¿Cómo nace y renace Líderes en la Crianza?
Elisa Sainz • 3 de febrero de 2026

Un día, después de nueve meses de espera, planificación y predicciones, nació por cesárea mi primera hija. Pasé muchas horas en trabajo de parto, pero no dilaté lo suficiente y la frecuencia cardiaca de mi bebé comenzó a bajar. Ella también estaba exhausta de intentar salir y mi cuerpo no le daba paso. Por esa razón terminé en el quirófano y, en ese momento, sentí que ese había sido mi primer “fracaso” como madre. No pude dar a luz mediante parto natural.


Con el tiempo vinieron otros fracasos y otras frustraciones. Y con cada uno de ellos se fue instalando en mí una duda, una pregunta silenciosa que me impulsaba a buscar. No sabía exactamente qué buscaba, pero sabía que había algo más. Durante esos años trabajé como maestra de educación infantil y dentro del salón de clases, las mismas preguntas me acompañaban. Mi búsqueda continuaba.


Con el nacimiento de mi segundo hijo tomé una decisión profunda: no quería volver a vivir lo que había vivido con mi primera hija, a quien tuve que dejar en casa con su abuela con apenas días de nacida para ir a trabajar. Recuerdo estar sentada en aquel salón de clases y empezar a llorar sin poder contenerme cuando sentía mis senos llenos y duros de leche, pero no tenía a quién dársela. Aquella tarde me prometí que, si tenía otro hijo, lo cuidaría yo misma. Casi cinco años después nació mi segundo hijo y, con él, el cumplimiento de esa promesa.


Abrí un pequeño centro de cuidado y educación infantil en mi hogar que me permitió amamantar, cuidar, abrazar y acompañar a mi hijo hasta casi los cuatro años. Esos años estuvieron llenos de retos, aprendizajes y conversaciones profundas con las madres y padres de los niños que asistían a mi centro. Cada historia, cada duda y cada cansancio compartido alimentaban esa búsqueda que había comenzado tiempo atrás.


Me certifiqué en el Método Paternidad Efectiva porque los recursos que tenía para educar y conectar con mis hijos y alumnos ya no me estaban funcionando. Sentía que tenía que haber otra manera. Cuando me miraba a mí sola, como madre, me sentía abrumada. Pero cuando escuchaba a otras madres y padres, me daba cuenta de que casi todos compartíamos el mismo agotamiento, las mismas frustraciones y la misma sensación de no estar haciendo lo suficiente.


Comprendí entonces algo importante: cuando nos miramos únicamente desde nuestra individualidad, creemos que nuestras dificultades son solo nuestras, que somos las únicas que fallamos o no podemos. Sin embargo, al mirar el panorama más amplio, al escucharnos y reconocernos en otros, descubrimos que formamos parte de algo más grande, de una experiencia compartida. Nuestra historia personal cobra otro sentido cuando la vemos en relación con la de los demás, y entendemos que no estamos aisladas, sino conectadas por desafíos, emociones y aprendizajes comunes.


De toda esa aventura nació Líderes en la Crianza. Comencé a escribir cuando me di cuenta de que muchas de mis frustraciones no surgían de los comportamientos de mis hijos, sino de lo desconectada que estaba de mí misma. Me pregunté: ¿dónde había quedado Elisa después de ser mamá? Y en esa pregunta comenzó mi verdadero viaje.


Seguí escribiendo.


Los niños crecían y con ellos aparecían nuevos retos, nuevas preguntas, nuevos aprendizajes. Otras madres y padres llegaban con historias que me atravesaban, que me inspiraban y me empujaban a seguir buscando respuestas. Esa inquietud me llevó hasta la universidad, a estudiar psicología, no por obligación sino por un deseo genuino de comprender mejor cómo funcionamos los seres humanos, cómo nos relacionamos, cómo sentimos, cómo nos cuidamos… y también cómo, sin darnos cuenta, nos hacemos daño.


Y yo seguía escribiendo.


Hoy está renaciendo la última edición de Líderes en la Crianza. Porque, así como la crianza, la escritura es un proceso vivo, cambiante, desafiante y profundamente transformador. Es un viaje que nos invita a mirar hacia adentro, a criar con más conciencia y, sobre todo, a vivir con más conciencia nosotras mismas.


En este libro te comparto los acuerdos que hice conmigo para sentirme más en paz, más presente y más conectada en mi labor de madre. No tienen que ser tus acuerdos, pero sí pueden ser un punto de partida, una referencia, una luz en el camino. Allí encontrarás estrategias para criar con menos gritos y más conexión, con menos culpa y más claridad, con menos agotamiento y más propósito.


Porque si seguimos criando como nos criaron, en un mundo que ya no es el mismo, corremos el riesgo de repetir patrones que ya no funcionan, de heredar heridas que no nos pertenecen y de educar desde el miedo y no desde el amor. Corremos el riesgo de criar hijos obedientes pero desconectados, exitosos pero vacíos, acompañados pero solitarios.


Y yo no quiero eso para ti ni para tus hijos.

Tú mereces disfrutar más la crianza.


Tus hijos merecen una madre, un padre más presente, más consciente y más conectado consigo mismo.

Líderes en la Crianza puede ser ese acompañamiento que te permita hacer algo diferente, empezar por ti y transformar lo que ocurre en tu hogar.


La preventa ya comenzó.
Ordénalo ahora y el
6 de febrero lo tendrás disponible directamente en tu cuenta de Kindle, en formato digital.


Si sientes que algo dentro de ti te está invitando a mirar tu maternidad o tu paternidad con otros ojos, este libro es para ti.


Nos vemos del otro lado.

Aquí te comparto el enlace 


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