tus hijos. Así, podrás mirarte a ti mismo con más compasión y paciencia, y también acompañar a los pequeños (o no tan pequeños) que comparten la vida contigo con mayor comprensión y empatía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este es el primer artículo de la serie. Espero que lo disfrutes y, sobre todo, que te ayude en tu camino como madre, padre o cuidador.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo humano es un campo diverso y en constante cambio. Este proceso abarca toda la vida del individuo, desde el nacimiento hasta la muerte, explorando cómo las personas se desarrollan física, intelectual y socialmente. Busca responder preguntas tales como:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo influye la herencia genética en el desarrollo de los hijos? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo aprenden los niños? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué toman ciertas decisiones? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Las características de la personalidad son innatas o pueden cambiar con el tiempo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo impacta un entorno estimulante en el desarrollo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas y muchas otras interrogantes son objeto de estudio en el desarrollo humano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para responderlas, los especialistas en desarrollo utilizan el método científico de manera estructurada y formal. Por otro lado, nosotros, madres, padres y educadores, en nuestro día a día, recurrimos a estrategias más informales, como la observación, la espera, la interacción y el amor hacia nuestros hijos y alumnos. Sin embargo, creo que no basta solo con observar y esperar. Es importante involucrarse, formar parte del proceso y mejorar la manera en que interactuamos con nuestros hijos y estudiantes para obtener mejores resultados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este blog nace precisamente con ese propósito: brindar herramientas y conocimientos que ayuden a comprender mejor el desarrollo humano y, con ello, acompañar a nuestros niños de manera más efectiva en su crecimiento, importante, también comprenderás muchos aspectos de ti como ser humano en este proceso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Desarrollo Físico
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comenzaré por el desarrollo físico, no porque sea más importante que las otras áreas, sino porque es la que percibimos a simple vista. Desde el momento en que un bebé nace, su crecimiento es evidente: cambia de tamaño, gana peso, adquiere fuerza y desarrolla habilidades motoras. Es un proceso asombroso que ocurre de manera progresiva y está influenciado por múltiples factores, como la genética, la alimentación, el entorno y la estimulación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo físico se manifiesta en dos grandes aspectos: el crecimiento corporal y la motricidad. En los primeros años de vida, el cuerpo experimenta un crecimiento acelerado, pasando de la fragilidad de un recién nacido a la energía de un niño pequeño que corre y explora el mundo a su alrededor. La motricidad, por su parte, se divide en motricidad gruesa y fina. La motricidad gruesa abarca habilidades como gatear, caminar, correr y saltar, mientras que la motricidad fina implica movimientos más precisos, como sujetar objetos, dibujar o abotonarse la ropa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A medida que los niños crecen, su desarrollo físico sigue avanzando. Durante la infancia y la adolescencia, los cambios hormonales impulsan el crecimiento y la maduración de los músculos, huesos y órganos. La coordinación mejora, la fuerza aumenta y el cuerpo adquiere mayor resistencia. En esta etapa, el juego, el ejercicio y una alimentación equilibrada son claves para un desarrollo saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, el desarrollo físico no se detiene en la juventud. A lo largo de la vida, el cuerpo continúa experimentando cambios, algunos más sutiles que otros. En la adultez, la prioridad ya no es el crecimiento, sino el mantenimiento de la salud y el bienestar. Y en la vejez, el cuerpo enfrenta nuevos desafíos, como la pérdida de masa muscular, la disminución de la flexibilidad y los cambios en la densidad ósea.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprender el desarrollo físico nos permite no solo valorar cada etapa de la vida, sino ser conscientes y tomar decisiones que fomenten nuestro bienestar y el de nuestros niños. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada niño tiene su propio ritmo, y respetar ese proceso, proporcionándole las condiciones adecuadas para su desarrollo, es fundamental para que alcance su máximo potencial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando hablamos del desarrollo físico, no podemos enfocarnos solo en los niños; también debemos pensar en quienes los guían y acompañan en su crecimiento: padres y educadores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar y educar requiere una enorme cantidad de energía. Quien ha pasado un día completo con niños sabe lo demandante que puede ser. Para sostener esta tarea, es esencial que los adultos encargados de su cuidado también prioricen su bienestar físico. No se trata solo de un acto de autocuidado, sino de una responsabilidad. Un cuerpo cansado, desgastado y sin energía tiene más dificultades para responder con paciencia, claridad y entusiasmo a las necesidades de los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, los niños aprenden principalmente a través del ejemplo. Cuando ven a sus padres y educadores cuidando su cuerpo con una alimentación equilibrada, descansando lo necesario, moviéndose con regularidad y dando importancia a su bienestar, ellos internalizan estos hábitos como algo natural. Un adulto que prioriza su salud física no solo tiene más energía para criar y educar, sino que también se convierte en un líder para los más pequeños, mostrándoles con hechos la importancia del autocuidado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desarrollo físico no se detiene en la infancia, es un proceso continuo que atraviesa toda la vida. Por eso, es fundamental que los adultos recuerden que cuidar su propio cuerpo no es un lujo, sino una necesidad. Al hacerlo, no solo estarán en mejores condiciones para guiar a los niños, sino que les estarán enseñando, con el mejor método posible—el ejemplo—, que un cuerpo saludable es una herramienta clave para vivir con plenitud.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para concluir con este primer blog de la serie: “El Desarrollo Humano”, quiero compartirte de forma concreta algunos puntos importantes que debes tener siempre presente sobre el desarrollo físico a la hora de criar y educar niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cada niño crece a su ritmo. No apresures procesos ni compares su desarrollo con el de otros.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Jugar no es una pérdida de tiempo. Es la manera natural en que los niños exploran, descubren y desarrollan habilidades esenciales.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La crianza y la educación requieren energía. Dormir bien, alimentarte saludablemente y moverte con regularidad te permitirá ser un mejor guía.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No todos aprenden ni reaccionan de la misma manera. Respeta su individualidad y adapta la educación a sus necesidades.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ofrecer una dieta variada y nutritiva es esencial para el crecimiento y la energía del niño. Evita los alimentos procesados y fomenta el consumo de frutas, verduras, proteínas y agua.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El cuerpo está diseñado para moverse. Fomenta el juego al aire libre, la práctica de deportes y actividades que estimulen la motricidad gruesa y fina.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El sueño es clave para el crecimiento y la recuperación del cuerpo. Asegúrate de que el niño tenga una rutina de sueño constante y suficiente descanso según su edad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Limita el tiempo de uso de dispositivos electrónicos y promueve actividades que impliquen movimiento, interacción social y exploración del entorno.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La motricidad gruesa se desarrolla con juegos que impliquen correr, saltar y trepar, mientras que la motricidad fina mejora con actividades como dibujar, recortar y ensartar objetos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El agua es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo. Enséñale al niño la importancia de mantenerse hidratado durante el día.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Asegúrate de que el niño tenga una postura correcta al sentarse, escribir y usar dispositivos electrónicos para prevenir problemas musculares y de columna.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Las visitas periódicas al pediatra y especialistas ayudan a detectar a tiempo cualquier problema de crecimiento o salud.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espera el próximo blog la semana siguiente. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos de Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-desarrollo-humano-desarrollo-fisico.jpg" length="78883" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 18 Feb 2025 14:54:15 GMT</pubDate>
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      <g-custom:tags type="string">Blog</g-custom:tags>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Por qué nos resulta tan difícil lidiar con los niños hoy en día?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/por-que-nos-resulta-tan-dificil-lidiar-con-los-ninos-hoy-en-dia</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/por-que-nos-resulta-tan-dificil-lidiar-con-los-ninos-hoy-en-dia.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué la frustración y el enojo están siempre listos para salir a flote en el primer momento en que surge un conflicto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Soy mamá de dos y también maestra de preescolar, lo que significa que paso la mayor parte de mi tiempo rodeada de niños. De hecho, el único momento en el que no estoy con ellos es cuando me acuesto en la noche, después de haber dejado a los míos dormidos en sus cuartos. Pero podría jurarte que, incluso ahí, mientras intento encontrar la calma del sueño, repaso el día y me cuestiono: ¿Qué hice bien? ¿Qué hice mal?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cansancio ha agotado mi cuerpo, pero no mi mente. Me encuentro pensando en los comportamientos del día: los positivos, los disruptivos, los desafíos... y una pregunta se repite en mi cabeza: ¿Cómo los puedo ayudar más?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé lo importante que son los primeros años de vida. Trabajo con niños pequeños y soy plenamente consciente de que esta etapa es el cimiento de toda su existencia. Saber esto me ha hecho tomar mi profesión con una seriedad inmensa. La responsabilidad es grande, no solo con los niños en mi salón de clases, sino con todos los niños con los que interactúo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso escribo este blog, por eso, en medio del poco tiempo libre que me queda, encuentro el espacio para compartir contigo, que también tienes que lidiar con niños: tuyos, ajenos... pero niños al fin.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al inicio de este blog te hice dos preguntas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué nos resulta tan difícil lidiar con los niños hoy en día?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué la frustración y el enojo emergen tan fácilmente ante cualquier conflicto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Tienes tu propia respuesta?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No puedo hablar a nivel global porque no he hecho un estudio, pero sí puedo hablar del país donde vivo, de la ciudad donde vivo, del momento histórico que estamos atravesando y del sistema educativo que nos rodea.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Educar hijos o estudiantes siempre ha sido un reto. Pero, ¿por qué parece más complicado hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Será la prisa en la que vivimos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Será la sobrecarga de información?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Será que tantas voces nos dicen cómo hacerlo bien, que terminamos confundidos sin saber a quién escuchar?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vivo en el condado de Miami-Dade, Florida, una ciudad donde el tráfico es abrumador, donde cada adulto tiene un auto estacionado afuera de casa, donde los precios son altos y, a menudo, las apariencias pesan más que la realidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí, los bebés de tres meses van a un centro de cuidado infantil porque mamá tiene que volver al trabajo. Aquí, la culpa y el estrés se llevan en la cartera junto al teléfono.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y así andamos, con máscaras, escondiendo el cansancio, la frustración, la vulnerabilidad. Nos han enseñado que ser real no es bueno, que hay que sonreír, aunque por dentro estemos rotos. Y quizá esa es la verdadera razón por la que nos cuesta lidiar con los niños, porque ellos son reales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños no tienen prisa para ir a la escuela, no tienen prisa para recoger los juguetes, no entienden la urgencia de la vida adulta. Y nos desespera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero, al mismo tiempo, nos viene bien su atontamiento ante las pantallas. Nos resulta conveniente que estén quietos, que no interrumpan nuestro propio atontamiento con las nuestras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa luz fría que ilumina nuestros rostros nos apaga la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos desconecta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos hace incapaces de soportar la realidad de un niño que grita, que pregunta, que hace rabietas, que tiene hambre, que deja regueros por toda la casa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Pero hay algo que podemos hacer.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos comenzar removiendo las máscaras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos volver a la realidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podemos recordar que los niños nos necesitan... pero que también nos necesitamos a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque no se trata solo de criar niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se trata de vivir con ellos, aprender de ellos, conectar con lo que es real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 12 Feb 2025 08:29:32 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cuando buscas y buscas, pero la respuesta siempre ha estado ahí</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/cuando-buscas-y-buscas-pero-la-respuesta-siempre-ha-estado-ahi</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que me convertí en madre, he estado en una búsqueda constante. Busco respuestas, estrategias, maneras de ser mejor, maneras de hacer las cosas bien. He leído libros, he escuchado a expertos, he probado técnicas. Me he sumergido tanto en este mundo que incluso me ha apasionado ayudar a otras madres a encontrar su propio camino. Pero en algún momento, me hice una pregunta que cambió todo: ¿hasta dónde es bueno seguir buscando sin perdernos en el intento?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque la crianza es difícil, eso lo sabemos. Y algo he aprendido en este camino de buscar y buscar: a veces no hace falta buscar tanto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé que suena contradictorio viniendo de alguien que se ha dedicado a acompañar a otras madres en su proceso de crianza. Pero quiero ser honesta: las respuestas no siempre están fuera, muchas veces han estado dentro de nosotras todo el tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La Clave no es buscar más, es escuchar más
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nos llenamos de estrategias, técnicas, guías paso a paso para cada comportamiento de nuestros hijos, y aun así, llega un día en que nada funciona.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Piénsalo: le pides a tu hijo que recoja sus juguetes con la voz más dulce posible. Has leído que el tono de voz es clave, que la conexión es lo más importante. Le pides con paciencia que guarde los juguetes porque es hora de bañarse. Lo dices con la mejor intención, pero él sigue jugando, como si no te hubiera escuchado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sientes que la ira empieza a subir porque hiciste todo bien y no funcionó. Y al final, pierdes la paciencia. Gritas, te frustras. Tal vez tu hijo recoge los juguetes, tal vez terminas recogiéndolos tú. Pero lo que sí es seguro es que te quedas con esa culpa. Esa sensación de que, a pesar de todo lo que has aprendido, sigues fallando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y aquí viene la gran pregunta: ¿realmente fallaste?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           O tal vez… ¿falló la idea de que hay una única manera correcta de hacer las cosas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque la crianza no es un manual. No es una fórmula exacta. Es un proceso vivo, cambiante, imperfecto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Estar presente, no perfecta
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si hay algo que he aprendido, es que la clave no está en hacerlo todo “bien” según el libro, sino en estar. Estar presente, estar consciente, estar atenta a lo que sientes y a lo que sienten tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y cuando un día pierdas la paciencia, cuando grites, cuando te equivoques (porque va a pasar), en lugar de castigarte con la culpa, abrázate en la comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así como le enseñamos a nuestros hijos que equivocarse no los define, nosotras también debemos aprenderlo. Porque ser madre no se trata de nunca fallar, sino de saber volver.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Volver a la calma. Volver a la conexión. Volver a nuestro hijo y decirle: “Lo siento. Mamá se sintió mal y no supo manejar la situación.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y en ese simple acto, sin darnos cuenta, le estamos enseñando la lección más importante de todas: ser humano está bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La Paz está en aceptar lo que es
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si aceptáramos más que la crianza es difícil, que nos vamos a equivocar, que no hay respuestas perfectas, la carga sería más liviana. No porque la dificultad desaparezca, sino porque dejamos de resistirnos a lo que inevitablemente es parte del proceso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que tal vez hoy, en lugar de buscar una nueva técnica, un nuevo libro, un nuevo consejo, simplemente intenta esto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Escúchate. Escucha a tu cuerpo. Escucha a tu hijo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y recuerda que no necesitas ser una madre perfecta para ser una madre suficiente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 05 Feb 2025 09:55:58 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Has escuchado hablar del despertar de conciencia?</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En estos tiempos, esta frase está en boca de muchos, y aunque podría parecer solo una moda, no es algo negativo. Sin embargo, sería mucho más transformador si no se quedara en una simple frase para repetir, sino en una invitación real para despertar.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Pero… ¿despertar de qué manera? ¿De qué sueño necesitamos salir? ¿Cuál es el verdadero significado del despertar de conciencia?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El despertar de conciencia es un proceso profundo en el que una persona empieza a percibir la vida, a sí misma y al mundo desde una perspectiva más amplia y verdadera. No es un evento aislado, sino un viaje continuo hacia el entendimiento y la conexión con una realidad que trasciende las ilusiones, condicionamientos y creencias limitantes que muchas veces nos gobiernan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           ¿Qué implica realmente este despertar?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Podríamos decir que el verdadero significado del despertar de conciencia abarca diferentes ámbitos de nuestra vida, tales como:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Comprender que no somos solo nuestro cuerpo, mente o emociones. En lo más profundo, somos conciencia pura, un ser ilimitado que trasciende etiquetas y roles. Este reconocimiento nos permite vivir con autenticidad y libertad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Liberación de condicionamientos
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Tomar conciencia de cómo nuestras creencias y hábitos limitan nuestra forma de actuar y percibir el mundo. Al despertar, comenzamos a cuestionar aquello que dábamos por sentado y a liberarnos de patrones que ya no nos sirven.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Responsabilidad y co-creación
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Nos damos cuenta de que nuestras decisiones, pensamientos y emociones moldean nuestra realidad. Esto nos empodera para asumir un rol activo y responsable en la creación de nuestras experiencias.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Conexión con el presente
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Aprender a soltar el pasado y dejar de temer al futuro para vivir plenamente en el aquí y ahora. En el presente encontramos claridad, propósito y paz.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Unidad con todo lo que es
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Reconocer que no estamos separados del universo, sino que somos parte de un todo interconectado. Este entendimiento fomenta un profundo respeto, compasión y amor hacia todas las formas de vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Un camino hacia la plenitud
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : No significa eliminar los problemas ni alcanzar una perfección ideal, sino vivir con conciencia plena, abrazar los desafíos con sabiduría y encontrar armonía en medio del caos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La importancia del despertar de conciencia en la crianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, este viaje comenzó con la maternidad. Fue en ese momento cuando empecé a cuestionarme cosas que nunca antes había considerado. Me di cuenta de que mis palabras, acciones y forma de vivir no solo me afectaban a mí, sino que también moldeaban a alguien más: mis hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           De repente, me enfrenté a una responsabilidad inmensa: no solo debía ser un ejemplo, sino también una guía consciente. Alguien que no actuara en "piloto automático", sino con intención, amor y claridad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El despertar de conciencia en la crianza nos invita a mirar hacia adentro, a revisar nuestras heridas y paradigmas para no proyectarlos en nuestros hijos. También nos reta a enseñarles no desde el control, sino desde el liderazgo y el respeto, reconociendo que son seres únicos que también están en su propio viaje de descubrimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando criamos desde un lugar de conciencia, les damos a nuestros hijos el regalo de aprender a:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ser responsables de sus emociones y acciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Conectarse con su verdadero ser.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Vivir con empatía y compasión hacia ellos mismos y los demás.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reconocer su poder para crear la vida que desean.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Entonces, qué gran responsabilidad, ¿verdad?
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar a un hijo no se trata solo de cuidarlo, sino de liderarlo, de ser su ejemplo y, sobre todo, de acompañarlo en su propio despertar. Esto no significa ser perfectos, sino ser conscientes y comprometidos con nuestro propio crecimiento para que, al mirarnos, ellos encuentren en nosotros una fuente de inspiración, no de limitación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué significa para ti este concepto? ¿Cómo crees que puedes aplicar este despertar en tu vida y en la crianza de tus hijos? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 28 Jan 2025 14:48:00 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Lo creativo que te tienes que poner con un hijo creativo</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tengo una hija artista. Lo supe desde que era pequeña, cuando prefería disfraces antes que muñecas, y nunca jugaba a las casitas. Busco en mis recuerdos, pero no encuentro uno solo de ella siguiendo los juegos tradicionales que se esperan de una niña. En cambio, la veo bailando, cantando, pintando, haciendo manualidades, usando mi maquillaje y mis zapatos, memorizando diálogos de musicales que devoraba con entusiasmo. La veo sonriendo mientras exploraba el mundo a través de su inagotable imaginación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar a un hijo creativo es un desafío que te transforma. No solo es aprender a manejar su mundo caótico y fascinante, sino también a no frustrar su espíritu mientras intentas mantener un poco de orden en tu vida. Recuerdo el día en que busqué la cacerola para escurrir la pasta del almuerzo y la encontré en su cuarto, llena de papeles pegados porque la había convertido en un sombrero para un personaje. O el mueble vertical que compré, de un sobrio color madera, que ahora luce un mar verde y amarillo. ¿Y qué decir del overol de mezclilla nuevo que decoró con marcador permanente? No solo lo decoró, lo usa con orgullo, como si cada trazo fuera una declaración de quién es ella.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           He aprendido que criar a un hijo creativo no se trata de imponer límites estrictos, sino de buscar un delicado equilibrio. Porque sí, hay una línea fina entre permitir que esa creatividad los impulse a crecer o, por el contrario, los aplaste. He tenido que volver a conectar con mi propia niña interior, esa que también era creativa, para entender mejor a mi hija. Esa niña que estuvo de castigo más veces de las que quisiera recordar por romper ropa para hacer vestidos a sus muñecas. Esa niña que llenaba las libretas escolares con dibujos y colores en lugar de tomar las notas de la clase. Y me pregunto: ¿qué quedó de ella? ¿Qué más pudo haber hecho si hubiera tenido un espacio donde esa creatividad no fuera vista como un problema?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy me esfuerzo por ser ese espacio seguro para mi hija, por mostrarle que su creatividad es un regalo, pero también una responsabilidad. Porque sí, esa chispa creativa puede ser maravillosa, pero también agotadora si no aprendemos a encauzarla. Mi misión no es apagar su fuego, sino enseñarle a mantenerlo ardiendo sin quemarse. Criar a un hijo creativo significa aceptar el caos, aprender a mirar el mundo desde su perspectiva y, muchas veces, renunciar al control.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque al final, no se trata de moldearlos para que encajen, sino de darles herramientas para que su creatividad sea un motor que los impulse, no un peso que los detenga. Y en ese proceso, también nosotros crecemos. Nos volvemos más flexibles, más abiertos, y quizás un poco más creativos también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar a un hijo creativo puede parecer un desafío monumental, pero es una de las cosas más hermosas y transformadoras que podemos vivir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/lo-creativo-que-te-tienes-que-poner-con-un-hijo-creativo.jpg" length="109252" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 21 Jan 2025 17:45:47 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Preguntas para conectar con tus hijos: una puerta hacia su mundo interior</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/preguntas-para-conectar-con-tus-hijos-una-puerta-hacia-su-mundo-interior</link>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/preguntas-para-conectar-con-tus-hijos-una-puerta-hacia-su-mundo-interior.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace solo un par de semanas, salí de vacaciones con mi familia. Fue un tiempo maravilloso, lleno de risas y momentos juntos, pero también una oportunidad para detenerme y observar con atención a mis hijos. En especial, me fijé en mi hija mayor. Me di cuenta de cuánto ha crecido. La veo todos los días, y tal vez por eso no había notado que está dejando atrás su niñez y adentrándose en esa etapa compleja y fascinante que es la adolescencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La adolescencia, ese puente entre la niñez y la adultez, es un momento de cambios, de desafíos y de mucho aprendizaje, tanto para ellos como para nosotros, los padres. Esa observación me llevó a decidir que el blog de este año 2025 sería distinto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este blog, no voy a decirte qué hacer para manejar el comportamiento de tus hijos o cómo sentirte mejor. Este 2025, quiero compartir algo más personal: mi experiencia en busca de esa conexión tan necesaria que necesita una madre o padre con sus hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero quiero dejar algo claro desde el principio: lo que escribo aquí no es una fórmula mágica, porque cada familia y cada hijo es único. Mi único objetivo es ofrecerte ideas, reflexiones y, sobre todo, inspiración para que conectes más profundamente con tus hijos, para que busques entenderles mejor y puedas sentir que estás haciendo lo mejor que puedes en este viaje maravilloso y retador que es la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante esas vacaciones, también me di cuenta de que hay muchos temas importantes que aún no he hablado con mis hijos. Hay tantas cosas que quiero enseñarles, pero que no han aprendido porque no he dedicado el tiempo suficiente para mostrárselas. Esto me llevó a definir mi propósito para este nuevo año: hacer una lista de las cosas que considero fundamentales, esas que quiero que mis hijos aprendan, y crear un plan de acción para transmitirles ese conocimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, a menudo, cuando hemos salido de paseo o hemos tenido un día especial, mis hijos dicen: "Este ha sido el mejor día de mi vida". En esos momentos, me doy cuenta de que debo preguntarles algo tan simple pero tan revelador: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "¿Por qué crees que este es el mejor día de tu vida?"
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Y tal vez también preguntarles: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           "¿Cuál ha sido el peor día de tu vida y por qué?"
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Preguntas como estas abren puertas hacia su mundo interior, nos muestran cómo sienten y piensan, y nos ayudan a construir esa conexión profunda que tanto buscamos como padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este blog será mi espacio para explorar estas ideas, para compartir momentos como estos y, quizás, para recordarte que no hay una forma única de hacer las cosas. Solo tenemos que intentarlo con amor, paciencia y la intención de conectar con nuestros hijos y enseñarles lo mejor que podamos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En las conversaciones diarias con nuestros hijos, muchas veces nos enfocamos en corregir, enseñar o guiar. Pero, si somos honestos, no siempre estas son las charlas más amenas para ellos. Lo noto en las expresiones de mis hijos, y sé que necesito un cambio. Quiero hablar con ellos desde un lugar diferente, donde no solo me escuchen, sino que también se sientan escuchados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, este año he decidido hacer preguntas que abran puertas, que nos lleven a conocernos mejor y a compartir momentos más significativos. Preguntas que permitan entender sus ideas, sueños y emociones, y que no solo sirvan para aprender más sobre ellos, sino también para fortalecer nuestra conexión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto una alguna de las preguntas que he preparado. No están aquí para decirte qué debes hacer, sino para inspirarte. Quizás algunas de estas preguntas puedan ayudarte a iniciar conversaciones con tus hijos y a descubrir más sobre ellos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué admiras más de tu papá? ¿Y de tu mamá?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué tipo de música te gusta? ¿Cuál es tu canción favorita y por qué?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Si pudieras escoger una comida para mí, ¿cuál sería?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Cuál es tu película favorita y qué te gusta más de ella?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Si tienes hermanos, ¿qué es lo que más te molesta de ellos? ¿Y qué es lo que más te gusta?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué te gustaría hacer cuando seas grande y por qué?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Te gusta mi trabajo? ¿Sabes qué hace mamá o papá para ganarse la vida?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué es lo que más te gusta de nuestra familia?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué es lo más difícil de ser el hijo mayor (o el hijo menor)?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué te hace enojar fácilmente?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿En qué te gustaría ser mejor?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Qué te hace llorar?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Cuál es una de las cualidades que más admiras de tus amigos?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            ¿Sabes cuánto te amo?
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Preguntas simples, pero poderosas. Son pequeños momentos que pueden transformarse en grandes oportunidades para construir confianza y abrirnos al diálogo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, he decidido que este será un propósito para el 2025: conversar más con mis hijos, no solo para corregirles, sino para conocerlos. Porque quiero entender su mundo antes de que sea demasiado tarde.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y tú, ¿qué preguntas harías a tus hijos? ¿Qué temas quisieras explorar con ellos? Este puede ser el momento perfecto para intentarlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con cariño,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Elisa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 14 Jan 2025 11:59:40 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Ritual de Fin de Año</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/ritual-de-fin-de-ano</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ritual-de-fin-de-ano.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El año está por terminar, y esta es una oportunidad maravillosa para reflexionar, reorganizarnos y prepararnos para lo que viene. Muchas personas dicen que el inicio de un nuevo año es una oportunidad para empezar de cero, pero yo no lo veo así.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es cierto que podemos comenzar de nuevo, hacer las cosas de manera diferente o continuar igual si algo nos ha funcionado bien. Sin embargo, empezar "de cero" es casi imposible, porque las experiencias vividas, los aprendizajes y el conocimiento acumulado están ahí, y todo eso cuenta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sería maravilloso que tomes todo lo vivido a tu favor. Con esas herramientas y una buena planificación, estoy segura de que puedes tener un año exitoso y pleno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al final de cada año, realizo mi ritual de cierre y preparación, y hoy quiero compartirlo contigo. Es una práctica que hago de forma individual, pero si tienes metas familiares, te recomiendo incluir a tus seres queridos en esa parte del proceso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te deseo de todo corazón un 2025 maravilloso.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Ritual de Fin de Año Paso a Paso
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           1. Reflexión sobre el año que termina
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Haz una pausa para mirar hacia atrás y responder preguntas como:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuáles son los mejores recuerdos que me llevo de este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuáles fueron los mayores retos de este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué aprendizajes me regaló este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué creencias limitantes me están deteniendo?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué personas me ayudaron a crecer y cuáles me estancaron?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿A qué hábitos necesito decir adiós?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿En qué áreas de mi vida he crecido y evolucionado?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuáles fueron mis mayores fortalezas este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz una lista de las cosas por las que estás agradecida/o.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           2. Planificación para el nuevo año
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dedica tiempo a limpiar tu hogar, regala lo que ya no necesitas y desecha lo que está viejo o roto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuáles son las tres metas principales que quieres lograr este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué otras metas deseas conquistar?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Cuál es el plan de acción para alcanzarlas?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué hábitos deseas desarrollar este año?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Diseña un plan para incorporarlos de manera progresiva.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Escribe una descripción detallada de cómo deseas que sea este nuevo año.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reflexiona sobre quién quieres ser y recuerda: no somos, vamos siendo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Define las áreas importantes de tu vida (familia, salud, trabajo, desarrollo personal, etc.).
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Establece metas específicas para cada una y crea un plan de acción para lograrlas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Crea una lista de afirmaciones que reflejen tus metas, valores y aspiraciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz el hábito de repetirlas cada día, reforzando tu confianza y enfoque.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Identifica y escribe los valores más importantes en tu vida.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mantén tus acciones alineadas con esos valores para vivir de manera congruente y auténtica.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda que puedes soñar y desear mucho, pero la acción, la certeza y la constancia son las claves para lograr cada meta. Que este ritual te ayude a cerrar con gratitud y empezar con ilusión. ¡Vamos por un 2025 lleno de propósito!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Mon, 30 Dec 2024 15:01:52 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>10 consejos para ser un padre más efectivo</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/consejos-para-ser-un-padre-mas-efectivo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo no sé tú, pero para mí, la crianza de los hijos es la tarea más desafiante que he realizado en mi vida. Y lo digo en tiempo presente, porque todavía estoy en plena faena. No hay un manual perfecto, ni una receta mágica, pero sí puedo decirte que, aunque es difícil, también es una experiencia que ha transformado mi vida en formas que jamás imaginé.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza me ha regalado tantas alegrías, momentos inolvidables y, sobre todo, crecimiento personal. Y cuando hablo de crecimiento, me refiero a ese que toca el alma: crecer en valores, en paciencia, en amor, y en autoconocimiento. Por eso, quiero compartir contigo este regalo especial, que he llamado "10 Consejos para Ser un Padre Más Efectivo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos consejos no son una lista cerrada ni la verdad absoluta. Estoy segura de que hay muchos más que puedes añadir o quitar según lo que funcione para ti y tu familia. Pero para mí, estos han sido fundamentales. Espero que también te sean útiles y que, al aplicarlos, encuentres más equilibrio, amor y eficacia en tu rol como padre o madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Conecta contigo mismo primero
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Antes de poder liderar y guiar a tus hijos, es crucial conocerte a ti mismo. Tus emociones, creencias y heridas impactan directamente en la crianza. Dedica tiempo a reflexionar y trabajar en ti.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Escucha con atención
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La comunicación no se trata solo de hablar, sino de escuchar. Aprende a entender lo que tus hijos necesitan, no solo con palabras, sino también con su comportamiento y emociones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Establece límites claros y consistentes
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños necesitan estructura para sentirse seguros. Pon límites con amor y firmeza. Recuerda, los límites no son castigos, son herramientas de protección.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Practica el respeto mutuo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Trátalos con respeto y empatía, y enséñales a hacer lo mismo con los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Sé flexible y aprende a adaptarte
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada niño es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. La flexibilidad te ayudará a encontrar estrategias que se adapten a las necesidades de tu hijo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Dedica tiempo de calidad
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Más allá de la cantidad de tiempo, lo importante es la calidad. Apaga el celular, desconecta las distracciones y comparte momentos significativos con tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Celebra los logros y aprende de los errores
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reconoce los esfuerzos y logros de tus hijos, por pequeños que sean. También, enséñales que los errores son oportunidades para aprender y crecer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Fomenta la autonomía
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Permite que tus hijos tomen decisiones adecuadas a su edad. Esto fortalecerá su autoestima y les ayudará a desarrollar responsabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           9. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Mantén una actitud positiva
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza tiene momentos difíciles, pero enfocarte en lo positivo hará que todo sea más llevadero. Celebra las pequeñas victorias y mantén la esperanza en los retos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           10. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Rodéate de apoyo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No tienes que hacerlo todo solo. Busca una comunidad de padres, familiares o amigos que compartan tus valores y te brinden apoyo en esta aventura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espero que estos consejos te sirvan como una pequeña brújula en este hermoso y desafiante camino de la crianza. Recuerda, no se trata de ser perfectos, sino de ser mejores cada día.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y tú, ¿qué consejo añadirías a la lista? Me encantaría leerte. ¡Felices fiestas y que disfrutes cada momento con tus hijos!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa Sainz
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/consejos-para-ser-un-padre-mas-efectivo.jpg" length="110271" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 24 Dec 2024 19:13:39 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El arte de cuidarnos: Más allá del cuerpo</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-arte-de-cuidarnos-mas-alla-del-cuerpo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-arte-de-cuidarnos-mas-alla-del-cuerpo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace un tiempo asistí a una conferencia maravillosa impartida por la psicóloga chilena Pilar Sordo. Uno va a estos eventos, aprende, disfruta y se inspira, pero siempre hay frases que se quedan, que te marcan, que regresan a ti en el momento justo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En algún punto de la charla, Pilar mencionó algo que me resonó profundamente: “Si te quejas porque tienes que cuidarte, imagínate cuidar más de un cuerpo: el físico, el mental y el espiritual.”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy, mientras esperaba en la consulta del médico con una congestión inmensa, recordé esa frase. Llevo días con alergias, problemas para respirar y agotamiento, y me encontré preguntándome: ¿Qué he estado haciendo mal? ¿En qué momento dejé de cuidarme? Porque cuidar solo el cuerpo no es suficiente. Somos un todo, y si una parte de nosotros está descuidada, las demás también lo sienten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero hablarte del autocuidado, de las áreas esenciales en las que debemos trabajar para poder funcionar bien, para vivir mejor, ya seas madre, padre o simplemente alguien que quiere sentirse más pleno y en equilibrio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           1. Cuidar el cuerpo físico &amp;#55356;&amp;#57283;‍♀️&amp;#55357;&amp;#56487;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Tu cuerpo es tu hogar, el lugar que te permite moverte y disfrutar la vida. Pero, ¿cómo lo estás cuidando?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Alimentación consciente: Comer de manera saludable, con alimentos que te nutran y te den energía, no solo por costumbre o ansiedad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Actividad física: No necesitas correr maratones, pero moverte, caminar, estirarte o bailar mejora tu salud y tu estado de ánimo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Descanso y sueño: Dormir bien no es un lujo, es una necesidad para tu cuerpo y mente. Pregúntate: ¿estás priorizando tus horas de descanso?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           2. Cuidar la mente &amp;#55358;&amp;#56800;✨
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La mente es como un jardín: lo que siembras en ella, crecerá. Si llenas tu mente de preocupaciones y pensamientos negativos, eso será lo que coseches.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tiempo para desconectar: Unos minutos de silencio, de lectura o de meditación pueden ayudarte a calmar la mente y a reducir el estrés.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aprender a decir NO: No puedes hacerlo todo. Establecer límites te protege del agotamiento mental.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Nuevos aprendizajes: Desafiar tu mente con nuevos conocimientos, hobbies o reflexiones mantiene tu cerebro activo y tu espíritu entusiasmado.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           3. Cuidar el espíritu &amp;#55357;&amp;#56470;&amp;#55356;&amp;#57151;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El espíritu es la parte más profunda de ti. Cuando descuidamos esta área, sentimos un vacío que el mundo exterior no puede llenar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tiempo para ti: ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que te hiciera feliz? Leer un libro, pintar, escuchar música o simplemente disfrutar un café.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Conexión con algo mayor: Puede ser espiritualidad, naturaleza o simplemente estar presente en el momento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Gratitud y amor propio: Reconocer lo que tienes, lo que eres y lo que has logrado es una manera poderosa de alimentar tu espíritu.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           El autocuidado no es egoísta, es necesario &amp;#55356;&amp;#57119;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Recordar esa frase de Pilar Sordo en la consulta del médico fue como una alerta suave para mí: “Cuidarme no solo es importante, es fundamental.” Porque cuando yo estoy bien, puedo dar lo mejor de mí a mi familia, a mis hijos, a mi trabajo, pero sobre todo, a mí misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Así que hoy te invito a preguntarte:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué área de tu vida estás descuidando?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Qué puedes empezar a hacer hoy para cuidarte mejor?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuidarse no es un acto de lujo ni de egoísmo. Es un acto de amor propio y de respeto hacia ti mismo y hacia las personas que te rodean. Porque para poder dar lo mejor a los demás, primero debemos aprender a darnos lo mejor a nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Y tú? ¿Cómo practicas el autocuidado en tu vida diaria? Me encantaría leerte en los comentarios.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-arte-de-cuidarnos-mas-alla-del-cuerpo.jpg" length="116658" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 17 Dec 2024 07:21:30 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La belleza de la madurez y su impacto en la Crianza</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días navegando por internet, vi una publicidad de Dove sobre los estereotipos de la belleza y la edad. Cuando vi el tema, me detuve porque me resultó muy interesante la invita a reflexionar sobre cómo las expectativas sociales afectan nuestra percepción del envejecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin lugar a duda me resultó interesante porque tengo 38 años y ya cuando me miro al espejo no veo a la chica de 20, ya pinto mis canas que se reproducen por días y ya uso espejuelos para ver de cerca. En la sociedad, los estereotipos sobre las personas mayores tienden a mezclar atributos tanto negativos como positivos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mientras que se les percibe como personas cálidas y cuidadosas, también se asume que son frágiles, olvidadizas y menos competentes. Estos prejuicios, a menudo relacionados con la edad, se profundizan cuando se trata de mujeres mayores, a quienes se les exige ajustarse a normas de belleza que valoran la juventud sobre todo lo demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La campaña de Dove desafía estos estereotipos, mostrando la diversidad de experiencias de mujeres de diferentes edades, etnias y cuerpos, y cómo estas experiencias reflejan los diferentes enfoques sobre el envejecimiento. Las mujeres participantes expresan cómo se sienten acerca de su apariencia y las presiones que enfrentan debido a la expectativa social de mantenerse "jóvenes" físicamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la sociedad, la belleza se ha asociado principalmente con la juventud, por lo que muchas mujeres mayores sienten que se les excluye o incluso se les invisibiliza en los medios de comunicación. Además, la industria de la belleza perpetúa la idea de que el envejecimiento es algo que debe ocultarse, lo que genera inseguridad y disconformidad corporal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este fenómeno también tiene implicaciones profundas en la crianza de los hijos. Como padres y educadores, si nos mantenemos sujetos a estos estereotipos, podemos transmitir sin quererles a nuestros hijos la idea de que el envejecimiento es algo negativo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños observan y absorben los comportamientos y creencias de los adultos a su alrededor, por lo que si una madre o un padre siente vergüenza o miedo del envejecimiento, podría transmitir sin querer a sus hijos la misma visión prejuiciosa sobre la edad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto puede llevar a que los más jóvenes, cuando lleguen a la adultez, también perciban el envejecimiento como algo indeseable o incluso negativo, afectando su bienestar emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es vital entonces crear un ambiente donde se celebre la madurez y el envejecimiento como una etapa natural de la vida. Al hablar abiertamente con nuestros hijos sobre la importancia de aceptar el envejecimiento y respetar a las personas mayores, podemos fomentar una actitud de empatía y aprecio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enseñarles a ver la belleza en la experiencia de vida que trae consigo la edad, y no solo en la apariencia física, les ayudará a construir una visión más equilibrada y respetuosa hacia las generaciones mayores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La campaña de Dove nos muestra que la belleza no tiene edad y que cada etapa de la vida tiene su propia gracia. Al rechazar los estándares de belleza que limitan nuestra percepción del envejecimiento, damos a nuestros hijos el regalo de ver a las personas mayores con respeto, apreciación y amor. Esto no solo empodera a las mujeres mayores, sino que también les enseña a los más jóvenes a valorar a las personas por lo que son, más allá de su aspecto físico. Lo que quiero transmitir no es que debamos renunciar al cuidado de nosotras mismas, al contrario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hacer ejercicio, alimentarnos de manera equilibrada y cuidar nuestra piel son prácticas esenciales para mantenernos saludables y sentirnos bien. Sin embargo, la clave está en hacerlo desde un lugar de bienestar, no desde la presión por cumplir con estándares de belleza impuestos por la sociedad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuidarnos debe ser un acto de amor propio, no una respuesta a una expectativa externa. El bienestar verdadero radica en sentirnos bien con quienes somos en cada etapa de nuestra vida, sin compararnos con ideales inalcanzables. Se trata de honrar nuestro cuerpo, escuchar sus necesidades y nutrirlo de forma que nos permita vivir con energía y alegría, aceptando y abrazando los cambios que la vida trae consigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que, al igual que Dove invita a desafiar los estereotipos sobre el envejecimiento, debemos hacer lo mismo en nuestra crianza. Enseñar a nuestros hijos a cuestionar estos prejuicios y a abrazar todas las etapas de la vida con gratitud es una de las mayores lecciones que podemos impartir. La belleza no está en la juventud eterna, sino en la autenticidad y la sabiduría que ganamos con el tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 10 Dec 2024 17:17:58 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>"Espera a que llegue tu papá…" y otras frases que complican la crianza</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/espera-a-que-llegue-tu-papa-y-otras-frases-que-complican-la-crianza</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/espera-a-que-llegue-tu-papa-y-otras-frases-que-complican-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            - "Espera a que llegue tu papá y te las tendrás que arreglar con él." -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            - "Toda esta situación con el niño es por tu culpa, lo estás malacostumbrando y lo que obtendrás es un niño al que nadie va a soportar." -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza de los hijos… ¡Qué tarea más difícil, ¿verdad? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo es, pero hay cosas que hacemos como madres y padres que, lejos de ayudarnos, terminan complicándolo todo. Por ejemplo, esas dos frases con las que comencé este blog son un clásico. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que soy niña las escucho, y hoy sé muy bien los efectos que tienen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando un niño tiene un comportamiento inadecuado y uno de los padres toma como acción principal anunciarle que se prepare para cuando llegue el otro, el mensaje que está transmitiendo es: "Yo no puedo con esta situación." Esto no solo desacredita a quien lo dice, sino que también debilita la autoridad de ambos padres frente al niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por otro lado, están esas situaciones en las que uno de los padres interviene mientras el otro está corrigiendo, desacreditando su autoridad, y lo peor: ¡delante del niño! Estas dinámicas pueden generar confusión, inseguridad y falta de respeto en los niños hacia ambos padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tipo de frases no solo afectan al niño, sino también a la relación entre los padres. Cuando uno culpa al otro de los comportamientos del hijo, se genera una dinámica de reproche que puede escalar rápidamente. Frases como "Esto es tu culpa porque lo malacostumbras" o "Tú no haces nada para disciplinarlo" suelen desencadenar sentimientos de frustración, resentimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el tiempo, estas dinámicas pueden erosionar la relación de pareja, transformando lo que debería ser una alianza sólida en un campo de batalla constante. La crianza debería ser un esfuerzo en equipo, no una competencia por señalar culpables o imponer puntos de vista.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por otro lado, para el niño, estas dinámicas generan confusión y, en algunos casos, manipulación. Si perciben que hay desacuerdo entre los padres, comenzarán a alinear sus acciones con el progenitor más permisivo. No porque sean "malos," sino porque los niños, naturalmente, buscan el camino de menor resistencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto puede dar lugar a varios problemas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Confusión en los límites:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Los niños necesitan claridad y consistencia en las reglas. Si una figura establece un límite y la otra lo contradice, el niño no sabrá a quién obedecer. Esto puede llevar a comportamientos desafiantes y a la falta de respeto hacia ambos padres.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Dificultades para gestionar la autoridad:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Cuando un niño aprende a aliarse con el padre más permisivo, puede comenzar a ver al otro como el "malo de la película." Esta dinámica no solo crea tensión en la relación entre el niño y el padre percibido como "estricto," sino que también debilita la estructura de respeto y liderazgo en el hogar.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Impacto en su desarrollo emocional:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             La falta de unidad parental puede generar inseguridad emocional en los niños. Los pequeños necesitan sentir que sus padres trabajan juntos como un equipo para brindarles seguridad y guía. Cuando perciben conflictos constantes, pueden desarrollar ansiedad, inseguridad o incluso tendencias manipuladoras para obtener lo que desean.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Tu familia como un equipo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero que te imagines a tu familia como un equipo de fútbol. Cada miembro tiene su rol, y para que el equipo gane, debe trabajar unido. Tiene que haber apoyo mutuo y respeto. En un equipo de fútbol hay un entrenador, pero en tu equipo familiar tal vez haya dos, si estás en pareja. Es fundamental que ambos estén en sintonía para liderar juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando los padres no están alineados, las diferencias se reflejan en los niños. Es natural tener desacuerdos sobre cómo manejar ciertas situaciones, pero esas diferencias deben resolverse en privado. Recuerda: los niños necesitan límites claros y consistentes. Si sienten que pueden dividir a los padres o que alguno no tiene autoridad, las cosas se complicarán para todos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este tema lo traigo hoy porque, hace solo un rato, una mamá me confesó que su esposo siempre la culpaba de la "malcriadez del hijo." Esta situación la hacía sentir mal, y hasta llegar a cuestionarse: ¿Lo estaré haciendo bien?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tú también te has sentido así, quiero que sepas algo: nadie nace sabiendo ser madre o padre. La crianza es un proceso de aprendizaje continuo. Lo importante es ser conscientes de nuestras acciones, reflexionar y buscar maneras de mejorar, siempre con amor y respeto hacia nuestros hijos y hacia nuestra pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Únete a nuestro equipo
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
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  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si sientes que necesitas herramientas para trabajar mejor en equipo con tu pareja o quieres aprender cómo ejercer un liderazgo positivo en la crianza, te invito a unirte a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
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          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . &amp;#55357;&amp;#56562;&amp;#55358;&amp;#56605;
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este espacio compartimos consejos, herramientas y reflexiones para que la crianza sea más llevadera y, sobre todo, para que puedas disfrutar de ese maravilloso proceso de ver crecer a tus hijos. &amp;#55357;&amp;#56469;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
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      &lt;strong&gt;&#xD;
        
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      &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           aquí para unirte al grupo Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y comienza a transformar la dinámica familiar desde hoy. &amp;#55356;&amp;#57119;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/espera-a-que-llegue-tu-papa-y-otras-frases-que-complican-la-crianza.jpg" length="140191" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 03 Dec 2024 14:28:09 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cuando aprendimos a ver a nuestro hijo: La transformación de daniel y el Poder de la crianza consciente</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-aprendimos-a-ver-a-nuestro-hijo-la-transformacion-de-daniel-y-el-poder-de-la-crianza-conscien.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de años de intentarlo, Clara y Luis finalmente vieron su sueño hecho realidad: se convertirían en padres. La noticia llegó como un regalo que había tardado demasiado en llegar. Se imaginaron los primeros pasos, las risas en el jardín, las palabras llenas de curiosidad que llenarían su hogar. Prometieron ser los mejores padres, brindar amor incondicional y darle a su hijo todas las oportunidades que ellos nunca tuvieron.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando nació Daniel, sus vidas cambiaron de inmediato. Era un niño brillante, lleno de energía y con una curiosidad que parecía no tener límites. Sin embargo, a medida que crecía, comenzaron a notar que no se comportaba como esperaban. Mientras otros niños aprendían a escribir sus nombres con rapidez, Daniel se quedaba dibujando hojas y flores con asombroso detalle. Parecía más interesado en las formas y colores de la naturaleza que en las letras y números que les pedían en la escuela.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A medida que las reuniones convocadas por la dirección de la escuela se acumulaban, Clara y Luis comenzaron a sentirse frustrados. Las maestras les hablaban de la falta de concentración de Daniel, de su aparente "desinterés" por las actividades del aula. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Es un buen niño, pero no se adapta al ritmo del grupo," escucharon en más de una ocasión. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En casa, los regaños se hicieron frecuentes. Fueron muchos los dibujos de flores, semillas, raíces y plantas que los padres le rompieron en su cara como muestra de que eso era una pérdida total de tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Concéntrate, Daniel," le decían una y otra vez. "Si no aprendes esto ahora, ¿qué será de ti en el futuro?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando Daniel llegó a quinto grado, Clara y Luis estaban al borde de la frustración. Querían lo mejor para él, pero no entendían por qué las cosas no parecían encajar. Fue entonces cuando apareció la maestra Violeta, recién llegada a la escuela. Desde el primer día, algo en Daniel llamó su atención. Mientras los demás niños leían en silencio, él estaba dibujando algo en su cuaderno con una concentración absoluta. Al acercarse, Violeta vio que no eran garabatos; eran dibujos detallados de hojas y flores, con nombres científicos escritos en los márgenes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de reprenderlo, Violeta decidió observar. Se dio cuenta de que Daniel no era un niño distraído; era un niño profundamente enfocado, pero en cosas diferentes. Notó cómo su mirada se iluminaba cada vez que hablaban de ciencias naturales y cómo, durante los recreos, prefería explorar el pequeño jardín de la escuela en lugar de jugar fútbol con los demás. Intrigada, decidió investigar más.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una tarde, convocó a Clara y Luis a una reunión. "Quiero hablarles sobre Daniel," comenzó, con una sonrisa cálida. Clara y Luis se miraron, preparándose para escuchar otra lista de problemas y quejas sobre el niño. Pero las palabras de Violeta fueron diferentes. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Daniel es un niño excepcional. Tiene un talento natural para observar y entender el mundo natural. En todos mis años como maestra, rara vez he visto un nivel de curiosidad y conocimiento como el suyo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los padres se quedaron en silencio, sorprendidos. "Pero... siempre nos dicen que es distraído, que no presta atención," dijo Luis, incrédulo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Es cierto que a Daniel le cuesta seguir las actividades tradicionales," respondió Violeta. "Pero eso no significa que no esté aprendiendo. Significa que está aprendiendo de una manera diferente, y es nuestra responsabilidad apoyarlo en su camino, en lugar de intentar que se ajuste a un molde que no le corresponde."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa tarde, después de la reunión, Clara salió al jardín buscando a su hijo. Allí estaba Daniel, agachado junto a un pequeño arbusto, observando con detenimiento algo que ella no podía ver. "Mira, mamá," dijo emocionado, sosteniendo una hoja. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Sabías que las hojas suaves como esta ayudan a las plantas a retener agua? Es como si fueran su piel especial." Clara se quedó en silencio, sorprendida por su conocimiento y pasión. ¿Cómo era posible que no se hubieran dado cuenta antes de cuánto amaba Daniel el mundo natural?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa noche, Clara y Luis hablaron por horas. "Quizás no se trata de que Daniel cambie," dijo Clara, con lágrimas en los ojos. "Quizás somos nosotros quienes debemos cambiar cómo lo vemos."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con esta nueva perspectiva, buscaron formas de apoyar a Daniel. Hablaron con su maestra, quien sugirió actividades que aprovecharan su interés por la naturaleza. En casa, comenzaron a salir juntos al campo los fines de semana, le compraron libros sobre plantas y le ayudaron a crear un pequeño jardín. Por primera vez en mucho tiempo, Daniel no sólo parecía feliz, sino también seguro de sí mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el tiempo, su jardín se convirtió en su refugio y su laboratorio. Cada nueva planta que cultivaba le enseñaba una lección sobre paciencia, cuidado y vida. A medida que crecía, también crecía su pasión. Años después, Daniel se convirtió en un renombrado botánico, reconocido por sus investigaciones en conservación y por descubrir especies que ayudaron a salvar ecosistemas en peligro. En cada conferencia que daba, siempre mencionaba a sus padres y a su maestra de quinto grado que fue la primera persona en darse cuenta de su talento y sobre todo, la primera en no juzgarlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            "Mis padres no me obligaron a ser quien no era. Me escucharon, me entendieron y me dieron el espacio para florecer," decía Daniel con gratitud. "Eso es la crianza consciente: no tratar de moldear a un hijo, sino descubrir junto a él quién es y ayudarlo a brillar."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El viaje de Daniel no sólo transformó su vida, sino también la de sus padres. Clara y Luis entendieron que criar a un hijo no es un proyecto que se mide por estándares sociales, sino una oportunidad para aprender y crecer juntos, descubriendo en el camino los talentos únicos que cada niño trae al mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Porque, al final, la verdadera tarea de los padres no es corregir, sino acompañar, cultivar y confiar en que cada semilla florecerá a su manera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
                   
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta historia fue la de Daniel, ¿pero… sabes cuantos niños hay en el mundo que son   criticados, rechazados y humillados por ser de una forma distinta a los demás y no tener a una maestra que se dé cuente y a unos padres que deciden apoyar? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La historia de Daniel es un recordatorio poderoso de que cada niño tiene un potencial único que merece ser visto, cultivado y valorado. A menudo, como padres, podemos perdernos en las expectativas y los desafíos del día a día, olvidando que la crianza es mucho más que corregir y guiar; es un acto de liderazgo. Liderar en casa significa escuchar, observar y tomar decisiones conscientes que ayuden a nuestros hijos a descubrir quiénes son y quiénes pueden llegar a ser.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si esta historia resonó contigo, quiero invitarte a formar parte de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , una comunidad dedicada a empoderar a los padres para que puedan liderar con amor, conciencia y propósito. En nuestra comunidad, aprenderás herramientas prácticas de crianza consciente y liderazgo que transformarán los retos de la crianza en oportunidades para crecer juntos como familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza no es un camino que debamos recorrer solos. Únete a 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            y descubre cómo guiar a tus hijos para que alcancen su máximo potencial, mientras tú también encuentras disfrute y conexión en este maravilloso viaje de ser padre o madre. ¡Estamos aquí para acompañarte!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El enlace para formar parte de nuestra comunidad está aquí. 
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    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 26 Nov 2024 18:18:28 GMT</pubDate>
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    <item>
      <title>La Comunicación en la crianza: El puente hacia una relación significativa</title>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-comunicacion-en-la-crianza-el-puente-hacia-una-relacion-significativa.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza no solo se trata de alimentar, vestir y educar a nuestros hijos; es, en esencia, una conversación constante. Cada palabra que pronunciamos, cada gesto que hacemos, construye puentes o levanta barreras entre nosotros y nuestros hijos. Tony Robbins nos recuerda que la comunicación efectiva comienza con la comprensión de que todos percibimos el mundo de manera diferente. Peggy O'Mara complementa esta idea al recordarnos que nuestras palabras no solo son escuchadas, sino que se convierten en la voz interior de nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La Empatía: Clave para comunicar con propósito
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todos los niños tienen una perspectiva única del mundo. Algunos son más sensibles, otros más independientes. Si deseamos comunicarnos de manera efectiva, debemos tomar un momento para comprender su punto de vista. Esto significa hacer preguntas, observar sus reacciones y escuchar no solo lo que dicen, sino también lo que sienten. Cuando ajustamos nuestra comunicación para alinearla con sus necesidades y percepción, enviamos un mensaje claro: "Te veo, te escucho y te valoro tal como eres."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           El Poder de las palabras
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las palabras que elegimos tienen un impacto profundo y duradero. Si usamos un tono crítico o despectivo, nuestros hijos podrían internalizar esos mensajes como una autoimagen negativa. Por el contrario, palabras de afirmación, respeto y motivación se convierten en una fuente de confianza y seguridad. Al hablar, preguntémonos: ¿Estoy construyendo su autoestima o debilitándola?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, en lugar de decir: "Siempre haces todo mal," podemos decir: "Sé que puedes hacerlo mejor. Vamos a intentarlo juntos." Esta pequeña diferencia cambia completamente el mensaje recibido y fomenta una mentalidad positiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Escuchar: Una herramienta poderosa
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La comunicación no es un monólogo; es un diálogo que requiere tanto hablar como escuchar. Escuchar activamente a nuestros hijos significa darles nuestra atención completa, sin distracciones, validando sus emociones y evitando interrumpir con juicios. Este acto simple fortalece su confianza en nosotros y les enseña que su voz importa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Construyendo una voz interior saludable
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que decimos a nuestros hijos se convierte en la base de su diálogo interno. Un "No eres capaz" puede transformarse en una creencia limitante, mientras que un "Sé que puedes superar esto" fomenta resiliencia y autoconfianza. Cultivar una voz interior positiva es un regalo invaluable que les acompañará toda la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La guía práctica para padres
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para aplicar estos principios en el día a día, aquí tienes algunos pasos simples:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Ponte en sus zapatos:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Antes de responder, reflexiona sobre cómo se sienten.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Elige tus palabras con cuidado:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Usa un lenguaje que inspire y motive.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Sé coherente:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Las acciones refuerzan las palabras. Si dices que amas a tus hijos, muéstralo con tu tiempo y atención.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Haz preguntas abiertas:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             Esto les permite expresar lo que realmente piensan y sienten.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;strong&gt;&#xD;
        
            Práctica la paciencia:
           &#xD;
      &lt;/strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
             La crianza es un proceso continuo y, a menudo, desafiante. No necesitas ser perfecto, solo consciente.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Únete a la conversación
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si este tema resuena contigo y deseas explorar más herramientas para mejorar la comunicación y el liderazgo en la crianza, te invito a que unas a nuestra comunidad de WhatsApp. Aquí compartimos reflexiones, consejos prácticos y estrategias que te ayudarán a disfrutar más de este maravilloso viaje de criar y guiar a tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¡Haz clic
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           aquí
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para unirte a nuestra comunidad!
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-comunicacion-en-la-crianza-el-puente-hacia-una-relacion-significativa.jpg" length="93827" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 19 Nov 2024 07:38:31 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Invitación Especial</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/invitacion-espacial</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/eliza-invitacion-espacial.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde el año 2018, cuando abrí mi centro de cuidado infantil, he tenido el privilegio de relacionarme diariamente con madres y padres que comparten conmigo sus inquietudes, preocupaciones y retos en la crianza de sus hijos. Esta experiencia, sumada a mi vivencia como madre, me llevó a cuestionarme: ¿qué podemos hacer los padres para sentirnos más confiados en nuestra capacidad de influir positivamente en nuestros hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           A lo largo de estos años, he escuchado frases como:
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            "No sé cómo puedes manejar tantos niños, yo no puedo con el mío."
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            "Aquí lo traigo sin zapatos porque no se los quiso poner."
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            "En el centro come de todo, pero en casa solo quiere dulces."
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas situaciones me hicieron reflexionar profundamente. ¿Por qué los niños actúan de una manera en el hogar y de otra en el centro de cuidado infantil? ¿Por qué algunos padres sienten que no tienen control o que no logran influir en sus hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La respuesta la encontré al profundizar en el concepto de 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           liderazgo en la crianza
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Muchas veces, lo que percibimos como “desobediencia” o “falta de respeto” es en realidad una señal de que necesitamos aprender a liderar. No se trata de imponer autoridad, sino de guiar, acompañar y convertirnos en figuras de referencia que nuestros hijos quieran seguir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fue esta realización la que me llevó a certificarme en coaching de liderazgo y en el método de Paternidad Efectiva. No quería sentir que mis hijos no me respetaban o no escuchaban lo que les pedía. Quería ser un ejemplo para ellos y crear una conexión que nos fortaleciera como familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           La importancia del liderazgo en el hogar
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El liderazgo en el hogar no solo nos ayuda a resolver situaciones cotidianas, como que los niños coman saludable o se vistan a tiempo. También nos permite formar personas seguras, autónomas y respetuosas. Cuando los padres lideramos, nuestros hijos perciben estabilidad, claridad y amor, lo cual reduce los conflictos y fortalece la relación familiar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin liderazgo, muchos padres se sienten perdidos, sin recursos para manejar las demandas de la crianza. Pero con las herramientas adecuadas, todo cambia:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Aprendemos a comunicar nuestras expectativas de manera efectiva.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Encontramos estrategias para manejar las emociones y los retos diarios.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desarrollamos la habilidad de influir positivamente en nuestros hijos, desde la empatía y el respeto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           Una invitación para crecer juntos
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por eso, hace más de un año creé una comunidad en WhatsApp donde madres y padres nos acompañamos en este proceso. Juntos, compartimos ideas, recursos y experiencias para desarrollar esta habilidad tan necesaria:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      
           el liderazgo en el hogar.
          &#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;strong&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/strong&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tú también has sentido que necesitas más recursos o herramientas para influir en tus hijos, te invito a unirte a nuestra comunidad. Este es un espacio seguro, lleno de apoyo, donde podemos crecer como padres y como personas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza no tiene que ser una carga pesada. Puede ser una oportunidad para vivir en conexión y aprender juntos, también para convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos y sacar afuera el líder que somos. La crianza implica liderazgo y si desarrollar esa habilidad podrás disfrutar más del maravilloso proceso de ver crecer a tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te unes a nuestra comunidad? Juntos podemos transformar los retos en triunfos. Aquí te comparto el enlace para que unas ahora:
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/eliza-invitacion-espacial.jpg" length="81305" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 12 Nov 2024 15:42:20 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>No tenemos que ser perfectos; Tenemos que ser efectivos y sentirnos suficientes</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/no-tenemos-que-ser-perfectos-tenemos-que-ser-efectivos-y-sentirnos-suficientes.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con un solo clic, tenemos acceso a una cantidad interminable de información sobre todos los aspectos de nuestra vida, desde la crianza hasta el desarrollo personal, la nutrición, la educación y más. Aunque esto puede parecer una gran ventaja, también puede generar una presión abrumadora para ser perfectos en cada uno de estos aspectos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cada día, recibimos mensajes que nos dicen qué hacer y cómo hacerlo: cómo educar mejor a nuestros hijos, cómo ser más productivos, cómo alcanzar la salud ideal. Estos mensajes suelen estar llenos de ideales y, a veces, estándares inalcanzables. Es fácil caer en la trampa de sentir que necesitamos ser perfectos y cumplir con cada consejo y cada expectativa que vemos en redes sociales o en internet. Sin embargo, en esta carrera de perfección, corremos el riesgo de olvidar algo esencial:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           no tenemos que ser perfectos, solo necesitamos ser efectivos y sentirnos suficientes
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La Trampa de la Perfección
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La perfección es un estándar ilusorio. A menudo, intentamos alcanzarla con la esperanza de sentirnos valiosos o de ser buenos padres y líderes, pero en realidad, la perfección es inalcanzable y nos aleja de lo que realmente importa. En la crianza, en especial, no existe una fórmula perfecta, porque cada niño es único y cada familia tiene sus propias circunstancias. Cuando nos enfocamos en ser “perfectos,” perdemos la flexibilidad de adaptarnos y responder a lo que realmente necesita nuestra familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La Importancia de Ser Efectivos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de buscar la perfección, enfoquémonos en la efectividad. Ser efectivos significa tener la capacidad de adaptarnos, de tomar decisiones conscientes y de responder de manera genuina a los retos de la crianza. Es cuestionarnos no solo qué estamos haciendo, sino también cómo y por qué. Ser efectivos implica ajustar nuestras acciones a lo que sabemos que funciona para nuestra familia y nuestras circunstancias, sin sentir la necesidad de cumplir con estándares externos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando somos efectivos en lugar de perfectos, somos capaces de concentrarnos en lo que realmente tiene un impacto en la vida de nuestros hijos y en nuestra propia satisfacción como padres. La efectividad nos permite enfocarnos en los aspectos que realmente mejoran nuestra relación con ellos, y así crear una conexión sólida que nos permite guiarles con empatía y comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sentirnos Suficientes
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Parte del camino para ser efectivos en la crianza también implica sentirnos suficientes. La idea de "sentirnos suficientes" no se trata de conformismo ni de ignorar las áreas en las que podemos mejorar, sino de reconocer que lo que hacemos desde el amor y el compromiso es suficiente. Esto nos da el espacio para ser auténticos y para aceptar nuestras limitaciones sin sentirnos inadecuados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante recordarnos a nosotros mismos que nuestros hijos no necesitan padres perfectos, sino padres presentes, comprensivos y dispuestos a aprender. Sentirnos suficientes no solo nos libera de la carga de la perfección, sino que nos da la oportunidad de enseñar a nuestros hijos a aceptarse a sí mismos tal como son. Nos permite modelar el autocuidado, la autocompasión y la resiliencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enfócate en lo que Realmente Importa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando te sientas abrumado/a por toda la información que tienes a tu alcance, recuerda que ser efectivo es mucho más valioso que ser perfecto. Tómate un momento para conectar contigo mismo/a, con tus valores y con lo que realmente importa para ti y tu familia. Pregúntate: ¿qué es lo que realmente quiero lograr con mis hijos? ¿Qué valores quiero transmitirles? A partir de estas respuestas, podrás decidir qué información aplicar y qué dejar ir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un Ejercicio para Recordar tu Propósito
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como parte de nuestra comunidad de Parents and Leaders, te invito a realizar este breve ejercicio cuando sientas que estás perdiendo la brújula en medio de tanta información:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz una pausa y respira
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Concéntrate en el momento presente y en la conexión que tienes con tu familia.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Escribe tres cosas que estás haciendo bien
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Aprecia tus esfuerzos y reconoce lo que has logrado hasta ahora.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reflexiona sobre tus valores
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : ¿Qué es lo más importante para ti en la crianza? Anótalo y tenlo presente como un recordatorio diario.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Define un solo paso efectivo para hoy
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Haz una acción que refleje tus valores y que te acerque a tus objetivos familiares sin la presión de la perfección.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/"&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , creemos en la importancia de construir una crianza desde el liderazgo y la autenticidad, sin la presión de alcanzar un ideal imposible. Recuerda que no estás solo/a en este camino; somos una comunidad que apoya el crecimiento y la efectividad, valorando cada paso que das como padre o madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que, en lugar de buscar ser el padre o la madre perfecta, sé un padre o madre efectiva. Sé alguien que se siente suficiente, que disfruta de cada momento y que, al final del día, sabe que está dando lo mejor de sí para sus hijos y para sí mismo/a.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/no-tenemos-que-ser-perfectos-tenemos-que-ser-efectivos-y-sentirnos-suficientes.jpg" length="128082" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 05 Nov 2024 18:18:55 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Cómo los límites pueden transformar tus mañanas y tu vida</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/como-los-limites-pueden-transformar-tus-mananas-y-tu-vida</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-los-limites-pueden-transformar-tus-mananas-y-tu-vida.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada mañana era igual. Miraba los minutos del reloj correr, y tenía la sensación de que, en las mañanas, el tiempo avanzaba más rápido solo para molestarme. Los niños, sin embargo, parecían estar en su propio mundo, como si todo ocurriera en cámara lenta. Yo no sé cuántas veces repetía: "¡Apúrense, que vamos a llegar tarde!", "Cómase el desayuno, vístete, dale, no te entretengas". A pesar de mis constantes recordatorios, todo parecía un caos interminable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al dejarlos en la escuela, ya estaba agotada, frustrada y abrumada por la misma rutina caótica que se repetía cada día. Mis mañanas se habían convertido en una batalla constante, y culpaba a mis hijos por la desorganización, las tardanzas y mi irritación. Pero, como descubrí más adelante, cuando un dedo apunta hacia ellos, tres apuntan hacia mi. La realidad era que la falta de límites y estructura en esas mañanas era mi responsabilidad, no la de ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál era el conflicto? Sin lugar a duda, el conflicto provenía de la ausencia de límites. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mis mañanas estaban siendo así de locas porque no había establecido límites claros ni expectativas para mis hijos y, para ser sincera, porque no me estaba haciendo responsable de mi propia organización. Mi deseo era sencillo: quería mañanas tranquilas, en las que todos pudiéramos salir de casa sin gritos ni estrés. Pero, una y otra vez, me encontraba en la misma situación caótica. Ahora te pregunto: ¿Cuál es tu deseo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El descubrimiento: Debía asumir la responsabilidad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La frustración me hizo detenerme y reflexionar. Me di cuenta de que, si quería mañanas diferentes, tenía que hacer algo diferente. Ese fue mi gran descubrimiento: que no podía seguir culpando a mis hijos por mi propio desorden y falta de planificación. Tenía que asumir la responsabilidad de lo que estaba ocurriendo y, sobre todo, tenía que establecer límites claros y consistentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Decidí que cada mañana tendría un horario específico para las actividades: el desayuno, vestirse, preparar las mochilas. Pude detectar que el mayor distractor era la pantalla, cualquiera, la de la TV, la del teléfono o la tableta. Si les permitía usar cualquiera de esos dispositivos electrónicos, fallaba por completo porque los sumía en esa embriagadora estimulación de imágenes de la cual es difícil de salir. Por lo tanto, quedó establecido que no se podía usar la tecnología hasta que no estuvieran listos para irse. Lo asombroso es que fueron capaces de hacerlo, mi deber era mantenerme firme y con lo establecido y junto con sus tabletas y el control del televisor, guardar yo también mi teléfono. Comencé a involucrar a mis hijos, a explicarles las reglas y a hacer que también asumieran pequeñas responsabilidades, adaptadas a sus edades. De esa forma, dejamos de correr detrás del reloj y empezamos a trabajar en equipo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La transformación: Lograr el control y la paz
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cambio no fue inmediato ni perfecto, pero con paciencia, constancia y límites bien establecidos, nuestras mañanas se fueron transformando. ¡Y que bien se siente! No solo logramos ser más puntuales, sino que también recuperamos el disfrute de estar juntos al comienzo el día. Sentir que tengo el control y que mis hijos también se sentían seguros dentro de esa estructura fue un logro enorme. Aprendí que los límites no son solo reglas; son una forma de cuidar, de guiar, de darles a mis hijos la seguridad de saber qué esperar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi propósito: Vivir en paz y ayudar a otros a lograr lo mismo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi propósito es vivir en paz y contribuir a que otros también puedan alcanzar esa sensación de bienestar. Mi camino no ha sido fácil, pero cada paso que doy hacia la responsabilidad y la organización me acerca más a esa paz. Quiero ayudar a otras familias a hacer lo mismo: a encontrar el equilibrio, a transformar el caos en orden, y a disfrutar de la crianza de sus hijos sin tener que sacrificar su tranquilidad. Hoy sé que lo que funcionó para mis mañanas también puede aplicarse a otros aspectos de la vida. Creo firmemente en el mejoramiento humano, en enfocarnos en lo bueno que cada uno tiene para dar y en el poder de la conexión y las relaciones humanas. Estoy aquí para compartir esta visión porque creo que, al ayudarnos a mejorar y establecer límites claros, no solo transformamos nuestro entorno, sino que también creamos familias más felices y conectadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enfrentando los retos: Asumiendo la responsabilidad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo enfrento los desafíos? Asumiendo la responsabilidad de mis actos. Dejé de culpar al mundo y empecé a preguntarme qué estaba en mis manos cambiar y qué debía aceptar. Comprendí que no podía controlar las emociones de mis hijos, pero sí podía controlar cómo yo reaccionaba ante ellas. Y eso, queridos padres, es lo que los límites nos permiten hacer: nos ayudan a responder de manera consciente, en lugar de reaccionar impulsivamente. Nos permiten ser responsables de nuestras acciones y ofrecerles a nuestros hijos un entorno seguro y predecible donde puedan crecer y desarrollarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La invitación: Aprender a establecer límites para evitar conflictos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy, quiero invitarte a que explores conmigo la importancia de los límites. Te aseguro que establecer límites claros no es una tarea fácil, pero es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti y por tus hijos. Vamos a aprender juntos cómo establecer límites de manera firme y respetuosa, para que la crianza deje de ser un campo de batalla y se convierta en un camino lleno de conexión y crecimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del programa “Parents and Leaders” 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-los-limites-pueden-transformar-tus-mananas-y-tu-vida.jpg" length="100037" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 29 Oct 2024 12:49:27 GMT</pubDate>
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      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Emociones y Responsabilidad: Aprender a separar lo que sentimos de cómo actuamos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/emociones-y-responsabilidad-aprender-a-separar-lo-que-sentimos-de-como-actuamos</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/familia-eliza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -“
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Le repetí tantas veces que apagara la TV y que se bañara, y como no me hizo caso, le grité enojada que era un irrespetuoso y de un tirón le arrebaté el control de la mano y lo lancé al suelo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta escena refleja una situación que muchas madres y padres han experimentado. Todos tenemos esos momentos en los que nuestras emociones nos superan, y sentimos que perdemos el control, nos enojemos, gritemos, nos frustramos y, a veces, hasta ofendamos. Las emociones pueden ser como un fuego que se prende de repente, haciendo que erupcionemos como un volcán.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sin embargo, hay algo importante que debemos considerar:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           la responsabilidad emocional
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A menudo escucho a personas justificar comportamientos impulsivos o hirientes diciendo: "Es que soy humano", "No pude evitarlo" o "Es normal reaccionar así cuando estoy enojado/a". No hace falta ir muy lejos, yo misma he usado esas excusas en el pasado. Pero algo que he aprendido en este recorrido de la vida es que, aunque nuestras emociones son válidas, nuestras acciones no siempre lo son.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La Importancia de la Responsabilidad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Un día, entendí que la responsabilidad no es simplemente asumir la culpa por lo que hacemos, sino más bien,
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           la habilidad de responder adecuadamente ante las situaciones que se nos presentan
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . En otras palabras, es ser consciente de nuestras emociones y decidir cómo actuar frente a ellas. Desde que tuve esta comprensión, me di cuenta de que no estaba siendo completamente responsable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sentir enojo, frustración, tristeza o incluso miedo, es natural.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Todas las emociones son válidas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , no son ni buenas ni malas, simplemente existen. Pero nuestros comportamientos, que son la forma en que elegimos actuar cuando esas emociones se apoderan de nosotros, eso sí puede marcar la diferencia entre construir relaciones sanas o dañarlas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Emociones Válidas, Comportamientos no Siempre
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante que empecemos a hacer esta distinción clara en nuestras vidas. Aquí algunos ejemplos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es válido sentir enojo: Es completamente normal enojarse cuando las cosas no salen como queremos o cuando sentimos que se nos falta al respeto. Pero lo que no es válido es permitir que ese enojo nos lleve a gritar, insultar o hacer daño a los demás.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es válido sentir dolor: Todos pasamos por momentos de dolor emocional, y tenemos derecho a sentirlo y procesarlo. Pero no es válido usar ese dolor como excusa para tratar mal a quienes nos rodean o para herir a otros.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Es válido sentir desconfianza: La desconfianza puede surgir de experiencias pasadas, y es natural sentirla. Pero no es válido permitir que esa desconfianza se convierta en control excesivo o en acusaciones sin fundamento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Separar Emociones de Comportamientos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Puede resultar complicado, pero la vida puede ser más rica y significativa si logramos hacerlo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser emocionalmente responsable implica reconocer y validar nuestras emociones sin dejar que dicten nuestras acciones
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Significa que, aunque no tengamos control sobre lo que sentimos en el momento, sí tenemos la posibilidad de decidir cómo vamos a responder ante esos sentimientos. Yo diría que en eso consiste nuestra libertad, la única que tenemos, la de elegir como actuar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No se trata de reprimir nuestras emociones o de negarlas, sino de
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           aprender a manejarlas de manera que no causen daño a quienes amamos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , ni a nosotros mismos. Es un proceso que requiere tiempo, paciencia y, sobre todo, práctica. Pero la buena noticia es que cada vez que decidimos responder de forma más consciente, estamos dando un paso hacia adelante para mejorar nuestras relaciones y nuestra propia paz interior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ejercer el Control en Nuestras Reacciones
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No siempre podemos prever cuándo nos sentiremos enojados, ansiosos o tristes. Las emociones aparecen de manera inesperada, a veces sin razón aparente. Pero sí podemos trabajar en controlar cómo reaccionamos ante ellas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese control es nuestra responsabilidad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , y no hay excusa que justifique el daño que podamos causar al no saber gestionar nuestras emociones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí algunos pasos que pueden ayudarte a tomar el control de tus reacciones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reconoce la emoción
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Date permiso para sentir lo que estás sintiendo. Dilo en voz alta si es necesario: "Estoy enojado/a", "Estoy triste", "Me siento frustrado/a". Nombrar la emoción es el primer paso para gestionarla.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz una pausa antes de actuar
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Respira profundamente, cuenta hasta diez, aléjate por un momento si es necesario. Esta pausa puede marcar la diferencia entre una reacción impulsiva y una respuesta reflexiva.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Busca el origen de tu emoción
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Pregúntate por qué te sientes así. ¿Es realmente la situación actual la que te está causando este enojo, o hay algo más detrás? A veces, las emociones intensas son el resultado de situaciones acumuladas o heridas no sanadas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Elige cómo quieres responder
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Esta es tu oportunidad para ser responsable, esa es tu mejor manera de ser libre. En lugar de dejar que la emoción te controle, decide qué acción tomarás que refleje tus valores y respete a los demás.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Poder de la Responsabilidad Emocional
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprender a manejar nuestras emociones y a ser responsables con nuestras reacciones es una habilidad fundamental, no solo para nuestra vida personal, sino también para quienes nos rodean. Como padres, como compañeros, como amigos, tenemos el poder de influir en el ambiente emocional que nos rodea. Al tomar responsabilidad de nuestras propias emociones y comportamientos, podemos construir relaciones más saludables, basadas en el respeto y la comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se trata de ser perfectos, sino de ser conscientes y de esforzarnos por hacerlo mejor cada día. Porque al final, nuestra capacidad para gestionar nuestras emociones y responder adecuadamente es lo que nos define como seres humanos y es lo que enseñará a nuestros hijos a hacer lo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/familia-eliza.jpg" length="123042" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 22 Oct 2024 08:13:45 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Los dos “terribles años”: Entendiendo el comportamiento Infantil a través del cerebro</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/los-dos-terribles-anos-entendiendo-el-comportamiento-infantil-a-traves-del-cerebro</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/los-dos-terribles-anos-entendiendo-el-comportamiento-infantil-a-traves-del-cerebro.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Atreves de la historia, padres, maestros, científicos y filósofos veían a los niños pequeños como incompetentes. Hace no muchos años atrás, se creía que los niños pequeños eran criaturas que tenían un rol pasivo en su desarrollo, pero el paso del tiempo y los estudios realizados sobre esta etapa han demostrado que los niños desde su nacimiento son muy activos en su propio proceso de desarrollo, pero sin lugar a duda, con la guía y el apoyo indispensable de los padres. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La etapa de los dos años es un periodo fascinante y desafiante en el desarrollo de nuestros hijos. Durante estos años, los niños experimentan un crecimiento emocional y cognitivo significativo, pero también pueden mostrarse desafiantes a medida que comienzan a explorar su autonomía y a afirmar su personalidad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los carritos de juguete en el inodoro, las paredes pintadas, los gritos por no amarrase en la sillita del carro, las pataletas porque no quiere bañarse, pero también porque luego no quiere salir de la bañadera, el frijol que se puso en el hueco de la nariz y la mordida en la espalda que le dio a la prima por no querer compartir un juguete. La lista puede ser interminable y justo esa lista interminable es la que nos hace contar las horas para que llegue el momento de verlo dormidito en su cama. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y claro, después todo lo que tenemos que cargas por estos pensamientos. ¿Seré una mala madre?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Respuesta rotunda: NOOO
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vayamos por parte porque quiero que entiendas esto. Los bebés se desarrollen a ritmos diferentes. Seguro que has sentido un gran orgullo cuando tu pequeño hace algo por primera vez. Es un momento lleno de alegría y emoción: “¡Mi bebé caminó a los 11 meses!” o “¡Mi niña hablaba como una lora al año y medio!” Estos logros son motivo de celebración, y como padres, es completamente normal sentir ese orgullo. Pero ¿qué sucede cuando el desarrollo de tu niño parece ir más lento en comparación con sus compañeros? ¿Qué pasa cuando sientes que se comporta de manera diferente o que está atrasado en algunas áreas del desarrollo? ¿Qué pasa si alguien o tu mimo como padre piensas que es un “malcriado que llora por todo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La verdad es que esta experiencia puede generar sentimientos de preocupación y ansiedad. Nosotros, como seres humanos, hemos sido moldeados por cuestiones culturales y costumbristas, lo que nos lleva a encajar todo en un esquema, en una “cajita” predefinida. Cuando el comportamiento, la actitud o las características de un niño no encajan bien en ese esquema, nos cuesta aceptarlo y nos sentimos perdidos. En la crianza, esto se manifiesta en la idea de que un “buen niño” o “buena niña” no debería llorar, no debería decir “no”, debería ser amable y debería ir a la guardería contento, despidiéndose de sus padres con una sonrisa y saludando a todos los adultos que se le cruzan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, pensar de esta manera puede llenarnos de frustración, porque estas características ideales pueden estar muy lejos de la realidad que viven muchos niños. Esta visión rígida de cómo debería ser un niño puede llevarnos a desestimar sus verdaderas necesidades emocionales y su individualidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí es donde entra en juego la importancia de entender el cerebro en esta etapa de los “terribles dos años”, un periodo que a menudo trae consigo tantos conflictos y frustraciones con nuestros hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es probable que ya sepas que nuestro cerebro está dividido en diferentes áreas, cada una encargada de funciones específicas en nuestro organismo y nuestra psicología. Es fundamental comprender que la parte más primitiva del cerebro, que se ocupa de los instintos básicos y la supervivencia, es la que está más desarrollada en los niños pequeños. Esta parte del cerebro se conoce como el cerebro reptiliano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En los niños, el cerebro reptiliano predomina, lo que significa que su comportamiento tiende a basarse más en instintos que en razonamientos lógicos. Esto puede dar lugar a explosiones emocionales que, desde la perspectiva de los adultos, parecen desproporcionadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, imagina a un niño gritando en medio de la noche porque quiere dormir con sus padres. Este llanto intenso no es una forma de manipulación, sino simplemente su manera de expresar un deseo genuino. Llorar es la única forma que conocen para comunicar lo que quieren, especialmente si han aprendido por experiencia que este comportamiento les ha funcionado en el pasado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Según Lavelli y Fogel (2013), la comunicación emocional se convierte en un vehículo a través del cual los niños no solo aprenden a reconocer sus propios sentimientos, sino también a interpretar y empatizar con las emociones de quienes los rodean. A medida que los niños se relacionan con sus cuidadores, empiezan a captar las sutilezas de la comunicación no verbal, como los gestos, las expresiones faciales y el tono de voz, que son esenciales para entender cómo se sienten los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo es tu tuno de voz ante una pataleta de tu hijo o hija?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo son tus expresiones faciales ante una patela o un “no quiero”?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como he mencionado en otras ocasiones, la calma es nuestra mejor aliada. La naturaleza del niño pequeño es expresar sus deseos a gritos. Durante esta etapa, los niños están en busca de autonomía y explorando límites. Su desarrollo del lenguaje aún está en proceso, lo que a menudo genera frustración cuando no pueden comunicar lo que desean. Esta frustración es una de las razones por las que se producen las pataletas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, en algunos casos, decir "no" puede ser una estrategia para llamar la atención. Si sienten que no están recibiendo suficiente atención, pueden recurrir al "no" para provocar una reacción de los adultos. Es importante recordar que los niños también aprenden a través de la observación. Si ven que los adultos utilizan la palabra "no" en determinadas situaciones, es probable que imiten este comportamiento en su propia comunicación. Me atrevo a decir que quizás la palabra “no” sea la que más escucha durante el día: no te metas eso a boca, no te subas ahí que te puedes caer, no toques eso que no es un juguete, no puedo ahora que estoy cocinando etc… por lo tanto, lo más normal es que diga no para todo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿cuál es mi sugerencia? Aquí te la dejo en pasos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Acepta que los berrinches y las pataletas son naturales
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Estas reacciones son parte del desarrollo de los niños pequeños, y no puedes cambiarlas. Lo único que puedes modificar es tu actitud ante estas situaciones desafiantes.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mantén la calma y muestra empatía
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Es fundamental recordar que ser empático no significa renunciar a poner límites. Puedes ser comprensivo sin perder tu autoridad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Sé un modelo a seguir
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Piensa en cómo regulas tu propio enojo. Los niños aprenden observando, así que tu comportamiento será su guía.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Dedica tiempo a ti mismo
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Regálate un momento a solas cada día, aunque sea solo 15 minutos, para reconectar contigo y atender tus propias necesidades.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            No te enganches
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Esto significa que no debes entrar en una pelea con tu hijo o hija de dos, tres o cuatro años. Recuerda, tú eres el adulto. Por ejemplo, si llegas a casa con tu hija y empieza a llorar en las escaleras porque no quiere entrar, toma un momento para reflexionar. Pregúntate:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Por qué no querrá entrar en casa?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Tal vez ha notado que me concentro en las tareas y no le presto atención?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Querrá jugar un rato afuera conmigo?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Luego, puedes descartar ideas y probar distintas soluciones. Cárgala y dile: “Vamos a entrar y después jugaremos”. Hazlo, aunque sea solo por 10 minutos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si al día siguiente vuelve a llorar, vuelve a cargarla y dile: “Nos vamos a cambiar de ropa y luego saldremos a jugar un rato”. Si repite el llanto, simplemente di con una voz muy calmada: “Sé que no quieres entrar, ven, mamá te acompaña”. En este momento, evita dar explicaciones. No trates de que entienda, solo dale un momento para que llore y tu tarea es mantener la calma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el tiempo, al no armar un alboroto ante los berrinches o los "no", esos comportamientos irán desapareciendo poco a poco y esto sucederá porque le estarás enseñando una habilidad muy poderosa: el autocontrol y la capacidad de mantener la calma en situaciones difíciles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tienes preguntas al respecto, no dudes en escribirnos al siguiente correo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           info@parentsandleaders.com
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 15 Oct 2024 20:27:55 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cuando los padres minimizan las emociones de sus hijos: Una reflexión</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La escena era clara: la niña trataba desesperadamente de justificar su comportamiento. En su rostro se distinguía una mezcla de emociones que la hacían parecer mayor de lo que realmente era. La frustración le fruncía el ceño, el enojo endurecía su expresión, y la decepción comenzaba a humedecer sus ojos con lágrimas que no tardarían en brotar. Mientras ella intentaba, una vez más, que su madre la comprendiera, algo fundamental estaba sucediendo al otro lado de la conversación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La madre, también con una mezcla de emociones, estaba inmersa en su propio dolor y frustración. Lamentaba que su hija, desde su perspectiva, fuera tan desconsiderada, tan incapaz de pensar en los demás. En lugar de ver la situación desde los ojos de su hija, la madre estaba completamente enfocada en cómo su hija la hacía sentir a ella: enfadada, impaciente, herida. En su mente, su hija estaba arruinando su día, agotando su energía, haciéndola sentir una víctima de la situación. Las palabras salían sin filtro: “Siempre logras que pierda la paciencia”, “No piensas en nadie más que en ti”, “Tu comportamiento me está agotando”. Sin darse cuenta, la madre había caído en el papel de víctima, un papel que nunca nos sienta bien, pero que, tristemente, adoptamos muchas veces como padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Lo más importante de esta historia se estaba escapando. Las preguntas claves que la madre no estaba haciendo eran:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué mi hija está actuando así? ¿Cómo se siente mi hija con lo que ha hecho?, o ¿Cómo puedo ayudarla a entender y manejar esas emociones?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La madre estaba más enfocada en cómo el comportamiento de su hija la afectaba a ella misma.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces hemos hecho esto? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Círculo Vicioso de Minimizar las Emociones de los Hijos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Este tipo de situaciones se repiten en muchos hogares. Como padres, muchas veces nos sentimos tan abrumados por las demandas del día a día que perdemos la perspectiva y olvidamos una parte esencial de la crianza:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           nuestros hijos también tienen emociones complejas, a menudo más de las que podemos imaginar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . En lugar de validar sus sentimientos y ayudarles a comprenderlos, es común que les exijamos que se enfoquen en cómo nos hacen sentir a nosotros. Esto crea un círculo vicioso: el niño siente que no se le escucha, y en lugar de aprender a lidiar con sus emociones, se siente incomprendido, lo que puede aumentar su frustración y exacerbar el comportamiento que intentamos corregir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cuando un niño está atravesando una tormenta emocional, la validación de sus sentimientos es clave. No significa aceptar su mal comportamiento, pero sí implica
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           escuchar antes de reaccionar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Cuando minimizamos o ignoramos las emociones de nuestros hijos, les estamos enseñando que sus sentimientos no son importantes, o peor aún, que deben reprimirlos para no incomodar a los demás. Este tipo de dinámicas pueden llevar a que, en el futuro, nuestros hijos tengan dificultades para manejar sus emociones o para expresarlas de manera saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo Cambiar el Enfoque?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En lugar de centrarnos en cómo nos afecta el comportamiento de nuestros hijos, debemos preguntarnos:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué está pasando dentro de mi hijo?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz una pausa antes de reaccionar
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Cuando te sientas frustrado por el comportamiento de tu hijo, tómate un momento para respirar y reflexionar. Pregúntate: ¿Por qué está actuando así? ¿Qué necesita en este momento?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Valida sus emociones
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : Decir frases como “Entiendo que estás enojado” o “Sé que te sientes frustrado” puede ayudar a que tu hijo se sienta escuchado. Una vez que sepa que comprendes su sentimiento, será más fácil guiarlo hacia una solución.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Cambia el enfoque de víctima a apoyo emocional
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            : En lugar de decirle a tu hijo cómo te está haciendo sentir, pregúntale: “¿Cómo te sientes tú con lo que ha pasado? ¿Cómo puedo ayudarte a solucionarlo?” Esto abre la puerta al diálogo y les enseña a gestionar sus emociones de manera más saludable.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enseñar a nuestros hijos a lidiar con sus emociones
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Criar a un niño no es solo enseñarle a comportarse bien, sino también enseñarle a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           entender sus emociones y cómo gestionarlas de manera positiva
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Si como padres siempre nos enfocamos en cómo su comportamiento nos afecta a nosotros, estaremos perdiendo la oportunidad de ayudarlos a convertirse en adultos emocionalmente inteligentes y responsables. Debemos recordar que nuestros hijos están aprendiendo a navegar el mundo, y parte de ese proceso es aprender a navegar sus emociones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando nos detenemos a escuchar y validar sus sentimientos, no solo estamos fomentando una comunicación más abierta, sino también creando un espacio seguro para que nuestros hijos se sientan comprendidos y apoyados. Y ese es uno de los mayores regalos que podemos darles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda esto, cuando sean jóvenes, cosecharás lo que cultivaste en la infancia. Si cuando era niño lo culpabas de hacerte sentir mal o lo alejabas por su comportamiento, a sus 16 o 17 años ya habrá entendido que cerca de ti no encontrará apoyo ni consuelo, por lo que serás la última persona en enterarse de sus problemas. Sé que no quieres eso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-los-padres-minimizan-las-emociones-de-sus-hijos-una-reflexion.jpg" length="80974" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 08 Oct 2024 19:57:31 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La importancia de hacer un reframe en la crianza</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-importancia-de-hacer-un-reframe-en-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza es un camino lleno de desafíos y alegrías, pero muchas veces las ideas que tenemos sobre lo que significa ser un buen padre o madre pueden convertirse en obstáculos para disfrutar el proceso. Aquí es donde entra en juego el reframing.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es el reframing?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           reframing
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            , o reestructuración, es la capacidad de cambiar la perspectiva con la que interpretamos una situación. En vez de aferrarnos a una idea fija de cómo deberían ser las cosas, el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           reframing
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            nos permite observar desde un nuevo ángulo, lo que nos abre la puerta a nuevas formas de abordar los desafíos. Muchas veces, en la crianza, nos sentimos atrapados en patrones de comportamiento que creemos correctos, porque así nos educaron o porque es lo que esperamos de nosotros mismos como padres. Sin embargo, estos patrones no siempre funcionan en la realidad actual.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces nos encontramos en situaciones problemáticas con nuestros hijos? Es posible que sintamos que no nos escuchan, que no siguen las reglas o que desafían nuestra autoridad. Pero si nos detenemos a reflexionar, muchas de estas dificultades surgen no solo del comportamiento del niño, sino también de lo aferrados que estamos como madres y padres a ciertas ideas que ya no son útiles. Quizás insistimos en mantener la misma forma de disciplina que usamos cuando eran más pequeños, o aplicamos reglas que no se adaptan a su etapa actual de desarrollo. Y aunque esos enfoques ya no son efectivos, seguimos usándolos, esperando un resultado diferente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           reframing
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            nos invita a cuestionar esas ideas fijas. En lugar de insistir en que "deberían" comportarse de cierta manera o que "deberíamos" ser padres perfectos, podemos preguntarnos: ¿Qué está sucediendo realmente aquí? ¿Cómo puedo ver esta situación desde otra perspectiva? Quizás el problema no es que mi hijo no me escucha, sino que está buscando mayor independencia y necesita que yo ajuste mi enfoque. Cambiar esa percepción no solo reduce la frustración, sino que también nos permite encontrar soluciones más alineadas con las necesidades de nuestros hijos y nuestras propias expectativas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la crianza, nuestros hábitos mentales y emocionales a menudo determinan cómo reaccionamos a los comportamientos de nuestros hijos. Por ejemplo, si consideramos que ser buenos padres significa tener todo bajo control y que los niños deben hacer lo que se les dice sin cuestionar, podemos caer en la frustración y la culpa cuando esto no sucede. Aquí es donde el reframing puede cambiar la historia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un ejemplo práctico
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pensemos en algo tan simple como vestir a nuestros hijos. Cuando son pequeños, les ponemos la ropa cada mañana por costumbre, porque es más rápido y fácil para nosotros. Sin embargo, al llegar el momento de fomentar su independencia, este hábito se convierte en una barrera. Tanto nosotros como nuestros hijos esperamos que sigamos haciéndolo, pero si reestructuramos la situación, podemos ver que esta es una oportunidad para enseñarles a ser más autónomos. El cambio de perspectiva nos permite ser pacientes, entender que, aunque tome más tiempo, estamos construyendo habilidades valiosas para su desarrollo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cómo aplicar el reframing en la crianza
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El primer paso para aplicar el reframing es ser conscientes de nuestras creencias y hábitos. Pregúntate: ¿Qué ideas tengo sobre la crianza que podrían estar impidiéndome disfrutar más del proceso? ¿Cómo puedo ver los desafíos desde una perspectiva diferente? Una vez que identificamos estas creencias, es más fácil reformularlas y encontrar nuevas formas de actuar ante los retos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda que cambiar no es inmediato. Requiere práctica y paciencia, pero al hacerlo, estarás ayudando a tus hijos a crecer en un ambiente más consciente y positivo, y te estarás liberando de las expectativas rígidas que muchas veces nos autoimponemos como padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-importancia-de-hacer-un-reframe-en-la-crianza.jpg" length="94885" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 01 Oct 2024 13:09:33 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo se alcanza el éxito?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/como-se-alcanza-el-exito</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3:15 de la madrugada. Abrí los ojos, sorprendida por lo que acababa de ocurrir en mi cabeza. Fue uno de esos momentos de '¡WOW!'.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa tarde había estado estudiando para la certificación en liderazgo en la que me inscribí hace unos meses. Entre los muchos textos que leí, una frase de Albert Einstein se quedó resonando en mi mente con fuerza: "Si no puedes explicarlo de manera sencilla, no lo entiendes lo suficiente."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta frase me impactó profundamente, porque justo el día anterior había estado filosofando sobre el éxito. Me preguntaba: ¿Cómo se alcanza el éxito? Pero las respuestas que me daba eran largas, complicadas y algo superficiales. Así que, cuando me topé con esa cita de Einstein, fue como si me dijera directamente: 'Elisa, tú no has entendido realmente el éxito.'
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa frase se quedó conmigo, penetrando en lo más profundo de mi inconsciente, y fue lo que me despertó a las 3:15 de la madrugada, iluminada por una nueva comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El éxito, en su esencia, no es más que una consecuencia. Es el resultado de lo que damos a los demás. Así de simple. Al despertar, me di cuenta de que el éxito no se mide por lo que logramos o acumulamos, sino por cuánto hemos dado. Y me hice una pregunta clave: ¿Has dado lo suficiente, Elisa?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sentada en la oscuridad de mi habitación, con esa pregunta rondando en mi mente, todo cobró sentido. Es la ley de la reciprocidad: lo que tengo hoy es fruto de todo lo que he hecho, lo que he pensado, estudiado y, sobre todo, de lo que he dado. Si quiero más, simplemente tengo que dar más. No más en términos de esfuerzo desmedido o sacrificio ciego, sino en términos de valor, dedicación y propósito.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este principio, me di cuenta, es totalmente aplicable a la crianza también. Si quiero ser exitosa como madre, entonces el éxito se traduce en algo mucho más profundo que logros materiales. El éxito en la crianza significa formar hijos responsables, respetuosos, honestos, empáticos, capaces y autónomos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo se logra eso? Dando. No cosas materiales, sino tiempo, dedicación, consistencia, paciencia, empatía, liderazgo, respeto y, por supuesto, amor. Todo lo que deseamos ver en nuestros hijos, debemos darlo primero.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La realidad es que, como seres humanos, a menudo queremos ser exitosos sin estar dispuestos a pagar el precio. Pero la naturaleza es sabia: una planta no da frutos sin suficiente agua y sol. De la misma manera, no podemos esperar resultados si no hemos invertido lo necesario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es cierto, puede haber personas con mucho dinero que no han dado mucho, pero el dinero no es sinónimo de éxito. El éxito verdadero no está en tener, sino en ser. No se trata de acumular bienes, sino de construir una vida llena de propósito, de contribuir, de dar lo mejor de nosotros al mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así que, hoy te invito a hacerte esta pregunta: ¿Estoy dando lo suficiente para recibir el éxito que deseo? Recuerda que el éxito no es una medalla que se cuelga en el pecho, ni una cuenta bancaria que crece. El éxito es paz interior, abundancia emocional, agradecimiento y la certeza de que estamos aportando algo valioso a nuestra familia, a la sociedad, y al mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 24 Sep 2024 14:53:59 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo criar niños seguros y competentes?</title>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-criar-ninos-seguros-y-competentes.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Ojalá tuviera la fórmula mágica! Me haría millonaria porque, sinceramente, no conozco a un padre o madre que no desee tener hijos seguros de sí mismos y competentes en la vida. Pero la verdad es que no existe una única fórmula infalible para lograrlo. Sin embargo, lo que sí tengo son algunas estrategias basadas en estudios que han demostrado ser efectivas, y hoy quiero compartirlas contigo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando era más joven, solía decir que quería cambiar el mundo. Tenía esa convicción ardiente de que podía hacer una diferencia a gran escala. Sin embargo, a medida que fui creciendo, me di cuenta de lo complejo que es tratar de cambiar el mundo entero. Estaba mirando el panorama en su totalidad, y parecía una tarea imposible. Pero con el tiempo, aprendí a centrarme en algo mucho más cercano y accesible: mi casa, mi familia, mi comunidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahí fue cuando entendí que sí era capaz de hacer cambios reales y significativos. Y desde entonces, ese ha sido mi enfoque: cambiar el mundo, sí, pero comenzando por mi entorno más cercano. Hoy te hablo de esto porque esta es mi manera de aportar y generar un cambio positivo: compartir contigo las herramientas y recursos que pueden ayudarte a criar hijos seguros y competentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estrategias para criar niños seguros y competentes
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar la confianza desde pequeños
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La confianza no es algo que se desarrolla de la noche a la mañana. Requiere tiempo y, sobre todo, un entorno donde los niños se sientan amados, apoyados y aceptados tal como son. Aplaude sus logros, grandes y pequeños, y permíteles equivocarse sin miedo al juicio. La confianza nace de la aceptación y la comprensión de que los errores son parte del proceso de aprendizaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Brindarles responsabilidades adecuadas a su edad
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No se puede esperar que un niño sea competente si nunca ha tenido la oportunidad de asumir responsabilidades. Desde pequeños, dales pequeñas tareas que los hagan sentir útiles y parte del funcionamiento del hogar. Cuando sienten que contribuyen, su autoestima crece, y eso los ayuda a volverse más competentes con el tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establecer límites claros y consistentes
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los límites no solo ayudan a mantener el orden, sino que también proporcionan seguridad. Los niños se sienten más seguros cuando saben lo que se espera de ellos y las consecuencias de no cumplir con esas expectativas. Ser firme pero cariñoso a la hora de establecer reglas les enseña a entender el equilibrio entre libertad y responsabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Predicar con el ejemplo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Si queremos criar hijos seguros y competentes, debemos modelar ese comportamiento. Mostrar seguridad en nuestras decisiones, asumir la responsabilidad de nuestros errores y mantener una actitud positiva frente a los desafíos es la mejor manera de enseñarles a hacer lo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enseñarles a gestionar sus emociones
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser competente no solo significa tener habilidades prácticas, sino también emocionales. Ayudar a nuestros hijos a identificar y gestionar sus emociones desde temprana edad es esencial para su bienestar emocional. Escúchalos cuando estén frustrados o tristes, y enséñales técnicas para regular esas emociones, como la respiración profunda o el uso de palabras para expresar lo que sienten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cambiando el mundo, un niño a la vez
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A través de estas estrategias, podemos empezar a criar niños que no solo sean competentes en lo que hacen, sino también seguros de quienes son. Mi deseo de cambiar el mundo sigue vivo, pero ahora lo hago a través de la crianza, comenzando con mi familia, mi comunidad, y compartiendo estas ideas contigo. Porque si cada uno de nosotros pone su granito de arena en la crianza de seres humanos más seguros y competentes, estaremos construyendo un futuro mejor, paso a paso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-criar-ninos-seguros-y-competentes.jpg" length="61158" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 17 Sep 2024 13:28:26 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Criando adolescentes responsables</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/criando-adolescentes-responsables</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/criando-adolescentes-responsables.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Mi hijo adolescente se cree adulto para algunas cosas, pero en otras áreas me recuerda cuando tenía cinco años". 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Mi hija muestra una actitud de mujer adulta porque quiere usar maquillaje y estar a la moda, pero es muy irresponsable". 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos son solo dos ejemplos, de los muchos comentarios que padres comparten conmigo. Cuando se trata de adolescentes, la lista de quejas puede ser larga y generalmente esas quejas vienen cargadas de emociones tales como: enojo, tristeza y, sobre todo, preocupación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Quieres saber cuál es la palabra que más se repite en las conversaciones con madres y padres sobre sus hijos adolescentes? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Irresponsable
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta etiqueta es la que más escucho y la que parece consumir a los padres en una preocupación constante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es común pensar que con la madurez debería llegar también la responsabilidad. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto porque la responsabilidad es una habilidad que se debe desarrollar, y nosotros, como padres, jugamos un papel crucial en esta tarea.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué los Adolescentes Parecen Irresponsables?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ol&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Desarrollo Cerebral: Los cerebros adolescentes están aún en desarrollo, especialmente en las áreas que gobiernan el autocontrol, el juicio y la planificación. Esto significa que su capacidad para manejar responsabilidades consistentemente puede ser limitada no por una falta de voluntad, sino por una limitación biológica.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Experiencia y Aprendizaje: La responsabilidad se aprende a través de la experiencia. Los adolescentes aún están acumulando estas experiencias y a menudo necesitan cometer errores para aprender de ellos. Como padres, es importante que proporcionemos oportunidades seguras para que nuestros hijos practiquen ser responsables.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Expectativas vs. Realidad: A veces, nuestras expectativas como padres pueden no estar alineadas con las habilidades y la comprensión actual de nuestros hijos. Es esencial ajustar estas expectativas y comunicarlas claramente para evitar malentendidos y frustraciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ol&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cómo podemos ayudar a desarrollar la responsabilidad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Proporciona Oportunidades: Deja que tus hijos adolescentes tomen decisiones y enfrenten las consecuencias naturales de esas decisiones, sean buenas o malas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Establece Expectativas Claras: Asegúrate de que tus hijos entiendan lo que se espera de ellos en casa y en la escuela. Sé específico y razonable con estas expectativas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reconoce los Esfuerzos: Aprecia los intentos de tus hijos por ser responsables, incluso si no siempre tienen éxito. El reconocimiento positivo puede reforzar comportamientos deseables.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Modela el Comportamiento: Demuestra responsabilidad en tu propio comportamiento. Los adolescentes observan y a menudo imitan las acciones de los adultos en sus vidas.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Se firme y respetuoso con tu toma de decisiones: Como adulto de la casa explica las reglas y las consecuencias por no cumplirlas. Ejemplo, la ropa sucia que se quieten va en la canasta. Echaré a lavar solo la ropa que esté en la canasta, la que no, la tendrán que lavar ustedes. Otro ejemplo: El teléfono es propiedad de nosotros, los padres. Pagamos tanto el dispositivo como el servicio para asegurarnos de que puedas mantenerte comunicado de manera segura y responsable. Sin embargo, si el teléfono se convierte en un obstáculo para tus responsabilidades, como hacer las tareas escolares, tendremos que limitar su uso durante las horas de estudio. Esta medida no es para castigarte, sino para ayudarte a concentrarte y priorizar tus obligaciones académicas. Es importante entender que el acceso al teléfono es un privilegio que viene con responsabilidades.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Abordar la adolescencia con empatía y apoyo estratégico no solo aliviará tu preocupación como padre, sino que también fomentará en tus hijos las habilidades necesarias para manejar la vida con mayor responsabilidad. Recordemos que cada fase del crecimiento viene con sus desafíos únicos y es nuestra tarea guiarlos a través de ellos con paciencia y amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/criando-adolescentes-responsables.jpg" length="168289" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 10 Sep 2024 16:54:14 GMT</pubDate>
      <author>info@parentsandleaders.com (Elisa  Sainz)</author>
      <guid>https://www.parentsandleaders.com/criando-adolescentes-responsables</guid>
      <g-custom:tags type="string">Blog</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/criando-adolescentes-responsables.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Preguntas que abren puertas para conectar con tu hijo o hija</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/preguntas-que-abren-puertas-para-conectar-con-tu-hijo-o-hija</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/preguntas-que-abren-puertas-para-conectar-con-tu-hijo-o-hija.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Hola, mi niña!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo te fue hoy en la escuela?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa es la pregunta que siempre le hacía a mi hija cuando la recogía a la salida de la escuela.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Sabes cuál era siempre su respuesta?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           —Bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A pesar de que ya conocía su respuesta, cada día volvía a hacer la misma pregunta, con la esperanza de obtener más detalles. Quería saber más: qué había aprendido, con quién había jugado, o si le había gustado el almuerzo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero ese "bien" que recibía cada día no me era suficiente, así que decidí cambiar mi enfoque y hacer preguntas diferentes. Me di cuenta de que repetir la misma pregunta una y otra vez solo llevaba a la misma respuesta.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es común que muchos niños, especialmente los más pequeños, respondan con una palabra corta como "bien" cuando se les pregunta cómo les fue en la escuela. Esto puede deberse a varias razones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Falta de especificidad en la pregunta: "¿Cómo te fue en la escuela?" es una pregunta bastante amplia, y puede ser difícil para un niño procesarla y encontrar una respuesta detallada. Es más fácil responder con algo general como "bien".
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cansancio: Después de un día lleno de actividades y estímulos, los niños pueden sentirse cansados y no tener ganas de entrar en detalles sobre su día.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Rutina: Si la misma pregunta se hace todos los días, puede volverse una rutina para el niño dar una respuesta rápida y estándar sin pensar mucho en ello.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si, como yo, también deseas saber más sobre el día de tu hijo o hija en la escuela, o en cualquier otro lugar donde no hayas estado con ellos, aquí te dejo una lista de preguntas que me han ayudado a entablar conversaciones más profundas con mi hija:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué te hizo reír hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué niño fue amable contigo hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué fue lo más chistoso que escuchaste o viste hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Probaste algo nuevo hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál fue la mejor parte de tu día?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué fue lo más difícil que tuviste que hacer hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Le diste las gracias a alguien hoy? ¿Por qué?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Alguien te inspiró hoy?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espero te sea útil
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 03 Sep 2024 21:27:53 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Cuando la Moda Se Encuentra con la Autoaceptación</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace algunos meses, me enamoré de un conjunto de saya y blusa blanca en la tienda. Lo que capturó mi atención fue el calado elegante de la tela y su diseño, que combinaba modernidad con elegancia. A pesar de que me encantó desde el primer momento y lo compré sin dudarlo, el conjunto terminó colgado en el armario, esperando una ocasión que nunca llegaba.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           A pesar de recibir halagos de mi hija, quien me aseguró que me quedaba bien, había algo que me detenía cada vez que intentaba ponérmelo. Mirándome al espejo, las críticas hacia mi propio cuerpo comenzaban a surgir: las pequeñas imperfecciones aquí y allá, la "rosquita" de atrás, la barriga que sobresalía. Me di cuenta de que, a pesar de siempre haberme considerado una mujer segura y poco preocupada por las opiniones ajenas, especialmente sobre mi cuerpo, había caído en la trampa de la inseguridad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Durante años, he admirado a otras mujeres, sin importar su tamaño, que llevaban su ropa con confianza, mostrando sus cuerpos sin reservas. Siempre pensé: "Qué hermoso les queda ese conjunto, qué seguras se ven". Sin embargo, me encontré dudando de mí misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Decidida a romper con esos pensamientos, tomé mi conjunto blanco y me fui de viaje con él, barriga afuera y orgullo en alto. No solo me lo puse finalmente, sino que también decidí compartir esta experiencia en un blog y en una publicación en mis redes sociales. Quería mostrar que muchas veces, nosotras mismas somos nuestras críticas más duras.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esta experiencia fue enriquecedora no solo para mí sino también para mi hija.  Ella me regaló otro halago, y vio a su lado a una mujer segura y feliz. Creo firmemente que mi hija se siente orgullosa de tener una mamá que se atreve a ser ella misma, sin dejar que las inseguridades dicten sus elecciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un Llamado a la Acción
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Mi mensaje para todas las mujeres es simple: ponte lo que te guste, diviértete y sé tú misma. No dejes que las inseguridades te priven de disfrutar de la moda que amas. Nuestro valor no está en las libras de más o de menos, está en nuestra capacidad de aceptarnos y de presentarnos al mundo con confianza y alegría.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Así que, ¿tienes alguna prenda colgada esperando el "momento perfecto"? Te invito a que ese momento sea ahora. Porque la verdadera moda es sentirte bien contigo misma y proyectar esa felicidad al mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuando-la-moda-se-encuentra-con-la-autoaceptacion.jpg" length="78376" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 27 Aug 2024 11:18:05 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo Disfrutar Más de la Crianza?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/como-disfrutar-mas-de-la-crianza</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-disfrutar-mas-de-la-crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Hola!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Gracias por tu visita a este blog. Si estás aquí, hay una gran posibilidad de que seas un humano en plena faena de crianza. ¿Divertido, verdad? La verdad es que puede serlo. Criar a un hijo puede ser una experiencia divertida, tal vez no el 100% del tiempo, pero diría que un 70%. Esa cifra no está nada mal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una Pregunta para Reflexionar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Del 1 al 100, ¿cuánto disfrutas de la crianza de tus hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Responder esta pregunta de manera honesta puede ser de gran ayuda para determinar si es necesario hacer cambios en cómo has estado manejando las cosas hasta ahora.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí donde vivo, el nuevo curso escolar recién comenzó. Volver a clases después de dos meses de vacaciones es toda una aventura. No sé tú, pero preparar a mis hijos para la escuela siempre solía ser un rato lleno de peleas y frustración. Ese tiempo definitivamente entraba en ese 30% que no disfrutaba de la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La odisea de las Mañanas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           :
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seré sincera, las mañanas en casa eran una odisea. No me sentía nada cómoda con esa rutina, y en varias ocasiones, después de dejar a mis hijos en la escuela, me encontraba sola en mi carro, llorando antes de comenzar mi día de trabajo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué lloraba? Pues porque me sentía cansada, abrumada y con una sensación muy odiosa que no me gustaba para nada, la sensación de que estaba fallando como madre. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero este curso escolar la historia es diferente, no porque mis hijos hayan cambiado, sino porque yo decidí que me cansé de esas batallas matutinas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora te pregunto
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te gusta tu rutina de la mañana? ¿Tú y tus hijos se sienten a gusto con ella?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé que te gustaría disfrutar más de la crianza de tus hijos. Créeme, es posible. Para empezar, debes hacer algunos ajustes, como lo hice yo. Aquí te dejo algunos tips que espero te sean útiles:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece una Rutina Clara: Define un horario claro para la mañana que incluya tiempo suficiente para todas las actividades necesarias, desde vestirse hasta desayunar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Involucra a tus Hijos: Haz que tus hijos participen en la creación de la rutina. De esta forma, se sentirán más responsables y motivados a seguirla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reduce las Prisas: Levántate un poco más temprano para evitar las prisas. Un comienzo de día tranquilo puede marcar una gran diferencia en el ánimo de todos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Prioriza el Bienestar Emocional: Si notas que una tarea en particular está causando estrés, busca maneras de abordarla de manera diferente. A veces, un pequeño ajuste puede cambiar toda la dinámica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comunicación Abierta: Habla con tus hijos sobre cómo se sienten en la mañana y escucha sus preocupaciones. A veces, simplemente saber que sus sentimientos importan puede hacer que se sientan mejor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Implementar estos cambios ha hecho que nuestras mañanas sean mucho más llevaderas y, en consecuencia, he empezado a disfrutar más de mi rol como madre. El ejemplo que usé es el de la rutina de la mañana, pero los tips que te compartí pueden ser aplicado a cualquier rutina. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Define cuál es ese momento con tus hijos que te hace sacar lo peor de ti y comienza a transformarlo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro recurso maravilloso para poder transformar esos retos de la crianza en triunfos es el formar parte de nuestra comunidad “Parents and Leaders”, es gratuito, aquí te comparto el enlace para que nos acompañes en esta aventura de educar y ver crecer a nuestros hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Enlace: https://chat.whatsapp.com/E0N77GtujVs4mbyjPW1HdY
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del programa Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-disfrutar-mas-de-la-crianza.jpg" length="89680" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 20 Aug 2024 16:04:27 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo preparar a nuestros hijos para el nuevo curso escolar?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/como-preparar-a-nuestros-hijos-para-el-nuevo-curso-escolar</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/back-school-eliza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El año pasado, cada mañana seguía una rutina bien definida: primero, dejaba a mi hija mayor en su escuela y luego llevaba a mi hijo menor al centro de enseñanza preescolar. La llegada a la escuela de mi hija era bastante organizada; la mayoría de los padres no nos bajábamos del auto. Entrábamos en fila al estacionamiento, donde una línea de maestros abría las puertas y recibía a los niños con una sonrisa. Mi hijo menor, aunque todavía no era su turno de asistir a la escuela, a menudo le decían "buenos días" de manera entusiasta y él, con alegría y una gran sonrisa, les respondía:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Aún soy pequeño, yo vengo para acá cuando cumpla cinco."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es por esta razón que creo que mi hijo está tan emocionado por finalmente asistir a la "escuela de su hermana" (como él la llama). Esta vez, cuando el maestro le abra la puerta, será su momento de bajar del auto y unirse a sus compañeros. Estoy convencida de que está listo para ese momento. Repetir esta escena tantas veces le ha ayudado enormemente a prepararse para la transición del centro de cuidado infantil a la escuela.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, sé que para muchos niños este cambio puede ser desafiante. Por eso, quiero compartir algunas ideas para ayudar a que tu hijo/a viva este proceso de la mejor manera posible:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Habla sobre la nueva rutina con anticipación: Asegúrate de que tu hijo/a sepa qué esperar. Hablar sobre cómo serán los días en la escuela, incluyendo a qué hora se despertará, cómo se vestirá y qué actividades realizará, puede ayudar a reducir la ansiedad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Visita la escuela antes del primer día: Si es posible, lleva a tu hijo/a a conocer la escuela antes de que comience el curso. Pueden caminar por los pasillos, ver las aulas y, si es posible, conocer a los maestros. Familiarizarse con el entorno escolar hará que el primer día sea menos intimidante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Crea una rutina matutina relajada: Las mañanas pueden ser estresantes, especialmente durante la primera semana de clases. Intenta establecer una rutina matutina que sea tranquila y predecible, para que el inicio del día sea lo menos estresante posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Involucra a tu hijo/a en la preparación: Permite que tu hijo/a elija algunos de los materiales escolares o la ropa que llevará. Esto le dará un sentido de control y entusiasmo por el nuevo curso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Habla sobre sus sentimientos: Es normal que los niños sientan una mezcla de emociones antes de comenzar un nuevo curso escolar. Habla con ellos sobre cómo se sienten y asegúrales que es completamente normal estar un poco nervioso. Compartir historias sobre tus propias experiencias escolares también puede ayudar a aliviar sus preocupaciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece un ritual de despedida: Crea un ritual de despedida especial que puedan hacer juntos cada mañana. Puede ser un abrazo, un apretón de manos o una frase especial. Esto le dará a tu hijo/a algo en lo que concentrarse y le ayudará a sentirse seguro antes de separarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mantén una actitud positiva: Los niños a menudo reflejan las actitudes de sus padres. Si estás entusiasmada y positiva sobre el nuevo curso, es más probable que ellos también lo estén.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dale tiempo para adaptarse: La adaptación a un nuevo curso escolar lleva tiempo. Sé paciente y dale a tu hijo/a el espacio que necesita para ajustarse a la nueva rutina y hacer nuevos amigos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espero te sean útil estos consejos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 13 Aug 2024 00:20:08 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¡Que comience la competencia!</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/que-comience-la-competencia</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/que-comience-la-competencia.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero hablarte de un concepto que me fascina: “Competencia”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué entiendes por competencia?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Probablemente pienses en competencia como demostrar que eres mejor que
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           alguien en alguna faceta, compitiendo para probarlo. Sin embargo, la competencia
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           realmente abarca mucho más. Se define como las capacidades, habilidades,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           destrezas y actitud que una persona tiene para llevar a cabo una actividad o cumplir
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           un objetivo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te preguntarás:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué relación tiene este concepto con la crianza de mis hijos, el motivo por el que
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           estoy aquí?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tiene mucha relevancia, permíteme explicártelo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dentro de la competencia, hay tres elementos muy importantes: conocimiento
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           (saber), destreza (saber hacer) y actitud (querer hacer y querer estar).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al comienzo de mi aventura en la crianza consciente, me dediqué a estudiar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           intensamente, devorando libros y buscando nuevos recursos. A pesar de las muchas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           horas invertidas, sentía que no avanzaba. Lo que ocurría era que solo estaba
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           aplicando la primera fase de la competencia, el conocimiento. Sabía lo que tenía
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           que hacer, pero me faltaba ponerlo en práctica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me pregunté: ¿Cómo aplico en casa con mis hijos todo lo aprendido?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La respuesta estaba en la actitud de querer hacerlo. Yo deseaba que las cosas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           fueran diferentes, quería disfrutar más de la crianza de mis hijos. Estaba cansada de
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           quejarme de comportamientos indeseados, la falta de límites, y del agotamiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero quejarme no resolvía nada; necesitaba actuar diferente si quería resultados
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           diferentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por lo tanto, mi competencia no era con nadie más que conmigo misma. Estaba
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           lista para la competencia: tenía el conocimiento, la capacidad de aplicarlo y la
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           actitud para ejercer una crianza consciente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de darme cuenta de estas tres fases del concepto de “competencia” y de
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ponerlas en práctica de manera consciente, comencé a ver resultados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te cuento esto hoy para que tú también seas consciente de identificar en qué fase
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           estás. Si has asistido a muchos talleres, leído numerosos libros y sientes que estás
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           estancado, te invito a no ir a un taller más, ni leer otro libro, sino a comenzar a
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           aplicar lo que ya has aprendido.
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 06 Aug 2024 12:12:51 GMT</pubDate>
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      </media:content>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Buena o Mala Madre?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/buena-o-mala-madre</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/buena-o-mala-madre.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Acaso la maternidad es una competencia? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante mucho tiempo, me vi atrapada en ese ciclo de comparación, juzgando y siendo juzgada, como si ser madre fuera una carrera en la que algunas ganan y otras inevitablemente pierden.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un día, sin embargo, me detuve a reflexionar sobre lo absurdo de este enfoque. Me pregunté: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué estamos tan inclinadas a calificar a otras madres como mejores o peores basándonos en nuestras propias expectativas y experiencias?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Observemos algunos ejemplos comunes de juicios que hacemos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Critica: Juzgamos a la madre que dejó de amamantar a su bebé prematuramente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Celebración: Elogiamos a la madre que abandonó su carrera para dedicarse por completo a sus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Critica: Censuramos a la madre que decidió divorciarse y ser madre soltera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Celebración: Admiramos a la madre que nunca se toma un tiempo sin sus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Critica: Reprobamos a la madre que contrata una niñera para tener una noche libre con su esposo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos juicios pueden variar según los paradigmas y la cultura de cada quien. Desde mi perspectiva, sin embargo, he llegado a la conclusión de que compararnos o calificarnos como buenas o malas madres no tiene ningún valor real.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Preguntas para una reflexión más profunda:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Empatía: ¿Qué le habrá pasado a esa mamá que dejó de amamantar a su bebé tan temprano?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprensión: ¿Se sentirá bien esa mamá que antes trabajaba fuera de casa y ahora no sale ni se arregla, dedicando todo su tiempo a cuidar a sus hijos?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La maternidad no debería ser una arena de juicio, sino un viaje de apoyo mutuo. Hablar sobre los demás es una práctica que quizás nunca desaparezca, pero podemos mejorar cómo participamos en ella. En lugar de criticar, podríamos empezar por preguntarnos sobre las circunstancias y los desafíos que enfrenta cada madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Propongo un cambio de perspectiva:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de competir, deberíamos compartir nuestras experiencias y estrategias, aprender unas de otras y, sobre todo, ofrecer compasión y comprensión. Cada madre enfrenta sus propias luchas y desafíos, y lo que necesita es apoyo, no crítica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, la próxima vez que te encuentres formando un juicio sobre otra madre, recuerda que cada una de nosotras está haciendo lo mejor que puede con las herramientas y el conocimiento que tiene en ese momento. Más amor, menos juicio: este es el camino hacia una comunidad de madres más fuerte y más empática.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 30 Jul 2024 15:38:17 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Diario de Logros: Una Estrategia para Fortalecer la Autoestima y la Positividad</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/diario-de-logros-una-estrategia-para-fortalecer-la-autoestima-y-la-positividad</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/diario-de-logros-una-estrategia-para-fortalecer-la-autoestima-y-la-positividad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te sientes abrumado/a con la crianza? No estás solo/a
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Me comentas un desafío que vivas con la crianza? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me siento abrumada la mayor parte del tiempo y siento que es muy difícil. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa pregunta se la hice a una mamá en una sesión y su respuesta fue inmediata y sincera: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me siento abrumada la mayor parte del tiempo y siento que es muy difícil. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto lo escucho muy muy frecuente pero no es cuestión de percepción, es una realidad. La crianza es una labor muy hermosa, pero a su vez es muy DIFICIL, sí, con mayúsculas todo porque realmente lo es. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si alguna vez te has sentido como esa madre, abrumada y al borde del agotamiento, quiero que sepas que no estás sola/o en esto. ¿Sabes por qué puedes sentirte así? A menudo, podrías pensar que se debe a la constante demanda de atención de los hijos, a comportamientos desafiantes, al trabajo, a las tareas del hogar, o a la falta de apoyo familiar. Todas estas son razones válidas y comprensibles para sentirse abrumado/a.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, quiero señalar una razón más profunda que subyace a todas estas: la sensación de que no estás haciendo lo suficiente o de que lo estás haciendo mal. Esta mezcla de presiones externas y tu autocrítica puede llevarte a sentirte aún más agobiado/a y, en algunos casos, puede desencadenar depresión, afectando tu capacidad para ofrecer una crianza positiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es crucial entender que este sentimiento no es exclusivo de las madres; los padres también pueden caer en esta trampa emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy yo te quiero compartir una estrategia que vengo usando hace ya algún tiempo y que me ha sido muy útil: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diario de Logros: Una Estrategia para Fortalecer la Autoestima y la Positividad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como padres, es común que a menudo nos centremos en lo que creemos que hemos hecho mal o en lo que podríamos haber hecho mejor. Esta autoevaluación crítica, aunque nace de nuestro deseo de ser los mejores para nuestros hijos, a veces puede llevarnos a sentirnos abrumados y dudar de nuestras habilidades parentales. Para contrarrestar esto, quiero compartir con ustedes esta estrategia personal que me ha ayudado enormemente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es el Diario de Logros?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Diario de Logros es una práctica simple pero poderosa. Consiste en tomar unos minutos cada noche para reflexionar y anotar las cosas que has hecho bien durante el día no solo en tu rol como padre o madre sino en general. Esto puede incluir cualquier cosa, desde haber preparado una comida nutritiva, haber resuelto un conflicto entre hermanos de manera pacífica, hasta haber brindado ayuda a un compañero de trabajo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo empezar?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elige un cuaderno o diario que te guste y dedícalo exclusivamente a esta práctica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece un momento fijo cada noche, tal vez justo antes de acostarte, para escribir en tu diario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reflexiona sobre tu día y escribe al menos tres cosas que consideres que hiciste bien como padre o madre. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No necesitan ser grandes logros; incluso las pequeñas victorias cuentan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé consistente. La clave de esta práctica es hacerla regularmente para que se convierta en un hábito saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te contaré la verdad, yo lo que hago es contestarme tres preguntas cada noche: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué he hecho bien hoy? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué he hecho mal hoy? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué puedo hacer mejor mañana? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta idea no fue mía, no pienso quedarme con el mérito, esto viene de la antigua Grecia. Dijo Pitágoras:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "No dejes que el dulce sueño 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           se apodere de tus lánguidos ojos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           sin antes haber repasado lo que 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           has hecho en el día.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿En que he fallado?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué he hecho?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué deber he dejado de cumplir?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Empieza en el comienzo,
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           recórrelo todo, y repróchate los errores 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           y alégrate de los aciertos”. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Beneficios del Diario de logros
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mejora la autoestima: Al enfocarte en lo positivo, comenzarás a ver más claramente tu valor y efectividad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reduce el estrés y la ansiedad: Al final del día, este ejercicio puede ayudarte a "descargar" cualquier tensión acumulada, facilitando un mejor descanso nocturno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomenta una mentalidad positiva: Con el tiempo, te entrenarás para reconocer y celebrar tus éxitos, lo que puede cambiar tu enfoque general.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Proporciona una perspectiva: Leer entradas pasadas puede mostrarte cuánto has crecido y aprendido en tu viaje de crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Les invito a adoptar esta práctica y ver por ustedes mismos cómo puede cambiar su percepción de la crianza y de muchos aspectos en sus vidas en general. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/diario-de-logros-una-estrategia-para-fortalecer-la-autoestima-y-la-positividad.jpg" length="117193" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 23 Jul 2024 15:01:29 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Filosofía de Vida: Una Guía para la Vida y Crianza Consciente</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué pasó con la fe? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si nos ponemos a observar y analizar a los jóvenes, será muy fácil darse cuenta de que falta algo, la fe. Esta observación no solo es relevante en jóvenes, sino a modo general en la sociedad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La fe es esa conexión poderosa con esa energía o ser superior que puede tener el nombre que sea. La fe no necesita evidencias porque se manifiesta en la seguridad, la certeza y la convicción de que algo grande y maravilloso existe y que cada uno de nosotros formamos parte de esa magnificencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta pérdida de fe es el resultado de muchos cambios, algunos de ellos son. La sociedad moderna ha experimentado cambios en las prioridades, donde aspectos como el materialismo, la tecnología y el éxito profesional tienden a ocupar un lugar central, desplazando la espiritualidad y la fe. Los medios de comunicación, las redes sociales y la industria del entretenimiento, han moldeado en gran medida las creencias y valores de los jóvenes. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por otro lado, está el avance de la educación y la ciencia, algunos jóvenes pueden sentir que las respuestas proporcionadas por la religión no son suficientes o no se alinean con su comprensión del mundo, lo que puede llevar a una disminución de la fe.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La iglesia, por su parte, también ha colaborado con la perdida de la fe con escándalos y controversias dentro de diversas instituciones religiosas. Esto ha contribuido a una desconfianza generalizada, afectando la percepción de la fe y su relevancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchos jóvenes están en una búsqueda constante de autenticidad y pueden no encontrarla en las estructuras religiosas tradicionales. Buscan experiencias espirituales más personales y menos institucionalizadas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Será entonces que la fe no ha desaparecido, sino que se está transformando y adaptando a las nuevas realidades y contextos de la vida moderna?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy te traigo este tema porque lo considero de suma importancia para la crianza de nuestros hijos, pero también para nosotros como seres humanos que andamos criando hijos. Cuando no tenemos fe, cuando no tenemos definida una filosofía de vida definida pues andamos como barcos a la deriva en el mar de la existencia humana, la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si hay algo que nos sirve de guía es nuestra fe o llamémosle ahora nuestra filosofía de vida. La filosofía de vida es un conjunto de creencias, valores y principios que guían nuestras decisiones y acciones cotidianas. Es una brújula personal que nos ayuda a navegar por la vida con propósito y coherencia y por consecuencia nos sirve de guía también con la educación y crianza de nuestros hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tener claro qué le da sentido a nuestra vida y trabajar para lograrlo es un motor impulsor maravilloso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Definir nuestra filosofía de vida es identificar nuestros valores guías y vivir de acuerdo con ellos. Estos valores esenciales pueden ser la honestidad, la integridad, la compasión, la justicia o cualquier otro que resuene contigo. Tener clara tu filosofía de vida te facilitará conectar con tu fe, con tu sabiduría parental, y podrás ejercer tu labor como madre o padre con mayor armonía. Conectarnos con nuestra fe y con nuestro propósito es conectarnos con nosotros mismos y con nuestro yo superior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada persona puede tener su propia filosofía de vida, única y adaptada a sus experiencias y aspiraciones personales. Mi invitación hoy es que definas la tuya y vivas acorde a ella. Tus hijos te verán, aprenderán, y aunque su filosofía de vida y su fe puedan no ser idénticas a las tuyas, lo importante es que ellos aprendan a tener la suya propia y vivan en coherencia con ella.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Jul 2024 14:40:28 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>"Inside Out 2": Un Viaje Más Profundo en el Mundo de las Emociones</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que se estrenó "Inside Out" en 2015, las emociones personificadas como Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Desagrado se convirtieron en queridos personajes con los que todos nos identificamos de alguna manera. Con tanta expectativa alrededor de "Inside Out 2", era imposible no acudir al cine para reencontrarnos con estas emociones tan familiares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Pero qué sorpresas nos deparaba esta segunda parte? En "Inside Out 2", la historia evoluciona junto con Riley, quien ahora enfrenta los retos de la adolescencia. Junto a las emociones ya conocidas, se introducen cuatro nuevas emociones que agregan capas de complejidad a la narrativa:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Anxiety (Ansiedad): Representa la preocupación y el estrés comunes en la adolescencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Envy (Envidia): Encapsula los sentimientos de deseo por lo que tienen los demás, reflejando la prevalencia de comparaciones sociales en esta etapa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ennui (Hastío): Refleja un sentimiento de insatisfacción o aburrimiento, típico de la ambivalencia adolescente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Embarrassment (Vergüenza): Simboliza esos momentos de vergüenza que son frecuentes en la vida de cualquier adolescente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estas nuevas adiciones no solo enriquecen la trama, sino que también ofrecen una oportunidad única para reflexionar sobre cómo estas emociones impactan nuestras vidas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La secuela de "Inside Out" no solo retoma la vida emocional de Riley, quien ahora navega por las aguas a menudo turbulentas de la adolescencia, sino que también nos ofrece un vistazo más profundo en cómo estas experiencias resuenan con sus padres. Al ver "Inside Out 2", no pude evitar conmoverme profundamente. En Riley, vi reflejada a mi propia hija, compartiendo muchas de las características y desafíos de la protagonista a esa misma edad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reflejo de la Realidad Adolescente
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que hace particularmente interesante a esta película es cómo captura la simultaneidad de los eventos externos e internos en la vida de Riley. La trama nos muestra no solo lo que sucede en su entorno, sino también lo que ocurre dentro de su mente. Esta representación dual nos brinda una oportunidad única para comprender mejor los conflictos internos que nuestros hijos pueden estar experimentando, especialmente en una etapa de la vida tan complicada como la adolescencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comprendiendo a Nuestros Hijos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La adolescencia es un período de grandes cambios, descubrimientos y desafíos. "Inside Out 2" nos muestra que detrás de cada acción y reacción de Riley hay un complejo entramado de emociones luchando por hacerse oír. Esto nos recuerda la importancia de ser comprensivos y pacientes con nuestros hijos, ya que ellos también están tratando de navegar y comprender estos nuevos sentimientos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El Rol de los Padres
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es notable cómo la película retrata a los padres de Riley. Siempre comprensivos, están allí para apoyarla y acompañarla a medida que avanza hacia la adultez. Esta es una lección valiosa para nosotros como padres: la importancia de estar presentes y ser un pilar de apoyo para nuestros hijos, especialmente cuando dejan atrás la niñez.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, "Inside Out 2" también destaca las emociones de los padres, quienes enfrentan sus propias batallas internas durante esta etapa de transición. Esto nos recuerda que la adolescencia de un hijo también es un período de adaptación para los padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprendizaje Emocional para Toda la Familia
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin lugar a dudas, esta película ofrece una maravillosa oportunidad de aprendizaje. Nos enseña a reconocer las emociones, a lidiar con ellas, y sobre todo, a no clasificarlas como buenas o malas. Todas las emociones son importantes y tienen su momento y función en nuestras vidas. Al entender esto, podemos guiar a nuestros hijos a través de sus propias tormentas emocionales, equipándolos con las herramientas necesarias para manejar sus sentimientos de manera saludable y constructiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Inside Out 2" es más que una película; es una herramienta educativa que puede ayudarnos a mejorar nuestra relación con nuestros hijos. Al entender mejor lo que pasa dentro de ellos, podemos ayudarlos a crecer en confianza y resiliencia. Invito a todos los padres a ver esta película no solo como entretenimiento, sino como una ventana al corazón y la mente de sus hijos adolescentes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 09 Jul 2024 15:01:14 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La Estrategia de las Preguntas Reflexivas: Una Herramienta para Padres Conscientes</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/e4rgt54.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como madre y asesora de crianza, he descubierto una poderosa herramienta que ha transformado mi forma de interactuar con mis hijos y manejar los desafíos diarios: hacerme preguntas reflexivas antes de actuar. Esta técnica me ayuda a conectar con mi sabiduría interna, ofreciéndome claridad y perspectiva en momentos cruciales. Hoy, quiero compartir esta estrategia con ustedes, para que también puedan beneficiarse de ella en su vida familiar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo Funciona?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ante cualquier situación desafiante o incluso en momentos cotidianos, me detengo a reflexionar con preguntas clave que guían mi respuesta. Aquí algunos ejemplos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te compartiré algunos ejemplos: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando mis dos hijos están peleando, algo que inevitablemente me incomoda y entristece, en lugar de intervenir precipitadamente, me pregunto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            ¿Cómo puedo intervenir de la mejor manera posible? Esta pregunta me permite evaluar la situación con objetividad y decidir el enfoque más constructivo para ayudarles a resolver su conflicto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Otro ejemplo es cuando mi hija de diez años usa mi maquillaje y se pone mis zapatos. Aunque entiendo que es normal que quiera experimentar, esto me molesta. Antes de reaccionar, hago una pausa y me pregunto: ¿Por qué usa mis cosas? ¿Por qué me molesta? Rápidamente, me doy cuenta de que ella imita estas acciones porque desea parecerse a mí, igual como yo lo hacía con mi madre cuando era niña. Esto me hace recordar que es parte de su proceso de crecimiento y que mi molestia viene de verla crecer tan rápido y del temor a que dañe mis pertenencias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta práctica de hacerse preguntas ofrece varios beneficios:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conexión profunda: Hacerte estas preguntas te ayuda a conectar con tus emociones y entender mejor tus reacciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Respuestas constructivas: Te permite encontrar respuestas más comprensivas y amorosas, que fomentan un ambiente familiar positivo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Modelo para tus hijos: Practicar la reflexión enseña a tus hijos a pensar antes de actuar, cultivando su inteligencia emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo Empezar?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para implementar esta estrategia, te recomiendo empezar con preguntas sencillas en situaciones diarias. Observa cómo cambian tus interacciones y la atmósfera en tu hogar. Con práctica, este método se convertirá en una parte integral de tu crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      
           Usar preguntas reflexivas antes de actuar ha enriquecido mi relación con mis hijos y me ha ayudado a gestionar mejor los desafíos de la crianza. Espero que, al compartir mi experiencia, más padres se sientan inspirados a probar esta técnica y descubrir su propio camino hacia una crianza más consciente y gratificante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/e4rgt54.jpg" length="100082" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 02 Jul 2024 17:20:01 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Por qué nos estresamos en las vacaciones escolares?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/por-que-nos-estresamos-en-las-vacaciones-escolares</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el blog anterior te hice la historia de aquella mamá histérica que me encontré en una playa del caribe dando gritos a su hijo para que se tomara un pomo de leche y la peor parte, culpándole de la desgracia de sus vacaciones soñadas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si aún no lo has leído, te dejaré
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.parentsandleaders.com/la-desgracia-de-las-expectativas-en-las-vacaciones" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           aquí el enlace
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para aprender tú también la lección, así como lo aprendí yo aquel día. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando llegan las vacaciones escolares escucho varios comentarios por parte de madres y padres, pero los frecuentes son: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Llevan de vacaciones una semana y ya deseo que comiencen las clases. – 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Yo en las vacaciones con ellos en la casa me desquicio. – 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Yo mando siempre a mis hijos a un campamento de verano porque si los dejo en casa se pasan el día pegados a la pantalla y comiendo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué nos resulta tan difícil lidiar con ellos? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué las vacaciones de verano y la presencia de nuestros hijos en casa nos resulta estresante?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchas veces esos sentimientos traen cierta culpabilidad que junto con las molestias que ya tienes pues, empeoran la situación. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo tengo dos ejemplares en casa, conozco esos sentimientos, así que te daré aquí las respuestas a esas preguntas con el objetivo de que comprendas la razón real de la frustración y para que no te sientes una mala madre o un mal padre. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lidiar con los hijos durante las vacaciones de verano puede resultar estresante por varias razones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cambio en la rutina y estructura es una de las razones más relevante. Durante el año escolar, los niños tienen una rutina establecida con horarios para clases, actividades extracurriculares, y quizás tiempo en casa con deberes. Las vacaciones de verano interrumpen esta rutina, lo que puede desorientar tanto a los padres como a los hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Claro está, como pasan mayor tiempo en casa durante esta temporada, hay mayor demanda de atención. Cuando los niños están en casa durante las vacaciones, es común que busquen más atención y entretenimiento por parte de los padres, especialmente si no tienen actividades organizadas. Esto puede crear una presión adicional sobre los padres, quienes pueden tener responsabilidades laborales u otras obligaciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Problemas de gestión del tiempo, ese es otro problemón. Para muchos padres, las vacaciones significan tener que equilibrar el trabajo con el cuidado de los hijos durante períodos más largos. La falta de estructura puede dificultar la planificación diaria y generar estrés adicional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Preocupaciones sobre el entretenimiento y el aprendizaje. Algunos padres se preocupan de que sus hijos pasen demasiado tiempo frente a pantallas o que no estén participando en actividades educativas o enriquecedoras. Esto puede llevar a sentimientos de culpa o frustración si no se pueden organizar adecuadamente actividades alternativas o regular el tiempo que pasan conectados al internet. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si hay más de un niño en casa y tienen mucha diferencia de edad o simplemente, tienen gustos e intereses distintos, pues eso es otro problema porque eso intereses y necesidades pueden traer disputas entre ellos y sin lugar a duda, las riñas entre hermanos es algo que amarga y entristece mucho a madres y padres. A medida que los niños crecen, van cambiando y las necesidades son diferente cada año y eso hace que sea más difícil encontrar actividades que satisfagan a todos los miembros de la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            ¿Y dónde dejamos la presión social? Queremos que las vacaciones sean un tiempo de diversión y descanso familiar, lo cual puede no siempre coincidir con la realidad de las dinámicas familiares y las circunstancias individuales de cada familia. Muchas familias tienen que seguir trabajando durante las vacaciones de verano, pagar un campamento de verano es un gasto extra y quedarse con los hijos en casa se les hace imposible por la necesidad de salir a buscar el sustento del hogar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, las vacaciones de verano pueden ser estresantes para madres y padres porque tienen muchísimas razones para que así sea y son buenas razones, ¿verdad? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La clave para mitigar este estrés puede estar en la planificación anticipada, la comunicación abierta con los hijos sobre las expectativas y la búsqueda de un equilibrio entre el tiempo de calidad juntos y el tiempo individual para cada miembro de la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Planifica, disfruta y repite con expectativas reales, esa es mi consigna para estas vacaciones escolares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saludos cordiales 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/por-que-nos-estresamos-en-las-vacaciones-escolares.jpg" length="94492" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 25 Jun 2024 15:10:19 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La desgracia de las expectativas en las vacaciones</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Imagina después de 8 años de vacacionar siempre acompañada de mis hijos, unas vacaciones sola con mi esposo…! 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Qué maravilla!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tampoco te imagines mucho eh, porque nos fuimos un viernes y regresamos un lunes. Pero fue lindo volver a ser novios y no mamá y papá. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La abuela se quedó en casa cuidando a los peques y partimos ese viernes de julio llenos de emoción, con ganas de muchas cosas, por ejemplo, hacer el amor sin ahogar los sonidos, porque hay que evitar que lleguen al cuarto de al lado. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En fin, ustedes saben de qué estoy hablando.  
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo empaqué ropa sexy, una pamela y hasta un libro para leer. Me subí a ese crucero que me sentía de 15 años. La noche en alta mar, la brisa salada, una, dos, tres margaritas, ese dato no lo recuerdo con precisión y unas ganas inmensas de ser yo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando despertamos el sábado, el crucero había desembarcado en una playita del caribe, que postal de verano tan hermosa se veía desde el balcón. Mi esposo y yo renovados, nos bajamos listos para darnos un chapuzón. Era muy temprano y suponía que el agua aún estaba fría por lo que preferimos sentarnos en una tumbona para relajar y disfrutar de la brisa y la música que sonaba de fondo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi puse bloqueador solar, pamela y gafas porque no me gusta quemarme y cerré los ojos. Estaba inmersa en ese encanto que es la tranquilidad, que ya era desconocido para mí, porque cada vez que iba de vacaciones, estaba corriendo detrás de mis hijos, viéndolos en la piscina, escuchándolos pelear, sirviendo como intermediaria cuando había una disputa entre los dos, o turnándonos, mi esposo y yo, para tomar una siesta. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Qué divertido, ¿verdad?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No habían pasado ni cinco minutos, escucho una voz de mujer gritar molesta:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -¡Jonathannnnn!-
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me levanto, abro los ojos, e intento visualizar qué ha pasado, ¿y quién es Jonathan? Resulta que Jonathan era un niño, aparentaba, dos años y medio o tres. La que había dado el grito era su madre, quien, por cierto, en ese mismo momento, le gritó muy fuerte…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - Jonathan, ven aquí, no has desayunado, y tienes que tomar la leche porque estás hecho un pincho de flaco. -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Jonathan estaba como yo, disfrutando de esa mañana de verano en el Caribe. La playa tenía aguas cristalinas, la arena era fina y blanca, sonaba una música caribeña de fondo, que era perfecta con ese paisaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            A Jonathan no le apetecía nada beber leche, pero la madre, madre latina al fin, estaba decidida a que su hijo desayunara. Me quedé observando la escena. Me sentí feliz de que, por ese momento, me hubiera librado de esa agitación bien conocida por mí. Pero me puse en su lugar. Sabía lo que estaba pasando y conocía esa frustración. Mientras pensaba en todo eso, escuché de nuevo el nombre de Jonathan, esta vez con un tono más áspero. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Ya me molesté. ¡Jonathan! ¡Toma tu leche, por Dios! ¡Qué desdicha! ¡El tiempo que he estado reuniendo para poder disfrutar de estas vacaciones, y que tú me las desgracies! -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eso fue lo que dijo esa madre, toda alterada y disgustada. Después de decir eso, llamó a su esposo. En ese mismo momento, me enteré de que el padre existía, porque como no había aparecido en escena, creí que eran madre e hijo nada más. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Inténtalo tú, a ver si él quiere tomar la leche contigo, porque a mí me va a dar algo. -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            A las madres latinas les da algo, y eso puede significar cualquier cosa, desde un ataque al corazón, un desmayo, hipoglicemia, falta de aire, dolor en el pecho, dolor en las piernas. Así que el padre fue, no sé qué le dijo, porque habló muy bajo y la distancia no me permitió escuchar, pero rápidamente regresó con el pomo de leche en la mano. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -No quiere leche mujer, déjalo en paz -
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Dijo el padre, aparentemente un poco más sabio que la madre. La madre, después de eso, también se rindió, pero se quedó con una cara de amargura y sufrimiento, sentada en su tumbona, mientras el niño disfrutaba del agua y la arena con sus juguetes. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No podía dejar de mirar y escuchar, y sentí lástima por esa mujer, la pobre, pensé. Creer que ir de vacaciones con un niño pequeño y que vas a descansar, es establecer expectativas muy altas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto suele pasarnos a todas las madres del mundo. Tenemos grandes problemas con las expectativas y nuestros hijos y entonces terminamos gritando como esa señora:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            - ¡Qué desdicha! ¡El tiempo que he estado reuniendo para poder disfrutar de estas vacaciones, y que tú me las desgracies! –
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora yo pregunto: ¿Qué hizo Jonathan para desgraciarle las vacaciones a su madre? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No hizo nada, ser niño y no querer tomar leche. Él estaba disfrutando de las vacaciones, del momento, del lugar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En cambio: ¿Qué hizo la madre para desgraciarle las vacaciones a su esposo, a ella misma e incluso a Jonathan? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Crearse expectativas que no son realistas, pelear por gusto, culpar, gritar, y hacer pasar un mal rato a todos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuántas veces no hemos sido como la mamá de Jonathan?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta historia no es producto de mi imaginación, me ocurrió hace dos años cuando, por primera vez después de ser padres, mi esposo y yo salimos juntos solos porque lo creíamos necesario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te cuento esto porque recién regresé de unas vacaciones con mis hijos y, como todo lo que ocurre con ellos, hubo momentos intensos, momentos de risas, momentos de frustración, momentos de dicha, pero muy rara vez momentos de paz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estamos en plena temporada de vacaciones y mi mejor recomendación para ti, que andas criando hijos, es que no te hagas expectativas irreales. Si tienes hijos pequeños y revoltosos, no vas a descansar; cambiarás de aire, pero no descansarás. Si tu hijo es de esos que no comen bien y nada les gusta, eso no cambiará solo porque estés de vacaciones. No esperes nada diferente y permítete disfrutar de tu tiempo libre, libre de la casa y el trabajo, pero no de tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Planifica, disfruta y repite con expectativas reales, esa es mi consigna para estas vacaciones de verano. Y mantente alerta, porque te daré los secretos para que no desgracies tus vacaciones ni las de tus hijos. Nadie se lo merece.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/la-desgracia-de-las-expectativas-en-las-vacaciones.jpg" length="152226" type="image/jpeg" />
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    <item>
      <title>Cómo lidiar con peleas entre hermanos: Consejos efectivos para padres</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las peleas entre hermanos pueden ser frustrantes y desgastantes, tanto para los niños como para los padres. Pero no te preocupes, es una situación bastante común en todas las familias. En este artículo, te proporcionaremos consejos útiles para manejar estos conflictos y fomentar la armonía entre tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entender la Causa de las Peleas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las peleas entre hermanos pueden surgir por diversas razones: celos, competencia por la atención de los padres, diferencias de personalidad, entre otros. Tomarse el tiempo para entender las causas subyacentes puede ayudar a los padres a abordar el problema de manera más efectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Celos y Rivalidad: A menudo, los hermanos compiten por la atención y el afecto de sus padres. Es esencial asegurarse de que cada niño se sienta valorado y amado de manera individual.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Diferencias de Personalidad: Cada niño es único y puede tener formas distintas de ver el mundo. Las diferencias de temperamento y preferencias pueden provocar fricciones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Compartir y Turnarse: La incapacidad para compartir o turnarse puede ser un gran detonante de peleas. Enseñar habilidades de negociación y cooperación desde una edad temprana es fundamental.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar la Comunicación Abierta
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h4&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h4&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Animar a tus hijos a expresar sus sentimientos y preocupaciones abiertamente puede ayudar a reducir los malentendidos y las tensiones. Crear un ambiente donde se sientan seguros para hablar es clave.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Escucha Activa: Presta atención a lo que dicen tus hijos sin interrumpir. Validar sus sentimientos puede disminuir la intensidad del conflicto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Mediación: Ayuda a tus hijos a encontrar palabras para expresar sus emociones y a resolver sus diferencias de manera constructiva.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;h4&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h4&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establecer Reglas Claras y Consecuencias
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tener reglas claras sobre el comportamiento aceptable y las consecuencias por no cumplirlas puede prevenir muchas peleas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Reglas del Hogar: Define lo que está permitido y lo que no. Por ejemplo, "No se permite golpear" o "Se debe pedir prestado antes de usar algo que no es tuyo".
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Consecuencias Justas: Asegúrate de que las consecuencias sean justas y consistentes. Esto ayuda a los niños a entender que sus acciones tienen repercusiones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Modelar Comportamientos Positivos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h4&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h4&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños aprenden observando a sus padres. Si muestras habilidades de resolución de conflictos y un comportamiento calmado, es más probable que tus hijos imiten estos comportamientos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Resolución de Conflictos: Demuestra cómo resolver desacuerdos de manera pacífica y respetuosa.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Control de la Ira: Enséñales técnicas para manejar la ira, como la respiración profunda o tomar un tiempo para calmarse.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Promover Actividades en Conjunto
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar actividades que requieran cooperación y trabajo en equipo puede fortalecer los lazos entre hermanos y reducir las peleas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Juegos Cooperativos: Opta por juegos que requieran que los niños trabajen juntos en lugar de competir entre sí.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Proyectos Comunes: Involucra a tus hijos en proyectos familiares donde cada uno tenga un papel importante.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Intervención Apropiada
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Saber cuándo intervenir es crucial. A veces, es mejor dejar que los niños resuelvan sus diferencias por sí mismos, pero en otras ocasiones, la intervención de un adulto es necesaria.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Intervención Mínima: Deja que tus hijos intenten resolver sus conflictos solos siempre que sea seguro.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Intervención Necesaria: Si la pelea se intensifica o se vuelve física, es esencial intervenir para garantizar la seguridad de todos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar el Tiempo Individual
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Asegúrate de que cada niño tenga tiempo individual con sus padres. Esto puede reducir los celos y la competencia entre hermanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Tiempo de Calidad: Dedica tiempo exclusivo a cada niño, realizando actividades que disfruten.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Atención Equitativa: Trata de distribuir tu tiempo y atención de manera justa entre todos tus hijos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reflexiones Finales
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las peleas entre hermanos pueden ser desafiantes, pero también son una oportunidad para enseñar habilidades valiosas de resolución de conflictos y empatía. Con paciencia, comprensión y las estrategias adecuadas, puedes ayudar a tus hijos a llevarse mejor y construir un hogar más armonioso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La Importancia de un Corazón Agradecido y Aceptar a Nuestros Hijos Tal y Como Son</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero contarles cómo llené mi corazón de agradecimiento para poder disfrutar más de la crianza de mis hijos y darles a ellos lo mejor de mí.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerdo aquellas tardes en que veía a mi hija pequeña jugar. La observaba tratando de encontrarle parecido a mí y me frustraba en aquella búsqueda. Había algunos rasgos similares, pero en general, mi hija era diferente. No solo era diferente, sino que tenía características que siempre me habían resultado desagradables en otras personas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, algo ya había aprendido: cambiarla no era posible, así que era mejor dejar que ese amor tan grande que siento por ella me guiara hacia la aceptación. Ser diferentes no es malo, lo he aprendido también. Esas características me resultaban desagradables por creencias erróneas que yo me había formado en mi mente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al comenzar a practicar la gratitud, mi perspectiva cambió. Empecé a agradecer cada pequeño momento, cada sonrisa, cada travesura, cada rasgo que la hacía única. En lugar de frustrarme por sus diferencias, comencé a celebrarlas. Descubrí que esas características que antes veía como defectos, eran en realidad expresiones de su individualidad y potencial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vivimos en un mundo lleno de expectativas y estándares que muchas veces nos hacen olvidar lo realmente valioso: la singularidad y autenticidad de nuestros hijos. En nuestro afán de querer lo mejor para ellos, a veces podemos caer en la trampa de intentar moldearlos a nuestra imagen y semejanza o conforme a lo que la sociedad considera "ideal". Sin embargo, es crucial recordar que cada niño es único y especial, con sus propias fortalezas, debilidades, sueños y temores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tener un corazón agradecido no solo transforma nuestra visión de nuestros hijos, sino también nuestra relación con ellos. Nos permite ver y valorar a nuestros hijos por quienes realmente son, no por quienes deseamos que sean. Nos ayuda a enfocarnos en sus virtudes, a celebrar sus logros y a apoyarlos en sus desafíos sin juzgarlos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aceptar a nuestros hijos tal y como son significa reconocer que no están aquí para cumplir nuestras expectativas, sino para vivir sus propias vidas, explorar sus intereses y desarrollar sus talentos a su propio ritmo. Esta aceptación no solo les brinda un sentido de seguridad y autoestima, sino que también fortalece nuestra relación con ellos, construyendo un vínculo basado en el respeto y la comprensión mutua.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Les invito a reflexionar sobre cómo podemos nutrir un corazón agradecido en nuestro día a día y cómo podemos apoyar a nuestros hijos en su camino de autodescubrimiento y autoaceptación. Recordemos siempre que el amor verdadero no intenta cambiar, sino que abraza y celebra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de esta mamá con un corazón agradecido. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Recuerda%21.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
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      <pubDate>Tue, 04 Jun 2024 23:39:12 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cómo Disfrutar al Máximo las Vacaciones de Verano en Familia</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/vacaciones-en-familia-car.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las vacaciones de verano son una oportunidad fantástica para fortalecer los lazos familiares y crear recuerdos duraderos. Sin embargo, para muchos padres, gestionar este tiempo puede ser un desafío, especialmente cuando el trabajo no se detiene y los niños están llenos de energía y expectativas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A continuación, exploramos las opciones que tienen los padres durante las vacaciones de verano, ya sea enviando a sus hijos a campamentos de verano o aprovechando al máximo el tiempo en familia. También compartimos factores clave a tener en cuenta para disfrutar de esta temporada juntos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Campamentos de Verano: Una Alternativa Viable
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ventajas de los Campamentos de Verano:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desarrollo de Habilidades Sociales: Los campamentos son una excelente manera para que los niños desarrollen habilidades sociales, hagan nuevos amigos y aprendan a trabajar en equipo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Independencia y Autonomía: Estar lejos de casa les da la oportunidad de ser más independientes y responsables.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diversión y Aprendizaje: Muchos campamentos ofrecen actividades educativas y recreativas que pueden complementar su desarrollo personal y académico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Consideraciones al Elegir un Campamento:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Intereses del Niño: Asegúrate de que el campamento ofrezca actividades que alineen con los intereses de tu hijo, ya sea deportes, arte, ciencia, etc.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seguridad: Verifica las credenciales del campamento, la experiencia del personal y las medidas de seguridad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Duración y Ubicación: Decide si prefieres un campamento de día o uno con pernocta, y considera la proximidad a tu hogar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Vacaciones en Familia: Maximizar el Tiempo Juntos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Beneficios de Pasar el Verano en Familia:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fortalecimiento de Vínculos: El tiempo de calidad juntos fortalece los lazos familiares y mejora la comunicación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Flexibilidad y Personalización: Puedes planificar actividades que se ajusten a los intereses y necesidades de todos los miembros de la familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Oportunidad de Aprendizaje: Las vacaciones pueden ser educativas; los viajes y las actividades conjuntas son una excelente manera de aprender fuera del aula.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Factores a Considerar para unas Vacaciones Familiares Exitosas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Planificación y Organización:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece un Calendario: Planifica actividades y viajes con antelación para evitar el estrés de última hora.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Involucra a Todos: Permite que cada miembro de la familia sugiera actividades para que todos se sientan incluidos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Equilibrio entre Estructura y Flexibilidad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Actividades Programadas vs. Tiempo Libre: Encuentra un equilibrio entre actividades organizadas y tiempo libre para relajarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Plan de Contingencia: Ten alternativas en caso de que el clima o algún imprevisto cambie tus planes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Presupuesto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece un Presupuesto Realista: Considera los costos de actividades, viajes, comidas fuera y otros gastos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca Alternativas Económicas: Las actividades al aire libre como caminatas, picnics y visitas a parques son económicas y divertidas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Variedad de Actividades:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diversifica las Actividades: Planifica una mezcla de actividades deportivas, culturales, educativas y recreativas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tiempo de Calidad Individual: Dedica tiempo a pasar individualmente con cada hijo para fortalecer relaciones personales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuida el Bienestar:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Descanso Adecuado: Asegúrate de que todos tengan tiempo suficiente para descansar y recargar energías.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Alimentación Saludable: Planifica comidas balanceadas y mantén opciones saludables para snacks.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creación de Recuerdos Duraderos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Documentar las Vacaciones:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fotos y Videos: Toma fotos y videos para recordar los momentos especiales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Diario Familiar: Anima a los niños a llevar un diario de las vacaciones donde puedan escribir y dibujar sobre sus experiencias.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reflexionar sobre las Experiencias:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conversaciones Familiares: Al final de cada día o semana, hablen sobre lo que más disfrutaron y qué les gustaría hacer diferente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Evaluación: Al final de las vacaciones, reflexiona sobre lo que funcionó bien y lo que podría mejorarse para futuras ocasiones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conclusión
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las vacaciones de verano son una oportunidad maravillosa para conectar con tus hijos y disfrutar de tiempo de calidad en familia. Ya sea que elijas enviar a tus hijos a un campamento de verano o pasar el tiempo juntos, la clave es una planificación cuidadosa, mantener la flexibilidad y crear un ambiente donde todos se sientan valorados y escuchados. Al considerar estos factores, puedes asegurarte de que todos tengan una experiencia memorable y enriquecedora.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Tienes algún consejo o experiencia personal sobre cómo pasar las vacaciones de verano con los niños? ¡Comparte en los comentarios!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/vacaciones-en-familia-car.jpg" length="159621" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 28 May 2024 19:32:38 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>¿Qué hacer cuando mis hijos están aburridos?</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Muchos padres me han preguntado eso y mi respuesta por lo general es: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nada, esa es la respuesta, porque los que están aburridos son tus hijos, no tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo soy mamá de dos y maestra de muchos pequeños y escucho varias veces al día:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Estoy aburrido ¿Qué vamos a hacer? – 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A esta pregunta siempre contesto con otra pregunta: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué quieres hacer tú para no estar aburrido? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Algunos niños pueden aportar alguna idea, pero otros simplemente te devuelven un (NO SÉ) cómo respuesta. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero hay algo importante que debemos tener en cuenta mamá y papá, si queremos que ellos solucionen este tema del aburrimiento por ellos mismos, debemos darle las herramientas. Puede ser muy difícil para una niña o un niño entretenerse solo cuando está acostumbrado solamente a recibir y seguir instrucciones. Recuerda, debemos ser congruentes con la educación que les damos y lo que esperamos que ellos hagan. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí hay algunas frases que pueden ayudar a enseñarles a generar ideas y a pasar tiempo a solas sin necesitar que sus padres estén a su lado durante toda la actividad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Qué podrías hacer ahora que sea divertido para ti?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta pregunta les invita a pensar en actividades que disfrutan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Recuerdas lo bien que te lo pasaste cuando [actividad]?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recordar momentos divertidos puede inspirarles a repetir esas actividades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Hay algún libro que te gustaría leer o una historia que te gustaría escribir?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar la lectura y la escritura es una excelente forma de pasar el tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Puedes construir algo con tus bloques o juguetes?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto anima la creatividad y el pensamiento crítico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Qué juego podrías inventar con lo que tienes en tu habitación?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incentiva la imaginación y el uso de recursos disponibles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Qué tal si dibujas o haces una manualidad?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las actividades artísticas son una excelente manera de mantener ocupados a los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Puedes crear un espectáculo de títeres o un teatro de marionetas?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una actividad que puede involucrar mucho tiempo y esfuerzo creativo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Te gustaría aprender algo nuevo, como una canción o un baile?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprender nuevas habilidades puede ser emocionante y absorbente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Puedes inventar una historia o un juego para compartir conmigo más tarde?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto no solo les da una tarea, sino también un propósito al saber que compartirán su creación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "¿Puedes hacer una lista de todas las cosas divertidas que te gustaría hacer esta semana?"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ayudarles a planificar actividades futuras puede reducir el sentimiento de aburrimiento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al usar estas frases, estamos guiando a nuestros hijos a descubrir cómo pueden entretenerse de manera independiente. Además, les enseñamos a valorar su propio tiempo y a desarrollar habilidades importantes para su crecimiento personal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestro deber como mamá o papá es ayudarles a que aprendan a gestionar el aburrimiento o como aprovechar ese maravilloso tiempo en el cual ellos consideran que no hay nada que hacer. Guiarlos, ese es nuestro deber, no entretenerlos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si bien es cierto que también es nuestro deber dedicarles tiempo de calidad a nuestros hijos, no podemos crearles la dependencia de nuestra presencia para ellos pasar un buen rato de diversión o de descanso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo primero que debemos hacer es cambiar la creencia de que el aburrimiento es un problema. El aburrimiento no es un enemigo, sino una oportunidad para que los niños desarrollen su creatividad, independencia y habilidades para resolver problemas. Al no intervenir de inmediato, les permitimos explorar sus intereses y descubrir nuevas formas de entretenerse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí hay algunas sugerencias para ayudar a tus hijos a gestionar su aburrimiento:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Crear un "frasco del aburrimiento": Llénalo con ideas de actividades que ellos puedan hacer solos, como leer un libro, dibujar, construir con bloques, o inventar un juego.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Fomentar la creatividad: Proporciona materiales de arte, bloques de construcción o disfraces para que ellos mismos inventen juegos y proyectos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Establecer tiempos sin pantalla: Limitar el uso de dispositivos electrónicos para que los niños busquen otras formas de entretenimiento.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Proyectos a largo plazo: Anima a tus hijos a embarcarse en proyectos que requieran más tiempo, como montar un puzzle grande, aprender una nueva habilidad o trabajar en una manualidad.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Modelar el comportamiento: Muéstrales cómo tú mismo/a gestionas tu tiempo libre y te enfrentas al aburrimiento. Pueden inspirarse en tus pasatiempos y actividades.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ofrecer opciones, no soluciones: En lugar de decirles exactamente qué hacer, ofrece varias opciones y deja que ellos elijan. Esto les da la sensación de control y les ayuda a tomar decisiones.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al enseñar a nuestros hijos a manejar su aburrimiento, les damos herramientas valiosas para la vida. La independencia, la creatividad y la capacidad de resolver problemas son habilidades que les servirán en el futuro y les ayudarán a convertirse en adultos autónomos y resilientes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si deseas obtener información con cualquier otro tema relacionado con la crianza de los hijos, no dudes en escribirnos.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 21 May 2024 16:38:48 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>Cómo evitar los Celos entre Hermanos: Consejos prácticos</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La rivalidad y los
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           celos entre hermanos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            son situaciones comunes en muchas familias. Sin embargo, existen estrategias efectivas para minimizar estos sentimientos y fomentar una relación armoniosa entre tus hijos. Aquí te ofrecemos algunos consejos prácticos para lograrlo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1. Trato equitativo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es crucial que tus hijos sientan que reciben el mismo trato. No se trata de tratar a todos igual, ya que cada niño es diferente, sino de ser justos y equitativos. Asegúrate de que cada uno tenga su tiempo de atención y cariño. Evita las comparaciones y celebra los logros individuales sin hacer sentir al otro menos importante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2. Fomentar la cooperación, no la competencia
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de promover la competencia entre ellos, crea situaciones en las que tengan que trabajar juntos. Juegos cooperativos, tareas compartidas o proyectos familiares pueden ayudar a desarrollar un sentido de equipo y camaradería. Esto les enseñará a ver a sus hermanos como aliados, no como rivales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3. Comunicación abierta
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incentiva a tus hijos a expresar sus sentimientos. Si alguno se siente celoso o desplazado, es importante que sepa que puede hablar contigo sobre sus emociones. Escucha sin juzgar y valida sus sentimientos. A veces, solo hablar sobre lo que sienten puede aliviar mucho la tensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4. Tiempo de calidad individual
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Dedica tiempo exclusivo para cada uno de tus hijos. Planifica actividades que disfruten y que sean especiales para ellos. Este tiempo individual les hará sentir valorados y amados, disminuyendo así los celos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5. Reconocer y alabar las cualidades unicas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada niño tiene sus propias fortalezas y talentos. Reconocer y celebrar estas cualidades únicas les ayudará a sentirse seguros de sí mismos y menos propensos a compararse con sus hermanos. Hazles saber que aprecias y valoras sus individualidades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6. Manejar los conflictos de manera constructiva
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es inevitable que surjan conflictos entre hermanos, pero lo importante es cómo se manejan. Enseña a tus hijos a resolver sus desacuerdos de manera constructiva, fomentando el diálogo y la empatía. Ayúdales a encontrar soluciones juntos, en lugar de imponerlas tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7. Evitar etiquetas y favoritismos
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las etiquetas como “el inteligente”, “el rebelde” o “el deportista” pueden generar resentimientos y celos. Trata de no encasillar a tus hijos y evita cualquier favoritismo. Asegúrate de que todos se sientan igualmente amados y apreciados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8. Dar ejemplo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños aprenden mucho observando a sus padres. Si tú muestras comportamiento justo, amoroso y respetuoso con todos los miembros de la familia, ellos aprenderán a hacerlo también. Modela el comportamiento que deseas ver en ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Conclusión
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Evitar los celos entre hermanos requiere paciencia y esfuerzo, pero es totalmente posible con las estrategias adecuadas. Fomentar un ambiente de amor, respeto y justicia ayudará a que tus hijos desarrollen una relación fuerte y saludable. Recuerda, cada niño es un mundo y merece ser tratado con el mismo cariño y dedicación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Implementa estos consejos y observa cómo florece la relación entre tus hijos!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sat, 18 May 2024 13:52:43 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo hablar sobre sexualidad con mis hijos?</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La sexualidad ha experimentado cambios significativos en su percepción, comprensión y aceptación social. Hace cien años, los tabúes, estigmas y la falta de información sobre sexualidad eran predominantes en muchas culturas. El tema era considerado tabú y se evitaba hablar de él abiertamente en la sociedad, incluso en el ámbito familiar y educativo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el paso del tiempo, la sociedad ha experimentado una evolución hacia una mayor apertura y aceptación de la diversidad sexual. La educación sexual se ha vuelto más accesible y se reconoce como un componente importante de la salud y el bienestar general. Se han implementado programas educativos en escuelas y comunidades para informar a las personas sobre temas relacionados con la sexualidad, como la reproducción, la prevención de enfermedades de transmisión sexual y el consentimiento. A pesar de la apertura a este tema, aún hay muchas madres y padres que les resulta muy incómodo hablar sobre sexualidad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Puede que tú seas una de esas personas que de solo pensar que tienes que iniciar el tema sexualidad con tu hijo o hija te sientas abrumada y no encuentras las palabras correctas para abordar este tema, pero la educación sexual es una responsabilidad importante de los padres y, además, es parte natural de la vida, no hay nada de qué avergonzarse. Brindarles información valiosa sobre la sexualidad y ayudarles a entender aspectos relacionados con ella es una manera efectiva de equiparlos con el conocimiento necesario para vivir una sexualidad saludable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una de las preguntas más frecuentes es: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cuál es la mejor edad para hablar de sexualidad con mi hijo/a? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El momento perfecto es ese en cual tu hijo o hija muestre curiosidad. Esto puede ocurrir a una edad tan temprana como los 3 años. Por ejemplo, un niño de 3 años puede ver a una mujer embarazada y preguntar ¿Cómo se metió él bebe en la barriga? Otra pregunta frecuente que ocurre por ejemplo alrededor de los 5 años es ¿Por qué las niñas no tienen pene? ¿De dónde vienen los bebes? ¿Dónde estaba yo antes de estar en la barriga? Todas estas preguntas suelen estresar un poco a madres y padres y por esa razón, hablo de este tema aquí, para ayudarte a estar preparada/o cuando surja el momento y que sepas dar las respuestas más efectivas posible. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aunque tu no hayas hablado antes del tema puede que ellos hayan escuchado de otros, así que mi sugerencia es que comiences por averiguar que saben ya. Si tu pequeño te pregunta ¿De dónde vienen los bebes? Tú, antes de explicar, puedes preguntarle: ¿De dónde tú crees que vengan? Toma su respuesta como base para dar una explicación y aclarar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elemento impórtate a tener en cuenta para hablar de sexualidad con tus hijos: La edad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños de edad prescolar comienzan a tener curiosidad y aprender sobre su propio cuerpo. Es importante enseñarles los nombres apropiados de cada parte del cuerpo y no inventar nombres. No hay nada de malo en los nombres reales de las partes íntimas del cuerpo. Además, enseñe a sus hijos qué partes son privadas (las partes cubiertas por un traje de baño).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Según la edad de su hijo/a, de más o menos detalles en la explicación pero siempre, háblele con la verdad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños alrededor de los cinco años suelen mostrar curiosidad sobre la sexualidad suya y la de otros de diferente género. Pueden comenzar a explorar sus genitales y manifestar interés por los genitales de otros niños, lo cual es una parte normal de su desarrollo. Es muy importantes que nosotros como madres y padres establezcamos límites y enseñemos a nuestros hijos sobre la privacidad y el respeto mutuo. Por ejemplo, explícale a tus hijos que algunas partes del cuerpo son privadas y que está bien tocarlas solo en privado, como al bañarse o vestirse. Enséñales a respetar su propio cuerpo y el de los demás, y enfatiza la importancia de comunicarse si se sienten incómodos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto algunas sugerencias sobre cómo abordar este tema de manera abierta y constructiva:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1-Inicia la conversación temprano: Es importante comenzar a hablar sobre sexualidad desde una edad temprana, adaptando la información a la edad y nivel de comprensión de tus hijos. Aborda temas básicos como el cuerpo humano, la diferencia entre niños y niñas, y el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2-Crea un ambiente abierto y de confianza: Asegúrate de que tus hijos se sientan cómodos y seguros al hablar contigo sobre sexualidad. Hazles saber que pueden hacer preguntas y expresar sus preocupaciones sin temor a ser juzgados.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3-Sé honesto y directo: Utiliza un lenguaje claro y preciso al hablar sobre sexualidad, evitando eufemismos o conceptos confusos. Responde a las preguntas de tus hijos de manera honesta y sin evasivas, incluso si algunas preguntas te resultan incómodas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4-Promueve el respeto y la responsabilidad: Enseña a tus hijos sobre la importancia del respeto mutuo, la comunicación abierta y la toma de decisiones responsables en relaciones sexuales. Explícales la importancia del consentimiento y cómo mantenerse seguros y protegidos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5-Utiliza recursos educativos: Aprovecha libros, videos y otros recursos educativos diseñados para niños y adolescentes para complementar tus conversaciones sobre sexualidad. Estos recursos pueden ayudar a reforzar los mensajes clave y proporcionar información adicional de manera accesible y comprensible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6-Fomenta la comunicación continua: La educación sexual no es una conversación única, sino un proceso continuo que evoluciona a medida que tus hijos crecen y se desarrollan. Mantén abiertas las líneas de comunicación y revisa regularmente los temas relacionados con la sexualidad a lo largo del tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7-Respeta la privacidad de tus hijos: Reconoce que tus hijos pueden sentirse avergonzados o incómodos al hablar sobre ciertos aspectos de la sexualidad. Respeta su privacidad y no presiones para hablar sobre temas que no están listos para discutir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al abordar la sexualidad con tus hijos de manera abierta y comprensiva, estás equipándolos con el conocimiento y las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas y saludables a lo largo de sus vidas. Además, les estás demostrando que pueden confiar en ti para hablar sobre temas importantes y sensibles, lo cual fortalecerá su relación y su confianza mutua.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si quieres saber más del tema, no dudes en escribirme y con gusto te ayudaré. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/como-hablar-sobre-sexualidad-con-mis-hijos.jpg" length="84847" type="image/jpeg" />
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    </item>
    <item>
      <title>El Significado de Ser Madre: Un Vínculo de Amor Inigualable</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La maternidad es un viaje lleno de altibajos, un camino que nos lleva a lo más profundo de nuestras emociones y fortalezas. Para cada mujer, el significado de ser madre es único y personal, una experiencia que moldea su vida de maneras inimaginables.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En su esencia, ser madre es un acto de amor incondicional. Es un lazo que se forma desde el momento en que una vida comienza a crecer dentro de uno, un vínculo que trasciende el entendimiento humano. Es la capacidad de dar y recibir amor de una manera que solo una madre puede entender.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, la maternidad también es un desafío. Implica sacrificio, renuncia y una dosis saludable de paciencia. Significa dedicar tiempo, energía y recursos para asegurarse de que nuestros hijos crezcan felices, saludables y seguros en un mundo lleno de incertidumbre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero a pesar de los desafíos, ser madre también es una fuente inagotable de alegría y gratitud. Es presenciar el milagro del crecimiento y desarrollo de otro ser humano, celebrando cada hito y superando juntos cada obstáculo. Es una experiencia que nos transforma, nos enriquece y nos desafía a ser la mejor versión de nosotros mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este viaje de la maternidad, es fundamental contar con apoyo y orientación. Es por eso que estoy aquí para ti, ofreciendo mi experiencia y conocimiento como asesora de madres. Mi objetivo es brindarte el apoyo que necesitas para enfrentar los desafíos de la maternidad con confianza y tranquilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, quiero invitarte a descubrir mi libro "
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/product/lideres-en-la-crianza"&gt;&#xD;
      
           Líderes en la crianza
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ", una guía práctica y empoderadora para madres que desean liderar con sabiduría y amor en la crianza de sus hijos. En este libro, encontrarás consejos, reflexiones y herramientas útiles para navegar por los altibajos de la maternidad con gracia y fortaleza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Así que si estás buscando orientación y apoyo en tu viaje como madre, no dudes
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/contact"&gt;&#xD;
      
           en contactarme
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           . Estoy aquí para ayudarte a ser la mejor madre posible y a disfrutar plenamente del increíble viaje de la maternidad. Juntas, podemos crear un mundo donde todas las madres sean verdaderas líderes en la crianza de sus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Thu, 09 May 2024 17:06:33 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Crees en la suerte?</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/rthy.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es una pregunta que a menudo nos hacemos, pero ¿qué es realmente la suerte? Si estás respirando, si tienes un dispositivo con acceso a internet y estás leyendo estas palabras que escribí con tanto amor, eres una mujer con suerte, sin duda alguna. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay algo más real que esa suerte mujer, algo en lo que tú tienes más control, más poder.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Eres una mujer viva, única y especial, capaz de hacer que las cosas marchen bien. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora te confesaré algo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : yo no creo en la suerte. Hace tiempo dejé de hacerlo. Creer en la suerte es creer que alguien más es responsable de las cosas buenas y malas que nos ocurren, es creer que no tienes el control. Es verdad que hay una fuerza poderosa, pero esa fuerza, que quizás tú llamas Dios, te deja ser y crear tu propio camino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo creo en la Vida, mujer. Creo en la impermanencia de las cosas y en el amor. Una de esas cosas impermanentes es la infancia de nuestros hijos. ¡Hazla memorable! Crecen muy rápido y en suspiros y regueros de juguetes se nos hacen adultos delante de nuestros ojos. Por eso es importante que estés bien para poder criarlos de la mejor manera posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Que sean adultos capaces de vivir una vida plena, de ser felices, no depende de la suerte, depende de la educación que les des, del tiempo que les dediques y depende mucho también de cómo te vean a ti vivir tu vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El hecho de que estés criando hijos no significa que tengas que renunciar a ti, a esa mujer viva, única y especial que eres. Toma el control mujer, conéctate con tu esencia, disfruta más de la crianza de tus hijos que es un regalo de la vida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este texto he puesto toda la intención de que despiertes, de que te hagas cargo de ti, de tus emociones, de que cambies todas esas cosas que te están molestando ahora, para que logres un equilibrio entre esos dos roles, el de mujer y el de mamá. No le dejes todo el trabajo a la suerte. ¡Tienes el poder de crear tu propia realidad!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te dejo algunas sugerencias para que encuentres ese equilibrio. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece límites y prioridades
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Identifica tus prioridades tanto como mujer como madre y establece límites claros para poder dedicar tiempo y energía a cada aspecto de tu vida de manera equilibrada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuida de ti misma
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : No descuides tus propias necesidades físicas, emocionales y mentales. Dedica tiempo para ti misma, practica el autocuidado y busca actividades que te relajen y te recarguen de energía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comunica tus necesidades
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Habla abiertamente con tu pareja, familiares o amigos sobre tus necesidades y los desafíos que enfrentas al equilibrar tu vida como mujer y mamá. La comunicación abierta puede ayudarte a recibir apoyo y comprensión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Organiza tu tiempo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Utiliza herramientas de planificación, como agendas o aplicaciones móviles, para organizar tu tiempo de manera efectiva y asegurarte de cumplir con tus responsabilidades tanto personales como familiares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Delega tareas
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites. Delega tareas domésticas o responsabilidades relacionadas con los niños a tu pareja, familiares o cuidadores de confianza para aliviar tu carga y permitirte tiempo para ti misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Practica el mindfulness
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Incorpora prácticas de mindfulness o meditación en tu rutina diaria para ayudarte a mantenerte presente en el momento presente y reducir el estrés y la ansiedad asociados con las demandas de la vida cotidiana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca apoyo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Únete a grupos de apoyo de mujeres o madres en los que puedas compartir experiencias, recibir consejos y encontrar un sentido de comunidad y pertenencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé flexible y compasiva contigo misma: Reconoce que no siempre podrás hacerlo todo perfectamente y permítete ser flexible y compasiva contigo misma cuando las cosas no salgan como esperabas. Recuerda que eres humana y estás haciendo lo mejor que puedes en cada momento.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/rthy.jpg" length="38207" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 07 May 2024 17:48:12 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El Poder de la Crianza Consciente: Decisiones, Palabras y Pensamientos que Impactan a Nuestros Hijos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-poder-de-la-crianza-consciente-decisiones-palabras-y-pensamientos-que-impactan-a-nuestros-hijos</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-poder-de-la-crianza-consciente-decisiones-palabras-y-pensamientos-que-impactan-a-nuestros-hijos.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Todo lo que decidimos o no, lo que hacemos o no, lo que decimos o no, e incluso, lo que pensamos y sentimos, entraña consecuencias”.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese texto es un fragmento del libro “Las 5 heridas que impiden ser uno mismo” de la autora Lise Bourbeau. Cuando llegué a esa oración entre las tantas otras letras de la página, hice una pausa y por un buen rato me quedé analizando cuanto poder hay en nosotros. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay poder en las decisiones tomadas, en las acciones que hacemos y las que no. Hay poder en las palabras dichas y en el silencio y sobre todo, hay poder en nuestros pensamientos. Así como dice la autora de ese libro que se hizo tan popular, todo lo mencionado anteriormente trae consigo consecuencias. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el contexto de la crianza de nuestros hijos, el poder de nuestras decisiones, acciones, palabras y pensamientos se vuelve aún más evidente. Cada elección que hacemos como padres, ya sea consciente o inconscientemente, tiene un impacto profundo en el desarrollo emocional, mental y social de nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, la forma en que respondemos a los comportamientos desafiantes de nuestros hijos puede influir en cómo manejan sus emociones en el futuro. Si optamos por reaccionar con ira o castigo, podríamos estar enseñándoles que la violencia o la agresión son formas aceptables de resolver conflictos. Por otro lado, si respondemos con empatía y comprensión, les estamos mostrando cómo gestionar sus emociones de manera saludable y constructiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestras palabras también tienen un gran poder en la crianza de los hijos. Lo que decimos a nuestros hijos, ya sea de forma positiva o negativa, puede afectar profundamente su autoestima y confianza en sí mismos. Un elogio sincero y alentador puede impulsar su autoestima y motivación, mientras que las críticas constantes o las palabras hirientes pueden dejar cicatrices emocionales que perduran mucho tiempo después de que se hayan pronunciado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incluso nuestros pensamientos más íntimos pueden tener un impacto en nuestros hijos. Si constantemente nos criticamos a nosotros mismos o dudamos de nuestras habilidades como padres, es probable que transmitamos esa inseguridad a nuestros hijos, quienes pueden absorberla y reflejarla en su propio comportamiento y autoconcepto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por lo tanto, como padres, es fundamental ser conscientes del poder que tenemos sobre nuestros hijos a través de nuestras acciones, palabras y pensamientos. Es importante que seamos lideres en nuestro hogar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te quiero hacer una pregunta: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te gusta que te griten o te hablen en tono espero?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estoy convencida que tu respuesta a esa pregunta es no, no conozco a nadie que le gusta que le traten mal. Pues a los niños tampoco, por lo tanto, debemos actuar con ellos como nos gustaría que ellos lo hicieran con nosotros. Por su puesto, sin olvidarnos de la etapa en el desarrollo en la que están. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tomar decisiones conscientes, comunicarse de manera amorosa y positiva, y cultivar una mentalidad de autoaceptación y crecimiento puede ayudar a crear un entorno familiar saludable y amoroso donde nuestros hijos puedan florecer y desarrollarse plenamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, recordemos siempre que cada interacción que tenemos con nuestros hijos deja una huella duradera en sus vidas. Aprovechemos ese poder para nutrir, apoyar y amar a nuestros hijos de la mejor manera posible.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/el-poder-de-la-crianza-consciente-decisiones-palabras-y-pensamientos-que-impactan-a-nuestros-hijos.jpg" length="91947" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 30 Apr 2024 19:43:01 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Sosteniendo el Rumbo: Herramientas para Permanecer Constantes en la Crianza Consciente</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/sosteniendo-el-rumbo-herramientas-para-permanecer-constantes-en-la-crianza-consciente</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Sosteniendo-Rumbo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace algunos años que trabajo como asesora de crianza consciente. Durante todo este tiempo he coincidido con muchas madres que forman parte de los talleres que imparto y afligidas me han comentado lo siguiente: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Elisa, me encanta asistir a tus talleres, muchos de los recursos que me has brindado me han sido de mucha ayuda, pero los aplico un día o dos y después vuelvo a gritar, vuelvo a pegar una nalgada, vuelvo a frustrarme y vuelvo sentirme mal con la crianza que estoy ejerciendo. – 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Resuena contigo las palabras de esas madres?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi resuenan profundamente porque yo también me he sentido así. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las personas saben que fumar hace daño, pero fuman. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las personas saben que beber mucho alcohol hace daño, pero toman. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las personas saben que ciertas personas que tienen cerca les hace daño, pero no se alejan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las madres saben cuándo algo no está funcionando bien con sus hijos, pero siguen en ese ciclo de patrón reactivo que es veneno para la relación con sus hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué sucede eso?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿por qué si ya sabemos que ciertas cosas no están bien las seguimos haciendo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta es una pregunta compleja y profunda que nos lleva a reflexionar sobre nuestros propios hábitos, patrones de comportamiento y la influencia del entorno en nuestras acciones.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En muchas ocasiones, nuestros actos reactivos están arraigados en experiencias pasadas, creencias limitantes, miedos o estrés. A veces, actuamos de cierta manera porque es lo que conocemos, incluso si sabemos que no es lo mejor para nosotros o nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante reconocer que el cambio requiere tiempo, esfuerzo y autocompasión. No se trata solo de adquirir conocimientos, sino de practicar la autorreflexión, la empatía y el perdón hacia nosotros mismos cuando cometemos errores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al educarnos a nosotros mismos y cultivar la conciencia sobre nuestras acciones, podemos comenzar a romper esos ciclos destructivos y establecer patrones más saludables de crianza y relación con nuestros hijos. Todos merecemos un hogar lleno de amor, respeto y comprensión. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí tienes algunas estrategias para mantenerte constante con las nuevas prácticas de crianza consciente:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Establece metas claras
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Define claramente qué cambios deseas hacer en tu enfoque de crianza y por qué son importantes para ti y tu familia. Tener metas claras te ayudará a mantenerte enfocada y motivada.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Crea un plan de acción
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Desarrolla un plan detallado sobre cómo implementarás las nuevas estrategias de crianza en tu vida diaria. Esto podría incluir horarios específicos, actividades prácticas y recursos adicionales que necesitarás.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Haz pequeños cambios gradualmente
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : En lugar de intentar cambiar todo de una vez, comienza con pequeños cambios graduales. Esto te permitirá adaptarte más fácilmente a las nuevas prácticas y aumentar tu confianza en tus habilidades como madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé consistente
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : La consistencia es clave cuando se trata de establecer nuevas rutinas y comportamientos. Intenta aplicar las nuevas estrategias de crianza de manera constante y predecible para que tus hijos sepan qué esperar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Encuentra apoyo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Busca el apoyo de otras madres que estén pasando por experiencias similares. Compartir tus desafíos y logros con otras personas puede brindarte motivación adicional y consejos útiles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Practica el autocuidado
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Asegúrate de cuidar tu propia salud y bienestar emocional mientras trabajas en mejorar tus habilidades de crianza. Date tiempo para ti misma, practica actividades que te relajen y busca ayuda cuando la necesites.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sé amable contigo misma
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Recuerda que todos cometemos errores y que la crianza consciente es un viaje continuo de aprendizaje y crecimiento. No seas demasiado dura contigo misma si tropiezas en el camino. En lugar de eso, reflexiona sobre lo que aprendiste y sigue adelante con determinación y compasión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al seguir estas estrategias, podrás mantenerte constante en la implementación de nuevas prácticas de crianza consciente y crear un ambiente familiar más amoroso y armonioso para ti y tus hijos. ¡Mucho ánimo en tu viaje de crianza consciente!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Sigamos adelante juntos en este viaje hacia una crianza más consciente y amorosa! 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 23 Apr 2024 16:49:28 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
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    </item>
    <item>
      <title>Mujer-Mamá: ¡Equilibrando tu papel de madre con tu identidad como mujer</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/mujer-mama-equilibrando-tu-papel-de-madre-con-tu-identidad-como-mujer</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/familia-eliza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Así se llamará el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.kotizar.com/parents-leaders-webinar-mujer-mama/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           próximo taller online
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            que impartiré próximamente. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Este evento está diseñado para todas las mamás que se han sentido un poco desconectadas de sí mismas en medio de las demandas de la maternidad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué escogí este tema para el taller?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Ya te cuento. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como directora de un centro de cuidado infantil desde hace más de cinco años, escucho a diario a madres lamentarse sobre lo agotadas que se sienten, el poco tiempo que tienen y lo difícil que es llevar todas las tareas sin perder la cabeza. Como madre que soy, entiendo perfectamente de lo que ellas están hablando. Además de dirigir el centro de cuidado infantil, llevo años con el programa “Parents and Leaders” el cual brinda asesoría a madres y padres de crianza consciente para que puedan disfrutar más de ver crecer a sus hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Han sido muchas las veces que en sesiones con madres me han confesado que a pesar de saber que el castigo no funciona y que los gritos no mejoran la situación, ellas lo siguen haciendo porque pierden la paciencia muy rápido, porque se sienten agotadas y explotan fácilmente y luego las invade un sentimiento de culpa. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué pasa esto?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esto ocurre porque se han enfocado en darle lo mejor de sí a sus hijos, en querer ponerle toda la energía a que ellos hagan las cosas bien para que aprendan habilidades que les sirvan en el trascurso de la vida, pero, se han olvidado de ellas. Mujer, así es imposible ejercer una maternidad efectiva porque no se puede dar lo que no se tiene.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si vives en total desconexión contigo, con la mujer que eres, no podrás conectar con tu sabiduría parental para brindarle a tu hijo/a una educación basada en el respeto y el amor. Esa desconexión con la mujer que eres, con tu esencia, trae consigo la poca paciencia, los enojos y la falta de compresión hacia ese ser que tanto amas y que estás tratando de educar bien.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué es importante que encuentres otra vez el equilibrio entre la mujer y la madre que eres? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1-Cuando te conectas contigo misma como mujer, te permites cuidar tu bienestar emocional, mental y físico. Esto contribuye a tu felicidad y satisfacción personal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2- Al priorizar tu identidad como mujer, puedes establecer relaciones más saludables y equilibradas con tus hijos, pareja, familiares y amigos. Esto fortalece tus vínculos y promueve un ambiente de armonía en tu entorno.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3- Reconocerte y valorarte como mujer te ayuda a fortalecer tu autoestima y confianza en ti misma. Esto te permite enfrentar los desafíos de la maternidad con una actitud positiva y segura.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4- Al encontrar el equilibrio entre ser mujer y madre, brindas un ejemplo positivo a tus hijos sobre la importancia de cuidar de sí mismo y vivir una vida equilibrada. Ellos aprenderán a valorar su propia identidad y bienestar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5- Al satisfacer tus propias necesidades y perseguir tus intereses y metas como mujer, experimentarás una mayor realización personal. Esto te permitirá vivir una vida plena y auténtica, en la que te sientas completa y realizada tanto en tu papel de madre como en tu identidad como mujer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El próximo mes es el día de las madres y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.kotizar.com/parents-leaders-webinar-mujer-mama/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           asistir al taller online
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            sería un estupendo regalo que te puedes dar tu misma para que vuelvas a tu centro, tú te lo mereces y tus hijos también. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para inscribirte, solo tienes que ir al enlace aquí debajo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.kotizar.com/parents-leaders-webinar-mujer-mama/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           https://www.kotizar.com/parents-leaders-webinar-mujer-mama/
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una mujer que también es mamá. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/eliza-campo-girasoles.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 16 Apr 2024 15:27:21 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Los Estándares de Belleza y la Presión que Ejerce en la Mujer</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/mujer-maquillaje.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si eres mujer, entenderás perfectamente el tema que quiero compartir contigo hoy. Nos encontramos constantemente bajo la presión de ser bellas, de lucir bien, de ser amables, sensibles, presumidas, elegantes... Todo ello nos llega acompañado de ciertos estándares que, supuestamente, debemos cumplir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Pero a qué precio, mujer?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tomemos, por ejemplo, el caso de una mujer adulta mayor. Los estereotipos asociados a las mujeres mayores a menudo incluyen percepciones de fragilidad, olvido y una supuesta disminución de competencia, junto con atributos positivos como calidez y espíritu comunitario. Sin embargo, estos son solo estereotipos. No todas las abuelitas son frágiles, ni todas son cálidas. Algunas son tan competentes, o incluso más, que una joven de veinticinco años. La variedad de percepciones sobre el envejecimiento y la belleza es amplia, y por eso hoy quiero abordar este tema: para desafiar estos estereotipos y promover una visión más inclusiva y positiva de lo que significa la belleza y el envejecimiento en la mujer.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Se han realizado numerosos estudios sobre las presiones sociales y los estereotipos que enfrentan las mujeres, especialmente en lo que respecta a su apariencia física y su adherencia a los estándares de belleza juveniles. Estos estudios destacan los desafíos que enfrentan las mujeres para mantener la confianza y el empoderamiento debido a las presiones sociales y los estereotipos relacionados con la apariencia. Es común que las mujeres luchen contra sentimientos de irrelevancia y se sientan juzgadas en función de su apariencia física y su edad, lo que puede generar dudas sobre su seguridad en sí mismas a medida que envejecen. A pesar de estos desafíos, las mujeres también demuestran resiliencia y determinación para desafiar las normas sociales y aceptar quiénes son, mostrando confianza en su apariencia física y edad, y desafiando la noción de que estas características determinan su valor como individuos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la actualidad, recibimos una avalancha de información, a menudo en forma de imágenes en redes sociales, campañas publicitarias y revistas de moda. Las mujeres que vemos en estos medios son presentadas como bellas, con pieles impecables y cuerpos esbeltos. Sin darnos cuenta, nos vemos atrapadas en la búsqueda de un estándar de belleza casi inalcanzable.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces, ¿qué podemos hacer para no caer en esta trampa?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi experiencia personal, considero que es importante cuidarnos, ser aseadas y sentirnos cómodas con nuestra apariencia. Sin embargo, lo más importante es no perder nuestra autenticidad en el intento de cumplir con estos estándares. No debemos sacrificar nuestra identidad y bienestar tratando de ser alguien más. La verdadera belleza reside en aceptarnos y amarnos a nosotros mismos tal como somos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es hora de desafiar activamente estos estándares y encontrar formas de liberarnos de su influencia negativa. Aquí hay algunas estrategias y recursos que pueden ayudarnos a rechazar la trampa de perseguir una belleza irreal:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Educación sobre la diversidad de belleza
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Es importante comprender que la belleza viene en todas las formas, tamaños, colores y edades. Existen múltiples formas de ser hermosa, y ninguna debería ser excluida o menospreciada. Busquemos activamente representaciones diversas de belleza en los medios de comunicación y celebremos la diversidad en lugar de conformarnos con una única definición de lo que es bello.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Fomentar la autoaceptación
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Cultivar la aceptación y el amor propio es fundamental para contrarrestar los estándares de belleza poco realistas. Dediquemos tiempo a reflexionar sobre nuestras fortalezas, cualidades únicas y logros, en lugar de centrarnos en nuestras imperfecciones percibidas. Practiquemos el autocuidado y la gratitud, y aprendamos a tratarnos con compasión y amabilidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Promover una cultura de cuerpo positivo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Participemos en conversaciones que desafíen los ideales de belleza inalcanzables y promuevan una actitud positiva hacia nuestros cuerpos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Enfocarse en la salud y el bienestar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : En lugar de obsesionarnos con la apariencia externa, centremos nuestra atención en nuestra salud y bienestar integral. Prioricemos hábitos saludables como una alimentación balanceada, ejercicio regular, sueño adecuado y cuidado emocional. Recordemos que la verdadera belleza viene de estar saludables y felices desde adentro hacia afuera.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Buscar apoyo y conexión
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : No enfrentemos estos desafíos solas. Busquemos comunidades y espacios seguros donde podamos compartir nuestras experiencias, desafíos y triunfos relacionados con la autoimagen y la autoestima. Apoyémonos mutuamente y brindemos comprensión y aliento a nuestras hermanas en su viaje hacia la autoaceptación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al desafiar activamente los estándares de belleza poco realistas y promover una cultura de aceptación y autoaceptación, podemos liberarnos de la trampa de perseguir una belleza inalcanzable y abrazar nuestra singularidad y valía intrínseca como mujeres. Porque créeme, así como eres única y especial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 09 Apr 2024 17:10:39 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Una mujer con muchos roles</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/una-mujer-con-muchos-roles</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Una-mujer-con-muchos-roles.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mara desde que se despertó está nerviosa porque tiene dentro de dos horas, una entrevista de trabajo y no tiene quien le cuide a su pequeño de tres años. Mara terminó hiendo a la entrevista con su hijito y lo dejó sentado afuera de la puerta de la oficina. Mara terminó detenida por abandonar a su pequeño. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            Liana bailó toda su vida, vivía de bailar y era feliz. Un día se enamoró, se casó y en un abrir y cerrar de ojos aquel cuerpo delgado y estilizado se anchó y la piel se agrietó. Aun así, Liana está dispuesta a volver al escenario porque no quiere hacer otra cosa. Hoy Liana hace maravillas para ser una mamá presente y amorosa y para no renunciar a su pación, pero la verdad que le está costando mucho. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Edith va por el tercer hijo, desde que nació el primero que hoy tiene 7 años, Edith es una mamá super consagrada a la crianza y educación de sus tres hijos. Su esposo gana bien y siempre estuvo de acuerdo en que el asumía la responsabilidad de la mantención familiar. Edith matriculó en la universidad para culminar la carrera de economía que dejó a medias cuando se convirtió en mamá. Ella asiste a la escuela de manera virtual porque así es como único puedo y por lo general lo hace de noche después que ya dejó en cama a sus tres hijos y toda la casa ordenada. Desde que comenzó a estudiar la relación con su esposo se ha visto afectada porque ese tiempo era el que ella dedicaba a él. Cada día el esposo le reclama y le deja saber que no entiende porque ese capricho de graduarse si ella no necesita trabajar. Mara lo sigue haciendo con un sentimiento de culpa que le pesa más que una mochila cargada de piedras. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            En la vida de una mujer moderna, los roles se entrelazan como hilos en un tejido complejo. Desde ser madres y esposas hasta empresarias y estudiantes. Cada mujer lleva consigo una carga única de responsabilidades. Sin embargo, encontrar el equilibrio entre estos roles puede parecer una tarea titánica.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El desafío de los múltiples roles:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cada uno de nuestros roles como mujeres influye en los demás roles de maneras profundas e inesperadas. Ser madre es una labor maravillosa, pero sin lugar a dudas, también es una labor que puede consumirnos, dejándonos con poco tiempo o energía para dedicarnos a nosotras mismas o a otras facetas de nuestra vida. La presión de mantener un hogar, trabajar fuera de casa, estudiar y cultivar relaciones puede ser abrumadora, llevándonos a sentirnos desbordadas y desconectadas de nuestro ser interior.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La importancia del autocuidado:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es fácil perderse en el torbellino de responsabilidades y olvidar la importancia de cuidar de nosotras mismas. Sin embargo, es crucial recordar que ser una mejor madre, esposa, empresaria o estudiante comienza con ser una mejor versión de nosotras mismas. Priorizar nuestro bienestar físico, emocional y mental nos permite recargar nuestras energías y enfrentar los desafíos de la vida con claridad y determinación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Consejos para encontrar equilibrio:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Establece límites claros: Aprende a decir no cuando sea necesario y establece límites saludables para proteger tu tiempo y energía.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Haz del autocuidado una prioridad: Dedica tiempo cada día para actividades que te nutran y te rejuvenezcan, ya sea meditar, hacer ejercicio o simplemente disfrutar de un baño relajante.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Comunica tus necesidades: No tengas miedo de pedir ayuda o expresar tus necesidades a tus seres queridos. La comunicación abierta es esencial para construir relaciones sólidas y apoyo mutuo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Delega tareas: Aprende a confiar en los demás y delegar responsabilidades cuando sea posible. Recuerda que no tienes que hacerlo todo tú misma.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cultiva la gratitud: Aprecia los pequeños momentos de alegría y gratitud en tu vida cotidiana. Reconocer las bendiciones que tenemos nos ayuda a mantener una perspectiva positiva incluso en los momentos difíciles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser una mujer con muchos roles es un desafío, pero también es una fuente infinita de fuerza y ​​resiliencia. Al encontrar el equilibrio entre nuestros diversos roles y priorizar nuestro bienestar, podemos florecer en todas las áreas de nuestra vida y inspirar a otros a hacer lo mismo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Una-mujer-con-muchos-roles.jpg" length="60863" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 02 Apr 2024 17:01:45 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
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    </item>
    <item>
      <title>“Previniendo el Bullying: El Papel Fundamental de la Familia y la Comunidad”</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/previniendo-el-bullying-el-papel-fundamental-de-la-familia-y-la-comunidad</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Previniendo-el-Bullying.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El término "bullying" lo conocí por primera vez siendo adulta aquí en los Estados Unidos. Nací y crecí en Cuba, y cuando era niña o adolescente, simplemente llamaba "pesados" a aquellos que me ofendían o se burlaban de mí. Creo que, de alguna manera, todos nos hemos burlado de otros en algún momento o hemos dicho algo que les hiere emocionalmente. También hemos estado del otro lado y hemos sido víctimas de burlas y acoso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Personalmente, lo experimenté más durante la adolescencia. Mi mamá no me dejaba afeitar las piernas, y algunos compañeros de clase pasaban su tiempo burlándose de ellas. Usaba calcetines largos para cubrirlas y me escondía para que no me vieran. Esta situación me hacía sentir insegura, y ni hablar de los malos ratos que pasaba.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy, mirando hacia atrás con una mirada adulta, veo que esos malos ratos podrían haberse evitado si hubiera tenido los recursos necesarios para lidiar con el problema en ese momento. El primer paso debería haber sido hablar con mi madre y contarle todo lo que estaba ocurriendo debido a su negativa a permitirme afeitarme las piernas. Los compañeros de clase que se burlaban de mí no eran tan malos por señalar que mis piernas estaban demasiado peludas; era cierto. El problema estaba en mí, ya que no sabía cómo hacerles callar. A esa edad, no entendía que las piernas peludas no definían quién era yo, y nunca supe cómo mostrarles que no me importaba lo que pensaran de mí. Bueno, en realidad sí me importaba, porque a los 13 años, no tenía mucha inteligencia emocional y no le contaba a mi mamá lo mal que me hacía sentir esa situación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora, a los 37 años, con hijos y después de haber trabajado en un aula durante 10 años, me doy cuenta de que hemos abordado el acoso escolar de manera incorrecta. Lo criticamos, decimos que es malo y que hace mucho daño, e incluso daño irreparable en algunos casos, lo cual es muy triste. Las reglas contra la violencia física o verbal y el bullying son cada vez más estrictas en las escuelas. Sin embargo, el acoso, la burla y el maltrato físico o emocional persisten.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si analizamos las estadísticas, aquí en los Estados Unidos, por ejemplo, aproximadamente 1 de cada 5 estudiantes de secundaria informó haber sido intimidado en la propiedad escolar. Más de 1 de cada 6 estudiantes de secundaria informaron haber sido acosados electrónicamente durante el último año. Casi el 14% de las escuelas públicas informan que el acoso es un problema de disciplina que ocurre a diario. Los informes de acoso son más altos en las escuelas intermedias (28%), seguidas de las escuelas secundarias (16%) y las escuelas primarias (9%).
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es el bullying? Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el bullying es cualquier comportamiento agresivo no deseado por parte de otro joven o grupo de jóvenes, que implica un desequilibrio de poder observado o percibido y se repite varias veces. El bullying puede causar daño o angustia al joven objetivo, incluido daño físico, psicológico, social o educativo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los tipos comunes de bullying incluyen:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Físico, como golpes, patadas y zancadillas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Verbal, incluidos insultos y burlas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Relacional/social, como difundir rumores o excluir al joven del grupo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Daños a la propiedad de la víctima.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.cdc.gov/violenceprevention/youthviolence/bullyingresearch/fastfact.html" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           ha creado programas
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            para ayudar a prevenir el bullying en las escuelas, lo cual es muy importante, pero considero que es fundamental que esa labor comience desde casa. La familia es la base de la sociedad; si las familias no están bien, la sociedad tampoco lo estará.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi opinión, deberíamos proporcionar a nuestros hijos y estudiantes recursos para desarrollar una autoestima saludable, tener confianza en sí mismos, saber cómo expresarse cuando algo les molesta y no ceder ante lo mal hecho. Los niños y los jóvenes necesitan sentirse más fuertes, y no estoy hablando de fuerza física, sino de fuerza mental. Es importante que los niños y jóvenes confíen en sí mismos y en los adultos que los rodean. Es crucial que se sientan valientes y parte importante de esta sociedad, pero eso también comienza en casa. Si no se sienten parte importante de su núcleo familiar, es muy poco probable que se sientan parte importante de la sociedad. Creo que esa es la mejor manera de combatir el bullying.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al empoderar a nuestros jóvenes con las herramientas para manejar sus emociones y desarrollar resiliencia, podemos crear una cultura de empatía y respeto donde el bullying no tenga cabida. Esto comienza fomentando la comunicación abierta, construyendo la autoconfianza y enseñando empatía y amabilidad. Como padres, educadores y mentores, tenemos el poder de dar forma a una generación que valore la inclusividad, la compasión y la comprensión. Para que esto suceda, debemos hablar con nuestros hijos sobre estos temas y darles la confianza para que acudan a nosotros cuando se sientan afligidos o alguien o algo les esté molestando.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza autoritaria y punitiva que a menudo se implementa en los hogares no proporciona a los niños las herramientas necesarias para desarrollar las habilidades que necesitan para enfrentar situaciones como el bullying. Por esa razón es necesario que ejerzamos una crianza consciente y positiva la cual promueve el desarrollo de la autonomía, la confianza y la autoestima de niños y niñas; al tiempo que, fomenta la comunicación respetuosa y el diálogo. Los principios fundamentales de este tipo de crianza son la empatía, el respeto y el amor incondicional. La crianza positiva reconoce que los niños merecen ser tratados con dignidad y respeto, y se centra en establecer relaciones basadas en la confianza y el entendimiento mutuo. En lugar de imponer autoridad de manera unilateral, los padres que practican la crianza respetuosa buscan colaborar con sus hijos, brindándoles el apoyo y la orientación necesarios para que puedan desarrollarse plenamente como individuos autónomos y capaces de tomar decisiones informadas. Esta aproximación fomenta una conexión profunda entre padres e hijos, y sienta las bases para relaciones familiares sólidas y saludables a largo plazo. La crianza consciente y positiva no solo beneficia a los niños al promover su bienestar emocional y social, sino que también contribuye al crecimiento personal y la realización de los padres, al ofrecerles la oportunidad de aprender y crecer junto a sus hijos en un ambiente de amor, comprensión y respeto mutuo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si quieres saber sobre estos temas, no dudes en escribirnos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa Sainz-Triana
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creadora del programa “Parents and Leaders”
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Referencias:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Centers for Disease Control and Prevention. (2023b, September 28). Fast facts: Preventing bullying |violence prevention|injury Center|CDC. Centers for Disease Control and Prevention. https://www.cdc.gov/violenceprevention/youthviolence/bullyingresearch/fastfact.html
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 26 Mar 2024 14:14:01 GMT</pubDate>
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    <item>
      <title>Un libro para liderar en el hogar</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Hola!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy quiero compartir contigo un poco más sobre mi libro "Líderes en la Crianza" y los valiosos acuerdos que encontrarás en su interior. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿No sabías sobre mi libro? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Ha pasado un año desde su publicación y estoy enormemente orgullosa de los resultados obtenidos! Este libro ha sido más que una simple obra para mí; fue una aventura maravillosa que me permitió reconectar con la mujer que soy. Además, me llena de alegría escuchar los testimonios de otros padres que han encontrado en este libro una nueva perspectiva sobre la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si estás criando hijos, seguro sabes lo mucho que cambia nuestra vida con la llegada de esos pequeños seres a los que amamos incondicionalmente. En mi experiencia personal, enfrentar los desafíos de la maternidad fue todo un reto. Sin embargo, me di cuenta de que gran parte de esa dificultad se debía a la falta de recursos y a haber dejado de lado mi propia identidad para convertirme únicamente en la mamá de Amelia y Alan.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ser madre o padre transforma nuestras vidas, pero hay aspectos de nosotros mismos que nunca deberíamos perder, como nuestros sueños y pasiones. Por eso, decidí escribir "Líderes en la Crianza": para reconectar con la mujer que siempre fui, esa a la que le gusta escribir, pero lo había dejado en segundo plano por la responsabilidad de cuidar a mis hijos. Escribir me apasiona y descubrí que dedicar un tiempo para mí misma me hacía sentir más plena y, en consecuencia, me permitía ser una mejor madre para mis hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           “Lideres en la Crianza” es mucho más que un simple compendio de consejos e historias; es mi manera de compartir mi experiencia y ayudar a otros padres a encontrar el equilibrio entre la crianza y el cuidado de sí mismos. Si estás buscando una guía y herramientas para criar con confianza y plenitud, ¡este libro es para ti!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En este libro, comparto los cinco acuerdos que hice conmigo misma para convertirme en una madre líder en mi hogar. Estos acuerdos no solo transformaron mi vida como madre, sino que también fortalecieron mi conexión con mis hijos y me ayudan a criar en un ambiente de amor, respeto y armonía. Hoy te puedo decir, que disfruto la mayor parte del tiempo de la crianza de mis hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los acuerdos que te encontraras en el libro son los siguientes: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55358;&amp;#56605; Acuerdo 1: Conectar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El primer acuerdo es conectar, tanto conmigo misma como con mis hijos. Reconocí que la verdadera crianza comienza desde adentro, cultivando una conexión profunda y auténtica con mis propias necesidades y emociones, así como con las de mis hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56470; Acuerdo 2: Respetar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El segundo acuerdo es respetar, para ser respetada. Aprendí que el respeto mutuo es fundamental en la relación con mis hijos. Al mostrarles respeto, también enseño a mis hijos el valor del respeto hacia los demás y hacia sí mismos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56911; Acuerdo 3: Perdonar
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El tercer acuerdo es perdonar, para liberarnos. Entendí que el perdón es una poderosa herramienta para sanar heridas y liberarnos del pasado. Al practicar el perdón, creamos un espacio para el amor y la comprensión en nuestras relaciones familiares.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56580; Acuerdo 4: Lo que no funciona, cámbialo
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El cuarto acuerdo es lo que no funciona, cámbialo. Reconocí la importancia de ser flexibles y adaptarnos a las necesidades cambiantes de nuestros hijos y de nuestra familia. A veces, es necesario dejar atrás lo que no funciona y buscar nuevas soluciones que nos lleven hacia adelante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ☯️ Acuerdo 5: Encuentra el equilibrio
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El quinto y último acuerdo es encontrar el equilibrio, el yin y el yang de la crianza. Aprendí que la crianza es un delicado equilibrio entre ser firme y amoroso, entre establecer límites y permitir la libertad. Encontrar este equilibrio nos permite criar con amor, sabiduría y compasión.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos acuerdos han sido fundamentales en mi viaje como madre líder, y estoy emocionada de compartirlos contigo en "Lideres en la Crianza" Un libro con luz para criar de manera efectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si estás listo(a) para transformar tu enfoque de la crianza y descubrir el poder de estos acuerdos en tu vida familiar, ¡no esperes más y
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="/product/lideres-en-la-crianza"&gt;&#xD;
      
           consigue tu copia de "Lideres en la Crianza"
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            hoy mismo en el enlace aquí abajo y comienza a liderar en casa y disfrutar más de esa labor tan maravillosa pero también difícil que es la CRIANZA DE LOS HIJOS!
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Un fuerte abrazo!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz Triana 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/product/lideres-en-la-crianza"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/White+Brown+Simple+Volunteer+Community+Slogan+Email+Header+%281%29.png" alt=""/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/un-libro-para-liderar-en-el-hogar.jpg" length="80267" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 19 Mar 2024 15:27:21 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Criar de forma positiva no significa agachar la cabeza ante nuestros hijos</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/criar-de-forma-positiva-no-significa-agachar-la-cabeza-ante-nuestros-hijos</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/criar-de-forma-positiva-no-significa-agachar-la-cabeza-ante-nuestros-hijos.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Han sido muchas las ocasiones en que he recibido reproches de la manera en que crio y educo a mis hijos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Por ejemplo, cuando le pregunto a Alan si desea desayunar cereal y leche o prefiere pan con mantequilla, o cuando le dejo a Amelia dos vestidos para ir al cumpleaños y le permito escoger el que más le guste.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entender que mis hijos tienen sus propios gustos, deseos, sentimientos y dignidad me ha llevado a ser más empática y respetuosa. Permitirles tomar decisiones en ciertos aspectos ha fortalecido nuestra relación y creado un ambiente más armonioso en nuestro hogar. Tratar a mis hijos con respeto y brindarles oportunidades para sentirse valorados e importantes contribuye enormemente a su confianza en sí mismos y fortalece nuestros lazos afectivos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es irónico cómo a menudo no somos coherentes con la educación que brindamos a nuestros hijos y lo que esperamos de ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo, aquí les compartiré una historia que refleja esa incongruencia:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que Anita era muy pequeña, Marina optó por un estilo parental autoritario. Para Marina, el control y la rigidez eran sinónimos de amor y protección hacia su hija. Cada decisión, cada acción de Anita era dictada y supervisada por su madre. La obediencia era la norma, y cualquier desviación de esta era castigada con dureza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En apariencia, todo parecía estar en orden. Anita se comportaba según lo esperado delante de su madre, recibiendo elogios por ser "bien educada". Sin embargo, tras esa fachada de obediencia se escondían miedos, inseguridades y una profunda falta de confianza en sí misma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En la escuela, Anita luchaba por encontrar su voz. Temerosa de no hacer lo correcto, se retiraba al margen de las actividades y obtenía bajas calificaciones. La maestra preocupada por su bienestar, buscó el apoyo de Marina.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            La maestra pidió hablar con la madre de la niña. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - Su hija no participa en clases. Cuando se hacen trabajos en equipo, ella no aporta ninguna idea y siempre luce como asustada o preocupada. –
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después de esta conversación con la maestra, Marina llegó a casa furiosa y juzgó a su hija por su comportamiento en el colegio y la amenazó con que si no subía sus notas se quedaría sin utilizar dispositivos electrónicos durante mucho tiempo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es muy difícil para los niños que reciben este tipo de crianza, poder sentirse seguros, tener confianza o valía en sí mismos. Cuanto más le exija la madre y la haga sentir como basura, peores serán los resultados de Anita. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La reacción de Marina ante la situación de Anita refleja la desconexión entre sus acciones y sus intenciones. En lugar de ofrecer apoyo y comprensión, recurrió a amenazas y castigos, perpetuando así un ciclo de control y temor que solo profundizó la brecha entre madre e hija.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Marina ama a su hija y desea lo mejor para ella, pero ha sido influenciada por la creencia de que la rigidez y la autoridad son la clave para criar a un buen hijo. Sin embargo, está claro que el precio de este enfoque es alto. La falta de confianza, el miedo y la baja autoestima de Anita son evidencia de los efectos negativos de la crianza autoritaria. Es fundamental que Marina reflexione sobre su estilo de crianza y busque formas más respetuosas y empáticas de guiar a su hija hacia un desarrollo saludable y una autoestima sólida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La situación que describes, es un ejemplo claro de cómo la discrepancia entre el estilo de crianza autoritario y las expectativas poco realistas pueden tener consecuencias negativas en el desarrollo emocional y académico de los niños. Aunque Marina actúa con la intención de educar a su hija de la mejor manera posible, su enfoque autoritario puede estar causando más daño que beneficio.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños criados en un ambiente autoritario, donde se impone la obediencia sin cuestionamientos, pueden desarrollar miedo, ansiedad y baja autoestima. En el caso de Anita, su falta de participación en la escuela y sus bajas calificaciones podrían ser señales de que no se siente segura para expresarse o tomar iniciativas, debido al temor a ser castigada por no cumplir con las expectativas impuestas por su madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante que Marina reflexione sobre el impacto de su estilo de crianza en la vida y bienestar de su hija. Amenazar con castigos y exigir resultados sin ofrecer apoyo emocional y guía puede perpetuar un ciclo de baja autoestima y desmotivación en los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Criar de manera positiva, basándonos en el respeto y el amor no significa agachar la cabeza ante nuestros hijos, al contrario, criar de manera positiva es firmeza con amabilidad lo que significa efectividad, liderazgo, y relaciones sanas que ayudarán a que la relación con nuestros hijos sea poderosa y que ellos sientan siempre nuestro apoyo y comprensión. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 12 Mar 2024 16:27:26 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Conexión y Crianza: El Poder de Escuchar tu Intuición como Madre</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/conexion-y-crianza-el-poder-de-escuchar-tu-intuicion-como-madre</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/conexion-y-crianza-el-poder-de-escuchar-tu-intuicion-como-madre.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Como madre, he transitado por el camino desafiante pero maravilloso de la crianza, buscando constantemente recursos y herramientas para guiar a mis hijos de la mejor manera posible. En este viaje, he descubierto que a menudo la respuesta que busco ya está dentro de mí, esperando a ser reconocida. A lo largo de los años, he aprendido a prestar más atención a mi intuición y a esa voz interior que me dice muchas veces lo correcto.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora, cuando me encuentro frente a situaciones complicadas con mis hijos, me detengo y me doy el tiempo necesario para conectar con mi sabiduría y también conectarme con mis hijos y sus necesidades. Pido al universo que me guíe y ponga en mi boca las palabras correctas para poder transmitir el mensaje que quiero dar e influir con liderazgo en ellos. Esta práctica de escuchar mi intuición y buscar orientación externa me ha llevado a descubrir nuevas formas de abordar los desafíos de la crianza y de ser más luz en mi hogar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            A lo largo de este viaje de crianza consciente, he aprendido a honrar cada momento como una oportunidad de aprendizaje tanto para mis hijos como para mí misma. Reconozco que los momentos difíciles son valiosos, ya que nos brindan lecciones de vida profundas y nos permiten crecer juntos como familia. Realmente, los momentos desafiantes nos enseñan más que esos de gozo y felicidad. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por eso, cada vez que enfrento una dificultad en la crianza, veo esta experiencia como una oportunidad para aprender y crecer, tanto como madre como individuo. Confío en que, al escuchar mi intuición y buscar la guía del universo que me hace conectar con mi sabiduría, encontraré la mejor manera de abordar cualquier desafío que se presente en el camino de la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, la crianza consciente implica reconocer y confiar en nuestras propias respuestas internas, así como estar abiertos a la orientación externa que el universo puede ofrecernos. Honrar cada momento como una oportunidad de aprendizaje nos permite crecer y desarrollarnos tanto como padres como seres humanos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Para que tú también puedas conectar con tu sabiduría parental e influenciar sobre tus hijos de manera efectiva, aquí te dejo algunas sugerencias:
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Escucha tu intuición: Confía en tus instintos como madre. A menudo, tu intuición te guiará en la dirección correcta cuando se trata de tomar decisiones importantes para tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Tómate tiempo para reflexionar: Haz espacio en tu vida diaria para reflexionar sobre tus experiencias como madre. Esto te ayudará a identificar lo que funciona bien y lo que podría necesitar ajustarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Acepta la imperfección: Reconoce que la crianza no siempre será perfecta y está bien cometer errores. Aprende de tus desafíos y permítete crecer a partir de ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca apoyo: No tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites. Ya sea de amigos, familiares, grupos de apoyo o profesionales, tener una red de apoyo puede brindarte perspectivas y recursos adicionales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Practica el autocuidado: No descuides tus propias necesidades mientras cuidas de tus hijos. Asegúrate de dedicar tiempo regularmente para ti misma, ya sea para relajarte, hacer ejercicio o participar en actividades que disfrutes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aprende de tus hijos: Reconoce que tus hijos también tienen mucho que enseñarte. Observa su forma de ver el mundo y mantente abierto a aprender de sus perspectivas únicas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cultiva la paciencia: La crianza puede ser desafiante en ocasiones, pero la paciencia es fundamental. Tómate el tiempo necesario para respirar profundamente y responder en lugar de reaccionar impulsivamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Celebra los pequeños momentos: Reconoce y aprecia los pequeños logros y momentos especiales en la vida de tus hijos. Estos momentos pueden ser tan significativos como los hitos más grandes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mantén la comunicación: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos. Escucha sus preocupaciones y opiniones con atención y respeto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Confía en ti misma: Recuerda que eres la mejor experta en tu propio hijo. Confía en tus habilidades como madre y en tu capacidad para tomar decisiones que beneficien a tu familia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Al fomentar la conexión con su sabiduría, las madres pueden sentirse más seguras y capacitadas para enfrentar los desafíos que surgen en el camino de la crianza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 05 Mar 2024 14:38:18 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La importancia del juego en el Desarrollo psicosocial y cognitivo de los niños</title>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ninos-jugando.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Durante muchos años, he dedicado una gran parte de mi vida a la educación prescolar, te seré sincera, paso la mayor parte del tiempo, rodeada de niños, porque no solo soy maestra, también soy mamá así que cuando termino de trabajar, aún me quedan dos buenos ejemplares en casa. A través de estas experiencias, he llegado a apreciar profundamente el impacto significativo que el juego tiene en el desarrollo psicosocial y cognitivo de los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El juego actúa como una plataforma dinámica que permite a los niños interactuar con sus compañeros, hermanos y adultos, fomentando el desarrollo de habilidades sociales esenciales como la cooperación, la comunicación, la negociación y la empatía. Es a través del juego que los niños aprenden a compartir, a turnarse, a resolver conflictos y a comprender las normas y roles sociales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además de contribuir al desarrollo social, el juego influye de manera significativa en la regulación emocional de los niños. Dentro del juego, los niños exploran y expresan una amplia gama de emociones, lo que les brinda valiosas oportunidades para aprender a manejar eficazmente sentimientos de alegría, estrés, frustración y, en última instancia, desarrollar resiliencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El juego también nutre de manera enriquecedora la imaginación y la creatividad de los niños, alentándolos a explorar nuevas ideas, adoptar diferentes roles y participar en escenarios imaginativos. Esta faceta del juego estimula el pensamiento divergente y fortalece las habilidades para resolver problemas a medida que los niños se sumergen en la narración de historias, el juego simbólico y la exploración creativa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es fundamental destacar que el juego no solo es una actividad recreativa, sino que también es un motor para el crecimiento cognitivo. Al despertar la curiosidad, fomentar la exploración y promover la experimentación, el juego impulsa el desarrollo cognitivo de los niños. Participan en actividades que estimulan habilidades cognitivas como el conteo, la clasificación, la construcción y la resolución de problemas, sentando así las bases para un desarrollo intelectual sólido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En el ámbito del desarrollo del lenguaje, el juego proporciona un entorno propicio para el crecimiento lingüístico de los niños. A través de conversaciones, la narración de historias y el juego de roles, los niños adquieren nuevo vocabulario, comprenden estructuras de oraciones y perfeccionan habilidades de comunicación. Esta exposición al lenguaje simbólico sienta las bases para el desarrollo de la alfabetización.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Además, el juego contribuye al desarrollo de la memoria y las funciones ejecutivas de los niños. Ya sea recordando reglas, secuencias o información, o practicando funciones ejecutivas como la atención, la planificación y la flexibilidad cognitiva, el juego ofrece oportunidades valiosas para el desarrollo cognitivo y el éxito académico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, el juego emerge como una fuerza natural y poderosa para el desarrollo integral de los niños, tanto en el ámbito psicosocial como cognitivo. Permanece como una experiencia enriquecedora y multifacética que proporciona a los niños oportunidades valiosas para cultivar habilidades de resolución de problemas, fomentar la creatividad, desarrollar habilidades lingüísticas, mejorar la conciencia espacial, fortalecer la memoria, perfeccionar las funciones ejecutivas y explorar el mundo que les rodea.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te comparto algunas ideas de juegos para que le brindes oportunidades a tus hijos que le ayuden a desarrollar habilidades importantes para la vida. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juegos para bebes de 6 hasta los 18 meses.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1-Juego del espejo: Coloca al bebé frente a un espejo seguro y establece un tiempo dedicado a explorar su reflejo. Esto puede ayudar al bebé a desarrollar el reconocimiento de sí mismo y a fortalecer su autoconcepto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2-Juegos de imitación: Realiza movimientos simples como saludar, hacer muecas o aplaudir, y anima al bebé a imitar tus acciones. Esto no solo fortalece el vínculo entre tú y el bebé, sino que también ayuda en el desarrollo de habilidades motoras y sociales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3-Exploración sensorial: Coloca diferentes objetos frente al bebé y animalo tocarlos. Esto puede ayudar al bebé a explorar diferentes texturas y desarrollar su conciencia sensorial.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4-Juegos de conversación: Cada actividad que realices con tu bebe, háblale sobre lo que ves y lo que estás haciendo. Puedes nombrar partes del cuerpo, expresar emociones ("¡Mira qué sonrisa tan grande tienes!") o simplemente comentar lo que está sucediendo. Estás comiendo esa comida rica que hizo mamá, el arroz es suabe y es blanco y la compota de manzana es dulce. Esto fomenta el desarrollo del lenguaje y la comprensión social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5-Juegos de búsqueda: Esconde juguetes o objetos detrás del bebé y anímalo a buscarlos. Esto puede ser una forma divertida de introducir el concepto de permanencia del objeto y fortalecer la coordinación mano-ojo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Puede que muchas de estas actividades ya las realices, pero ahora ya sabes la importancia que tienen.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juegos para niños de 18 meses hasta los 3 años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1-Juego de bloques de construcción: proporcione bloques de construcción de diferentes tamaños y formas y permita que los niños exploren su creatividad construyendo y apilando. Pueden construir torres, casas, puentes, etc. Si puedes, inicia el juego con el niño y pregúntale “¿qué estás construyendo?” A la respuesta que dé, agrégale aportes para que amplie sus conocimientos. Este juego fomenta la coordinación ojo-mano, la resolución de problemas y la creatividad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2-Juegos de clasificación: Proporcione juguetes u objetos de diferentes colores, formas o tamaños y anime a los niños a clasificarlos en grupos según sus características. Esto ayuda a desarrollar habilidades de discriminación y clasificación visual.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3-Juego de simulación: cree un rincón de juego de roles con disfraces y accesorios que representen diferentes roles, como médico, chef, bombero, etc. Anime a los niños a imitar los roles y situaciones que ven en su vida diaria. Esto fomenta el desarrollo del lenguaje, la creatividad y la comprensión social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4-Conjuntos con cajas de cartón. Las cajas de cartón son un juguete maravilloso que desarrolla la creatividad. En este caso solo tienes que proporcionarlas y el niño elijará que hacer con las cajas. Una caja de cartón puede ser una casita, un barco, un carro, un cohete. No hay límites para la imaginación de un niño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juegos para niños de 3 hasta los 6 años.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1-Juegos de encajar: Ofrece juguetes que requieran encajar piezas, como rompecabezas simples o juguetes de madera con formas para encajar. Para los niños más grandes los legos son una muy buena opción. Esto ayuda a desarrollar la coordinación mano-ojo y la resolución de problemas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2-Juego de cocina o supermercado: Proporciona una cocina de juguete con utensilios de cocina y alimentos de juguete, o crea un pequeño supermercado con productos de juguete. Esto fomenta el juego imaginativo y el desarrollo del lenguaje.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3-Pintura y dibujo: Proporciona papel, crayones, lápices de colores, pinturas y pinceles para que los niños exploren su creatividad a través del arte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Manualidades: Organiza actividades de manualidades con materiales simples como papel, cartón, pegamento, tijeras de seguridad, purpurina, botones y tela. Esto fomenta la creatividad y la coordinación mano-ojo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4-Juegos al aire libre: Visita parques infantiles donde los niños puedan correr, saltar, trepar y columpiarse, lo que promueve el desarrollo físico y social. Organiza caminatas cortas por la naturaleza o actividades de exploración en el jardín donde los niños puedan observar plantas, insectos y animales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5-Juegos de contar y clasificar: Utiliza juguetes o materiales educativos para enseñar a contar y clasificar objetos según diferentes atributos como forma, color o tamaño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Estos juegos son solo algunas ideas para mantener a los niños entretenidos y estimulados mientras desarrollan una variedad de habilidades importantes. Recuerda adaptar las actividades según los intereses y la capacidad de cada niño y asegurarte de que sean seguras y supervisadas adecuadamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si este tema te gustó y crees que pueda ser útil a otra mamá u otro papá, compártelo y así juntos promovemos el desarrollo psicosocial y cognitivo en los niños. 
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ninos-jugando.jpg" length="111676" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 27 Feb 2024 16:17:30 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>¿Cómo sanar las heridas del alma?</title>
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  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/omo-sanar-las-heridas-del-alma.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Buenos días, espero te encuentres muy bien. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace unos días una mamá que forma parte de nuestra comunidad, me escribió un mensaje en el cual me contaba que se sentía muy cansada, abrumada y que además sentía que había algo más que no la dejaba avanzar. Su mensaje terminaba así:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - Necesito sanar algo y desconozco que es...
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo entiendo el dolor de esta mamá porque estuve ahí, me sentí así y realmente es frustrante y doloroso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como padres, todos queremos lo mejor para nuestros hijos y nos esforzamos por guiarlos hacia una vida plena y satisfactoria. Sin embargo, a menudo olvidamos un aspecto fundamental en este proceso: la sanación de nuestras propias heridas de la infancia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nuestra propia crianza y las experiencias que vivimos en la infancia pueden tener un impacto profundo en la manera que vivimos y también en la manera en que criamos a nuestros hijos. Si no abordamos conscientemente estas heridas y trabajamos en sanarlas, corremos el riesgo de repetir patrones negativos y transmitir esas mismas heridas a nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es por eso por lo que quiero invitarte a reflexionar sobre la importancia de sanar las heridas emocionales para que puedas ser la madre o el padre que realmente quieres ser. Cuando te enfrentas a tus propias experiencias dolorosas de la infancia, puedes liberarte de muchos conflictos que te perturban hoy y tomar decisiones más efectivas en la crianza de tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza consciente no se trata solo de estar presentes y atentos a las necesidades de nuestros hijos, sino también de mirar hacia adentro y trabajar en nuestro propio crecimiento personal. Al hacerlo, podemos crear un ambiente familiar más amoroso, compasivo y lleno de aceptación, donde nuestros hijos puedan florecer y desarrollarse plenamente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Permítanme ilustrar con un ejemplo para que puedas comprender mejor la idea de las heridas de la infancia o heridas del alma. Una de estas heridas es la del rechazo, que puede manifestarse desde los primeros momentos de nuestra existencia, incluso cuando éramos tan pequeños como una semilla. Esta herida surge cuando, al enterarse de la concepción, una madre experimenta sentimientos de confusión o rechazo, quizás porque la noticia no fue esperada o porque no era el mejor momento para la llegada de un bebe. Es importante señalar que este rechazo inicial no implica falta de amor por parte de la madre hacia su hijo, pero sin darse cuenta, ya ha dejado una marca en el bebé, una herida. En muchos casos, la madre que experimenta este rechazo hacia al bebé no nacido, también puede llevar consigo la misma herida.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las cinco heridas del alma son
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Traición 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Rechazo 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Abandono
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Humillación
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Injusticia 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Para sanar las heridas del alma, es importante abordarlas de manera consciente y compasiva. Aquí tienes algunas sugerencias sobre cómo puedes trabajar en la sanación de estas heridas, pero para sanarlas primero hay que reconocerlas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reconocimiento y aceptación
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : El primer paso es reconocer todo lo que te causa dolor y angustia, luego a partir de ahí debes comenzar a mirar y a buscar hacia atrás para encontrar la raíz del problema. Esto implica ser honesto contigo mismo acerca de las experiencias pasadas que te han causado dolor y reconocer cómo te han afectado en tu vida presente.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Auto indagación
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Explora las raíces de tus heridas emocionales mediante la auto indagación y la reflexión. Pregúntate a ti mismo por qué ciertas experiencias te han afectado profundamente y cómo han moldeado tus creencias y comportamientos actuales. Pregúntale también a tus padres sobre cómo fue tu infancia, incluso pregunta por la etapa en que estabas en el vientre de tu mamá. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Perdón
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Practica el perdón hacia ti mismo y sé compasivo hacia aquellos que pudieron haber contribuido a causarte daño. El perdón no significa justificar el comportamiento de otros, sino liberarte del resentimiento y el dolor que llevas contigo y más que perdón, aceptación. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Terapia y apoyo emocional
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Considera la posibilidad de buscar ayuda profesional a través de la terapia o el asesoramiento emocional. Un terapeuta puede ofrecerte herramientas y técnicas específicas para abordar y sanar tus heridas emocionales de manera efectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Prácticas de autocuidado
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Dedica tiempo a cuidar de ti mismo y nutrir tu bienestar emocional. Esto puede incluir prácticas como la meditación, el yoga, el ejercicio físico, la escritura terapéutica, o cualquier actividad que te ayude a conectarte contigo mismo y a gestionar el estrés.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cultivar relaciones saludables
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Busca el apoyo de amigos y seres queridos que te brinden amor, comprensión y aliento en tu proceso de sanación. Las relaciones saludables y de apoyo pueden ser un recurso invaluable en tu camino hacia la recuperación emocional.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda que la sanación de las heridas del alma es un proceso gradual y continuo. Sé amable contigo mismo y date el tiempo que necesitas para sana.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te animo a que te unas a nosotros en este viaje de autodescubrimiento y sanación emocional. Pronto estaremos organizando talleres y actividades para apoyarlos en este proceso. Estén atentos a futuras comunicaciones para más detalles.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Juntos, podemos crear un mundo donde nuestros hijos crezcan libres de las heridas del pasado y puedan vivir vidas plenas y auténticas, pero no solo nuestros hijos, nosotros también.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 20 Feb 2024 17:25:06 GMT</pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title>10 Aspectos Esenciales al Elegir un centro de cuidado infantil para tus Hijos</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elegir un centro de cuidado infantil para tus hijos es una decisión importante que requiere una cuidadosa evaluación. Hay padres que prefieren y claro está, pueden pagarlo, buscar a una nana que venga a casa y cuide a los niños por ellos. Cualquiera que sea el caso, escoger el lugar, o la persona que estará a cargo del cuidado y la educación de tu pequeño o pequeña, siempre debe ser un proceso el cual tomemos muy serio y no lo hagamos a la ligera. Estos 10 aspectos te ayudarán a tomar la mejor decisión para el cuidado y bienestar de tus pequeños:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seguridad:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca un lugar con licencia y que cumpla con las normas de seguridad locales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pregunta sobre los protocolos de seguridad en caso de emergencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Observa si el espacio es seguro para los niños, con áreas de juego adecuadas y supervisión constante. En caso de que decidas dejarlo en casa y buscar a una persona para que esté al cuidado, que no te baste con las buenas sugerencias. Conversa mucho con esa persona, hazle preguntas que sean importantes para ti y si puede comenzar el trabajo cuando aún tú estás en casa supervisando, pues mucho mejor porque verás realmente cómo interactúa con el niño/a. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Personal:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Investiga la experiencia y las cualificaciones del personal (esto aplica para una nana que venga a casa). Observa la interacción del cuidador o cuidadores con los niños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca un lugar con un ambiente cálido y acogedor donde los niños se sientan seguros y queridos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Programa:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca un centro que ofrezca un programa educativo adecuado a la edad de tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pregunta sobre las actividades que se realizan durante el día.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elige un lugar que fomente el desarrollo integral del niño, incluyendo el aprendizaje social, emocional y físico. Importantísimo, pregunta cuál es el método de disciplina que usan, tú debes sentirte a gusto con la manera en que disciplinen a tu hijo o hija. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Horario:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Algo muy importante a tener en cuenta a la hora de elegir un sitio es que se ajuste a tu horario laboral y necesidades. Pregunta sobre la flexibilidad del horario y las opciones de cuidado extendido.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Costo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Compara los precios de diferentes centros y elige uno que se ajuste a tu presupuesto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pregunta sobre las tarifas adicionales por comida, pañales y otros servicios. Hay estados que ofrecen becas para familias con bajos recursos, puedes preguntar sobre esta información a la dirección del centro. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ubicación:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elige un centro que esté cerca de tu casa o trabajo para mayor comodidad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ten en cuenta el tiempo de traslado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Reputación:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Investiga la reputación del centro en internet y con otros padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lee las reseñas de otros padres sobre el lugar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Comunicación:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Busca un lugar que tenga una buena comunicación con los padres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pregunta sobre la frecuencia con la que se informa a los padres sobre el progreso de sus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Visitas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Programa una visita al centro de cuidado infantil para conocer las instalaciones y al personal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Observa cómo interactúan los niños con el personal y entre ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Instinto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Confía en tu instinto al elegir el lugar donde dejarás a tu pequeño.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si no te sientes cómoda/o con el espacio, con las personas allí, sigue buscando hasta encontrar uno que te haga sentir bien. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           LOL HOUSE CHILDCARE HOME:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           LOL HOUSE CHILDCARE HOME se destaca por cumplir con todos estos aspectos esenciales, ofreciendo un ambiente seguro, cálido y acogedor para tus hijos. Con personal altamente calificado y un programa educativo integral basado en la disciplina positiva, LOL HOUSE CHILDCARE HOME es una excelente opción para el cuidado y bienestar de tus pequeños. Allí no solo se educa a los niños, sino que también se brinda asesoría a los padres que buscan aplicar métodos diferentes que ayudan a sus hijos a crecer física y emocionalmente. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://maps.app.goo.gl/t67zDrMamnq6vyY79" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           Visita LOL HOUSE CHILDCARE HOME
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            y descubre por qué es el mejor centro de cuidado infantil para tus hijos. Únete a
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;a href="https://www.instagram.com/lol_house_childcare_home/" target="_blank"&gt;&#xD;
      
           su Instagram
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda que elegir un lugar para dejar a tu pequeño es una decisión importante que requiere una cuidadosa evaluación. Ten en cuenta estos 10 aspectos esenciales para tomar la mejor decisión para el cuidado y bienestar de tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/elegir-centro-infantil.jpg" length="119547" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 13 Feb 2024 17:55:19 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.parentsandleaders.com/10-aspectos-esenciales-al-elegir-un-centro-de-cuidado-infantil-para-tus-hijos</guid>
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      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/elegir-centro-infantil.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Mesa+de+trabajo+1+copia_web.svg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Qué es ser una buena madre?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/que-es-ser-una-buena-madre</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/que-es-ser-una-buena-madre.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recientemente, planteé una pregunta en nuestra comunidad que generó reflexiones profundas: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es ser una buena madre?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las respuestas fueron variadas y, sin embargo, ciertas cualidades se destacaron una y otra vez: amorosa, paciente, empática, sabia, buena oyente, comprensiva, asertiva y fuerte. Estas características son admirables y esencialmente parte de nuestra labor como madres. Sin embargo, me detuve a reflexionar sobre qué sucede en esos días en los que nos sentimos desbordadas, cuando la paciencia parece inalcanzable y la fortaleza se desvanece.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es importante reconocer que tener momentos de debilidad no nos convierte en malas madres. Es normal sentirnos abrumadas y, a veces, preferir no enfrentar ciertas situaciones, incluso si eso significa alejarnos temporalmente de nuestros hijos. Demasiadas veces, nos aferramos a la idea de que ser una buena madre significa tener todo bajo control, sin espacio para sentirnos mal o pedir ayuda.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Sin embargo, es fundamental comprender que pedir ayuda no nos debilita, al contrario, demuestra nuestra valentía al reconocer nuestras limitaciones. La maternidad es una montaña rusa emocional, y está bien no tener todas las respuestas o sentirnos fuertes en todo momento. La realidad es que la construcción social de la maternidad nos impone un estándar irrealista que puede resultar abrumador y sofocante.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Debemos desterrar la idea de que ser una buena madre significa cumplir con un estándar inflexible. Cada una de nosotras enfrenta desafíos únicos y tenemos nuestras propias circunstancias. Es normal cometer errores y sentirnos abrumadas en ocasiones. Lo importante es abrirnos a la comunicación y buscar apoyo cuando sea necesario.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy, quiero recordarte que eres una buena madre. Permítete sentirte vulnerable, aceptar tus limitaciones y pedir ayuda cuando lo necesites. La maternidad no se trata de ser perfecta, sino de ser real y compasiva, tanto contigo misma como con tus hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con amor y solidaridad, 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Elisa Sainz
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/que-es-ser-una-buena-madre.jpg" length="76325" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 06 Feb 2024 19:09:17 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Viviendo con un adolescente</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/viviendo-con-un-adolescente</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ew4fr3gt54e.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La adolescencia suele tener una reputación negativa. Hemos escuchado tantas historias desfavorables sobre esta etapa que, en mi opinión, nos predisponemos para vivirla de manera negativa, aunque en realidad es tan hermosa y desafiante como cualquier otra etapa de la vida
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es un periodo del desarrollo humano que se sitúa entre la infancia y la edad adulta, generalmente abarcando desde los 11 hasta los 19 años. Además de los cambios biológicos dramáticos, la adolescencia también implica cambios cognitivos y emocionales. Durante esta etapa, los jóvenes transforman la manera en la que piensan, razonan y toman decisiones, buscando independencia y explorando su identidad y valores.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Uno de los procesos más complejos es la búsqueda de identidad, que puede llevar a la experimentación y confusión, pero eventualmente contribuye al desarrollo de una identidad coherente, siempre que haya el apoyo adecuado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En mi experiencia trabajando con padres, he escuchado a menudo situaciones como: "Mi hijo ha cambiado tanto que ya ni lo reconozco", "Mi hija se cree una mujer y no me obedece", o "No me gusta para nada la amiga de mi hija". Estas situaciones pueden desencadenar conflictos familiares y dañar la relación con los adolescentes. Es crucial que como padres entendamos la importancia de acompañar sin juzgar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Uno de los cambios que a menudo resulta incómodo para los padres es que los adolescentes prefieren a sus amigos antes que a ellos. Es fundamental comprender que buscan un sentido de pertenencia, algo que a veces encuentran más fácilmente entre amigos que en casa, donde a menudo enfrentan críticas y regaños.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La autonomía y sentirse valiosos también son aspectos cruciales para los adolescentes. Aunque estén explorando su independencia, establecer límites claros y expectativas respecto al comportamiento es esencial. Asegurarse de que ambas partes estén en la misma página en cuanto a las reglas del hogar puede ayudar a evitar conflictos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           En cuanto a las amistades, puede que no te guste la compañía de tu hija, pero prohibir no es la mejor solución. En su lugar, sugiero tratar de conocer a la amiga en cuestión. Invítala a pasar tiempo en tu hogar, observa su comportamiento y entiende más sobre ella para determinar si hay razones específicas para tu desagrado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
        
            Por ejemplo, la mamá que se acercó a mí con esta preocupación llegó a la determinación que no le gustaba la amiga de su hija por las imágenes que vio de ella en su cuenta de Instagram. Crear una opinión por una cuenta de Instagram puede ser un poco superficial, por eso es importante tratar de pasar tiempo juntos y conocer a los amigos de nuestros hijos.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquí te dejo algunas sugerencias:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Fomentar actividades sociales positivas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Anima a tu hija a participar en actividades extracurriculares, clubes o deportes donde pueda conocer a otras personas con intereses similares. Esto podría ampliar su círculo social y darle la oportunidad de hacer amigas que compartan sus valores.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Conoce a sus amigas:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Trata de conocer a la amiga actual de tu hija. Invita a ambas a pasar tiempo en tu hogar para que puedas observar su interacción y entender mejor la dinámica de su amistad. Esto también te permitirá evaluar si hay motivos específicos de preocupación.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Habla sobre las amistades saludables:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Conversa con tu hija sobre lo que significa tener una amistad saludable. Explícale la importancia de las relaciones basadas en el respeto mutuo, la confianza y el apoyo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Enseña habilidades sociales
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           : Si notas que tu hija tiene dificultades para hacer amigas, podrías ayudarle a desarrollar habilidades sociales. Esto incluye aprender a iniciar y mantener conversaciones, escuchar activamente y trabajar en la empatía.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Contacto con la escuela:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Si las preocupaciones persisten, podrías ponerte en contacto con el personal escolar, como consejeros o maestros, para obtener más información sobre las interacciones sociales de tu hija en la escuela. Ellos podrían proporcionar orientación y apoyo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerda que es normal que los adolescentes atraviesen etapas en las que las amistades pueden cambiar. Tu apoyo y orientación son esenciales para ayudarla a desarrollar relaciones positivas y saludables.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/ew4fr3gt54e.jpg" length="59380" type="image/jpeg" />
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Por qué mi hijo es agresivo? 10 motivos y consejos para manejarlo</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/por-que-mi-hijo-es-agresivo-10-motivos-y-consejos-para-manejarlo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/hijo-agresivo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace más de 10 años que paso la vida rodeada de niños. Durante el día en el salón de clases y cuando termino de trabajar, pues con mis dos hijos en casa. Durante todo este tiempo he tenido la oportunidad de relacionarme con niños de diferentes características.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Niños, tímidos, niños extrovertidos, niños que hablan poco, otros que hablan mucho, niños calmados y niños violentos. Todos y cada uno de ellos llevan una atención individual y trato siempre de prepararme para suplir cada una de sus necesidades.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            En ese proceso pude descubrir que uno de los mayores retos lo encontraba en los niños agresivos. Escuchando a otros maestros y padres, pude entender que a ellos les ocurría lo mismo. Por lo general estos niños suelen ser muy incomprendidos y esto, más que ayudar, les hacer empeorar. Por esa razón he decidido escribir sobre este tema. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           La agresividad en los niños es un comportamiento que preocupa mucho a madres y padres. Entender las posibles razones detrás de esta conducta puede ser el primer paso para abordar el problema de manera efectiva. Cada comportamiento del ser humano está basado en una necesidad, es muy importante que entendamos eso. Entonces cuando un niño presenta comportamientos agresivos antes de juzgarle o castigarle por lo que hizo, es de suma importancia que como adultos que desean el bienestar de ese niño nos hagamos estas preguntas: 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           ¿Qué necesidad está tratando de suplir mi hijo/a con ese comportamiento agresivo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué lo está haciendo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
            A continuación, exploraremos 10 motivos comunes que podrían estar contribuyendo a la agresividad en tu hijo/a, junto con algunos consejos para ayudarte a enfrentar cada situación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           1. Falta de habilidades de comunicación:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La incapacidad para expresar emociones de manera adecuada puede llevar a la agresión. Enséñale a tu hijo a comunicar sus sentimientos mediante el diálogo y la expresión verbal.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           2. Necesidad de atención:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La agresividad puede ser un intento desesperado de llamar la atención. Dedica tiempo de calidad a tu hijo/a, asegurándote de que se sienta valorado y escuchado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           3. Frustración por falta de habilidades sociales:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tu hijo tiene dificultades para relacionarse con otros niños, podría recurrir a la agresividad. Fomenta actividades sociales y enséñale habilidades de cooperación.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           4. Imitación del entorno:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños a menudo imitan lo que ven en casa o en su entorno. Evalúa si hay comportamientos agresivos en el ambiente y trabaja en establecer un ejemplo positivo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           5. Problemas emocionales o de salud mental:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La agresividad puede ser un síntoma de problemas emocionales o de salud mental. Busca la ayuda de profesionales para evaluar y abordar posibles desafíos emocionales.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           6. Falta de límites claros:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los niños necesitan límites para sentirse seguros. Establece reglas claras y consistentes, y comunica las consecuencias de manera efectiva.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           7. Estrés o cambios en la rutina:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los cambios significativos pueden afectar el comportamiento. Ayuda a tu hijo a manejar el estrés mediante la creación de rutinas estables y momentos relajantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           8. Problemas académicos:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La frustración relacionada con el rendimiento escolar puede llevar a la agresión. Apoya a tu hijo en sus estudios y comunica con sus maestros para abordar cualquier desafío académico.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           9. Influencia de los medios de comunicación:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La exposición a contenido violento puede influir en el comportamiento. Monitorea y limita el acceso a programas y juegos inapropiados para su edad.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           10. Problemas familiares o conflictos parentales:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los problemas familiares pueden afectar significativamente a los niños. Busca soluciones constructivas para los conflictos familiares y asegúrate de brindar un entorno seguro y afectuoso.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Recuerda que cada niño es único, y puede ser necesario ajustar estos consejos según las necesidades individuales. Si la agresividad persiste o se intensifica, considera buscar la orientación de un profesional para obtener ayuda. El programa “Parents and Leaders” puede ser esa opción para encontrar los recursos que te llevaran a transformar esos retos de la crianza. Si quieres obtener más información solo déjanos tu correo electrónico en la casilla al final de la página. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Recuerda, la paciencia y la comprensión son clave en el proceso de ayudar a tu hijo a superar la agresividad y desarrollar habilidades emocionales saludables.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa Sainz 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Creadora del programa “Parents and Leaders”
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 23 Jan 2024 16:45:57 GMT</pubDate>
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    <item>
      <title>La familia</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si me hubieran hecho esta pregunta a los 12 años, mi respuesta habría sido diferente, pero hoy, mi percepción ha evolucionado y la familia es para mí mucho más que un simple concepto.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La familia es como una escuela en la que varias personas que se aman se reúnen a diario para aprender y poner en práctica valores tan esenciales como la empatía, la aceptación, el respeto y, sobre todo, la paciencia. Este último valor, la paciencia, a veces parece requerir cursos extra, porque se necesita con frecuencia al tratar con los seres queridos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una familia es unidad y es la base de la sociedad. En esa escuela, que es la familia, los individuos que la integran se deben brindar apoyo mutuo, compartir responsabilidades y experiencias de vida, y deben contribuir al desarrollo emocional y social de cada uno de sus miembros. La familia puede adoptar diversas formas y tamaños, y su importancia radica en ser una fuente de amor, seguridad, guía y apoyo a lo largo de la vida de sus integrantes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi percepción sobre la familia ha evolucionado con el paso del tiempo, especialmente después de convertirme en madre.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Recuerdo cuando era niña que no existía para mí nada más importante que mis padres y mis abuelos. Me daba temor incluso a perderles y una que otra vez, en esa etapa compleja en que vamos creciendo, pero aún no entendemos nada de la vida, me vi llorando de solo pensar que ellos me podían faltar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Lloraste tú alguna vez cuando aparecía algún pensamiento catastrófico en tu mente en el cual perdías a tus padres?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Con el paso del tiempo y la creación de mi propia familia, las perspectivas cambiaron. Ya en casa yo no soy la hija de mi mamá, sino la mamá de mi hija y mi hijo. También soy esposa y profesional y unas cuantas cosas más. Ya la relación con la muerte es otra y es diferente a cuando era niña. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Después que fui madre, esa escuela que es la familia ya no está dirigida por mis padres sino por mi esposo y por mí y ahora es nuestra responsabilidad mostrarles a nuestros hijos como son las reglas. También es nuestra responsabilidad que nuestros hijos sientan que su familia es su refugio y su lugar seguro, pero tan importante como eso, es que mi esposo y yo también sintamos que nuestro lugar sagrado. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Frecuentemente, tenemos una idea de familia romantizada que nos hace crear expectativas que no son reales. Cuando comencé la relación con el hombre que hoy es mi esposo y padre de mis hijos, tenía muchas expectativas y quería que él me demostrara el amor de una manera específica. La misma tendencia a crear expectativas ocurrió con la llegada de mis hijos. Desde que esperaba al primero, imaginaba su apariencia y personalidad, y resultaron ser completamente distintos a lo que había anticipado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entonces ahí comienzan los conflictos o comienza la aventura de aprender a amar de manera incondicional sin querer cambiar a nadie. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi verdadera familia comenzó a formarse el día que decidí abandonar esas ilusiones sobre el amor romántico irreal y comencé a conocer realmente al hombre que tenía a mi lado. Él me ama y me demuestra su amor de incontables maneras. Quizás no de la manera que yo había imaginado, pero es un amor genuino y sincero. Yo lo puedo sentir. También el día que entendí que mis hijos son como son y no como yo quería que fueran. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Así, comprendí que la familia es ese conjunto de personas, unidas por lazos de sangre o elección, que se respetan y apoyan mutuamente, a pesar de las diferencias. Aprendí que compartir la misma sangre no garantiza el sentimiento de familia. Descubrí que hay personas que, aunque no estén relacionadas por sangre, iluminan nuestras vidas. Entendí que no debemos intentar cambiar a las personas para que se ajusten a nuestras preferencias; debemos aceptarlas y amarlas como son. Y si alguien no aporta positivamente a nuestra vida, es válido alejarse.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El simple hecho de que alguien sea parte de tu familia no le otorga el derecho de lastimarte o de hacerte sentir mal. Jamás lo permitas, pues la verdadera familia, aquella que ama de manera incondicional, no actúa así. Pero tú tampoco te otorgues ese derecho, el de lastimar o humillar. Si amas, cuida tus palabras, practica la paciencia, respeta y se una persona empática. Si amas, toma cursos extras en esa escuela que es la familia y en donde debe prevalecer el amor. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa
           &#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ﻿
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/familia-eliza+%281%29.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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    </item>
    <item>
      <title>El campo de girasoles</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/el-campo-de-girasoles</link>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hace años, tenía un deseo ardiente de visitar un campo de girasoles &amp;#55356;&amp;#57147;. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Esta idea me perseguía, evocando imágenes de vastas extensiones de flores amarillas meciéndose con el viento. Pero, como suele suceder, la vida se interponía con sus innumerables responsabilidades y distracciones, y mi sueño quedaba postergado una y otra vez.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Anoche, sin embargo, el destino me dio una pequeña sorpresa. Mientras regresaba a casa, el camino me llevó justo frente a un extenso campo de girasoles. Las luces del atardecer iluminaban las flores, haciéndolas brillar de manera especial. En ese instante, me prometí que, a la primera luz del día siguiente, volvería y me sumergiría en esa belleza.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cumpliendo con mi palabra, esta mañana me encontré entre esas flores majestuosas, sintiendo su energía y dejándome cautivar por su belleza. ¿Acaso hay algo más espectacular que un campo de girasoles &amp;#55356;&amp;#57147; en su pleno esplendor? Aunque pueda parecer un detalle menor para algunos, ese momento inyectó alegría pura en mi alma. No me preguntes que hay de maravilloso en un campo de girasoles, pueden ser muchas cosas o puede ser nada. Pero creo que realmente lo que me asombra de esa hermosa planta es como busca la luz del sol. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Si buscásemos la luz siempre, ¡qué bueno sería!
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Cuando me refiero a buscar la luz, es buscar el conocimiento, buscar la verdad, tu verdad, buscar lo que te hace bien y diferenciarlo de lo que te hace mal. Deberíamos aprender de los girasoles que elegantes giran y giran buscando la luz. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            A veces, subestimamos el poder que tienen esos pequeños deseos que guardamos en el corazón. El acto de cumplirlos, por más sencillo que parezca, puede traer un gozo inmenso. Por eso, me pregunto:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué postergamos esas pequeñas cosas que sabemos que iluminarán nuestra existencia? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Deberíamos hacer más a menudo aquello que resuena en nuestro interior y nos trae alegría genuina, porque, al final del día, son esos momentos los que hacen que la vida valga la pena y nos llenen de luz.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Ese es el mundo ante mis ojos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un abrazo de Elisa.
           &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/campo-girasoles-eliza-hijos.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 09 Jan 2024 19:32:31 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El mundo ante mis ojos</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Creo que mi manera de mirar la vida se ha moldeado por pasar tanto tiempo rodeada de niños. Como maestra de educación preescolar y madre, he aprendido que cuando te sumerges en el mundo infantil, comienzas a verlo todo distinto, con más empatía y amor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Los niños son seres luminosos y genuinos; su esencia no ha sido opacada por las complejidades del mundo adulto. No aún mientras son pequeños. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ellos poseen una luz interna radiante, y caminan por la vida compartiéndola con quienes están dispuestos a percibirla.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           "Con el paso del tiempo, he descubierto que no importa cuántos años hayan transcurrido; puedo conectar con la niña que fui en cualquier momento y ver el mundo a través de los mismos ojos llenos de asombro y amor con los que observaba en mi infancia."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Escribo cada semana en este blog con el propósito de compartir contigo mi visión personal de este fascinante mundo que nos rodea y de mi vida de mamá. A través de mis palabras, intento transmitir la belleza y la magia que encuentro en cada rincón, en cada instante que nace y muere.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Deseo que te sumerjas en mis experiencias y descubras esa luz especial que ilumina cada momento de nuestras vidas, sobre todo, cuando estamos criando hijos. Es fácil dejar que las preocupaciones y el estrés nos nublen la vista, pero si nos detenemos un instante y prestamos atención a nuestro entorno, veremos que este mundo aún guarda innumerables maravillas por descubrir. Si te detienes y miras a tus hijos sin intentar cambiarles, sin juzgarles, segura estoy que te dibujarán una sonrisa en el rostro y sentirás la calidez en el alma.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Espero que, al compartir mis perspectivas, sobre la vida, sobre la crianza, encuentres inspiración y te des cuenta de que, a pesar de los desafíos y las adversidades, el mundo sigue siendo un lugar hermoso para vivir y la maternidad y la paternidad puede ser un viaje maravilloso que te ayudará a ver el mundo de manera diferente.  Permíteme guiarte a través de mis relatos, invitándote a abrir los ojos y apreciar la belleza que nos rodea y los aprendizajes que hay en cada vivencia.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Desde los impresionantes paisajes naturales hasta las pequeñas alegrías cotidianas que ocurren en casa mientras intentamos educar bien a nuestros hijos. Cada instante puede convertirse en una oportunidad para admirar la magia y lo gratificante de la vida. A través de mis palabras, quiero transmitirte ese optimismo y esperanza, recordándote que siempre hay algo hermoso esperándote en cada paso del camino.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Así que, te invito a sumergirte en
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           esta aventura extraordinaria de vivir y ayudar a vivir a otros, para descubrir junto a mí el encanto inigualable que alberga el ejercer esta labor difícil pero hermosa que es la crianza de los hijos. Te invito a recordar que, a pesar de todo, siempre hay razones para sonreír y agradecer. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Disfruta este acompañamiento y permíteme compartir contigo los secretos que he descubierto con mi maternidad. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Juntos, podemos hacer brillar esa luz que somos y así ser guías para los más pequeños de casa. Nuestros hijos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Haz brillar tu luz y veras que disfrutarás mucho más del mundo ante tus ojos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de una mujer optimista.
            &#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Tue, 02 Jan 2024 19:08:50 GMT</pubDate>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Tus hijos son tu reflejo</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/tus-hijos-son-tu-reflejo</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/tus-hijos-son-tu-reflejo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué si criar es difícil? &amp;#55358;&amp;#56596;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si me preguntas a mí, la respuesta es, ¡SÍ!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un SÍ con mayúsculas porque realmente lo es. &amp;#55357;&amp;#56837;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pero también es una labor hermosa que me ha llevado a sanar heridas del pasado. Me ha llevado a buscar ser una mejor versión de mí. &amp;#55357;&amp;#56470;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza de los hijos ha sido un viaje de introspección que aún no he terminado pero el cual estoy disfrutando al máximo. &amp;#55357;&amp;#56960;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora te pregunto a ti:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Disfrutas tú de la crianza de tus hijos la mayor parte del tiempo? &amp;#55357;&amp;#56842;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te gustaría que fuera diferente? ¿Menos luchas de poder? ¿Menos frustraciones? ¿Menos peleas? ¿Menos tristezas? &amp;#55358;&amp;#56631;‍♂️&amp;#55358;&amp;#56631;‍♀️
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ese cambio es posible pero lo tienes que comenzar tú. &amp;#55356;&amp;#57119;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hay algo que le escuché decir una vez a la persona que ha sido una mentora para mí y quien me ha enseñado mucho sobre la crianza consciente. Esa persona dijo:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           "Tu hijo será tu espejo y te va a incomodar tanto que te llevará al límite para que te obligues a sanar heridas de tu infancia." &amp;#55358;&amp;#56990;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y eso hice, trabajé en mí y el reflejo que veía en ellos me comenzó a gustar. &amp;#55357;&amp;#56425;‍&amp;#55357;&amp;#56423;‍&amp;#55357;&amp;#56422;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           TUS HIJOS SON TU REFLEJO &amp;#55357;&amp;#56424;‍&amp;#55357;&amp;#56425;‍&amp;#55357;&amp;#56423;‍&amp;#55357;&amp;#56422;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Cuando sean adultos serán lo que les estás enseñando hoy. &amp;#55356;&amp;#57137;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Quizás nunca lo has mirado de esa manera, pero la crianza de los hijos es una tarea de autoconocimiento y autodesarrollo. Son muchas las habilidades que se deben desarrollar para hacerlo bien. &amp;#55356;&amp;#57096;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Los padres a menudo se enfrentan a desafíos que los llevan a reflexionar sobre sus propias creencias, valores y comportamientos. &amp;#55358;&amp;#56596;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           A medida que madres y padres guían a sus hijos, se ven obligados a considerar qué es importante para ellos y que no. Por ejemplo, los padres son modelos para seguir para sus hijos. Al esforzarse por ser buenos ejemplos, buscan cómo mejorar sus propios comportamientos y actitudes. &amp;#55357;&amp;#56427;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En resumen, la crianza de los hijos no solo es una responsabilidad hacia los niños, sino también una oportunidad para el crecimiento personal. Cada desafío y éxito en la crianza ofrece a los padres la posibilidad de aprender más sobre sí mismos y crecer como individuos junto a sus hijos. &amp;#55356;&amp;#57147;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El programa “Parents and Leaders” te ayudará a que puedas desarrollar esas habilidades. Si quieres comenzar ese cambio te invito a que nos escribas al correo electrónico que te dejo a continuación &amp;#55357;&amp;#56960; &amp;#55357;&amp;#56551;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;a href="mailto:Info@parentsandleaders.com"&gt;&#xD;
      
           Info@parentsandleaders.com
          &#xD;
    &lt;/a&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te espero 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 20 Dec 2023 14:00:26 GMT</pubDate>
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        <media:description>thumbnail</media:description>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¡Cuidado con de la navidad!</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/cuidado-con-de-la-navidad</link>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuidado-navidad.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es diciembre, ya todos andan comprando regalos para la navidad y yo no me excluyo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Justo ayer terminé de comprar los míos y ya están envueltos y con su lazo encima, pero este año todo fue diferente. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ayer mis dos hijos me acompañaron a envolver regalos y mientras los veía cortar papeles y cintas de colores me cuestioné muchas cosas. Mis hijos hoy tienen diez y cinco años y ya saben que mamá y papá, no tienen trineo, pero son los que compran los regalos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Seré sincera contigo, hasta la navidad pasada disfruté de ver a mi hija feliz esperando la llegada del elfo. Ese elfo que se pasa una temporada en casa vigilando el comportamiento del niño para en la noche volar hasta el Polo Norte y contarle a Santa como anda la situación por casa de la familia Garcia Sainz. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Mi hija no lo tocaba nunca porque según la tradición, el elfo perdía la magia. Yo disfrutaba verla creer toda aquella historia y su ingenuidad e inocencia me llenaban de magia a mí. Esa magia se fue esfumando y no precisamente porque mi hija tocara al elfo o dejara de creer en la fábrica de juguetes del Polo Norte.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esa magia se fue esfumando cuando mi madurez y mi nivel de conciencia con respecto a la crianza de mis hijos, me hizo abrir los ojos ante situaciones que más que bien, estaban haciendo mal. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Una de esas situaciones fue ver como mi hija me comentaba muy preocupada:
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué mi prima recibió tantos regalos si ella se porta tan mal?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿A caso el elfo de ella no le dice a Santa sobre su mal comportamiento?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Esta pregunta me hizo pensar y cuestionar. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nosotros los adultos que estamos criando hijos nos aprovechamos en esta época del año con la tradición de Santa y le decimos a nuestros hijos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           -Recuerda que si te portas mal no te traerán juguetes- 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           - A Santa no le gustan los niños que lloran- 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las cosas que nos inventamos para mejorar el comportamiento de nuestros hijos son muchas y eso solo demuestra la falta de recursos efectivos que tenemos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           También he visto como madres y padres ante un mal comportamiento o malas calificaciones, les prometen a sus hijos que no recibirán regalos en esta navidad y resulta que la promesa se olvida y el árbol navideño amanece lleno de regalos ese veinticinco de diciembre. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Con qué se queda el niño de todo esto? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Santa no es justo, le trae muchos regalos a niños que se portan mal. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Me puedo comportar como me dé la gana porque de igual manera, voy a recibir regalos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La navidad es una época del año en la que se hacen regalos y nada más. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué es la navidad? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Pues es una festividad religiosa en la que los cristianos celebran cada
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            25 de diciembre
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            el
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           nacimiento de Jesus
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           .
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Pues resulta que, en la actualidad, la navidad es celebrada por muchas personas que no son cristianas y es desprovista de su motivo religioso. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por todas estas razones, a mi hijo de cinco años le duró poco la magia. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ya él sabe que mamá y papá compran los regalos y los envolvimos juntos mientras hablábamos de que esos regalos eran para dejarle saber a las personas especiales para nosotros, que las queremos mucho y las apreciamos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Ya nunca más me he aprovechado de la navidad para corregir comportamientos de mis hijos. Ellos deben aprender a comportarse con mi ejemplo y por satisfacción propia, no buscando recompensas externas o materiales. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Las buenas notas en la escuela se buscan por crecimiento y satisfacción personal, no por regalos. Pero es que, sin querer, a todo le damos una connotación material y después nos quejamos de que los niños de hoy día cada vez quieren más y no están satisfechos con nada. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿De quién es la culpa? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿De la navidad?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/cuidado-navidad.jpg" length="144735" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 16 Dec 2023 14:45:16 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¿Como influye la falta de amor propio de los padres en la crianza?</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/como-influye-la-falta-de-amor-propio-de-los-padres-en-la-crianza</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Como+influye+la+falta+de+amor+propio+de+los+padres+en+la+crianza.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que eras muy pequeñito o pequeñita, escuchabas a otros opinar sobre ti: tus padres, hermanos o incluso maestros.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56438; "¡Qué niña más linda!"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56422; "¡Qué niño más bueno!"
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55358;&amp;#56800; "Eres tan inteligente como yo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56425;‍&amp;#55356;&amp;#57323; "Eres demasiado lenta para mi gusto."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56803;️ "Hablas demasiado y eso no está bien."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56852; "Eres muy feo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56490; "Eres débil."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55356;&amp;#57286; "Tienes que ser el mejor."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si una o más de estas frases te las repitieron mucho, seguramente las creíste y no solo las creíste, sino que llegaron a formar parte de la imagen que tienes de ti. Pero hay algo con esto, eso que te dijeron y que tú creíste es la opinión o evaluación de una persona que no eres tú.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si eras la linda o el lindo al que todos celebraban por su belleza, eso se fue quedando en ti, pero realmente eso no es más que una característica. La verdad es que no define quién eres porque el SER va más allá del físico. Pero hay otra opinión que también juega un papel muy importante, y esa es tu opinión, es la manera en la que te hablas.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Te has detenido a analizar cuidadosamente cuál es tu diálogo interno? ¿De qué manera te hablas?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como te hablas influye mucho en la vida que llevas y, por supuesto, en la crianza que ejerces.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Llevémoslo a la crianza…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           &amp;#55357;&amp;#56851; "Estoy agotada, esto es mucho para mí, soy un desastre, la casa regada, no tengo tiempo para dedicarle a mis hijos y mi relación no está bien del todo."
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué crees que va a pasar si te sigues hablando de esa manera?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Lo que va a pasar es que todo va a seguir igual, incluso puede que la situación se torne peor.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te explico todo esto porque la manera en que reaccionamos ante situaciones con nuestros hijos está influenciada por tu amor propio o autoestima, como le quieras llamar.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si tú, como madre o padre, tienes baja autoestima, es probable que tratando de enseñar a tus hijos lo hagas desde la crítica y seguramente te enfocarás en los errores del niño. Esto hará que se fortalezcan sus aspectos negativos y no potenciará las cualidades positivas que realmente necesita.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           No puedes dar lo que no tienes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Ya comprendes por qué debes trabajar primero en tu autoestima para poder ejercer una crianza más efectiva?
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           El programa “Parents and Leaders” te brinda los recursos necesarios para que comiences a amarte más y, por consecuencia, puedas disfrutar más de la crianza de tus hijos. &amp;#55356;&amp;#57096;&amp;#55357;&amp;#56470;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/Como+influye+la+falta+de+amor+propio+de+los+padres+en+la+crianza.jpg" length="85015" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Wed, 13 Dec 2023 01:38:20 GMT</pubDate>
      <author>info@parentsandleaders.com (Elisa  Sainz)</author>
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      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Peleas entre hermanos</title>
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      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/peleas-entre-hermanos.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            ¿Alguna vez has actuado como árbitro?
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Aquellos de nosotros que estamos criando hijos asumimos diversos roles a lo largo del día, y uno de ellos es ser árbitro. Si tienes más de un hijo, seguramente has desempeñado ese papel en más de una ocasión. Incluso puede que hayas tenido que mediar entre tu hijo o hija y tu pareja.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Personalmente, me resulta muy molesto cuando mis hijos pelean entre ellos, y desafortunadamente, esto pasaba con frecuencia hasta que decidí que tenía que enseñarlos a respetarse y lidiar con sus desacuerdos. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Entiendo que ya tienes bastantes responsabilidades como para tener que fungir como árbitro en casa, y esa tarea no se detiene ahí. Es probable que también tengas que hacer de policía para garantizar el cumplimiento de las reglas del hogar y asumir el papel de psicólogo para ayudarlos a superar momentos de tristeza o frustración.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La crianza ciertamente es un desafío, como bien sabemos, pero en este blog y el programa “Parents and Leaders”, tenemos como misión ayudarte a transformar los retos de la crianza en triunfos donde todos gana. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En medio de todos los roles que desempeñamos en la crianza, es crucial prestar especial atención al papel de árbitro, ya que esto puede tener consecuencias negativas entre los hermanos. En muchas ocasiones, como adultos, tendemos a defender al hermano menor, lo que puede hacer que el hermano mayor se sienta desfavorecido o menos apreciado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Es fundamental reconocer que cada uno de nuestros hijos es único, con sus propias necesidades y perspectivas. Al actuar como árbitros, debemos esforzarnos por ser imparciales y abordar los conflictos de manera justa, evitando cualquier favoritismo que pueda surgir.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En lugar de tomar partido, tratemos de comprender las emociones de ambos hijos y fomentar la comunicación para resolver los conflictos de manera equitativa. Esto contribuirá a fortalecer los lazos familiares y a crear un ambiente en el que cada hijo se sienta valorado.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un punto muy importante a tener en cuenta es la posibilidad de no intervenir siempre que sea posible. Los hermanos a menudo pelean porque buscan nuestra atención y, en muchos casos, no saben cómo resolver los problemas entre ellos.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Como padres, tendemos a proporcionar soluciones constantemente. Sin embargo, te invito a considerar una alternativa: cuando haya una disputa, en lugar de actuar como árbitro, simplemente pregúntales cómo planean resolverlo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Incluso con los más pequeños, puedes sugerirles que se sienten y piensen en una solución antes de intervenir. Esto les brinda la oportunidad de desarrollar habilidades para resolver conflictos y promueve la responsabilidad personal en la resolución de problemas. Al hacerlo, fomentas su autonomía y les enseñas a tomar decisiones colaborativas, lo cual es beneficioso para su desarrollo emocional y social.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Espero te sirva de ayuda esta información.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un abrazo de Elisa, mamá de dos &amp;#55357;&amp;#56425;‍&amp;#55357;&amp;#56423;‍&amp;#55357;&amp;#56422; y maestra de muchos &amp;#55357;&amp;#56425;‍&amp;#55356;&amp;#57323;
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Sat, 09 Dec 2023 17:58:46 GMT</pubDate>
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        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>¡Que alegría!  ¡Que miedo!</title>
      <link>https://www.parentsandleaders.com/que-alegria-que-miedo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://irp.cdn-website.com/a2220dec/dms3rep/multi/que-alegria-que-miedo.jpg" alt=""/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Y otra vez el comienzo de un nuevo curso escolar…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;h3&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¡Que alegría!  ¡Que miedo!
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Con cuál de las dos emociones te identificas más cuando comienza la escuela? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           En mi caso, las dos emociones van juntas de la mano. No logro despojarme de ese miedo que causa el pensar ¿Cómo serán los maestros de este año? ¿Les resultará interesante el contenido que aprenderán? ¿Estarán listos para enfrentar los retos que surgirán por el camino sin la ayuda de mamá y papá? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por otro lado, siento alegría del regreso a la escuela, porque sé que es una aventura maravillosa que los ayudará a crecer, a aprender, no solo de historia, de ciencia. Aprenderán a lidiar con otras personas, harán conexiones, crecerán sus alas. No dejaré de mencionar la alegría que me causa el saber que tendré un poco más de tiempo libre, porque seamos honestos, los dos meses de vacaciones son un reto. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Hoy te escribo sobre este tema porque te quiero sugerir algo…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes solo alegría del regreso a las clases de tus hijos, perfecto. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes como yo, las dos emociones, es normal, solo te sugiero que no dejes que el temor sea más grande que la alegría. Tampoco le trasmitas ese miedo a tu pequeña o pequeño, al contrario. A lo que temas, úsalo como estrategia para que desarrolle fortalezas. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por ejemplo: Le temes a que otros niños se burlen y le digan cosas hirientes al tuyo (es válido ese miedo) ¿Pero le ayudará en algo a tu hijo que sientas ese miedo? No, claro que no, lo que ayudará es que le des recursos para enfrentarse a esa situación en caso de que suceda. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;ul&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Recuérdale siempre lo especial que es.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Recuérdale siempre, que no importa lo que piensen los demás de él o ella, lo que más importa es lo crea de si mismo. 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Recuérdale siempre que cuando algo le moleste sepa alzar su voz y expresarse.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Recuérdale siempre que pida ayuda a las personas en las que confía (un amigo, maestros) 
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
    &lt;li&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        
            Recuérdale siempre que puede contar contigo.
           &#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/li&gt;&#xD;
  &lt;/ul&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Si sientes solo miedo, ah, hay mucho trabajo por hacer y no precisamente con tu hijo o hija, sino contigo. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué sientes miedo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Piensa en eso y aquí estoy para ayudarte. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ya te mencioné algunas cosas que le debes recordar a tus hijos para que se hagan fuertes.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Ahora quiero que recuerdes tú, que LA CRIANZA IMPLICA LIDERAZGO, que esas fortalezas que deseas que desarrollen tus hijos, alguien se las tiene que enseñar y no le corresponde ni a los amigos, ni a los maestros, te corresponde a ti y si no sabes cómo hacerlo, no te preocupes, aquí estamos para ayudarte. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Somos Parents and Leaders. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Somos Padres y Lideres.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un fuerte abrazo de Elisa.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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      <pubDate>Wed, 06 Sep 2023 19:07:15 GMT</pubDate>
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      <title>¡Hola, soy Elisa! Bienvenido a mi blog “Parents and leaders”.</title>
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&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Parents and Leaders
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           , (Padres y Lideres), escogí ese nombre porque cuando se es padre o madre, se tiene que ser líder, no queda otra opción, claro, eso es si realmente quieres ejercer una crianza positiva. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Desde que fui madre por primera vez, comprendí que tenía que ser guía, motivación e inspiración de esa pequeño ser humano al que había traído al mundo. ¿Qué hace un líder, sino guiar, motivar e inspirar a otro ser humano o a un millón? Quizás no lo habías visto de esa manera, pero es así. Eres un líder para tu hijo porque a través de ti, él o ella irá conociendo el mundo.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
            
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Qué gran responsabilidad, verdad? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           La manera como vives, la forma en cómo te expresas, la manera de ejercer tu crianza irá moldeando a tu hijo o hija hacia el adulto que será algún día. Es verdad que hay otros factores que también influyen, como son la genética, la sociedad, el momento histórico, pero la crianza juega un papel fundamental en la vida de cada ser humano.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Yo te quiero preguntar hoy…
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo lo estás haciendo? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           ¿Cómo te sientes con la relación que tienes que tu hijo o hija? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Te invito a que contestes esas preguntas y te revises. ¿Qué imagen del mundo les estás dando a tus hijos? 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Nunca olvides esto: El adulto que será tu hijo lo estás educando hoy, así que préstale mucha atención a cada detalle, a cada palabra. Es importante ser conscientes en esta labor, pero no te abrumes, para eso he creado este espacio, para juntos aprender a hacerlo mejor. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Por el amor que le tenemos a nuestros hijos, debemos hacerlo mejor. 
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           LA CRIANZA IMPLICA LIDERAZGO
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
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